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Por la coca y los apuntes.

12 Jul

Los mocosos del #pellegrini están arrastrando las verdaderas protestas sociales al fango.

8:57 AM – 11 Jul 12 via Twitter for iPad

Los alumnos del colegio Carlos Pellegrini, (AKA El Pele) colegio secundario dependiente de la UBA, están en plan de lucha. Tomaron el colegio e impiden el dictado de clases demostrando así un ferviente espíritu de lucha por el cumplimiento de sus ideales, en contra de la represión sistemática a la que son sometidos diariamente… 

Los más bien pensados de mis lectores creerán que las protestas se deben al cierre de la biblioteca escolar, impidiéndole al alumnado el acceso a material bibliográfico fundamental para prepararse para los exámenes. Pero no. Me ha informado una alumna que la biblioteca funciona normalmente.

Otros, creerán que el plan de lucha está originado en la imposibilidad de los alumnos de contar con la necesaria cantidad de horas cátedra prevista por la ley de educación, debido a que los responsables de impartir el conocimiento no concurren a clase porque prefieren quedarse en la sala de profesores tomando mate y comiendo galletitas media tarde. Pero no, tampoco. Me avisan por cucaracha que las horas establecidas de clase están garantizadas. 

Más de uno sospechará que hay una falta de fondos de parte de la Universidad de Buenos Aires, cuyo único fin es hacer desaparecer este tipo de colegios, en un macabro plan sistemático para eliminar la educación pública y gratuita, pero hoy escuché al rector de la UBA y en ningún momento de su discurso me pareció que ese plan estuviera realmente contemplado.

Los movimientos estudiantiles han sido famosos en el mundo. Los jóvenes, con el idealismo intacto, se han puesto de pié frente a los poderosos, sean estos De Gaulle, Franco, Lyndon Johnson o los tanques de la Plaza de Tiananmen. El Mayo Francés, la Primavera de Praga o las revueltas de estudiantes de México, presentaron a los estudiantes como feroces guerreros dispuestos a morir con tal de conseguir que sus reclamos fueran escuchados. Reclamos a favor de la paz mundial, el cese de las guerras, la apertura al mundo, la libertad. No fue moco de pavo. Ni siquiera en nuestra argentina, durante el proceso, en el que desaparecieron estudiantes secundarios durante la Noche de los Lápices, en medio de un reclamo justo por un boleto estudiantil. 

Nosotros tenemos lo propio. Convengamos que el mundo no es el que era en las décadas del 60, 70 y 80 y los estudiantes del siglo XXI, están un poquito más aburguesados. Mala nuestra, que les hemos dado todo en la mano sin que les cueste nada. Eso es lo que explica que los alumnos de El Pele hayan tomado el colegio, impidiendo el normal dictado de clases para exigir un buffet y una fotocopiadora (?) 

El buffet, me decía una chica vía twitter, es un derecho. No queremos que nos cueste caro comer acá. Cuando pregunté cuantas horas pasaban adentro del colegio, respondieron que 6 como mucho. Y no podes comer en tu casa para no tener hambre en el colegio? O pedirle a tu maná que te haga un sanguchito de salame y te lo meta en un tupper? Pues no. Los estudiantes exigen que la UBA les de el manejo del bar, porque no quieren que lucren con ellos.

Las fotocopiadoras, quieren que estén al costo. Porque, me dijeron, no se si sabías que el Carlos Pellegrini depende de la UBA y la UBA es gratis. Cuando le expliqué a mi interlocutora que en la UBA las fotocopias también te las cobran y no al costo precisamente, no me creyó. Y cuando le comenté que aunque la educación sea gratis no significa que nadie la pague, directamente no entendió de qué le estaba hablando. 

Los padres? Algunos salieron a decir que si sus hijos tomaban el colegio, los traían a casa de las mechas. Otros, les llevan el cargador del blackberry, un paquete de Lays y una botella de coca de dos litros para que no tengan sed.

Hoy, en solidaridad con la lucha, se plegaron otros 5 colegios. No saben bien qué es lo que reclaman, pero dale que va, hacen un gran pijama party a la noche, no dejan entrar a los periodistas porque no saben bien cuál es del palo y cuál no, comen galletitas, toman mate y llaman a resistir vía twitter. Divinos. Si fueran hijos míos desde luego ya hubieran recibido un buen patadón en el culo a ver si así logramos que se le acomoden las ideas. Pero, desde luego, no todos los padres piensan como yo, que deberían agradecer tener la educación gratuita, pagada por todos los contribuyentes y que deberían aprovecharla, para devolverle a esa misma sociedad algo de lo que le han dado de manera tan solidaria. 

