La ruta hacia El Dorado

26 Feb
Crisis en la peluquería. Justo cuando había que enjuagarme el pelo que tenía la crema de los reflejos se cortó el agua. Caramba.

25 Feb via OpenBeak

Crisis en la peluquería, socorro!

Hace unos años había un aviso de shampoo en el que estaba una joven Valeria Mazza que decía: el pelo es el marco de la cara. Si tenes una cara bárbara pero el pelo mal… y ponía cara de estas en el horno.

Para mí, el pelo es un problemon. Por una procaz burla del destino y una conjunción planetaria defectuosa, heredé el pelo de mi abuela Pura. Y eso, créanme, no es nada bueno.

De un espesor micrometrico, de un color indefinido, en una cantidad escasa y con una tendencia alarmante a no crecer mas allá de los hombros, he convivido con él a lo largo de todos los años que tengo, porque no me ha quedado otra mas que por convicción propia. Cristiana resignación, diría mi abuela Pura.

Hay que cortarlo para que crezca fuerte:

Gran bolazo que mi madre sostuvo con carácter de dogma durante años. Me lo cortaban como si yo fuera un hijo varón porque así crece más. La primera vez que lloré frente a un espejo fue cuando mamá y mi hermana Pebly, siguiendo las instrucciones de una revista Para Ti, me hicieron un corte carré que me convirtió en un émulo del príncipe Valiente.

El tiempo ha pasado y aunque anduve de pelo corto la mayor parte de mi vida puedo asegurarles que no. Cortar el pelo no lo convierte mágicamente en fuerte y sano. Mas bien lo deja igual de débil, sólo que un poco mas corto.

Lavarlo con agua de lluvia lo hace brillar.

Otro de los grandes mitos es creer, infelizmente, que lavar el pelo con agua de lluvia lo deja in cre i ble. Mentira. Yo junté el agua de lluvia. Bueh, un tachito nomas. Pero me lo lavé y lo enjuagué con esa agua. Un fiasco. Pocas veces en mi vida me quedó el pelo tan opaco y áspero. Tuve que volver a enjuagarlo con agua de la canilla dos horas mas tarde. Era eso o resignarme a vivir con un gorro.


Aceite de oliva, huevo, mayonesa o cerveza.

No pongan esa cara de asco. Yo admito haberlo probado. No todo junto, claro. Pero me he puesto el huevo entero, la yema y la clara separadas, la mayonesa y el aceite de oliva. No recuerdo bien pero apuesto a que debo haber probado también con maíz, girasol y mezcla. El resultado no fue alentador. El pelo pastoso, opaco, grasiento. Y nuevamente mi cara de desilusión frente al espejo. Cuando probé con cerveza, ademas de lo anteriormente mencionado, me quedó un olor a curda indisimulable. No pasaba una alcoholemia ni a 30 metros de distancia del aparatito.

Rizos rebeldes

¿Quien no ha soñado alguna vez con los rulos de Meg Ryan en When Harry Met Sally? Yo si. Muchas veces. Tarde comprendí que no había modo. Mi pelo no admite rulos. De chica, Pebly (cuando no, mi hermana en lugar de ir a la facultad de ingeniería tendría que haber probado suerte en las Academias Yoli de peinados) me hacía los trapitos a la noche, yo dormía incómoda, a la mañana me los sacaba y parecía Graciela Cimer en las novelas de los 80´s, me peinaba con un tenedor para no romper los rulos (?) y cuando llegaba al colegio ya no tenía mas que unas ondas lamentables. Una vez llegué a salir de la peluquería con los bigudíes puestos porque llovía y así, con la frente alta y una falta alarmante de vergüenza, me fui al Unicenter a comprar unas medias para la fiesta que tenía esa noche. Pero ni con eso me duraron los rulos. Finalmente lo acepté y decidí que mi vida sería mas fácil asumiendo el pelo lacio. Muy lacio. Casi les diría llovido.


La extraña de pelo largo.

Mi pelo es tan pero tan finito que se gasta. Las raíces crecen, lo veo en los reflejos. Pero el largo permanece inalterable. No más allá de los hombros. Para burlarse aún mas de mi, el destino me dio una hermana que usa pelo largo y una hija que lo usa mas largo aún. Un día decidí tomar el toro por las astas y gasté una pequeña (bueh, no tan pequeña, confieso) fortuna en hacerme extensiones. Wow… no se imaginan. Porté pelo largo durante un año. Fui feliz durante un año. Me miraba al espejo y una sonrisa triunfal enmarcaba mi cara durante un año. Y durante un año me levantaba a las seis de la mañana, me lavaba el pelo, me lo secaba, me lo planchaba, me levantaba toda la parte de arriba, me lo batía por debajo con un cepillo de dientes (?) embebido en spray (??), me enganchaba la cortina de pelo largo, me soltaba el pelo de arriba, me lo volvía a planchar y salía al mundo con un sueño espantoso pero con el pelo largo. Al año dije ¡basta! Y guardé la cortina, el spray, el cepillo de dientes y volví al pelo corto.

El camino hacia El Dorado.

El color de pelo que tengo es neutro. Ni marrón ni rubio. Medio gris diría en mis momentos de mayor desazón. Pero hay que buscar la ventaja en la desventaja y los colores “cenizas” (queda mejor decir ceniza que gris aunque todos sepamos que la ceniza es color gris) toma bien la decoloración (?)

Esto significa un: hacete los reflejos nena, que tenes un color de pelo horrible.

