Dime cómo eres y te diré en qué falló tu madre.

5 Abr

Madre multitask, hice una vez un sombrero con chupetines (?) una maqueta del coliseo romano (??) y un mapa gigante del canal de Panamá (???)

about 22 hours ago via TweetDeck

Estoy convencida de que existe la madre perfecta. También existen diferentes criterios de perfección y ahí es donde radica el problema.

Uno puede hacer lo que le plazca de la vida. Vivir en medio de una gran ciudad rodeada de millones de personas o mudarse al medio del campo y no ver a nadie en meses. Pero es inevitable. Apenas una tiene un hijo, comienza, lo quiera o no, a relacionarse con otras mujeres de la misma especie. La especie MADRE.

Dime como eres y te diré en que falló tu madre:

Las madres son el tema preferido de los psicoanalistas. Andá a saber como fue la madre de Sigmund Freud, pero la culpa de todos nuestros males, de todos nuestros problemas habidos y por haber radica en nuestra mamá. No importa qué haga o cómo lo haga, si uno termina mirando el cielorraso de un analista, llegará a la conclusión de que todo lo que haya hecho, lo hizo mal.

Aveces, el tipo tiene razón, hay algunas madres que merecen el linchamiento publico y una tiene la suerte de conocerlas en salita de dos años y sufrirlas para toda la vida.

Tipos de madre que una conoce en el jardín de infantes y en que devienen cuando estamos en quinto año o como se llame:

Madre Primeriza: La que es madre por primera vez. Puede que sea también la única vez o que después de ese vástago vengan 8 mas, no importa. La madre primeriza es siempre primeriza con ese primer hijo y el pobre va a sufrirla día tras día por el resto de su vida. La madre primeriza es miedosa, vive preocupada y a fin de cuentas termina siendo un poco patética. Una la ve dejar al enano en el jardín con lagrimas en los ojos, siempre avisándole a la maestra que el chico tiene tos, tiene mocos, tiene el pechito tomado. Siempre tiene algo. La maestra la mira con cara de hastío pero ella no se amedrenta. Y al día siguiente, a la tos, los mocos y el pechito tomado le suma cierto dolorcito acá que casi no pudo dormir, pobrecito. Una empieza a dudar de la ventaja de que ese chico sea amigo del propio, no vaya a ser que le contagie algo. Pero no hay que temer, el chico falta 3 de 5 días a la semana porque al menor indicio de algo mas grave la madre primeriza lo lleva al pediatra y pide que lo internen en el hospital mas cercano. Después avisa al colegio para que nos avisen a las demás madres y vayamos a preocuparnos con ella porque el mocoso tiene… mocos. Las demás madres no solemos darle mucha bola y solo recibirá muestras de solidaridad de otras madres primerizas como ella, que en el fondo, la envidiarán un poco, no hay nada mejor que poder poner los ojos en blanco y decir: porque este chico me trae tantos problemas con la salud!

La mayoría, en cambio, le huirá a la madre y al crío, que siempre está medio gris, tosiendo bajito y diciendo que le tiene miedo al perro. Pasa el tiempo pero la madre y el hijo no cambian. No va a los campamentos, no va a las convivencias ni va a los cumpleaños. Se agarra todas las pestes y tiene que pedir la reincorporación año tras año. Se rompe huesos en el partido de rugby contra los de un año menos, se corta la cara y necesita 7 puntos jugando al quemado al chocar contra el gordito Contardi en el recreo de la mañana y por mas que lleva el off en la mochila, todos los mosquitos lo pican a el, le producen ronchas y queda medio deforme buena parte de Marzo.

En quinto año la madre sigue igual que en el jardín, lo lleva y lo busca todos los días y debe vivir cerca del colegio para poder llevarlo a almorzar todos los días, jamas una madre primeriza confiaría en lo que le dan en el comedor.

Resultado: un hijo anodino, debilucho, haciendose drama por todo y una madre anodina, debilucha y haciendose drama por todo.

