Haciendo los deberes con mi hijo…

20 Abr

“A los veterinarios la nacion toda les debe respeto y homenaje”¿A quienes? “A los veterinarios”. Lee bien. “A los ve-te-ra-nos”

about 4 hours ago via TweetDeck

Ayudar a hacer los deberes a un hijo de entre 6 y 18 años debería estar prohibido por la Convención de Ginebra y los tratados internacionales. Sé lo que les digo, soy madre de tres. Y aquí expongo mis razones:

  1. No es recomendable para la buena relación materno-filial:Una logra odiar a un hijo cuando no es capaz de leer una oración del estilo “mamá amasa la masa” sin deletrear. Y los hijos logran odiar a la madre cuando esta dice por vez numero cuarenta: leelo de vuelta pero, esta vez, leelo bien.
  2. Te hace dudar de que semejantes burros sean tus hijos: Definitivamente, a vos te cambiaron en la clínica, yo tomé ácido fólico todo el embarazo y a vos el cerebro no se te desarrolló del todo.
  3. Te enfrenta con el padre de tus hijos (y con toda la familia política): Esto no viene de mi lado, para mi que son los genes de tu padre…
  4. Generás un odio natural hacia institución educativa: ¿Para qué pago el colegio si después las tablas te las tengo que enseñar yo? ¿Eh?
  5. Compadeces a la maestra al pensar que si vos no podes con uno, al que te unen lazos de sangre¿Cómo hará ella con 28?
  6. Te preguntas, seriamente, si no sería mejor dejar que tus hijos aprendan en la escuela de la vida.A vos te trae menos problemas y es mucho mas barato. Sobre todo cuando la cuota del colegio llega junto con el boletín.
  7. Evaluás la posibilidad de entregar a tus hijos a unos gitanos que justo pasan por ahí y que ellos se hagan cargo de las enseñanzas del mocoso. No sabrá la tabla del 7 pero aprenderá a bailar calé y quién te dice, capaz que termina famoso como Joaquín Cortés.
  8. Te sorprendes al ver que no podes leer la letra imposible, borroneada, escrita con lápiz negro. Te das cuenta que necesitas anteojos. Buscas el teléfono y pedís hora en el oculista y mientras, tu hijo escapa y se va a jugar a la pelota.
  9. Volvés a aprender las tablas.Otra vez te resulta dificilisimo acordarte que 7×8 es 56 y que 8×9 es 72. Buscas la calculadora para corroborar el resultado. Tu hijo, nativo tecnológico, te la afana y la mete en su mochila.
  10. Volvés a aprender los ríos de la provincia de Córdoba.Te das cuenta de que no eran tan difíciles, 1°, 2°, 3°, 4° y 5°. Le explicas lo fácil que es al energúmeno, pero el no lo entiende.

Por esto y por muchas cosas mas hay que desentenderse de la educación de los hijos. ¿Acaso tu madre se hacía cargo? ¿Alguna vez te calcó un mapa de Asia menor? Las madres de antes tenían paciencia mas corta y mano mas larga. Y en algún momento nos equivocamos las madres modernas y aquí nos ven,sentadas al lado del párvulo ignorante, poniendo los ojos en blanco, intentando que sean capaces de escribir dos renglones de la palabra “observador” sin errores de ortografía. Déjenme que les avise de antemano: No lo logran. Al menos el mío, no.



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7 comentarios to “Haciendo los deberes con mi hijo…”

  1. Diego abril 20, 2010 a 10:53 pm #

    Es verdad. Yo agregaría una undécima razón: Por la salud mental de la propia madre. ¿Sabés la cantidad d veces que mi santa y madre me hizo los trabajos de Dibujo, esos que te hacían pintar un paisaje todo con puntitos, o esos que pegabas papelitos y los ibas rompiendo con el punzón? (Aunque, visto en retrospectiva, no sé para qué cazzo nos enseñaban semejante cúmulo de pelotudeces… En fin, nunca fui muy bueno para las artes plásticas, más bien yo era de madera…)

    Muy buen psot, me hizo acordar cosasa de mi propia infancia!

    • majogmenendez abril 20, 2010 a 11:02 pm #

      Tuviste suerte, mi vieja jamas fue capaz de hacer nada de eso por mi. Me las arregle sola y hasta he tallado un jabon (?) para mi hermano menor. Que las maestras son turras, no me caben dudas. Para que carajo sirven esas huevadas es una de las grandes incognitas del ser humano.

  2. hdrom abril 24, 2010 a 7:28 pm #

    Esta muy bueno y muy cierto este decalogo…mi mamá no andaba tanto conmigo y me las arreglaba..parece que los hijos de hoy no vienen con nuestros genes sino con genes alterados vaya uno a saber con qué!

    • majogmenendez abril 25, 2010 a 6:04 pm #

      La semana pasada estuve haciendole un trabajo a mi hija…para la facultad! Y lo peor de todo es que mientras lo hacía, maldecia como loca diciendo: yo ya me recibí hace años! Pero lo hice igual. Creo que los geneticamente modificados somos los padres, no los hijos. Esos son piolas nomas.

  3. Jorgelina abril 25, 2010 a 5:48 pm #

    Si hay persona que amo con todo mi ser es a mi Papá que llegué a odiar cuando me enseñaba las tablas. Como no podían conmigo y ambos eran severos, padre -matemática- madre- lengua.
    Madre..me hacía hacer primero la tarea en borrador y luego pasarla en limpio para que la letra fuera perfecta… pensar que ahora solo escribo con el teclado…. y corregía las faltas de ortografía, un caso de tortura fue escribir un cuaderno entero con la palabra isósceles que por cierto tal fue el trauma que me quedó q aún cuando la escribo, dudo con temor.
    En esos momentos se siente que por qué uno tiene padres?

    • majogmenendez abril 25, 2010 a 6:02 pm #

      En cambio a mi, mi vieja cuando le pedia ayuda con algo me miraba con espanto y solo decía: pídele a tus hermanos… fue piola en tener dos muy listos antes de tenerme a mi… :-)

  4. Iván mayo 12, 2010 a 5:08 pm #

    A ver, a ver, intento buscar en la sección Archivo de mi cerebro, para recordar como era mi relación con mis padres a la hora de hacer los deberes…
    Creo que el mayor problema, para ella, era el mantenerme ocupado y/o entretenido. Habiendo aprendido a leer antes de empezar el preescolar, recuerdo que me entusiasmaba la aventura que significaba aprender cosas nuevas (bah, aún hoy en día, me sigue entusiasmando el contacto con cosas que no conozco. Así es que mi vieja tenía que no sólo revisarme los ejercicios, sino inventar nuevos para que yo no hinchara las paciencias).
    Y de mi papá recuerdo más sus ausencias que sus presencias, era hombre de estar fuera todo el día, trabajando. Pero en lo que siempre, siempre me ayudaba era a la hora de hacer la tarea de Dibujo. Él copiaba muy muy bien.
    Claro, todo esto era hasta terminar la escuela primaria. En la secundaria no había revisión ni ejercicios inventados, sólo un compromiso trimestral de no desaprobar ninguna materia, bajo pena de… de… bueno, no me amenazaban con las salidas, no era de salir, pero siempre había un elemento disuatorio para no hacerme el sota.
    Obviamente, en ese momento el pensamiento adolescente es de exterminio de todo lo que significara intervención paterna, pero viéndolo a la distancia no puedo más que estar agradecido.

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