El Pulpo Paul

11 Jul

Estando acostumbrada a la colita de cuadril y el pollo, #yoconfieso que no es facil emprender el trozado de un pulpo (?)

about 11 hours ago via TweetDeck

La gran figura de este mundial, mas allá de Villa y sus goles o Maradona y su taquito al borde de la cancha, ha sido, sin lugar a dudas, el pulpo aleman que predice los resultados de los partidos.

Creer o reventar, hasta la final, el pulpo las embocó a todas. Nos embocó tambien a nosotros, prediciendo el resultado del partido y apenas esta noticia se hizo pública hubo reacciones diversas. Desde los trasnochados de un acuario de Mendoza que presentaron al tortugo Jorge (?) que refutaba al pulpo Paul, hasta toda clase de paspados que mandaban videos a la tele y los subían a youtube mostrando a sus diversas mascotas eligiendo, sin dudarlo siquiera, a la argentina. Esa misma argentina a la que, horas despues, los elegidos del pulpo le hacían 4 goles.

Otra de las reacciones que aparecieron fue la de enseñar a cocinar al pulpo. Y los canales de cocina y de noticias nos enseñaban los mil y un modos de preparar pulpo, con la única intención de meter en la cacerola al famoso Paul, que estaba, protegido por los servicios de inteligencia alemanes, descansando tranquilo en su acuario de Oberhausen.

Pues bien, no pude con mi genio y decidí preparar yo tambien pulpo. Receta que muchas veces he pasado con aires de sabihonda pero que jamas hice.

Compré el pulpo congelado. Dicen los que saben que si el pulpo está fresco hay que congelarlo y luego descongelarlo, para que la carne quede poco gomosa y no sentir la sensacion de estar masticando chicle. Otros proponen castigarlo a golpes un buen rato pero la realidad es que cuando desplegué el bicho en la mesada me dió bastante impresion como para emprenderla a mazazos contra el pobre tipo. Los chicos iban apareciendo por la cocina y huían despavoridos al encontrarse al cefalópodo sobre la mesada:

El pulpo Paul pasado por las armas

La cosa es que esta mañana, en honor al final del mundial decidí cocinarlo a la gallega. O a la asturiana mejor dicho, que gallegos y asturianos son primos hermanos y mi abuela era asturiana. Lo primero es lo primero y puse agua a hervir en la olla mas grande que tengo, con un puñado de sal gruesa.

Una vez que el agua hierve, hay que asustar al pulpo. Yo creía que era para evitar que el bicho quedara gomoso pero parece que es para que no se rompa la piel. Asustar al pulpo es meterlo unos segundos al agua hirviendo y sacarlo. Tres o cuatro veces. Lo que se nota es que los tentáculos, que estan estirados al comienzo se enrulen. Funciona!

Asustando al pulpo

Sigue el susto para el bicho

Notar que los tentaculos se van enrulando, cosa e´mandinga!

Repetir esto tres o cuatro veces y finalmente dejarlo en el agua hirviendo junto con una papa. Lo de la papa es genial, metes a hervir junto con el pulpo y cuando la papa está lista, el pulpo tambien. Hay que tener cuidado de no sobrecocinar al bicho porque se pone duro, dicen algunos por ahí. No me pasó…

La papa que hace de termostato (?)

Hervir algo así como 45 minutos, 1 hora y sacarlo del fuego junto con la papa.

Que hierva 45 minutos.

Mientras hierve esto, pelamos dos dientes de ajo y, partidos al medio, se le quita la parte verde que hay en el centro, para que queden acanalados.

Ajos acanalados?

Picarlos bien chiquitos y ponerlos a macerar con aceite de oliva y sal gruesa.

Ajo, aceite y sal

Cuando el pulpo está cocido, sacarlo y darlo vuelta varias veces preguntandose a uno mismo por donde empezar… nada facil enfrentarse con un bicho de ocho patas, que encima, al cortarlo se pegan las ventosas contra la tabla. (?)Lo mas parecido a un alien que vi en mi vida.

La cosa es no dejarse intimidar, agarrar un cuchillo o tijera y entrar a cortar los tentáculos en rodajas.

Recortando al pobre Paul.

Los pedazos de pulpo se ponen sobre un plato de madera contenedor. Supongo que si los pones sobre uno de cerámica o porcelana será lo mismo pero por ahí leí que tenía que ser de madera y de madera fué.

Después se le echa encima el aceite con ajo y sal y por encima se espolvorea un buen pimentón español.

.

Y voilá, el plato está listo para comerlo, caliente o dejarlo enfriar y comerlo frío. Es igual de rico, sostengo.

.

De ahí fué a la mesa y cuando los chicos se fueron acercando, de a poco empalidecieron. Con dos, no hubo modo, se negaron a probarlo siquiera. Mateo se animó pero con poco éxito. No le gustó ni medio. Por suerte, previendo el paladar atrofiado de mis niños, les había preparado carne al horno tambien, de la que dieron excelente cuenta.

A comeeeeeer...

Después del españolísimo almuerzo, nos pusimos a ver el partido de España- Holanda por la final del Mundial. Sentados frente a la tele, recuperamos la fiebre mundialista y sufrimos con los 120 minutos que duró el partido. Sentado en su sillón, Javier lució la roja y se sacó, en parte, la mufa que le dejaron los alemanes hace una semana.

El barrabrava, recien empezado el partido.

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