Comprar, comer, reir (V y última parte)

7 Oct

Para mi proximo truco voy a necesitar que el domingo a la mañana los tipos de la aduana de Ezeiza hagan paro y no laburen.

29 Sep via TweetDeck

No hay como viajar liviano...

Lamentablemente, todo concluye al fin y tuvimos que empezar a pensar en la vuelta. Ahí fue cuando nos dimos cuenta que habíamos comprado demasiado.

Fuimos con una valija grande cada una, prácticamente vacía. Una remera, un vestidito, unas ojotas y una biquini, ademas del protector solar. Volvíamos con tantas cosas que hubo que salir a comprar otra valija. Y un carry-on para llevar en la cabina con las cosas que ni en pedo despacho por miedo que me roben o me rompan.

Cuando llegamos al hotel con las nuevas valijas y armamos un poco todo descubrimos, horrorizadas, que no entraba. Ahí fue cuando agradecí al cielo que Enrique no hubiera venido con nosotras. Esas son exactamente las situaciones que a mi marido lo sacan de quicio. Ya me pasó una vez en México que tuve 25 kilos de exceso de equipaje y todavía, 4 años después, me lo echa en cara. Rencoroso…

No sabía cuantas valijas podíamos llevar, ni que peso debían tener. Así viajamos las rubias sentencié, mientras intentaba, sin éxito, meter a presión las 32 cajas de capsulas nespresso en una valija donde ya no entraba nada.

El último día desayunamos y compramos una más. Complicado entonces acarrearlas, nos faltaba una mano a alguna de las dos.

Hicimos check out, cargamos las 4 valijas y el carry-on al auto y partimos rumbo al aeropuerto con el cartel de FUEL OUT OF RANGE prendido, rezándole al santo patrono de los caminos para que nos alcanzara la nafta para llegar al aeropuerto. Llegamos, dejamos el auto y nos tomamos el trencito a la terminal de departures.

Una vez ahí, preguntamos en Delta cuál era el equipaje permitido y tuvimos suerte. 2 valijas de 23 kilos por persona, mas un bolso de mano de hasta 10 kilos.

Fuimos hasta el mostrador de air france que estaba vacío y una a una, pesamos las valijas. Una pesaba 26 y otra 18. Las demás andaban por los 22 y la chiquita 9 y medio. Brillante! Abrí una de las valijas ante el espanto de Paz que decía: acá lo vas a hacer? Y sólo respondí: Gorda, esto tambien es aprendizaje. Pase unas zapatillas de una valija a otra, dos pares de remeras y unas cajitas de nespresso. Volvimos a pesarlas y nos fuimos a envolverlas. Las despachamos y, ya tranquilas, decidimos esperar el vuelo.

Una vez en Atlanta no tuvimos que buscarlas, a diferencia de la ida, asi que la escala en el aeropuerto fue de lo más tranquila.

Cuando llegamos a Ezeiza, el quilombo era notable. Un avion de Barcelona, uno de Miami y el nuestro de Atlanta, llegaron juntos. Esperar las valijas fue tedioso pero más tedioso aún fue llegar a la aduana. Había comprado dos dispositivos hands free para el blackberry, para poner en el auto que estaban conectados entre si y se hablaban (?). No tenía idea como apagarlos y cada vez que estaban cerca, se decían algo. Mi mayor miedo era decirle al tipo de la aduana no tengo nada más para declarar y que estos buchones empezaran a comunicarse via bluetooth

– Algo para declarar?

– Si, compré una computadora, una mac mini de USD 599.

– ¿Qué mas?

– Nada más

Se me acerca entonces un tipo y me dice: cuánto gasto en ropa?

– Ni idea.

– ¿Cuánto gastó en ropa?

– No tengo idea.

– Dígame cuanto, dígame el número, trae 6 valijas, no querrá abrirlas…

– A ver- dije yo – no son seis, son cuatro y un carrito de mano. Y ese número, que no lo se con precisión, se va a ir conmigo a la tumba, ni siquiera se lo voy a decir a mi marido, así que no entiendo cuales son los motivos por los cuales debería decírselo a usted, un perfecto desconocido.