La primera vez que una gorra de reflejos tocó mi cabeza fue a los 15 años. Hoy ya pasé los 40 asi que puedo decir orgullosa que hace muuuuchos años que me los hago.

La rama femenina de lectores de mi blog saben a que me refiero pero la rama masculina no debe saberlo asi que aquí va una pequeña explicación del procedimiento.

Una llega a la peluquería y la colorista le agarra las mechas con cara de evidente desaprobación. Lo tenes re crecido, dice, queriendo decir hace cuanto tiempo que no venís a la peluquería desgraciada? Con clientas como vos, me muero de hambre.

Una pone la mejor cara de infeliz que le sale y sonríe tímidamente. La colorista cepilla el pelo con fuerza, te pide que te pongas las manos tirándolo para atrás y avanza con la gorra de látex, que viene a ser como una gorra de baño pero finita y bien pegada a la cabeza. Ya la imagen que vemos en el espejo asusta y rogamos al cielo no encontrarnos con nadie. Aguja de crochet en mano (?) la colorista arremete contra nuestra cabeza. El movimiento es doloroso. Primero rompe con la punta de la aguja la gorra y cuando esta cede, te da de lleno en el hueso occipital. Después engancha con el ganchillo un mechón de pelo y pega el tirón para que éste salga por el agujero perpetrado en el látex. Ahí empieza a tirar la duramadre. Ese procedimiento se repite unas 300 veces, dependiendo de la cantidad de pelo que una luzca. A la vez 301 ya estas llorando y es el momento en que la colorista sonríe satisfecha y dice: ya está. Levantas la vista y te encontrás con un monstruo con la cabeza aplastada y una infinidad de pelos parados por la estática de la gorra de látex que te mira lagrimeando. La colorista te deja sola y vuelve al rato con un pastiche celestón que empieza a pincelarte en la cabeza. El inconfundible olor a amoníaco se te mete en los ojos, en la nariz y en la boca. Lloras un poco mas fuerte. A la colorista le importa un rábano. Te deja con el pastiche en la cabeza, te tira una revista Caras para que te entretengas y se manda a mudar, volviendo a cada rato para separar un poco los pelos empastados y decir: te falta un ratito. La cabeza empieza a tomar temperatura. Te pica y no podes rascarte. Te ofrecen un café que va a ser intomable y ademas del dolor de duramadre y del ardor de ojos, le agregas un dolor en la boca del estómago que te va a perseguir dos días. Al rato aparece una mina que nunca en tu vida viste pero que parece un ángel salvador. Es la que te dice: vamos a la pileta. Ahí te enjuagan el pastiche y te ponen el iluminador (?). Es otro líquido de olor penetrante que te enfría la cabeza y se te mete otra vez en la nariz hasta dejar las glándulas olfativas necrosadas. Inmediatamente después te lavan el pelo, te intentan empomar poniéndote una ampolla que no sirve para nada pero te la cobran como si sirviera, te secan el pelo y te vas de la peluquería mucho mas pobre pero mucho mas blonda y por ende, mucho mas contenta. En definitiva para eso fuiste.

Pero… hay veces que falla. Y aquí estoy yo para proclamarlo a viva voz. Si en el momento en que tienen que enjuagarte el pelo para sacarte la pasta caliente que te decolora el pelo hasta dejarlo casi transparente no te llevan a la pileta, podes estar segura de que estas en problemas. De los graves. Si insisten en que todavía te faltan 10 minutos y hace 40 que tenes puesto el decolorante, empezá a rezar. Cuando recién a los 50 minutos admiten que se quedaron sin agua porque se rompió la bomba, la única que te queda es empezar a gritar. Lo mas prudente es gritar que agarren el agua mineral en botellon y te lo tiren sobre el marulo antes de que el pelo, de tan transparente, se disuelva en el amoníaco. Después vendrán las épocas de maldiciones y lamentos, en ese momento lo que hace falta es acción.

Grite a tiempo, o sea rubia para siempre.

(Gracias Maitena por poner en dibujitos exactamente lo que sentimos las mujeres)

Anuncios

6 comentarios to “La ruta hacia El Dorado”

  1. Gabriel marzo 2, 2011 a 11:58 am #

    Usté logra -con mucha efectividad- que los hombres nos riamos con ganas de las desgracias ajenas. Excelente relato, Majo!

    Ya le hago RT y estoy mandando a mi esposa derechito para aquí

    • majogm marzo 2, 2011 a 5:04 pm #

      Gracias Gabriel! Yo intento tomarme las cosas con humor. No voy a reproducir aqui lo que he gritado frente al espejo en la soledad de mi hogar. Con lo poco que me crece el pelo, es bien sabido que un desastre tarda mucho en irse…

  2. eleazeta marzo 7, 2011 a 4:29 pm #

    viniste a mi blog por invitación a #minitah …Me encanta tu blog!

  3. Iván Leonel Dawidowski marzo 21, 2011 a 6:22 pm #

    Un auténtico #DramaDeLaVida. Pero como se suele decir, las macanas que nos mandamos (o se mandan) en nuestro cabello se solucionan con tiempo; aunque un episodio como éste no sé…

    • majogm marzo 21, 2011 a 8:24 pm #

      El asunto es… cuánto tiempo? Besos, la rubia.

  4. Yo_rata abril 28, 2011 a 7:48 am #

    Hola majogm,
    Tienes algo mejor que una buena melena, tu sentido del humor!
    Felicidades

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: