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Por la coca y los apuntes.

12 Jul

Los mocosos del #pellegrini están arrastrando las verdaderas protestas sociales al fango.

8:57 AM – 11 Jul 12 via Twitter for iPad

Los alumnos del colegio Carlos Pellegrini, (AKA El Pele) colegio secundario dependiente de la UBA, están en plan de lucha. Tomaron el colegio e impiden el dictado de clases demostrando así un ferviente espíritu de lucha por el cumplimiento de sus ideales, en contra de la represión sistemática a la que son sometidos diariamente… 

Los más bien pensados de mis lectores creerán que las protestas se deben al cierre de la biblioteca escolar, impidiéndole al alumnado el acceso a material bibliográfico fundamental para prepararse para los exámenes. Pero no. Me ha informado una alumna que la biblioteca funciona normalmente.

Otros, creerán que el plan de lucha está originado en la imposibilidad de los alumnos de contar con la necesaria cantidad de horas cátedra prevista por la ley de educación, debido a que los responsables de impartir el conocimiento no concurren a clase porque prefieren quedarse en la sala de profesores tomando mate y comiendo galletitas media tarde. Pero no, tampoco. Me avisan por cucaracha que las horas establecidas de clase están garantizadas. 

Más de uno sospechará que hay una falta de fondos de parte de la Universidad de Buenos Aires, cuyo único fin es hacer desaparecer este tipo de colegios, en un macabro plan sistemático para eliminar la educación pública y gratuita, pero hoy escuché al rector de la UBA y en ningún momento de su discurso me pareció que ese plan estuviera realmente contemplado.

Los movimientos estudiantiles han sido famosos en el mundo. Los jóvenes, con el idealismo intacto, se han puesto de pié frente a los poderosos, sean estos De Gaulle, Franco, Lyndon Johnson o los tanques de la Plaza de Tiananmen. El Mayo Francés, la Primavera de Praga o las revueltas de estudiantes de México, presentaron a los estudiantes como feroces guerreros dispuestos a morir con tal de conseguir que sus reclamos fueran escuchados. Reclamos a favor de la paz mundial, el cese de las guerras, la apertura al mundo, la libertad. No fue moco de pavo. Ni siquiera en nuestra argentina, durante el proceso, en el que desaparecieron estudiantes secundarios durante la Noche de los Lápices, en medio de un reclamo justo por un boleto estudiantil. 

Nosotros tenemos lo propio. Convengamos que el mundo no es el que era en las décadas del 60, 70 y 80 y los estudiantes del siglo XXI, están un poquito más aburguesados. Mala nuestra, que les hemos dado todo en la mano sin que les cueste nada. Eso es lo que explica que los alumnos de El Pele hayan tomado el colegio, impidiendo el normal dictado de clases para exigir un buffet y una fotocopiadora (?) 

El buffet, me decía una chica vía twitter, es un derecho. No queremos que nos cueste caro comer acá. Cuando pregunté cuantas horas pasaban adentro del colegio, respondieron que 6 como mucho. Y no podes comer en tu casa para no tener hambre en el colegio? O pedirle a tu maná que te haga un sanguchito de salame y te lo meta en un tupper? Pues no. Los estudiantes exigen que la UBA les de el manejo del bar, porque no quieren que lucren con ellos.

Las fotocopiadoras, quieren que estén al costo. Porque, me dijeron, no se si sabías que el Carlos Pellegrini depende de la UBA y la UBA es gratis. Cuando le expliqué a mi interlocutora que en la UBA las fotocopias también te las cobran y no al costo precisamente, no me creyó. Y cuando le comenté que aunque la educación sea gratis no significa que nadie la pague, directamente no entendió de qué le estaba hablando. 

Los padres? Algunos salieron a decir que si sus hijos tomaban el colegio, los traían a casa de las mechas. Otros, les llevan el cargador del blackberry, un paquete de Lays y una botella de coca de dos litros para que no tengan sed.

Hoy, en solidaridad con la lucha, se plegaron otros 5 colegios. No saben bien qué es lo que reclaman, pero dale que va, hacen un gran pijama party a la noche, no dejan entrar a los periodistas porque no saben bien cuál es del palo y cuál no, comen galletitas, toman mate y llaman a resistir vía twitter. Divinos. Si fueran hijos míos desde luego ya hubieran recibido un buen patadón en el culo a ver si así logramos que se le acomoden las ideas. Pero, desde luego, no todos los padres piensan como yo, que deberían agradecer tener la educación gratuita, pagada por todos los contribuyentes y que deberían aprovecharla, para devolverle a esa misma sociedad algo de lo que le han dado de manera tan solidaria. 

Que se yo… mis hijos van a la UBA. Tienen la posibilidad de estudiar en una universidad prestigiosa (al menos en diseño, la FADU sigue siendo muy superior a las privadas) y la aprovechan. Se quejan porque comparan con las comodidades que tienen sus amigos en universidades privadas y pierden por goleada, pero no por eso exigen que el resto del país (la UBA es nacional) les paguen, además de los estudios, ni las fotocopias ni la cocacola.

Lo genial con estos chicos es que cuando una comenta que son unos vagos que lo que quieren es aprovechar y tener una semana más de vacaciones, se ofenden cómo si les dijeran que son delincuentes. Pero al mismo tiempo, twitean cosas como: 

Valientes estudiantes, luchando por sus derechos irrenunciables.

No será la Primavera de Praga pero es lo que hay…

 A confesión de partes, relevo de pruebas. Pero ojo, a no desesperar. Las vacaciones de invierno empiezan el viernes. Y la toma termina ese día. Estos mocosos son revolucionarios de cojín. Las vacas de invierno son sagradas. Ya habrá tiempo para reanudar la lucha. En Agosto. 

Patentes robadas.

22 Feb

No te dejan entrar a una fiesta porque estas mamado y como sos un tremendo loser, te pones a afanar patentes de autos que estan en la calle.

9:41 PM – 21 Feb 12 via TweetDeck

El viernes pasado, Mateo fue a una fiesta en casa de un amigo en mitad de la Horqueta. En medio de la festichola, le avisan que estaba la cana afuera porque habían agarrado a unos mocosos robando patentes de autos. Salió y en efecto, la cana estaba con la patente de su auto en la mano. Dijo el auto es mío y le dijeron pero que barbaridá, pase usted a buscarla por la comisaria.

Al día siguiente fue a buscarla y le dijeron que macana, venga usted mañana que el oficial nosecuanto, encargado del operativo no está ahora.

Volvió al día siguiente y caramba, el oficial en cuestión estaba pero le dijo que las chapas rescatadas habían sido derivadas a tribunales porque habían iniciado un sumario. Mañana

O sea, por culpa de estos imberbes, el auto está en la puerta de casa sin poder circular en todo el fin de semana largo por no tener patente.

Conclusión:

Un grupito de pelotudos a los que, por estar mamados no dejan entrar a una fiesta, se divierten arrancando patentes de autos estacionados.

La policía bonaerense actúa bien y detiene a estos mocosos. Mateo, a cargo del auto para avisarle pero no entrega la patente.

Mateo pregunta que tiene que hacer y le dicen que tiene que ir a buscarla a la comisaria al día siguiente.

Mateo vuelve a casa a las 4 de la mañana, rogándole al cielo que no lo detengan por que no tiene chapa trasera. Estaciona el auto en casa y ahí queda, indocumentado, estacionado y juntando polvo.

Los chicos son detenidos y van a parar con sus huesos al calabozo hasta que sus padres van a buscarlos. Aprovechan el tiempo para sacarse fotos tras las rejas y las mandan a sus contactos de blackberry messenger.

Los padres sacan a sus hijos de la cana, los llevan a casa y comentan el hecho, disculpándolos porque “son cosas de chicos”.

Averiguo cuál es la comisaría (la de allá había sido toda la explicación) y vamos a buscar la patente.

Nos dicen que es una macana pero que el oficial Fulano, que es el que intervino en la causa, no está de servicio. Venga usted mañana.

El auto sigue en la puerta de casa, sin moverse.

Esa noche, los mocosos van a la casa de uno a un prebo, se cagan de risa, toman fernet con coca y suben las fotos de la comisaria a facebook.

Volvemos al día siguiente y nos encontramos con el oficial Fulano que nos mira con una sonrisa y nos dice: ah no, se inició un sumario, la chapa está en la fiscalia de menores de tribunales, tienen que ir a buscarla allá.

Otro día con el auto parado en la puerta. No me animo a sacarlo de casa, si me para la cana, voy presa. Podría subir mi foto tras las rejas a twitter pero creo que no quedaría del todo bien. Los amigos de los mocosos ponen Me Gusta en la foto de facebook.