Que se yo… mis hijos van a la UBA. Tienen la posibilidad de estudiar en una universidad prestigiosa (al menos en diseño, la FADU sigue siendo muy superior a las privadas) y la aprovechan. Se quejan porque comparan con las comodidades que tienen sus amigos en universidades privadas y pierden por goleada, pero no por eso exigen que el resto del país (la UBA es nacional) les paguen, además de los estudios, ni las fotocopias ni la cocacola.

Lo genial con estos chicos es que cuando una comenta que son unos vagos que lo que quieren es aprovechar y tener una semana más de vacaciones, se ofenden cómo si les dijeran que son delincuentes. Pero al mismo tiempo, twitean cosas como: 

Valientes estudiantes, luchando por sus derechos irrenunciables.

No será la Primavera de Praga pero es lo que hay…

 A confesión de partes, relevo de pruebas. Pero ojo, a no desesperar. Las vacaciones de invierno empiezan el viernes. Y la toma termina ese día. Estos mocosos son revolucionarios de cojín. Las vacas de invierno son sagradas. Ya habrá tiempo para reanudar la lucha. En Agosto. 

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El de 9 creció. Deal with that!

15 Dic
Como pretenden que yo, que lo crié de potrillo…

5 Dec via TweetDeck

La última semana de clases tuvimos una reunión en el colegio de el de 9. Citados por ambas directoras, me pasé el fin de semana cortando clavos. No estoy acostumbrada a los llamados de parte del colegio porque el angelito tiene problemas. Con Paz me pasaba una vez al año pero no era nada terrible, la mocosa no entendía como se ponían las hojas en la carpeta, se le explicaba el mecanismo de margen ancho arriba, margen angosto abajo, se le pegaban tres gritos la siguiente vez que lo pusiera al revés y a otra cosa mariposa. Con Mateo la cosa fue aún más fácil. Jamás, en los 14 años que fue al colegio tuve un llamado diciendo que se portaba mal. Cultor de un perfil bajísimo en el colegio, pasamos unos años divinos, con unas notas bastante fuleras pero ya terminamos quinto año y no hay malos recuerdos en ese sentido. Con Javier, como siempre, la cosa es diferente.
A principio de año recibí citación. Molesta en clase, no presta atención, habla, hace ruido. La maestra nos mandó a hacerle un psicodiagnostico. El psicodiagnostico dio bien, el chico es inteligente. Pero vago. Muy vago. No le gusta el colegio. Y se dedicó a demostrarlo, sin dejarnos una sola sombra de duda, ni por un momento.
Cada día, cuando lo acompañaba al colegio y le estampaba el beso en la puerta, le repetía como un mantra: Prestá atención, copia todo, no charles, no molestes, trae todas las carpetas… Y actuó nomas como un mantra porque el mocoso entraba al colegio como en trance, totalmente relajado y así transcurría su día hasta las 4 y 20 de la tarde. No hacía nada. Pero cuando digo nada es nada. N. A. D. A.
Viendo que mis indicaciones no eran escuchadas en absoluto, todas las tardes le revisaba la mochila. En el patio del colegio. Todas las tardes también, lo mandaba de vuelta a su aula (2 pisos) a que busque la carpeta de inglés, o la de castellano, o el libro de matemática, o el cuaderno de comunicaciones o la cartuchera… o todo junto. Ha subido hasta 3 veces seguidas porque siempre le faltaban 5 pal peso… Finalmente, el tipo empezó a conectar que el dolor de piernas que tenía por subir la escalera tantas veces se debía a que cuando armaba la mochila se olvidaba algo y empezó a traer todo… en Noviembre!
El cuaderno de comunicaciones da vergüenza. Las únicas notas que tiene enteras son las de la maestra diciendo que no trabajó en clase, que no participó en la experiencia de ciencias, que no cantó en el coro o que no trajo el libro de sociales. Las suyas empiezan con un prometedor: Señores padres: los chicos de cuarto grado… y no escribe más, dejándome con la intriga.
En los exámenes no le fue mal. Le fue ahí. Gracias a la tutora, gracias a las amenazas  esgrimidas por la abajo firmante, gracias a la paciencia de la maestra y gracias a que el angelito es inteligente, pasamos.
Mientras aplaudíamos el final de tercero poli de Mateo empecé a hacer cuentas con los dedos y me dio un escalofrío. Javier pasa a quinto grado. Le faltan dos años de primaria y seis de secundaria. Ocho largos años en total. Quise llorar. Amargamente. Van a ser ocho largos años y si no cambia la actitud, van a ser ocho larguísimos años.