La madre ventajista:

Ojo con esa. Avanza de a poco, se hace la simpática, te charla en la puerta y dice que su hijo, Tomasito, siempre habla del tuyo, son mejores amigos, lo nombra todo el tiempo. Haces un paneo cerebral intentando recordar si tu retoño alguna vez nombró al Tomás en cuestión y recordás vencida, que tu hijo no pronuncia palabra porque está en sala de dos y todavía usa pañales. Le sonreís amablemente pero la otra insiste: vos sabes que ayer me decía quiero jugar con Javi, quiero jugar con Javi, no es amoroso? Me deja pensando… quiere jugar con mi Javi? Que no presta nada, que es un malcriado? En fin, que juegue con Javi si es lo que quiere…y digo dale, que buena idea. Inmediatamente, rápida de reflejos, agarra a su Tomasito y me lo enchufa en el auto ante la atónita mirada de nosotros dos, Javi y yo. Me llevo a Tomasito a casa y ahí empiezan los problemas, sube corriendo al cuarto y se pone a revolear todos los juguetes de mi Javi que, por supuesto no quiere prestarle. Les doy el te y al mio le agarra el sueñito postmerienda. Se duerme plácidamente y el Tomasito se queda en casa dando vueltas y pretendiendo jugar conmigo. Me pregunto, habiendo pasado 20 minutos de la invitación, si la madre vendrá a buscarlo pronto. A las tres horas, la susodicha llama para avisar que está un poco demorada… Cargo con Tomasito peleando con Javier hasta las 8 y media que aparece la madre y con una sonrisa pregunta que tal se portaron… el mío como siempre, el tuyo ni idea porque no lo conozco ni tengo ganas de conocerlo.

Pasan los años pero no las mañas, Tomasito se convierte en Tomás y se sigue invitando a casa sin ningún problema, llega a cualquier hora, abre mi heladera y hasta alguna vez lo vi tomar coca del pico. La madre sigue igual de piola, mi hijo jamas cruzó la puerta de su casa y el suyo se quedo a dormir 34 viernes en un año y hasta me lo llevé, sin invitarlo yo, desde luego, un enero a Pinamar.

Resultado: Nunca serás amiga de ella, no vaya a ser que le tengas que pedir un favor y no pueda negarse. Pero al final te encariñas con Tomás y hasta capaz que el tipo termina estudiando la carrera universitaria en tu casa. Asegurate de tener vasos a la vista, así no toma la coca del pico.

La madre hippie:

Está en la puerta del jardín con un floripondio en la cabeza, una falda larga de dudoso gusto, unos cuantos collares coloridos y ojotas aun en invierno. Parece inofensiva, huele a patchouli y siempre tiene buena onda. El hijo es igual, medio pelilargo, medio sucio, cuando viene a casa es un placer, el chico siempre quiere jugar a lo que sea, no tiene problemas para nada, la sonrisa no se le borra de la cara y es un buen invitado. Siempre y cuando no lo invites a comer. Es vegetariano, lo llevas a macdonalds y no quiere cajita feliz, le das una medialuna y te pregunta si no hay muffins de avena y soja, no le gusta la coca y te pide que le des un jugo exprimido de naranjas orgánicas. Cuando crece sigue igual de buena onda, anda con la guitarra colgando, sigue tomando jugos de frutas exóticas y de vez en cuando se fuma un porro.

Resultado: Es un buen tipo, si no pasa a las drogas duras y no practica el sexo libre o la zoofilia, será un buen amigo de tu hijo.

La madre controladora:

Este espécimen de mujer piensa que sos una completa inútil para criar medianamente bien a tus hijos pero, a Dios gracias, ella está allí para darte una mano o dos. Aun que no se la pidas. Mucho mas si no se la pides.

Está desde las 8 menos 20 hasta las 4 y media en la puerta del colegio. Controla quien llega tarde, que pool estaciona mal, sabe quien faltó y encima, sabe porque faltó. Acapara a la maestra antes de que entre, a la directora antes de que toque el timbre, al profesor de gimnasia cuando sale para el campo de deportes y a la portera cuando está atendiendo a una pareja de futuros padres del colegio. Se entera antes que vos cuando tu hijo se da un golpazo y hasta llega antes que la ambulancia porque la madre controladora, vive cerca del colegio. Es la primera que invita a tu hijo de sala de dos, solamente con la intención de conocerte a vos y empezar a controlarte. Porque aunque te avives a tiempo, la mina te va a controlar. Te va a avisar cuando tu hijo está en penitencia sin recreo por no hacer los deberes porque justo ella pasó por el patio a esa hora, te va a comentar que tu hijo no almorzó los ñoquis que le mandaste porque ella estaba justo a la hora del almuerzo y te va a preguntar de donde sacaste la información sobre la topografía de los Cárpatos que pidió la profesora de geografía. Pedido del que, por supuesto no estabas enterada. Tu hijo la va a odiar. Su propio hijo la va a odiar. Las otras madres la van a odiar. Ni hablar de directoras, maestras y porteras. A ella no le importa nada. Y allí estará, el día en que la reunión de padres de cuarto grado sobre como aprender la tabla del seis y el día en que se decide a donde se van los chicos de viaje de egresados en quinto año. Es infalible.