Fui esta mañana a Tribunales. 5 ascensores de los que solo funcionan 2. Tengo que ir al piso 10. Sumale los 2 entrepisos, son 12 en total. Hago la eterna cola frente a los ascensores. Llego a la oficina del fiscal del Fuero de la Responsabilidad penal juvenil. Toco la puerta y en la mesa de entradas, le explico a la que me atiende lo que necesito. Me pide los papeles del auto, no tiene el titulo?- me pregunta.

-No, le respondo, el titulo lo tengo guardado, tengo la tarjeta verde, la tarjeta azul, la tarjeta del seguro, mi registro de conductor, mi DNI y si querés la tarjeta del club la nación, quiero la patente de mi auto para poder usarlo.

La mina me mira con desconfianza. Aparece un subsecretario que me pide que aguarde afuera, que están haciendo un nosequé (termino de boga) y que en seguida me van a atender.

Espero sentada afuera. Se me sienta una señora mayor al lado y empieza a quejarse del maltrato al que está siendo sometida. Yo busco wifi en tribunales para empezar a maldecir en twitter. No hay wifi.

Los mocosos se despiertan y toman el nesquic.

Después de hora y media esperando me hacen pasar a la fiscalia. Me hacen firmar un recibí conforme. Me dan la patente y me dicen: acá la tiene, ponga su numero de teléfono por si la llaman a declarar.

-¿Para qué?

-Por si se inicia una causa contra los vándalos.

-Por si se inicia? No la iniciaron todavía?

-Lo estamos evaluando.

Conmigo no cuentes, prefiero rastrear a vándalos y hablar con sus padres. No quiero que ademas de dejarme a gamba 4 días me hagan ir a declarar. Por que lo único que declararía es que si esos “vándalos” fueran mis hijos, les sacaría las ganas de afanar patentes por el resto de su vida.

Quiero esta patente. Así al menos no quedan dudas de lo que opino sobre el chistoso que viene a afanarmela.

Meu Brasil Brasileiro

19 Ene

Mañana llega @merypazz. Mamá Gallina está empezando a juntar a los pollitos de nuevo.

9:04 AM – 19 Jan 12 via Twitter for iPad

Hemos pasado un año nuevo diferente. Si bien no es el primero que pasamos separados como familia porque Paz ya el año pasado se habia ido a Punta del Este, fue el primero en el que sentí, como un puñal, que mis hijos habían crecido demasiado.

Mateo había informado, meses antes, que el 26 de diciembre se iba a una misión del colegio. A Balcarce, no muy lejos. Pero lo suficientemente lejos como para no estar con nosotros. Paz sacó pasaje para Ecuador el 1 de enero, a las 3 de la mañana tenia que estar en Ezeiza. Olvidate de que vamos a dejar nuestra fiesta de año nuevo para llevarte, advertí antes de que cerrara la compra. Me hizo hombritos. Y así, de un plumazo, caí en la horrible cuenta de que mis dos hijos mayores, que para mi todavía son mis bebes, no tenían planeado estar conmigo recibiendo el año.

Nuestro festejo del 31, desde hace muchos años es el mismo. Comemos en casa solos y a eso de las 10 y media, 11 de la noche nos vamos al Club Náutico de San Isidro, a 15 cuadras de casa, donde recibimos el 1 en medio de una descomunal fiesta al aire libre, a la orilla del río con, mas o menos, 3000 personas. Todos tenemos amigos, desde nosotros hasta el de 9 años… La cuenta regresiva hasta las 0:00, los besos y los abrazos, un espectacular show de fuegos artificiales y dos pistas de baile, una con música para la juventud y otra con música decente. Bailamos, chupamos, nos cruzamos con amigos y vecinos y solemos volver a eso de las 4 de la mañana con Javier dormido en el auto. Mateo y Paz solían quedarse con sus amigos hasta que la fiesta terminara a eso de las 7 de la mañana.

Pero este año, parecía que iba a ser diferente. Comeríamos solos en casa con Javier y a la hora del brindis no aparecerían los dos mas grandes a darme el beso de feliz año nuevo. Y, debo admitir, que aunque soy una madre moderna e intento darles libertad a mis hijos, convencida de que es lo mejor para ellos, se me partía el corazón.

Cardo cortó el mambo por lo sano y propuso irnos a Brasil a pasar la Reveillon. Recibir el 2012 en el país donde pasé casi todos mis veranos hasta los 25 años, donde nos conocimos con Cardo, donde cada perfume y cada sabor viene acompañado por una oleada de lembranças que me invaden y que intento mantener ahí quietas, para disfrutarlas aunque sea un ratito. Definitivamente era una buena idea. Y lo fué. Vaya que lo fue. Ilhabela es muy diferente a Itapema (donde pasé mis vacaciones durante años) y a Floripa, donde fuimos con los chicos algunos años. Playa diferente, gente diferente, pero los mismos sabores y olores que me hacen sentir un poquito en casa.

De todos modos, estar lejos de mis hijos el 31 no fue fácil. Yo me puedo hacer la canchera pero se me piantó un lagrimón al hablar por movi con Paz, a punto de salir para Ezeiza y más aun al tener que dejarle un mensaje a Mateo en el movi porque lo tenia apagado.

Comimos en un pub irlandés en la Vila, debajo de un diluvio descomunal que terminó haciendo saltar los fusibles de casi toda la isla y terminamos viendo los fuegos artificiales que la Prefecturia de Ilhabela había organizado desde la playa de nuestro hotel, que tenia una vista bastante directa a toda la bahía, con un grupete de brasileros bastante en pedo y muy divertidos.

Pasamos unos días divinos en Brasil. Me saque las ganas de sol, playa, caipirissimas, camarãos, peixes. Pasé por Ô Boticario y compré una colonia AquaFresca, que me remite de un golpe a mi adolescencia cuando era la única colonia que usaba, volví a chapucear el portugués, idioma que amo tanto que hasta he tomado clases acá por el puro gusto de hablarlo, volví a escuchar esa música que te de ganas de bailar por la calle, cosa que no podes hacer porque ahí, en la calle, hasta una mocosa de 3 años empieza a escuchar esa batucada y te da lecciones de cómo se samba.

Brasil tiene una onda linda, la alegría sigue siendo solo brasilera, aunque nos quieran hacer creer que nosotros somos mejores. Mentiras.

De vuelta en casa, mañana llega Paz desde Ecuador, a quién no veo desde el 29 de diciembre. Y en Pinamar volveremos a encontrarnos con Tute, a quién no vemos desde el 26.

Y ya el 31 estaremos volviendo a casa, otra vez todos debajo del ala de mamá Gallina. Cómo debe ser. Cómo a mi me gusta.

Papá Noel está quebrado.

19 Dic

Es todo risas hasta que te das cuenta que tenes un familión y se acerca Navidad.

13 Dec via Twitter for iPhone

Busquese una buena excusa para no gastar una millonada en regalos.


Llegan estas fechas y además de decidir dónde se pasa la Nochebuena y que lleva para comer cada uno de los comensales, hay que decidir qué se regala. Nada fácil, teniendo en cuenta los precios de todo. Es en esta época justamente en la que nos gustaría ser solteros sin hijos. De esa manera, todo el importe destinado a regalos se invertiría en nosotros mismos y podríamos comprarnos esa cartera de Jacky Smith sin culpa ni gritos desaforados de parte de nuestro marido preguntándonos si nos volvimos irremediablemente locas. Pero como eso lo tendríamos que haber pensado antes, hay que hacer regalos a: el marido/mujer de turno, los hijos propios, los hijos de la pareja, la suegra, el suegro, el cuñado, el sobrino insoportable y a la tía Martha.

Diferentes opciones para evitar quedar en la bancarrota total:

Amigo invisible: se hacen papelitos con los nombres de todos los integrantes de la familia, se meten en un sombrero (o en una cacerola de acero inoxidable o dentro de una media) (descarte el tupper, tiene las paredes transparentes y puede haber acusaciones de trampa por parte de su cuñada cuando descubra que usted elige el papelito que tiene su propio nombre escrito para poder comprarse el regalo a si misma), cada integrante de la familia saca un papelito y le hace regalo a quien ahí tiene anotado.

Ventaja: el numero de participantes puede ser infinito y usted solo debe gastar $17,90 en la cajita de pañuelos que venden en el tren para hacerle un regalo al tío Osvaldo.

Desventaja: al tío Osvaldo puede tocarle su nombre en el papelito y usted recibir de regalo un juego de aceitera y vinagrera vintage de coca cola, cuyo valor, en mercado libre es de 12,40.

