Madre 2.0

25 Abr

Javier y sus amigos juegan al futbol en la calle, me voy a cuidarlos. Llegará el wifi a la vereda?

about 5 hours ago via TweetDeck

Juegan en la calle al futbol. Y yo me siento en la vereda con la laptop y los miro. Me meto en netcartas y empiezo un partido de burako. Al recibir el primer pelotazo en el monitor pego el grito pero la excusa no falla: es que yo pateo para allá y sale para allá dice uno señalando con ambas manos dos lugares diferentes. El primer allá es el arco imaginario hecho con el palo de la hamaca y el pino de la vecina.  El último es mi computadora. La pelota tiene efecto, sentencia otro. Si, dice mi hijo orgulloso. Parece que tener efecto está bueno en las pelotas (?) Larga el partido de burako y me caen buenas cartas. El perro, mientras, aprovecha la libertad del porton abierto y se manda a mudar.  Los perros de mi vecina ladran endemoniados. Tiene tres doberman que tienen por unico objetivo en esta vida volverme loca. Y cinco minutos despues sale mi vecina a decirme que su hijo (AKA Pedro) no puede estudiar porque sus perros ladran. Con sonrisa plácida intento explicarle que si es SU hijo el que no puede estudiar porque SUS perros ladran, definitivamente el problema es SUyo, no mío, que estoy tranquilamente jugando al burako en el pastito de la puerta de casa, debajo de mi jacarandá. Dice, mi vecina, que sus perros ladran porque mi hijo y sus amigos juegan al futbol y en eso tiene razon, pero sus perros ladran en todo momento, cuando pasa el cartero, cuando pasa un gato, cuando barre el barrendero y, tambien, cuando mi hijo juega al futbol. Se va de vuelta a su casa, vencida. Y a mi me sale el 7 de espadas que estaba esperando para hacer canasta limpia. En eso vuelve mi perro, con las patas mojadas porque se metió al rio. No se moja entero, es bastante fifí y parece que sabe que el rio de la plata está contaminado, pero  las patas las moja seguro y despues se mete en barro, cosa de tenerlas bien sucias y haciendose el otario pasa al lado mío, que acabo de levantar el pozo y estoy demasiado ocupada bajando cartas como para darle bola. Entra a la cocina con las patas embarradas, espero que se quede ahí y no vaya a hacerse una bola debajo de la escalera, ensuciandome tambien el comedor. El pelotazo esta vez da de lleno en la parte trasera de mi auto y otra vez levanto la vista y la voz: pueden apuntarle al arco? Nacho mira con cara de yo no fuí, aunque es el que está del lado de donde vino la pelota. Lucca aprovecha para comentarme que ayer unos chicos le abollaron el auto a su papá. La camioneta, corrige mi hijo Javier, un autentico purista del lenguaje. Mi compañero de burako me escribe algo que está en portugues y no entiendo una jota. Algo así como caraca, sospecho que es un insulto pero no se si me lo está diciendo a mi porque me mande una cagada, distraida por el pelotazo o a alguno de los contrincantes. Me da lo mismo, acabo de leer un tweet de mi hermano que me hace dejar un rato el partido para responderle. Ahi viene Patan, grita mi hijo alarmado. Levanto la vista y lo veo, allá a 100 metros, en la puerta de su casa al archienemigo de mi perro, uno de la misma raza, mismo color, mismo tamaño con quien se trenza en refriegas memorables cada vez que tienen oportunidad. Cuando se agarran no es facil saber cual es cual porque son iguales  por ende ambos dos suelen ligar patadas en cantidades similares. Busco con la vista el rastrillo, única arma con la que puedo hacerle frente si se acerca demasiado. No lo veo, pero veo la ripstick y puede servir. Un ruedazo en medio del craneo y se irá con la cola entre las patas el pendenciero. No se acerca, desde el fondo de la calle nos mira con cara de nada y me olvido. Tengo a los futbolistas a mano, la pelota con efecto podría servir para repeler el ataque si lo hubiera. Aunque el efecto puede ser adverso y terminar el pelotazo de lleno en mi cara. Me tomaría un cafe, pienso.  Una pasadita por mercadolibre para ver si hay alguna cafetera nueva. Mientras el que juega antes que yo al burako tira la jota de pique, ya era hora desgraciado, la estoy esperando hace rato, la levanto y puedo cortar, ganamos el partido y le digo vlw al compañero, que significa algo asi como felicitaciones, lo logramos, los hicimos bosta. Cierro netcartas antes de que vuelva a empezar un partido y sigo en mercado libre, como se llamaba la mina esta que vendía carteras de Prüne? ¡Auto! Grita Nacho después de patear al arco y eso hace que Javier se distraiga y la pelota, sin efecto alguno, pasa por el arco imaginario y se va a incrustar debajo del volvo de la de los perros que siguen ladrando. Pobre Pedro, pienso, no debe poder estudiar nada. Pero tengo que dejar la laptop en el pasto para asegurarme que Nacho y Javier no se vayan a las manos, mientras el “¡Auto!” espera en mitad de la calle cortada que estos dos enanos resuelvan el conflicto de si el gol vale o no vale. Lucca mientras se arrastra debajo del volvo para buscar la causante de la discordia y yo pienso: tu madre me mata cuando veo la remera refregada contra el pavimento. Los dos chicos siguen discutiendo en medio de la calle y la dueña del “¡Auto!” empieza a impacientarse. Se atreve a tocar bocina. La miro con cara de culo: Flaca, encima que armaste bardo entre estos dos estas apurada? ¿A donde vas, no ves que es una calle cortada? Logro separar a los peleadores y Lucca logra salir de abajo del volvo, la causante del problema pasa y me mira con odio, los doberman siguen ladrando y sin volver a mi lugar debajo del jacarandá sigo con la vista el recorrido del “¡Auto!” que, como era de esperarse llegó al fondo y descubrió que no tenía otra salida mas que pasar otra vez al lado mío y ver mi cara de “viste boluda?”.
Una vez que volvió a pasar, me senté nuevamente bajo el jacarandá y los chicos decidieron que el gol no valía. Vuelta a patear, esta vez el efecto volvió y la pelota se incrustó en la bignonia que tapa las vias del tren. Mientras Nacho se internaba en la selva colombiana que hay enfrente de casa, a mi me apareció un cartelito que avisa que solo me quedaba el 8% de batería, esto significa una sola cosa: en menos de un minuto me apago. No me animo a dejarlos solos y me aburre no tener computadora mientras los veo, asi que utilizo las armas maternas mas utilizadas: el chantaje y la manipulacion: ¿No quieren ir a jugar a la Wii?
Dos minutos despues están los tres sentados frente a la tele, controles en mano y yo puedo, tranquila, enchufar mi laptop y empezar a escribir esto.

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Una respuesta to “Madre 2.0”

  1. ivandawidowski mayo 12, 2010 a 5:15 pm #

    Je, cambian las formas, pero no el chantaje ni la manipulación.
    La cantidad de veces que habré dejado el living y mi dormitorio relucientes, para que mi mamá me dejara jugar al Family Game.

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