Fuimos pues a la reunión. Y definitivamente, la tienen clara. Nos sentamos a escucharlas y lo que dijeron es más que evidente: Javier tiene que dejar de ser chiquito. Porque ya no lo es. Aunque en casa sea el más chico, aunque haya tanta diferencia de edad con sus hermanos. Aunque sea mi bebe. Tengo que dejarlo que crezca. O más bien: tengo que hacerlo crecer.
Que se haga cargo de sus cosas. No andar solucionando sus problemas. Si él no trae el libro de inglés y al día siguiente tiene prueba, es él quien tiene que volver al colegio a buscarlo y no ir yo a la clase vacía y empezar a revisar los bancos porque el mocoso ni siquiera fue capaz de indicar con precisión en cuál de los 27 bancos que hay en el aula, deposita sus cosas cada día.
Tengo que entrar a la mañana y a lo sumo, alcanzarle la ropa. Y no despertarlo a las 7 y media y cambiarlo mientras el tipo sigue roncando. Si no lleva el almuerzo desde temprano, no llevárselo a las corridas antes del recreo de las 9 y 20, no vaya a ser que lo busque y pobrecito, no lo encuentre.
Cuando vamos caminando al colegio, dejar de acarrearle la mochila. Aunque tenga ruedas. ¡Porque tiene ruedas! Y ojo, que aveces es mochila, lunchbox y guitarra. A la tarde, que se vuelva solo y no ir a buscarlo en auto porque está cansado y si lo hago caminar 3 míseras cuadras, el tipo pone cara de culo.
Cuando llega a casa, tiene que tomar el te y ponerse a hacer los deberes. Mamá no debería abrirle la mochila ni llamar a la mamá de Nacho o a la de Fran para preguntarles que sigue, en el cuaderno de comunicaciones, en la nota que empieza con : Señores padres: los alumnos de cuarto grado… porque no escribió nada más. O porque se aburrió, o porque se atrasó o por el motivo que sea.
Mamá no debería ir a las muestras de arte ni a los actos del día de la bandera si el gusano no se toma el laburo de anotar el horario y la fecha del evento. Y si no está mamá para aplaudirlo cuando canta “palomita blanca y vidalitá”, que se joda.
A la hora de ducharse, el mocoso debería combinar las canillas sólo, quemándose o congelándose hasta que encuentre el termino medio y bajo ningún concepto debería yo, su santa y abnegada madre, ir a ponerle el shampoo y a asegurarme que el enjuague del marote sea el correcto. Si le queda un poco de espuma, le quedará el pelo pajoso un día. Nada grave.
A la hora de dormir, un niño de 9 años, ante el grito materno de “a dormir!” debe dar beso de buenas noches e irse a la cama sólo. No vale que mamá lo acompañe ni que recen juntos el Jesucito de mi vida, como si recién hubiera cumplido 3 años. Ya tomó la Primera Comunión y se sabe el padrenuestro, no jodamos.

Pues bien. Necesitaba que alguien me lo enrostre sin reparos y ya lo han hecho. Cuando Javier nació, Mateo tenía 9 años y Paz 12. Mi miedo, terrible miedo, era que el tipo se convierta en un mocoso agrandado, de esos que se creen mil y mascan chicle a los 5. Y me aseguré de que eso no pasara. Tanto me aseguré que el tipo se siente de cinco años. Sin el chicle. Y lo disfruta cada día. Se le acabó la joda. O mas bien debiera decir: se nos acabó la joda. A los dos.

Talvez es momento de que le pase mi avatar a Javier.

Mamá, vino la tutora…

21 Sep
Estamos a full con la tutora. Desde aca arriba se escuchan las carcajadas de ambos (?)

16 hours ago via TweetDeck

Se nos viene la noche...

Después de recibir el boletín de el de 9, con unas notas que te hacen sospechar que el dinero hasta ahora invertido en su educación fue a parar a saco roto y viendo que se viene la noche porque este colegio exige un desempeño escolar mas o menos aceptable para evitar que el educando se pase buena parte de diciembre yendo a recuperatorios, decidí hacerle caso a los que saben.