Primero los niños: Se hace un recuento de cuantos niños van a pasar la nochebuena en su casa y se decide, por unanimidad, que cada grupo familiar le regale a la totalidad de los asistentes que aún creen en Papá Noel, para no romperles la ilusión y esas cosas.

Ventaja: Los regalos para chicos pueden ser muy baratos, una pelota de plástico no cuesta más de $15 y unas figuritas animadas de las Chicas Superpoderosas traídas en contrabando y vendidas por los manteros de la calle Florida rondan los 9,90.

Desventaja: Sus sobrinos descubrirán la maniobra y tendrá, ante sus ojos, a los de 17 años, mirando al cielo gritando enfervorizados: ahí llega Papá Noel, que emoción! con un vaso de cerveza en la mano. Nadie se atreverá a preguntarles si realmente creen en el y tendrá que hacerles regalos lo mismo.

Familia por familia: Hay que calcular cuántos grupos familiares van a integrar la mesa navideña y se decide que la familia López le hace el regalo a la familia García y viceversa y los Schapapietra se la hacen a los Contursi, siendo estos últimos los encargados de retribuir las atenciones.

Ventaja: Si usted es rápida a la hora de elegir, puede cantar pri para hacerle el regalo a la familia Contursi: El tío Osvaldo y la tía Marta no tienen hijos. Negocio brillante. Sus vástagos serán felices al desenvolver los regalos que hizo la tía Marta y usted con unos pañuelos y un portarretrato, está hecho.

Desventaja: su cuñada es, probablemente, más veloz que usted. Si ella no puede elegir a la familia Contursi, la elegirá a usted. Ella, pues tendrá que hacerle regalos a usted, su marido y sus dos chicos. Usted, por su parte, tendrá que pedir un préstamo en el banco para comprar regalos para su cuñada, su marido y sus ocho hijos.

Peleas familiares: Un truco inteligente es pelearse con toda la familia el 17 de diciembre, una semana antes de la noche buena. No importa el motivo. Busque alguno, por nimio que le parezca: un llamado telefónico que el tío Osvaldo no devolvió a tiempo, un asado preparado por su cuñado al que no fue invitada (aunque hayan sido unos patys a la parrilla, preparados un martes a la nochecita) o un color de esmalte que su cuñada le copió, cualquier motivo es válido para iniciar una descomunal trifulca familiar que le permita pasar la nochebuena sóla con su familia directa: su marido y sus dos hijos.

Ventajas: Lo anteriormente expuesto: usted sólo debe hacerle regalo a tres personas.

Desventajas: su cuñado puede tomárselo en serio y no invitarlos al asado que prepara para año nuevo.

ER Emergencias: Consiste en que su marido finja una terrible descompostura a eso de las 11:20 PM del 24 de diciembre y salir de raje a la clínica más cercana. En el zafarrancho que se arma entre los vómitos, las arcadas y los desmayos, nadie va a notar que usted en realidad, no trajo ningún regalo y todos estarán preocupados por la salud del enfermo. Ustedes mientras, verán los fuegos artificiales de las 12 desde la plaza de la esquina.

Ventaja: con todo lo que come y chupa su marido en la nochebuena, ni siquiera tendrá que fingir la descompostura. Dos porciones del vitel toné de la tía Martha, unos huevos rellenos y tres copas de sidra y a esperar el efecto.

Desventaja: que la tía Martha se ofenda. O que el tío Osvaldo se empeñe en llevarlo él mismo a la clínica y los médicos de guardia se venguen de que alguien llegue a esa hora y les corte el festejo indicándole un enema y 24 horas en observación.

Cambiar de religión: Una opción inteligente, dejar de abrazar la fe cristiana y hacerse judío. O musulmán.

Ventajas: Se destierra para siempre el arbolito, el verso de Santa Claus, los villancicos y las colas de 26 personas para comprar un jean en Eduard Sport.

Desventajas: cambiar de religión no es tan fácil, tendrá que aprenderse la Torá entera o ponerse a rezar 6 veces al día arrodillado mirando al este. Y en definitiva usted ya se aprendió el padrenuestro y todavía se lo acuerda de memoria (al menos la versión vieja del mismo)

Todos contra todos con un monto preestablecido: Todos le hacen regalo a todos, con la única condición de no gastar más que determinado monto por regalo.

Ventajas: si usted tiene tiempo y empieza a buscar en julio puede ir haciendo acopio de regalos para su cuñada y su suegro. Es buena época ya que los comerciantes están queriendo liquidar stock y se consiguen verdaderas gangas. Guárdelos envueltos en papel navideño que le sobro del año pasado (en julio no va a conseguir papel navideño en ningún negocio del ramo) con una tarjeta que diga el nombre del beneficiario y olvídese de que los tiene ahí hasta el 23 de diciembre.

Desventajas: No va a poder dejar de caer en la tentación de usarlos en Septiembre para el cumpleaños de ese compañero de laburo, y va a llegar el 23 de diciembre saliendo de raje a comprarle algo carisimo a su suegro.

Creer en Papa Noel: El método consiste en hacerse olímpicamente la boluda y convencer a todos sus parientes de que cree, realmente, en Papa Noel.

Ventajas: la mirarán extrañados, es cierto, pero nadie se atreverá a pedirle que haga regalos en Navidad, no van a ser tan crueles de contarle la verdad.

Desventajas: usted perderá credibilidad delante de su marido y sus hijos. La tomarán para la chacota el resto del año. Pero como diría Enrique IV: “Paris bien vale una misa”.

¿Quién necesita una familia teniendo un blackberry?

El de 9 creció. Deal with that!

15 Dic
Como pretenden que yo, que lo crié de potrillo…

5 Dec via TweetDeck

La última semana de clases tuvimos una reunión en el colegio de el de 9. Citados por ambas directoras, me pasé el fin de semana cortando clavos. No estoy acostumbrada a los llamados de parte del colegio porque el angelito tiene problemas. Con Paz me pasaba una vez al año pero no era nada terrible, la mocosa no entendía como se ponían las hojas en la carpeta, se le explicaba el mecanismo de margen ancho arriba, margen angosto abajo, se le pegaban tres gritos la siguiente vez que lo pusiera al revés y a otra cosa mariposa. Con Mateo la cosa fue aún más fácil. Jamás, en los 14 años que fue al colegio tuve un llamado diciendo que se portaba mal. Cultor de un perfil bajísimo en el colegio, pasamos unos años divinos, con unas notas bastante fuleras pero ya terminamos quinto año y no hay malos recuerdos en ese sentido. Con Javier, como siempre, la cosa es diferente.
A principio de año recibí citación. Molesta en clase, no presta atención, habla, hace ruido. La maestra nos mandó a hacerle un psicodiagnostico. El psicodiagnostico dio bien, el chico es inteligente. Pero vago. Muy vago. No le gusta el colegio. Y se dedicó a demostrarlo, sin dejarnos una sola sombra de duda, ni por un momento.
Cada día, cuando lo acompañaba al colegio y le estampaba el beso en la puerta, le repetía como un mantra: Prestá atención, copia todo, no charles, no molestes, trae todas las carpetas… Y actuó nomas como un mantra porque el mocoso entraba al colegio como en trance, totalmente relajado y así transcurría su día hasta las 4 y 20 de la tarde. No hacía nada. Pero cuando digo nada es nada. N. A. D. A.
Viendo que mis indicaciones no eran escuchadas en absoluto, todas las tardes le revisaba la mochila. En el patio del colegio. Todas las tardes también, lo mandaba de vuelta a su aula (2 pisos) a que busque la carpeta de inglés, o la de castellano, o el libro de matemática, o el cuaderno de comunicaciones o la cartuchera… o todo junto. Ha subido hasta 3 veces seguidas porque siempre le faltaban 5 pal peso… Finalmente, el tipo empezó a conectar que el dolor de piernas que tenía por subir la escalera tantas veces se debía a que cuando armaba la mochila se olvidaba algo y empezó a traer todo… en Noviembre!
El cuaderno de comunicaciones da vergüenza. Las únicas notas que tiene enteras son las de la maestra diciendo que no trabajó en clase, que no participó en la experiencia de ciencias, que no cantó en el coro o que no trajo el libro de sociales. Las suyas empiezan con un prometedor: Señores padres: los chicos de cuarto grado… y no escribe más, dejándome con la intriga.
En los exámenes no le fue mal. Le fue ahí. Gracias a la tutora, gracias a las amenazas  esgrimidas por la abajo firmante, gracias a la paciencia de la maestra y gracias a que el angelito es inteligente, pasamos.
Mientras aplaudíamos el final de tercero poli de Mateo empecé a hacer cuentas con los dedos y me dio un escalofrío. Javier pasa a quinto grado. Le faltan dos años de primaria y seis de secundaria. Ocho largos años en total. Quise llorar. Amargamente. Van a ser ocho largos años y si no cambia la actitud, van a ser ocho larguísimos años.

