¡Mamá, mamá, me gustan las naranjas!

3 Jun

Una de las grandes enseñanzas que le dejó el campamento al de 12 es que le gustan las naranjas (?)

3:16 PM – 3 Jun 2014

 

Como todos los años, me llegó, a poco de empezar las clases, una nota del colegio en la que me informaban el lugar y la fecha en la que iban a hacer el campamento.
A diferencia de mis hijos mayores, que adoraban ese programa, a Javier el asunto no lo atrae demasiado. Y como para mí la idea de dormir al aire libre, sin wifi ni microondas cerca, haciendo fogatas y respirando aire puro me resulta una experiencia no del todo fascinante, nunca lo obligué. En tercer grado fue y a las seis horas de haberle estampado un beso de nos vemos a la vuelta me llamaron por teléfono para avisarme que estaban muy preocupados porque el mocoso se sentía mal, le dolía mucho la panza y lloraba pidiendo hablar conmigo.
El diablo sabe por diablo pero más sabe por viejo, pensé y lo primero que hice fue preguntarle al maestro que estaba del otro lado del teléfono: ¿qué van a comer?
Guiso de rancho, con fideos fue la respuesta.
Olvidate, le dije, no le duele nada, llora porque no quiere comer eso. No le gustan los fideos ni el guiso. Y te aviso, tampoco le gusta la leche con nesquik, ni la galleta de campo con miel, ni las mandarinas de postre, ni los callos a la madrileña. Si van a darle empanadas, que sean de jamón y queso, no come de carne ni de humita ni de pollo, si hacen asado no le ofrezcas ensalada, las cosas verdes le dan asco, choripán no come a no ser que esté muriendo de hambre y si hacen pizza, intentá que no se le vea la salsa de tomate.
Después de mi declaración de principios, pedí hablar con él, le dije vos come pan y no me rompas las pelotas, mamá te quiere mucho pero no tanto como para subirme a un auto y hacer 180 kilómetros para buscarte por un capricho, le mandé un beso enorme y apagué el teléfono hasta dos días después, cuando tuve que ir a buscarlo. Cuando bajó del bondi le avisté la cara de culo. Me echó en cara que no lo había ido a salvar de tormento de los fideos con guiso durante todo el viaje a casa (por suerte son tres cuadras nada más), llegó y se comió una fuente entera de muffins con Ades de manzana y no me habló durante tres horas.
Durante cuarto, quinto y sexto grado, no quiso volver a repetir la experiencia. Y yo, sinceramente, tampoco. Cómo había un grupo bastante especial en la clase, que vivía jodiendo al resto del plantel, eran varios los que desistían de pasar unos días en sana camaradería al aire libre. El colegio, preocupado por los casos de bullying que se estaban dando, fue llamando a las madres para preguntar por qué los chicos no querían ir. No pasa nada demasiado dramático, el mío no va porque no le gustan los fideos fue mi respuesta sincera cuando me tocó el turno. Pero comen otras cosas, me dijeron, en el campamento a Villa Paranacito comen lo que ellos mismos pescan.
Este mocoso no come milanesas, ¿a vos te parece que se va a comer un surubí a la parrilla?

La lógica de mi argumento los dejó sin palabras y así nos dejaron en paz. A él y, sobre todo, a mí.
La cosa es que este año, por primera vez desde la fatídica experiencia de 3ro, vino suelto de cuerpo diciendo que quería ir. Tocaba en la isla Martín García.
Ok, dije yo, pero tené en cuenta que no tengo modo de ir a rescatarte si te quieren hacer comer fideos con guiso porque vas a estar en medio del Rio de la Plata, después no podes enojarte conmigo.
Igual no irías me dijo con cierto tono de rencor en la voz, sospecho que no se le pasó del todo el encule de 3er grado.
Como sé que dicen que el desayuno es la comida más importante del día y sabiendo que solo iba a comer salteado, desafiando todas las indicaciones que nos dieron sobre qué cosas llevar y qué cosas no, le metí adentro del bolso una caja de Ades y un paquete de galletitas por cada uno de los días que iba a estar lejos de casa, les hice hombritos a las otras madres que me censuraron con la mirada y le avisé al mocoso que no se coma todo el primer día porque después iba a pasar tres, a pan y agua.
Volvió cansado, sucio como conciencia kirchnerista, quemado por el sol, contento y con algunas novedades gastronómicas. Comieron salchichas con papas y las papas, no eran ni de paquete ni mc cain y, a diferencia de las que le quise hacer comer durante años en casa, no le parecieron tan horribles. Hicieron hamburguesas con sus propias manos y eran riquísimas (aunque no fueran goodmark), comió fideos (¡!), aunque después se sinceró y dijo que habían sido 15 (los contó, parece) (¿a quién se le ocurre contar fideos?) y por último, cómo si hubiera descubierto la pólvora, proclamó que había comido naranjas haciéndoles un agujero con un cuchillo y chupando el jugo y que no le había dado asco.
¡Tomá! Todo un aventurero.

Yo sé que mi hijo menor es un malcriado y me hago cargo. Intento cocinar comida que le guste porque además de ser un malcriado es un cabeza dura y sé que si no quiere comer, no va a comer. No importa cuánto tiempo dedique a esperar que se coma la crema de espinaca o el puré de calabaza. No lo va a hacer, ya probé y la experiencia indica que puede quedarse enfrente del plato durante horas sin que se le mueva un pelo. Las amenazas, que con sus hermanos mayores funcionaban a la perfección, con este caen en saco roto. No come y puede sobrevivir haciendo fotosíntesis. Por mi parte, considero que de hambre no se va a morir, yo hubiera sido igual si mi madre me lo hubiera permitido, claro, y ya llegará el momento en que se busque una novia que prepare fideos con guiso o callos a la Madrileña y el muy maldito se lo va a comer encantado, echándome en cara, probablemente, que nunca le cociné algo así de rico. Los hijos son todos iguales. Así de ingratos.

 

la foto

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3 comentarios to “¡Mamá, mamá, me gustan las naranjas!”

  1. Fernando junio 3, 2014 a 8:52 pm #

    Majo ! Como estas, extrañaba tus post. Beso grande y que sigas muy bien.
    Ps el de 17 (el tercero) nos vuelve locos para comer
    No SOS la unica

    Beso grande
    Fernando

  2. mono junio 4, 2014 a 4:58 am #

    Bué… una vez que reconociste “mi hijo es un malcriado” yo me quedé sin argumentos!!!

  3. Maria junio 4, 2014 a 12:43 pm #

    Brillante !!! Los hijos son despotas !!! Algo mas lindo q malcriarlos ??

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