En el auto de mamá…

24 Jun

Llevar chicos al colegio debería ser considerado profesión de riesgo. Hay cada enajenado al volante a esta hora…

about 1 hour ago via TweetDeck

El pool es una asociación sin fines de lucro, una ONG diríamos, que todos los años las madres conforman con el único fin de no tener que clavarse en el colegio todos los días, para buscar al angelito.

El pool ideal está compuesto por 5 madres, una para cada día de la semana.

El pool real está compuesto por un numero indeterminado de madres, siempre diferente a 5. En el mejor de los casos este número es 6, por lo tanto un mes al año, una tiene la suerte no hacer el vil trabajo. Pero, lamentablemente, es más común que las madres sean 4. O 3 que es muchísimo peor.

La madre de pool ideal tiene un solo hijo. No tiene planeado tener mas, al menos hasta que ese hijo que ya tuvo termine quinto año y decida que carrera seguir.

La madre del pool real tiene tres. Y el cuarto en camino que entrará al pool dentro de dos años. El mas chico va sólo a la tarde pero hay que ir a buscarlo al edificio del jardín de infantes del colegio, donde las maestras jardineras, celosisimas como siempre, si no sos la madre te lo dan sólo si te presentas a buscarlo con un escribano que labre un acta en la que indica que sos la encargada del mocoso.

El auto del pool ideal es uno de tres filas de asientos, donde todos viajan cómodos y seguros. Tiene un Cd del sapo Pepe y los chicos cantan entusiasmados.

El auto del pool real es un gol de tres puertas donde todos entran amontonados. El stereo se lo afanaron el año pasado pero con el griterío de los mocosos no serviría de mucho. El de sala de tres va sentado a upa del gordito Estevez, que descontento con la situación, lo pellizca y lo hace llorar.

Los chicos del pool ideal son cinco angelitos, educados, que juegan entre ellos mientras realizas el viaje, que jamas se olvidan nada y que no se pelean entre ellos. Obedientes y respetuosos, hacen silencio cuando estas en una maniobra complicada como cruzar las vías del tren o pasar a un bondi.

Los chicos del pool real se cagan a piñas desde que suben al auto hasta que los dejas en el colegio. En el camino inverso pasa lo mismo y alguno se baja llorando y con un ojo en compota y vos tenes que darle explicaciones a la madre. Dicen palabrotas a los autos que pasan al lado y le escupen a la gente que espera el colectivo. Aúllan como marranos y si les pegas un grito, prometen contarle a la mamá. Pones el cd del sapo Pepe y el gordito Estevez dice que el sapo Pepe es puto. El de sala de tres comienza a llorar.

La madre del pool ideal es simpática, gamba, siempre llega a horario, conduce con cuidado y no arranca el auto si no tienen todos puesto el cinturón de seguridad. Está bien vestida y, aún a las siete y media de la mañana, parece recién salida de la peluquería. Cuenta chistes a los chicos y consuela al de sala de tres que está llorando.

La madre del pool real llega siempre tarde, toca bocina una cuadra antes para que te apures en sacar al niño, lo que genera una demanda civil por parte del vecindario en su conjunto. Lleva el pijama puesto, encima un sobretodo y pantuflas. No puede chocar por ese motivo. Es la misma encarnación de la bruja Mim. Arranca apenas cerras la puerta y no te da tiempo a poner la mochila en el baúl.

Los niños del pool ideal sólo llevan la mochila al colegio. Y la campera puesta. O sea, cuentan con ambas manos para manipular puertas y la madre no tiene que moverse de su papel de conductora.

Los niños del pool real llevan mochila, lunchbox, palo de hockey o bate de softball, un globo terráqueo y unos patines. Se paran frente al auto en actitud de absoluta inutilidad como si fueran un equeco  y una tiene que bajarse, sacarle todo de encima, meter todo a presión en el baúl y luego recordar hacer la tarea inversa al llegar al colegio.

La ruta del pool ideal es corta. Todos los chicos viven en un radio de tres cuadras y el colegio se encuentra a 15. No hay que cruzar vías, ni avenidas.

La ruta del pool real es la del rally Paris-Dakar en América del Sur. Al que vive mas lejos lo pasan a buscar hora y media antes de que empiecen las clases y lo dejan en la puerta de su casa a las 18:20. Salvo que sea el gordito Estevez. En ese caso, la ruta se modifica con tal de soportarlo dentro del auto el menor tiempo posible.

En el pool ideal sólo hay premios por portarse bien. En la guantera, la mamá guarda chupetines pico dulce para darle a cada chico apenas se baja del auto, mientras le estampa un sonoro beso en la mejilla.

En el pool real, hay premios y castigos. El premio es llegar sanos y salvos al colegio. El castigo es aguantar al gordito Estévez que escupe adentro del auto porque la ventanilla está trabada y no puede abrirla.

Durante 10 años de mi vida hice pool. Dos veces por semana porque tenía dos hijos que iban a colegios diferentes. Cuando nació el tercero y llegó el momento de elegir colegio, opté por uno que quedara a menos de cuatro cuadras de casa. Mi único propósito era librarme de ese odioso trámite que significa pactar, con otras como yo, para llevar crios al colegio.  Cada vez que salgo de casa a llevar al enano, me las cruzo, invariablemente. Un sentimiento de hermandad me brota al verlas lidiando con chicos, mochilas, bolsitas de almuerzo y palos de hockey. Pero no me dejo ablandar. Conozco bien a esa clase de persona a esa hora de la mañana. Estan malhumoradas, dormidas, sufriendo distintos tipos de insanía temporal y dispuestas a matar a cualquiera que se interponga y haga su suplicio medio segundo mas largo. Las conozco. Yo fui una de esas.

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