Fuimos pues a la reunión. Y definitivamente, la tienen clara. Nos sentamos a escucharlas y lo que dijeron es más que evidente: Javier tiene que dejar de ser chiquito. Porque ya no lo es. Aunque en casa sea el más chico, aunque haya tanta diferencia de edad con sus hermanos. Aunque sea mi bebe. Tengo que dejarlo que crezca. O más bien: tengo que hacerlo crecer.
Que se haga cargo de sus cosas. No andar solucionando sus problemas. Si él no trae el libro de inglés y al día siguiente tiene prueba, es él quien tiene que volver al colegio a buscarlo y no ir yo a la clase vacía y empezar a revisar los bancos porque el mocoso ni siquiera fue capaz de indicar con precisión en cuál de los 27 bancos que hay en el aula, deposita sus cosas cada día.
Tengo que entrar a la mañana y a lo sumo, alcanzarle la ropa. Y no despertarlo a las 7 y media y cambiarlo mientras el tipo sigue roncando. Si no lleva el almuerzo desde temprano, no llevárselo a las corridas antes del recreo de las 9 y 20, no vaya a ser que lo busque y pobrecito, no lo encuentre.
Cuando vamos caminando al colegio, dejar de acarrearle la mochila. Aunque tenga ruedas. ¡Porque tiene ruedas! Y ojo, que aveces es mochila, lunchbox y guitarra. A la tarde, que se vuelva solo y no ir a buscarlo en auto porque está cansado y si lo hago caminar 3 míseras cuadras, el tipo pone cara de culo.
Cuando llega a casa, tiene que tomar el te y ponerse a hacer los deberes. Mamá no debería abrirle la mochila ni llamar a la mamá de Nacho o a la de Fran para preguntarles que sigue, en el cuaderno de comunicaciones, en la nota que empieza con : Señores padres: los alumnos de cuarto grado… porque no escribió nada más. O porque se aburrió, o porque se atrasó o por el motivo que sea.
Mamá no debería ir a las muestras de arte ni a los actos del día de la bandera si el gusano no se toma el laburo de anotar el horario y la fecha del evento. Y si no está mamá para aplaudirlo cuando canta “palomita blanca y vidalitá”, que se joda.
A la hora de ducharse, el mocoso debería combinar las canillas sólo, quemándose o congelándose hasta que encuentre el termino medio y bajo ningún concepto debería yo, su santa y abnegada madre, ir a ponerle el shampoo y a asegurarme que el enjuague del marote sea el correcto. Si le queda un poco de espuma, le quedará el pelo pajoso un día. Nada grave.
A la hora de dormir, un niño de 9 años, ante el grito materno de “a dormir!” debe dar beso de buenas noches e irse a la cama sólo. No vale que mamá lo acompañe ni que recen juntos el Jesucito de mi vida, como si recién hubiera cumplido 3 años. Ya tomó la Primera Comunión y se sabe el padrenuestro, no jodamos.

Pues bien. Necesitaba que alguien me lo enrostre sin reparos y ya lo han hecho. Cuando Javier nació, Mateo tenía 9 años y Paz 12. Mi miedo, terrible miedo, era que el tipo se convierta en un mocoso agrandado, de esos que se creen mil y mascan chicle a los 5. Y me aseguré de que eso no pasara. Tanto me aseguré que el tipo se siente de cinco años. Sin el chicle. Y lo disfruta cada día. Se le acabó la joda. O mas bien debiera decir: se nos acabó la joda. A los dos.

Talvez es momento de que le pase mi avatar a Javier.

Feliz día, mamucha!

15 Oct

Las reglas básicas del #RegaloDiaDeLaMadre son: que no sea útil, que no tenga vida propia, que sea caro y que se pueda cambiar.

1 hour ago via TweetDeck

Como dijo el filosofo Forrest Gump: si mamá no está feliz, nadie está feliz. Mamá tiene la capacidad de lograr eso, también.

 

Como mañana es el día de la madre, el diario de hoy viene lleno de propagandas de último momento para aprovechar y regalarle a mamá lo que las grandes cadenas de electrodomésticos no logran vender en todo el año. Pero la palabra regalo, según la RAE significa: obsequio que se brinda sin esperar nada a cambio. Si regalamos un lavarropas pretendemos que mamá lave sólo su ropa ahí dentro o la de toda la familia?

El primer regalo del día de la madre que recibí fue una azalea. Hace 21 años me quedé desilusionadisima. Al año siguiente recibí una tostadora y casi me pongo a llorar. En lugar de hacer eso, hablé con mi marido seriamente y le expliqué cuáles eran las reglas básicas del regalo del día de la madre (que se extienden al regalo de cumpleaños, regalo de aniversario y regalo de navidad). En una muestra más de mi batalla contra la subestimación del trabajo materno, aquí las hago públicas:

REGLAS BÁSICAS DEL REGALO DEL DÍA DE LA MADRE:

QUE NO SEA ÚTIL:

Hay cosas que son necesarias y eso, instantáneamente, le quitan la categoría de regalo. Una plancha, por ejemplo. La del pelo y la de la ropa. O una impresora. Una TV LED de 72” será divina pero después la van a usar para ver fútbol. O sea es un regalo para toda la familia. No se de donde salió la mezquina idea de que un regalo para mamá es un regalo que vamos a aprovechar todos. Un lavaplatos es una gran ayuda para mamá. Pero no es sólo para lavar su plato, su vaso y sus cubiertos. Todos van a usufructuar de él, lo que lo convierte en algo práctico y por ende, no es regalo. Si ustedes realmente se creen que una computadora es un regalo perfecto para mamá porque no tiene y quiere una, me parece bien. Para mí lo fue el año pasado. Pero ojo con lo que compran. A mi me regalaron una netbook rosa. Eso es personal, sólo para mi porque no me lo imagino al de 18 diciéndome: me la prestas? porque a la mía le agarró un virus, dale haceme la gamba que me tengo que meter en feisbuc. Las madres conocemos todas sus artimañas, no se olviden que los hemos parido.

QUE NO SEA UN SER VIVO:

Nosotras nos ocupamos todos los días de que nuestros hijos crezcan medianamente sanos y con fuerza. Les damos de comer, los abrigamos, les cortamos el pelo y las uñas. ¿En que cabeza cabe que tenemos ganas de ocuparnos también de regar una palmera? ¿O de podar un rosal? ¿O de ponerle sulfato de hierro a un jazmín? No señor, las plantas requieren cuidado y las madres gastamos todo ese cuidado en velar que nuestros hijos crezcan decentemente. Ni hablar de un perro, un gato o un pez adentro de una pecera. Ademas de las idas al pediatra que vienen en el combo madre-hijo, tenemos que llevarlos al veterinario. Vamos a tener que darles de comer y darles vacunas. No tiene ni pies ni cabeza la idea de regalar algo que, en definitiva, va a traernos mas trabajo del que, abnegadamente, hacemos a diario. No, un regalo no puede respirar. Ni siquiera por ósmosis.

QUE SEA CARO:

Vamos, a no ser tacaños! Nada de groupon ni de lets bonus. Ustedes le harían a su jefe un regalo que viene con descuento del 70%? No da. Le regalarían a su jefe un regalo que consiguieron en oferta 2×1? No. Van a quedar mal. Y nadie quiere quedar mal con el jefe. Bueno, las madres tenemos muchísimas mas posibilidades de hacer vuestra vida miserable. No nos obliguen a vengarnos, no les conviene.

QUE SE PUEDA CAMBIAR:

Un regalo tiene que ser algo que el regalando entrega al regalado con la única intención de hacerlo feliz. Y muchas veces, el gusto de quien regala no coincide exactamente con el gusto de quien recibe el regalo. Y está bien que así sea. No a todos nos gusta el dulce de leche y eso no significa que el dulce de leche sea feo. Por eso hay que asegurarse de que mamucha pueda cambiar el obsequio por algo que realmente cubra sus expectativas. Y las expectativas de mamá, lamento informarles, suelen ser altas. Eso de la madre abnegada que se desvive por la felicidad de su familia es un cliché que nos han querido meter en la cabeza a fuerza de telenovelas mejicanas. Ni hablar. Mamá es una mujer común y corriente a la que le encantan las botas con taco chino. Así que sus hijos deberían tener en cuenta que no necesariamente le va a gustar esa camisa con florcitas y botones con forma de corazón. Aunque sea divina. Las ferias en casa de una amiga, los negocios a la vuelta del laburo (y por ende a 21 km de tu casa), mercado libre, negocios que liquidan porque cierran y ese tipo de establecimiento que hacen difícil (o imposible) el cambio, no sirven. Vayan a los shoppings, que hay en todas partes y te dan un ticket de regalo para cambiarlo, no sean turros.