Una charla con las directoras a principio de año, me llevó a una reunión con la maestra en el primer trimestre, que a su vez me llevó a unas entrevistas con la psicopedagoga en el segundo trimestre, las que me están llevando a la contratación de una tutora para ver si solucionamos algo en el tercer trimestre.

Primero tuve reunión con las directoras. A fines de marzo me citaron, echándome en cara lo mal que se portaba Javier en clase, la poca atención que prestaba y el poco interés que mostraba en lo que pasaba dentro del aula. Les frené el carro. Vení a decirme que el mocoso se porta mal en Agosto y lo discutimos. Pero en Marzo no tuvo tiempo a portarse tan mal. Me mandaron a hablar con la maestra, que estaba dispuesta a ratificar sus dichos.

La reunión con la maestra no fue mucho más alentadora. Apenas me senté enfrente y con una sonrisa y para iniciar lo que yo pensaba iba a ser una conversación amistosa, le pregunte: y que tal va todo?– la tipa puso los ojos en blanco y solo respondió: mal, muy mal, así no vamos a llegar a ningún lado. Después de quejarse de lo poco que participaba en clase el angelito y de todo lo que molestaba a sus compañeros hablando y haciendo ruido, me sugirió ir a ver a una psicopedagoga.

Pero ojo, la psicopedagoga fue clarísima. El chico es super inteligente, es sólo que está peleado con el proceso educativo. Y me lo dijo sin que se le caiga la cara de vergüenza. Algo así como es un vago redomado que no tiene interés alguno en lo que la maestra pueda llegar a decir. Delicias de tener un hijo siendo grande. A los dos primeros les hubiera pegado tres gritos, les hubiera puesto una penitencia de esas que meten miedo y les hubiera requisado cualquier juguete y a otra cosa. Pero el paracaidista tiene ciertas ventajas sobre sus hermanos mayores. ¿La primera de ellas? Yo ya no quiero más lola. Y gracias a que yo tiré la toalla, el tipo sigue haciendo lo que le viene en gana y la psicopedagoga habla de peleas con el proceso educativo…

Otra de las indicaciones de la psicopedagoga fue: vos correte de ese lugar, contratá a alguien que lo haga, para mantener así el vinculo materno-filial intacto (?). La realidad es que mi vinculo materno-filial está intacto, yo le digo sos un soberano adoquín y el tipo me hace hombritos. No nos ofendemos por eso ni nos queremos menos. Pero como bien dijo el filosofo: no pretendas resultados diferentes si siempre haces lo mismo y como dije en este post, no es recomendable hacer los deberes con nuestros hijos, decidí contratar una tutora.

Algo similar a lo que nosotros llamábamos maestra particular, pero que ahora tiene otro nombre, con mejor prensa. El estigma de burro hay que sacarlo y la maestra particular era para esos casos, así que ahora existe el “sistema de tutoría”, que es una maestra que viene a tu casa a explicarle al angelito lo que no entendió en clase por estar mirando los pajaritos por la ventana y a terminar los deberes que no terminó en el colegio por estar jugando al tutifruti con el gordito Estévez. Lo mismo que antes, pero con un nombre mas cool, bah.

La cosa es que para evitar tener que seguir yendo en diciembre al colegio, tomé el toro por las astas y contraté a Sofi. Sofi vendrá tres veces por semana, le abrirá el cuaderno verde para ver si hay algo que hacer (siempre que Javier traiga el cuaderno verde, claro) (y siempre que haya anotado lo que hay que hacer en el cuaderno verde, de más esta decirlo). Sofi luego ordenará las hojas que Javier tiene totalmente desparramadas por la carpeta, sin seguir ningún tipo de lógica separación según materias, lo de lengua con lo de sociales, lo de naturales con general knwoledge y lo de creative writing con lo de homework. Lo único que identifica es lo de matemática porque las hojas son cuadriculadas. Una vez organizado eso, intentará que el mocoso haga unas cuentas y no se olvide de ningún numero en el camino. Y que estudie lo básico. O que al menos se entere de lo que están hablando, una vaga idea de lo que significa lo que dice la maestra. No pretendo un 10. No pretendo un hijo abanderado. Sólo quiero que el boletín no me de miedo. Y que el tipo pase esta época de su vida siendo feliz. Ya tendrá tiempo para tener problemas serios… ¿Es mucho pedir?

Mantengamos el vinculo materno-filial intacto (?)

Falsificadores.

24 Jun

SMS del de 17: si te llaman, decí que la firma de la autorización es de papá. Este chico no se va a poder ganar la vida falsificando firmas.