Resultado: No vas a ser diferente al resto: vos también la vas a odiar.

La madre superada por la situación.

Fácilmente reconocible, con lagrimas en los ojos cuando la maestra de sala de tres le avisa que su hijo le pegó un mamporro a un compañerito. Pone los ojos en blanco, suspira y dice que ella ya no sabe que hacer con este chico. Mientras tanto, el pequeño gamberro le tira piedras a los autos que pasan por la calle. Y lo único que hace la madre es decir: Santiaguito… no se tiran piedras.

Santiaguito faja a sus compañeros en sala de 2, se agarra a piñas con uno de 3° (y lo deja llorando) cuando está en 1°, molesta en clase y le produce un ataque de nervios a la maestra en 5°, lo sacan sistemáticamente de la fila cuando izan la bandera durante 6° y 7°, lo tapizan de amonestaciones durante todo el secundario, se junta con la mas baja calaña del barrio, se lleva todas las materias que aprueba en marzo porque será delincuente pero no es burro y en el viaje de egresados se pone en pedo y sale en TN porque causa destrozos en el hotel de Bariloche. Y la madre seguirá diciendo que no sabe que hacer con este chico. Los compañeros le tienen simpatía porque es el que los defiende a patada limpia en la plaza si unos chorritos les quieren afanar el celular y lo cubren cuando llega a las 24 amonestaciones para que no lo rajen del colegio. Las madres le huimos como a la peste porque desde que es chico cada vez que viene a casa, tu hija menor termina llorando porque agarra el Barney y lo usa de putching ball, el perro termina rengueando porque ligo alguna patada y nosotras terminamos tomando un nervocalm cuando la madre, que sigue sin saber que hacer con este chico, finalmente nos hace el favor de llevárselo. Y juramos no invitarlo nunca mas.

Resultado: Mientras defienda a tu hijo de los chorros de la plaza está todo ok.

La madre permisiva:

Variante de la madre superada por la situación pero con un agravante. Esta no lo hace por incapaz, sino porque quiere. Deja que el crío se suba arriba de las mesas, que salte encima del gato, que faje a quien se le cruce y que te pise las alegrías del hogar blancas que tenes en el cantero cuando viene de visita. Y encima, todo lo hace con una sonrisa en los labios, repleta de orgullo materno, mientras cría a un emulo de Atila. El chico es un desaforado que dejaría boquiabiertos a los borrachos del tablón cuando lo llevas del colegio a tu casa. Llega hecho una tromba y en el camino patea la bicicleta. Le decís: che, vos tranquilizate y el descarado se da vuelta y te responde: chupala! Hasta a tu hijo de 3° le da vergüenza. Juega a la wii gritando como un energúmeno y salta por tus sillones tapizados con madrás de la India con los botines sucios. En los 12 años que es compañerito de tu hijo lo invitas una sola vez. Suficiente. No tanto por el hijo que es francamente insoportable sino por la madre, que festeja cada ocurrencia del impresentable con un: que plato, es igual a su papá.

Y si hay algo que no querés en tu vida es cruzarte con ese papá.

Resultado: Es probable que lo echen antes de 6°. Las otras madres irán al colegio a quejarse. No hace falta que vos hagas nada, ellas lo harán por ti.

Hay infinitas combinaciones, no es una regla fija.

Tambien estamos las madres perfectas de las que hablaba al principio. Esas que somos un encanto de personas, ocurrentes y simpáticas. Somos las que, ante la inevitable confrontación con un hijo, cualquiera sea la edad que tenga, tenemos siempre a mano la respuesta que cierra puertas y deja sin argumentos a cualquiera: LO HACES ASÍ COMO DIGO YO PORQUE SOY TU MADRE!

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2 comentarios to “Dime cómo eres y te diré en qué falló tu madre.”

  1. caro abril 6, 2010 a 1:28 pm #

    majo yo se cual soy lejos estoy de ser la madre perfecta. pero te felicito a vospor serlo. besos

    • majogmenendez abril 6, 2010 a 3:08 pm #

      Apuesto a que habras reconocido a alguna madre que compartimos, hehehe.

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