Aclaración para padres: que los chicos hayan llevado al jardín de infantes temperas de colores brillantes, una huevera, papel glasé y brillantina para hacerle un regalo a mamá no los exime a ustedes de comprar algo. Porque mamá va a decir que el alhajero que los chicos hicieron es divino y es justo lo que ella quería. Pero es mentira.

Por último, el día de la madre merece un desayuno. Porque es la madre la que prepara el desayuno los 364 días restantes hasta el próximo día de la madre. Media pila. Unas medialunas, un café y un jugo de naranja. ¿No hay exprimidor? Es un buen momento para comprar uno, pueden pedirlo ustedes como regalo para su próximo cumpleaños.

 

 

Mamá, vino la tutora…

21 Sep
Estamos a full con la tutora. Desde aca arriba se escuchan las carcajadas de ambos (?)

16 hours ago via TweetDeck

Se nos viene la noche...

Después de recibir el boletín de el de 9, con unas notas que te hacen sospechar que el dinero hasta ahora invertido en su educación fue a parar a saco roto y viendo que se viene la noche porque este colegio exige un desempeño escolar mas o menos aceptable para evitar que el educando se pase buena parte de diciembre yendo a recuperatorios, decidí hacerle caso a los que saben.

Una charla con las directoras a principio de año, me llevó a una reunión con la maestra en el primer trimestre, que a su vez me llevó a unas entrevistas con la psicopedagoga en el segundo trimestre, las que me están llevando a la contratación de una tutora para ver si solucionamos algo en el tercer trimestre.

Primero tuve reunión con las directoras. A fines de marzo me citaron, echándome en cara lo mal que se portaba Javier en clase, la poca atención que prestaba y el poco interés que mostraba en lo que pasaba dentro del aula. Les frené el carro. Vení a decirme que el mocoso se porta mal en Agosto y lo discutimos. Pero en Marzo no tuvo tiempo a portarse tan mal. Me mandaron a hablar con la maestra, que estaba dispuesta a ratificar sus dichos.

La reunión con la maestra no fue mucho más alentadora. Apenas me senté enfrente y con una sonrisa y para iniciar lo que yo pensaba iba a ser una conversación amistosa, le pregunte: y que tal va todo?– la tipa puso los ojos en blanco y solo respondió: mal, muy mal, así no vamos a llegar a ningún lado. Después de quejarse de lo poco que participaba en clase el angelito y de todo lo que molestaba a sus compañeros hablando y haciendo ruido, me sugirió ir a ver a una psicopedagoga.

Pero ojo, la psicopedagoga fue clarísima. El chico es super inteligente, es sólo que está peleado con el proceso educativo. Y me lo dijo sin que se le caiga la cara de vergüenza. Algo así como es un vago redomado que no tiene interés alguno en lo que la maestra pueda llegar a decir. Delicias de tener un hijo siendo grande. A los dos primeros les hubiera pegado tres gritos, les hubiera puesto una penitencia de esas que meten miedo y les hubiera requisado cualquier juguete y a otra cosa. Pero el paracaidista tiene ciertas ventajas sobre sus hermanos mayores. ¿La primera de ellas? Yo ya no quiero más lola. Y gracias a que yo tiré la toalla, el tipo sigue haciendo lo que le viene en gana y la psicopedagoga habla de peleas con el proceso educativo…

Otra de las indicaciones de la psicopedagoga fue: vos correte de ese lugar, contratá a alguien que lo haga, para mantener así el vinculo materno-filial intacto (?). La realidad es que mi vinculo materno-filial está intacto, yo le digo sos un soberano adoquín y el tipo me hace hombritos. No nos ofendemos por eso ni nos queremos menos. Pero como bien dijo el filosofo: no pretendas resultados diferentes si siempre haces lo mismo y como dije en este post, no es recomendable hacer los deberes con nuestros hijos, decidí contratar una tutora.

Algo similar a lo que nosotros llamábamos maestra particular, pero que ahora tiene otro nombre, con mejor prensa. El estigma de burro hay que sacarlo y la maestra particular era para esos casos, así que ahora existe el “sistema de tutoría”, que es una maestra que viene a tu casa a explicarle al angelito lo que no entendió en clase por estar mirando los pajaritos por la ventana y a terminar los deberes que no terminó en el colegio por estar jugando al tutifruti con el gordito Estévez. Lo mismo que antes, pero con un nombre mas cool, bah.

La cosa es que para evitar tener que seguir yendo en diciembre al colegio, tomé el toro por las astas y contraté a Sofi. Sofi vendrá tres veces por semana, le abrirá el cuaderno verde para ver si hay algo que hacer (siempre que Javier traiga el cuaderno verde, claro) (y siempre que haya anotado lo que hay que hacer en el cuaderno verde, de más esta decirlo). Sofi luego ordenará las hojas que Javier tiene totalmente desparramadas por la carpeta, sin seguir ningún tipo de lógica separación según materias, lo de lengua con lo de sociales, lo de naturales con general knwoledge y lo de creative writing con lo de homework. Lo único que identifica es lo de matemática porque las hojas son cuadriculadas. Una vez organizado eso, intentará que el mocoso haga unas cuentas y no se olvide de ningún numero en el camino. Y que estudie lo básico. O que al menos se entere de lo que están hablando, una vaga idea de lo que significa lo que dice la maestra. No pretendo un 10. No pretendo un hijo abanderado. Sólo quiero que el boletín no me de miedo. Y que el tipo pase esta época de su vida siendo feliz. Ya tendrá tiempo para tener problemas serios… ¿Es mucho pedir?

Mantengamos el vinculo materno-filial intacto (?)

Ama de casa desesperada.

4 Ago
#EsTodoRisas hasta que #MiCarmen tampoco vino hoy.

2 Aug via TweetDeck

 

Lunes 20 : primer día sin Carmen, que se fue de vacaciones. ¡Un mes y medio! ¡Que locura! Trabaja hace 11 años conmigo y quería ir a visitar a su familia a Perú. Apenas me pidió unas vacaciones tan largas pensé: ¡Se lo merece! Trabaja como loca y me da una mano bárbara. Espero que disfrute y de paso me viene bien a mí. Voy a tomar las riendas y demostrarle a todos los que piensan que soy un ama de casa mediocre, lo equivocados que están.
Entré a la cocina y vi el desorden que habían dejado los chicos en la mesa. Ay caramba. Levanté todo, lavé los platos y los sequé uno por uno. Brillantes, los guardé. Ordené el bajo mesada, no se cuándo fue la ultima vez que Carmen dedicó tiempo a  ésto.  Clasifiqué la ropa para lavar según el color y la fibra. Metí toda la ropa blanca, un chorrito de ayudin y unos cristales de blancura que parece que hacen una especie de efervescencia en el agua. Seleccioné el programa de lavado delicado.
Volví a las 5 y saque todo del lavarropas. Perdí una media, no me explico dónde pudo haber ido a parar. Juraría que la puse con todo lo demás. Ya aparecerá, supongo. La ropa estaba muy arrugada, creo que no es piola dejarla en el lavarropas tanto tiempo. La puse en el tender porque ya casi no había sol. Después me dediqué a la cocina y preparé milanesas con papas fritas. Los chicos estaban felices.

    Miércoles 22: Hoy me tocó barrer la galería. La glicina está perdiendo las hojas y cuando las pisaba hacían crac. Divino. Respiré el aire de invierno y barrí con energía. ¡Llené una bolsa! Después limpié los vidrios. Los ventanales quedaron relucientes, el sol entra e inunda la casa de luz y alegría. Pensé en la gente que vive en departamentos y me dije: soy privilegiada. Vivo rodeada de los colores de la naturaleza, lejos de todo, con el río a mis pies. Decidí aprovechar un rato y salí a pasear a Fox hasta el río. Lo vi mojarse la patas y correr con alegría. ¡Cómo disfruta! Cuando volvimos, tuve que secarlo. Estaba todo embarrado y el piola quería meterse en la cocina! Vacié el tacho de basura. Estaba hasta el tope.