Mientras decía esto le hacía señas a Paz para que huyera con las valijas pero el ñato se avivó, la miró fulminante y le dijo: chiquita, quedate ahí que vamos a tener que abrir las valijas…

Yo pensé en el contrabando de cápsulas nespresso y pensé: en tus sueños, mis valijas no se abren.

La mina se me acercó, me apartó y me dijo: bueno, yo te explico como es esto: tenes que poner 100 dolares.

Yo ya les dije que viajar con dos rubias es una experiencia fascinante. Sobre todo cuando esas dos rubias llegan a la aduana y las quieren coimear. Porque, mis estimados, yo soy una mujer correcta y opino que el resto de los mortales es igual. Así que ni siquiera sospecho cuando pretenden que los coimee. Y como tenía el papelito de la declaración de aduana en la mano, donde tenía anotada la computadora que había aclarado que traía, le pregunté, inocentemente a la mujer:

– Acá tengo que poner que traigo 100 dolares en ropa?

La mina, sin estar del todo segura si yo era pelotuda o me estaba haciendo (los dejo a ustedes, estimados lectores, con la misma duda) dijo – No señora, los 100 dolares me los tiene que dar a mi.

– Ah, sorry- dije yo, metiendo la mano en la cartera para sacar la billetera y terminar con el asunto de una buena vez.

– Acá no, señora- me dijo la mina indignada, como si no me estuviera pidiendo una coima ella a mi.

– Bueno, pará, me doy vuelta- le dije mientras giraba para que los que venían detrás mío no vieran la maniobra ilícita que estaba por cometer.

– No se ponga ahí que la ven desde el banco- me dice ya con voz exasperada.

– Bueno gorda, cortala, tomá los 100 dólares de una vez y dejame en paz, que yo no se como se hace esto.

– Por eso le estoy explicando- me dice la caradura a la vez que agarraba el billete a velocidad pasmosa.

Y me dejó ir nomas, en la cara del empleado del Banco Nación que estaba ahí durmiéndose del aburrimiento, con mis 4 valijas y mi simpático carry-on. Los handsfree, gracias a Dios, no se dijeron nada entre sí mientras tanto.

Al rato estabamos llegando a casa donde nos esperaban con medialunas para el desayuno. El café lo llevaba yo. Exactamente 320 cápsulas de cafe Nespresso.

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8 comentarios to “Comprar, comer, reir (V y última parte)”

  1. hebe octubre 7, 2011 a 9:34 pm #

    Muy bueno el relato y la resolucion

    • majogm octubre 8, 2011 a 12:01 am #

      Gracias Hebe! La envoltura de las valijas fue por un tip tuyo, creo que eso les dió muchisima fiaca y por eso desistieron de abrirlas.

  2. Irene octubre 8, 2011 a 5:22 pm #

    Fantastico. Yo vivo en los gloriosos USA desde hace 20 y tantos anios y no tengo idea de que son esas capsulas. Seran buenas, me imagino, y necesitaras varias por dia, digo…por la cantidad. Y yo que cuando viajo a BsAs hago lo mismo….pero mis valijas vuelven aca llenas de chocolinas y conitos de dulce de leche….(Rosamonte se consigue sin problemas)

    • majogm octubre 8, 2011 a 5:35 pm #

      KC Gigi? cada cápsula es un café y en la propaganda está Iorsh Clooney. No se cuantos cafes tomo por día, 2 seguro. Hay veces que más. Y encima me piden que convide…

  3. Chela octubre 9, 2011 a 9:47 pm #

    lo nuestro fue algo parecido pero jorge tirandome el pelo adelante del vista de aduana

  4. Iván Dawidowski octubre 10, 2011 a 9:09 am #

    Dudaba entre comentar cada episodio, o hacerlo cuando terminara la saga entera. De todas formas tu relato no fue la excepción a lo que encuentro post tras post, la verdad es que me reí mucho… por no decir que me cagué de risa.

  5. Isa noviembre 2, 2011 a 12:58 pm #

    Majo!! Como me haces reir!!!!!!! Sos lo más!!! Te mando un beso enorme!

    • majogm noviembre 2, 2011 a 3:30 pm #

      Gracias Isa! Te animaste al final! :-)

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