5 hours ago vía TweetDeck

Mis hijos siempre han tenido la mala costumbre de olvidarse de darme las notas del colegio. Una vez que dejan la primaria, abandonan también el cuaderno de comunicaciones. Las notas para los padres, a partir de ese momento, son exclusiva responsabilidad de ellos. Y las consecuencias por la falta de firmas, también. Ya no vale el “mi mamá no abrió el cuaderno verde, no es mi culpa, díganselo a ella” que profiere el de 9 años a cada rato porque se olvida de traerlo y la maestra lo reta. Yo, de las notas del colegio de él, me entero una vez a la semana. Con suerte.

Los mayores se las han arreglado, mejor o peor a lo largo de la secundaria para zafar de las derivaciones que pudieran tener los habituales olvidos. Para eso, nada mejor que el mensajito de SOS a mamá:

-maaaa, necesito que vengas YA a firmar la nota de autorización para ir al museo.
-No puedo, estoy en el centro.
-Bueno, pero dale, salimos en 20 minutos.
-¿?

– má, ayer me dieron una nota y la tenias que firmar, podes venir?
– no, no puedo ahora, paso al mediodía.
– no, la están pidiendo ahora, tenés que venir porque me van a poner parte si no la tengo.
– firmala vos por mí.
– no me sale firmar como firmás vos!

– qué mala mamá, no me firmaste la nota del coro ¿qué hago?
– ¿qué nota de qué coro?
– ah, no te la di?

– mamá me hiciste olvidar la nota del campamento!
– yo?
– ah no, pará! acá está, la había dejado abajo del banco…

– má, me olvidé de darte el boletín de inasistencias para que lo firmes, me van a poner media falta!
– bueno, haceme acordar que te firme la falta y media esta tarde…

– má, no te di la ficha de salud para que me la firmes, me van a mataaar, qué hago???
– Jodete.

La cosa es que para suplir las graves fallas de logística que siempre hemos tenido con mis hijos y sus notas, boletines y comunicaciones escolares, mis angelitos aprendieron a falsificarme la firma. No es muy difícil, ojo. Una M con una rayita abajo basta y sobra para una nota cualunque. Si la cosa es ya una autorización importante, va la firma completa. Tampoco muy complicada. Falsificable, digamos, para alguien con un poco de destreza manual. Cuándo la opción es que yo tenga que hacer 20 kilómetros para que los dejen ir al museo, prefiero que la firmen ellos. Sé, y abro el paraguas antes de que los más estrictos de mis lectores pongan el grito en el cielo, que no es aconsejable. Pero la realidad es que si yo sé lo que están firmando, me importa un rábano. Y también tengo la tranquilidad de que los boletines (y por ende, esas notas horribles que acostumbran a sacarse) no los firman. Porque soy yo quién los busca en el colegio y firma in situ. El problema es que no son buenos falsificadores. A Paz la ayudaba alguna amiga a la que mi firma le salía decentemente, pero no era del todo seguro, a veces fallaba. Mateo se las arregla solo y es por eso que llegan mensajes del tipo:

-má, la turra de la preceptora dice que vos no firmaste la nota.
-¿qué nota?
– shhh, vos deci que si la firmaste.

– mamucha, te van a llamar del colegio por una nota. Vos defendeme.
– ¿?

Al menos me ponen sobre aviso. Saben que lo que hacen no está bien y prometen no olvidarse la próxima vez (yeah right!)

Pero hace un rato me llega mail del colegio:

Estimados padres:

Nos informan que las autorizaciones que ya hemos entregado deben estar firmadas por ambos padres (y todas están firmadas por uno de los dos). El lunes les enviaremos la nota nuevamente para que puedan completarla con la firma que hiciera falta. Debe ser devuelta al colegio el martes sin falta porque se vence el plazo de entrega de las mismas. En el caso de que quién deba firmarla no estuviera presente les pedimos que la hagan firmar por un familiar o por quién ustedes consideren oportuno, por favor SIN QUE SE ACLARE QUE NO SON NI PADRE NI MADRE.

Maravilloso. Por simplificar lo que otros hacen complicado es que me gusta tanto este colegio. Y encima, no me voy a sentir tan irresponsable al mentir cuando me llamen del colegio para preguntarme si fui yo la que hizo ese garabato en la nota que mi hijo tenía que presentar. Todo, claro está, después de recibir el mensaje diciendo:

– má, si te llaman decí que fuiste vos!