    Jueves 23: Me duelen los brazos. La barrida de ayer fue mucho ejercicio, creo. Hoy aproveché que me quedaba en casa todo el día y prendí la chimenea. El fuego invitaba a leer un libro pero no pude. Tuve que pasar el trapo en la bodega, es increíble como se junta polvo entre la madera. Creo que Carmen no hace esto muy seguido. Alguien dibujó con el dedo una carita feliz. ¡Que graciosos!
Junté la ropa que los chicos habían dejado tirada por ahí y la llevé al lavadero. Tengo que comprarles un canasto mas grande para el baño, pensé. Y explicarles que es el mismo trabajo dejar caer las cosas ahí que en el piso.
No sabía que darles de comer a la noche, así que me arremangué y preparé cazuela de mariscos. Todos pidieron dos platos. La cocina quedó hecha un desastre pero ¡que lindo es cocinar para la familia!

    Sábado 25: Hoy preparé un pollo a la bolsa. Es fantástico. Agarras el pollo, lo metes adentro de una bolsa y le tiras adentro unos polvos que vienen en un sobre. Cerras la bolsa, sacudís bien, la metes en el horno y al rato voilá! Tenes el pollo a las hierbas listo, riquísimo y la fuente limpia! Lástima que no se pueda comer desde la bolsa y haya que ensuciar platos. Lavé demasiados, si en casa sólo somos cinco, no me explico por qué había nueve platos sucios.

    Lunes 27. Cada vez que barro, levanto pelos de Fox. Pobre, no le gusta dormir afuera y cuando que se le presenta la oportunidad, entra. Es invierno, pobrecito. Me gustaría mas que no se tire en medio de la cocina y cuando paso el trapo, lo empujo un poquito. Los chicos tomaron coca arriba. Baje 6 vasos sucios. Otra vez estaba el tacho de basura lleno. Quise explicarles un poco de física básica: dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Ni siquiera adentro del tacho. Sospecho que no me entendieron.

    Martes 28: Hice la lista del supermercado. No se dónde tengo la cabeza porque después de hacerla, me la dejé sobre la mesa de la cocina. Me olvidé de comprar fósforos.

    Miércoles 29: Saque a pasear al perro y cuando volví trajo un montón de tierra. No se dónde la esconde pero después la deja en el piso de la cocina. Por suerte no se metió al rio. Barrí otra vez. Los chicos desayunaban tranquilos y les advertí que levantaran las cosas al terminar. Me miraron extrañados, me parece que mi tono de voz fue un poco áspero. Pero es que alguien tiene que educar a estos mocosos y yo ya estoy cansada de lavar platos el día entero.  

    Jueves 30. La ropa se acumuló durante estos días. Sospeché que mandan a lavar cosas para no tener que ordenarlas estos guachos. Los pantalones negros de Paz no se llegaron a secar. Protestó porque los mandó a lavar el viernes. Debería planchar algo, para mantener la pila controlada pero antes tuve que ir al supermercado. Cuando volví con las bolsas, tuve que bajarlas a todas yo porque Carmen no estaba para darme una mano. Otra vez me olvide los fósforos.

    Sábado 2: Hoy me pasó algo terrible cuando puse el lavarropas. Se me coló una remera blanca del colegio de el de 9 en el lavado de ropa colorada. Quedó rosa. Tuve que ponerla en lavandina porque Javier se negaba a usarla.

    Domingo 3. Hicimos asado. O sea, prendí el fuego mientras Enrique jugaba al tenis, puse la mesa mientras Paz dormía, salé la carne mientras Javier abría la heladera para ver que desayunar, preparé las ensaladas mientras Fox hacía trizas el trapo de piso de la cocina y dije a comer mientras los dos mas grandes se despertaban. Cuando terminamos metí todo en el lavaplatos y me quise ir a dormir la siesta pero el maldito no funcionó. Tuve que sacar todo y lavarlo a mano. Maldije en idiomas varios. A la noche les dije que comieran lo que había sobrado, yo estaba reventada.

    Lunes 4. Hoy fui a Sodimac. Llegó el momento de cambiar los implementos de limpieza de esta casa, no se puede barrer con un escobillón viejo, lleno de pelos de perro. Ni pasar el trapo con los jirones que dejó, otra vez, el perro. Creo que complota en mi contra el tipo. Me pasé 20 minutos comparando trapos de piso, mopas y caños de escoba. Cuando me dí cuenta de lo que estaba haciendo, me preocupé. Me cambiaron por otra, pensé. Compré unos guantes de látex que me llegan hasta el hombro, un tarro de cif con lavandina de 5 litros y un líquido abrillantador para acero inoxidable. Llegué a casa y decidí que no iba a usarlo hasta que llegue Carmen. Volví a olvidarme de comprar fósforos.

    Martes 5. Alguien se hizo el chistoso y trajo una tonelada de tierra que desparramó impunemente en la cocina y el comedor. No sé si fue el perro o alguno de los chicos. Amenacé de muerte a todos, por las dudas. Hace falta un roperito de recepción en esta casa. Todos llegan en invierno, se sacan los abrigos y los dejan encima de la mesa del comedor. Subí tres camperas, dos sacos y tres bufandas.

    Miércoles 6. Soñé que Mateo era el que tiraba tierra en la cocina. Lo miré con cara de odio mientras desayunaban. Javier protestó porque no le gusta comer las sobras de anoche en el colegio. Lo único que me faltaba, que pretenda un servicio a la carta. Como se nota que no has vivido una guerra, le dije con cara de evidente reproche, convirtiéndome, por un momento, en mi madre. Me parece que Enrique se fue riendo, pero capaz sólo me pareció.

    Viernes 8: La pila de ropa para planchar ha crecido notablemente. Tengo 3 medias azules y dos blancas que no tienen compañero. Algo pasa. Miro dentro del lavarropas pero se esfumaron sin dejar rastros. Bajo de la planta alta 4 vasos. Los lavo y los escondo. Quedan sólo 5 a mano. 1 por cada integrante de la familia.
A la noche, preparé medallones de pollo rebozados que compré congelados. No se si les gustó, no les pregunté. Me fui a dormir.

    Sábado 9. Otra ida al supermercado. En ésta casa comen como lima nueva. Los alfajores Tita desaparecieron cómo por arte de magia. Me doy cuenta que no me los roban en el camino porque encuentro los envoltorios al lado de la computadora. Si no los tiro yo, pueden acumular 4 o 5 en un día. ¡Es injusto!

    Lunes 11. Le pase por encima con el auto al plato del perro. Recordar comprar otro plato. Y fósforos. Otra vez tengo la mesa del comedor tapada de sacos y bufandas. Encontré mi gorro de lana que había quedado tapado por la pila.

    Miércoles 13. Limpié los vidrios. Esta casa tiene demasiadas ventanas. A la noche me dolían los brazos. Eso me hizo acordar de que la glicina sigue largando hojas aunque sea pleno invierno.

    Viernes 15. Javier quiso invitar cinco amigos. Lo deje invitar sólo a uno. Tuve que ir al supermercado porque se acabó el papel higiénico. Descubrí por qué odio esa actividad. Una llega al súper, agarra el chango que habitualmente tiene las ruedas chanfleadas y se va para el costado, lo empuja por todo el local, va agarrando cosas que mete en el carro, llega a la caja, hace una cola de 20 minutos, saca todo del carro, lo sube a la cinta, lo embolsa, lo vuelve a meter en el chango, paga una fortuna, acarrea el chango que pesa mas que un burro muerto hasta el auto, saca todas las bolsas, las mete en el baúl, maneja unas cuadras y al llegar a casa tiene que hacer el mismo proceso de sacar las bolsas y llevarlas a la cocina. Voy a empezar a hacer compra OnLine, es más sano. No compré más alfajores Tita, me harté de juntar los envoltorios. Me olvidé otra vez los fósforos. Y del plato para el perro.

    Sábado 16: Llueve. Casi me parto el marulo cuando me tropecé con Fox, que tiene que estar adentro para no mojarse. Le revoleé una patada y se movió. Dos pasos se movió. A los 35 segundos, me tropecé con él de nuevo. Alguien tiró un sachet de leche al tacho. El sachet no estaba vacío y el tacho tampoco. Tuve que limpiar todo el enchastre. Menos mal que me quedan como 4 litros de cif con lavandina. El perro metió el morro a ver si encontraba algo para comer. Le limpié el hocico con cif. Estornudos varios. Compré un tacho enorme de basura para que tarden menos en llenarlo.

    Lunes 18. El viento del domingo terminó de tirar las hojas en la galería. Llamé al techista para que arregle una gotera y de paso, saque la glicina y ponga una galería de techo de tejas. A la noche decidí hacer otra vez el pollo a la bolsa. Pero cuándo metí todo adentro y empecé a sacudirlo, se reventó la bolsa. El pollo y el polvo de pimentón voló por el aire y dejó la cocina hecha un desastre. El perro aprovechó la confusión y se afanó dos patas. Pedí empanadas.

    Martes 19. Odio el invierno, odio las hojas que caen, odio el jardín, odio la tierra, odio la lluvia, odio las ventanas que se ensucian, odio al perro adentro de casa y odio a todo aquel que desordene algo. Quiero irme a vivir a un departamento. Sin balcón. Si encuentro un solo abrigo más sobre la mesa del comedor, lo dono al ejercito de salvación.

    Miércoles 20. Paz organizó el día del amigo en casa. Cuando volví de festejar yo, me encontré con la cocina hecha un caos. Casi me pongo a llorar. Saqué a pasear al perro y el infeliz, metió las patas en el río. Después se llenó de barro. Cuando quiso entrar a la cocina, ligó un escobazo. Lo dejé afuera y me fui a dormir. Al despedir Paz a sus amigas, abrió la puerta y el tipo entró. Embarró la cocina, el comedor y el living.

    Viernes 22. Me olvide de sacar una camisa de Enrique del secarropas. Quedó hecha un acordeón. La escondí hasta que vuelva Carmen. Después de las vacaciones que se está tomando ésta piola, tendrá energía para plancharla.

    Sábado 23: Llegué a la fase: “Lo que dejen desordenado, lo escondo”. En breve va a ser “Lo que dejen desordenado, lo tiro” y culminaré con un democrático “Si dejan algo desordenado, los fajo”. Mateo opinó que el canasto de las medias es un Memotest gigante. Já, que chistoso.

    Lunes 25. Paré en una esquina y le compre medias a un ñato. 10 pares iguales, del mismo color. Si se me pierden en el lavarropas no me voy a enterar. Falta una semana para que vuelva Carmen y esto no está funcionando. Los chicos están de vacaciones y pretenden almorzar en casa. No entienden que si no está Carmen, acá hay solo una comida al día. Bajé 4 kilos.

    Martes 26. A los vidrios les vendría bien una repasada pero preferí cerrar los ojos.

    Jueves 28. Marido, hija mayor e hijo menor partieron de vacaciones. Intenté, en una jugada magistral de mi parte, endosarles al perro también, pero se avivaron. Quedamos Mateo y yo. Él, porque tiene que estudiar, yo porque tengo que fiscalizar que estudie. Le dejé las cosas en claro: en la heladera tenes comida, lo que ensucies, limpialo, lo que desordenes ordenalo y tu vida no va a ser un infierno. Y me fui a la peluquería.

    Domingo 31. Mañana vuelve Carmen. No me llamó pero doy por descontado que mañana vuelve. Es en lo que habíamos quedado. Y se acaban las vacaciones. La vida volverá a ser normal, por suerte. Saqué turno en un spa para pasarme un día entero sin hacer nada. Me lo merezco. Estoy agotada. No paré en todo el mes y medio en que se fue de joda. El año que viene le voy a decir que se vaya en enero. Al menos no voy a tener que juntar abrigos de la mesa del comedor. No jodamos. Hace 11 años que estamos trabajando juntas y funcionamos bien. Pero yo jamás hubiera pedido un mes y medio de vacaciones. ¡No soy Carolina de Mónaco, che!

    Lunes 1. Carmen no vino. Parece que ella sí es Carolina de Mónaco. Llamé al spa para cancelar la cita. Y empecé a llorar.

 

No cuenten conmigo. Tendría que haber nacido hace 60 años.

 

 

El país de las maravillas

1 Jun

Que habremos hecho para merecer 8 años seguidos de kirchnerismo… no sé, pensalo.

28  May via TweetDeck

Hace un tiempo me llamó un amigo por una denuncia que habían recibido en la redacción de La Nación sobre un grupito de mocosas de 11 años que se dedicaban a asaltar a chicas de colegios privados de la zona cuando éstas paseaban por las calles del centro de San Isidro, al mediodía o a la hora de salir del colegio.

Sinceramente, no había escuchado nada. Hasta me pareció raro. El centro de San Isidro es un lugar muy transitado, hay gente por todos lado, hay policía (aunque nunca volveremos a tener a un Garrido), no encontras nunca lugar donde dejar el auto, hay turistas, hay tribunales. Es, de los de por acá, el centro mas concurrido.

Me senté en la computadora, todavía escéptica y elegí a las madres de los compañeros de colegio de mis dos hijos varones como destinatarias de mi mail. Fue claro y sencillo: ¿Alguna de ustedes escuchó algo sobre una bandita que asalta, golpea y roba a chicas de colegios en el centro de San Isidro?

A los 10 minutos no paraban de llegarme mensajes, llamadas telefónicas y mails. La cosa no solo existía sino que era gravísima.

Los casos eran muchos. A medida que pasaban las horas, me asombraba más. El modus operandum era siempre el mismo. Iban de a tres o cuatro, elegían la víctima, siempre chicas de 16/17 años con uniforme de colegio y mochila, la rodeaban, la golpeaban, le arrancaban la mochila y se la abrían, les tiraban del pelo, las mordían (?), las pateaban. Todo esto a plena luz del día en la plaza de la municipalidad, la plaza de la catedral o las calles que rodean el casco histórico. Cualquier cosa servía para el ataque. Una navaja, un vidrio. La cosa pasó a mayores cuando, con absoluta impunidad, a una le tajearon la cara con una óptica de auto rota.

Un grupo de padres decidió juntar firmas para presentar ante la intendencia un proyecto de corredores escolares, similar a lo que hay en la ciudad de Buenos Aires para preservar la integridad de los chicos dándoles una zona “protegida” para moverse. Directores de colegios de la zona, preocupados por el asunto, hicieron lo mismo.

Firmé la nota. Mi hijo de 17 años camina esas calles a diario. Pero la firmé a desgano porque no me conformo con lo que me ofrecen. No me convence que le digan por donde tiene que ir, que tenga que seguir una ruta determinada para estar seguro. ¿Cómo es esto? ¿Los chicos tienen que cambiar su rutina porque no podemos darle seguridad al caminar por las calles del barrio a plena luz del día?

Hace unos años hemos venido viendo ciertos cambios en nuestra sociedad. Nos fuimos acostumbrando de a poco, como la rana que cocinan con agua a fuego lento. Nos enrejamos en casa por miedo a los robos, llevamos y traemos chicos de acá para allá por miedo a que les pase algo, no los dejamos andar en bicicleta o jugar a la escondida en la vereda. Nuestros hijos no tienen amigos del barrio, y si hay alguno que tiene, son amigos que se juntan adentro de las casas. Algunos se mudan a barrios cerrados y durante un tiempo viven eso, pero es bien sabido que llega un momento en que los chicos tienen que salir del gueto y no saben moverse solos. Les damos celulares para que nos llamen ante cualquier emergencia, se los roban en la calle y al día siguiente les damos otro. No se toman colectivos, no toman trenes solos. Nosotros también salimos con miedo, escondemos la cartera debajo del asiento cuando manejamos, ponemos traba en la puerta y nos encomendamos a quien sea cuando vamos al supermercado a las 10 de la mañana. Cada día, cuando salimos a trabajar sabemos que estamos a la buena de Dios. En casa, cerramos rejas, espiamos con cámaras de circuito cerrado al delivery que trae la pizza, ponemos alarmas, tenemos un ñato chupando frío en la esquina cuidando que no haya gente extraña merodeando por el barrio. Los que tenemos hijos adolescentes, cuando salen de noche cruzamos los dedos de las manos y de los pies, esperando que vuelvan a casa sanos y salvos.

La vida de los chicos que viven por esta zona es un tanto diferente a la que tienen los chicos que viven en Buenos Aires. Como todo queda lejos, no suelen moverse solos. Ir a la librería, en el caso de mis hijos, equivale a cruzar la vía del tren, caminar 7 cuadras bastante despobladas, varias de ellas en barranca, cruzar la avenida Libertador en su parte mas ancha y pegar la vuelta. ¿Resultado? La mayoría de la veces, hasta que tienen determinada edad, los llevo, los traigo, los espero… Un bodrio para todos. Para mi porque vivo como remisera de mis hijos. Para ellos, porque suelen depender de mi para hacer cosas que deberían hacer solos. Y cada vez que queremos aflojarnos un poco, suceden casos como el de Matías Belardi y otra vez entramos en pánico. Boludeces de pequebú, dicen los pseudoprogres. Los pseudoprogres a los que no les mataron un hijo, claro.

El asunto es que mientras nosotros cada vez estamos mas presos, los delincuentes están cada vez más libres. Con toda la perorata de la falta de oportunidades, que no hay que criminalizar la pobreza, que hay que redistribuir y toda la sanata progresista, estamos como estamos. Es curioso que un gobierno que se llena la boca de como ha cambiado la vida de los argentinos no se de cuenta de que la han cambiado para peor. O se den cuenta pero se hagan los boludos. Y ojo, hablo por San Isidro porque es el lugar donde he pasado la mayor parte de mi vida. Mi vida familiar, laboral, social, transcurre acá. Pero podría ser Villa Zagala o Versalles. Lo mismo da. El asunto es que no estamos tranquilos en ningún lado. Y nosotros, adultos, podemos manejarlo. Pero cuando se meten con nuestros hijos, la cosa cambia. Ellos lidian cada noche que salen con: robos, secuestros, patotas, drogas, boludos que chupan como esponjas y después se suben a un auto y manejan. No es fácil dejarlos salir. Yo confieso que las noches en que los dos mayores se quedan en casa, me voy a dormir con una sensación de tranquilidad indescriptible. Pero tampoco puedo obligarlos a que no hagan lo que tienen que hacer, salir, divertirse, conocer gente.

Vivir como chicos normales, bah.

Nada fácil en este país Nacional y Popular, donde el que sale a pegarle un tiro a otro es protegido porque no tuvo las mismas posibilidades que el que ligó el tiro, aunque ese tiro le haya volado el marulo.

Un país en el que, sin que a nadie se le mueva un pelo, un grupete de chicos que recién están empezando a tener acné toman un colegio nacional, impiden el dictado de clases, jodiendo a miles de chicos que si, con acento, quieren estudiar y no se mueven hasta que el rector renuncie. Avalado, claro está por los padres.

Un país donde no todos somos iguales ante la ley, donde desde el gobierno te dicen: Con las madres no se metan. Y no es que nos estén defendiendo a nosotras, madres argentinas que todo lo hacemos por nuestros hijos como Nazarena (y bien que lo merecemos, claro está). No, no. Con las madres de Plaza de Mayo, denunciadas por corrupción, pago de sobreprecios con dinero nuestro que desde Casa Rosada y por rendiciones poco claras de dónde gastan los que gastan. A esas no se las puede investigar. Los colegios privados tienen que informar el nombre y CUIT de padres que pagan una cuota superior a $2000 para que la AFIP se fije si tienen todo en regla y esta agrupación maneja 300 palos sin rendirle cuenta a nadie. Curioso, no?

Un país donde festejamos los 201 años de la Revolución de Mayo y la presidente, en cadena nacional, con escarapela y todo, da un discurso sobre su marido, que asumió 8 años atrás y cambió la Argentina y que dejó su vida por nosotros. Denle un año más y apuesto a que sale con que “El” fundó la Argentina. Los 200 años que festejamos el año pasado no existieron, se borraron, desaparecieron. French y Beruti no saben dónde meterse tantas escarapelas.

Un país donde, infantil como pocos, el gobierno niega lo que no le gusta. Esta gente no leyó a Piaget y su apartado sobre la permanencia del objeto. Destrozaron el indec, para que no nos cuente cuál es la inflación ni cuanto aumentó la pobreza. Ahora multan a consultoras privadas que se animaban a decirlo. Y Guillermo Moreno (el prototipo del soldado kirchnerista) hasta llegó a amenzar con carcel a quién se atreviera a difundir datos sobre índices de precios. Cada vez que salgo del supermercado tiro el ticket a la basura. No vaya a ser que guarde uno y se me ocurra compararlo con el de la semana pasada y termine tras las rejas.

¿Será realmente que nos lo merecemos? ¿Tan turros habremos sido en otras vidas para tener que soportar este karma?

 

Mamá, traje el boletín…

9 May

Che má, me dieron el boletín, dice el de 17. La hora de la verdad en 3, 2, 1…

13 hours ago via TweetDeck

Ya he afirmado en este blog varias veces que las maestras (y al hablar de maestras incluyo a profesores, directivos y, me animo a decir, hasta administrativos de colegios) nos odian. Y una buenísima muestra de eso es que no contentos con amargarnos 3 semanas al año mandándonos el boletín, mandan también el “pre boletín”. Algunos (los mas bien pensados, presumo) opinan que lo mandan para que vayamos esperando #lapocalipsis mes y medio después. Y que al menos estemos avisados. Yo, sinceramente, creo que es sólo pa hacernos sufrir a los padres, que comprobamos en tres nuevas oportunidades a lo largo del año, que nuestros hijos son unos vagos.

La cosa es que no hay derecho farfullan los adolescentes. Por culpa de ese adelanto de malas noticias, ellos tienen que agudizar el ingenio e inventar el doble de excusas. Trabajo arduo que los distrae por minutos de lo realmente importante: No hacer nada.

He aquí unos pequeños diálogos mantenidos, a lo largo de los años con mis hijos ante el fatal momento de presentar boletín:

Método “No soy yo, son ellos”

-La de ingles es una turra, nos toma cosas que no sabemos. Hablamos ya con el orientador para que le diga que no sea tan yegua. Pero el guacho no nos da bola, yo te dije, ¿viste? Es un traidor.

Método “Escurridizo”

-¿Porque tenes un 5 en literatura? ¿Qué libro estas leyendo? ¿Compraste alguno?

-No, me lo baje al ipod, desde taringa!

-¿Y lo podes lees en el ipod?

-Si, la mina me deja.

-¿Pero lo lees?

-Bueh, esteeee, no. A veces.

-Ok, no hace falta que me expliques porque tenes un 5.

Método “Distractivo”

-Me dieron un montón de papeles en el colegio para que firmes, y aquí está la cuenta, la abrí, me parece que se van de mambo con lo que cobran, esta es la nota del campamento y esta otra es porque vamos a hacer una acción solidaria con una escuelita del bajo, mirá, mirá, leela y firmalas a todas…

-Pará, que son demasiados papeles, este de acá que es?

-Ah, nada, una boludez, el boletín…

Método “Esto podría ser peor”

-Me dieron el boletín pero antes de que te encules, te aclaro que soy uno de los pocos que tienen más de una materia arriba.

-¿Cuantas tenes arriba?

-Dos. Pero algo es algo.

Método “Fallo de Cálculo”

-Acá está el boletín. Tengo cuatro abajo. Lengua, Biología, Ingles, Física y Filosofía.

-Matemática no te la llevas? Porque son cinco, no cuatro.

-Ah.., conté mal.

Método ¿Que pretende usted de mi?

-El 1 de Doctrina es porque el tipo escribió un libro y quiere que leamos ese. ¿A vos te parece?

Método “el Mundo en mi contra”

-La de literatura me odia. La de matemática también. Y el de proyecto creo que me tiene rabia. Por eso me ponen esas notas.

Método “Optimista”

-En sociología me va re bien.

-Yo no llamaría “re bien” a dos 7.

-Ah no? Comparalo con los dos 1 de Física.

Método “Mentalista”

-¿Dónde están los cálculos de la prueba de matemática en la que te sacaste un 4?

-Los hice mentalmente.

-Pero tenes que hacerlos en la hoja, no mentalmente.

-Pero a mi me salen bien mentalmente, no escribiéndolos.

-Te sacaste un 4, por lo visto no te salen tan bien…

Método “Semántico”:

-Ma, traje el boletín, está masomaso.

-Definime “masomaso”.

-5 abajo, las demás arriba.

-Eso no es “masomaso”. Eso se llama mal.

-Que exagerada!

Método “Vos no sabes lo que es esto”

-El 1 en biología fue porque nos tomo una prueba con los huesos del cuerpo humano. Pretende que nos sepamos el nombre de los 148 huesos, es una locura!

-Los huesos del esqueleto son 206.

-Bueno, peor entonces!

Método “Tecnológico”

-El 1 en Historia es porque no pude entregar un trabajo.

-¿Por que no lo entregaste?

-No me andaba la impresora.

-¿Qué le pasaba a la impresora?

-No se, no andaba. Estaba muerta.

-¿No estaría desenchufada?

-Ah no se, no me fijé…

Método “Sube y Baja”

-Má, traje el boletín, felicítame. Subí todas las materias que tenia abajo.

-Que bien, a ver?… pero las que tenias arriba ahora las tenes abajo?

-Ves como sos? No te alcanza nada…

Método “Futurológico”

-Yo se como es esto. Yo te doy el boletín y vos empezas a los gritos.

 

Método “En tu época era más fácil”

-El 3 en historia es porque estamos viendo todo el siglo XX y es re difícil.

-No jodas, no es taaaan difícil, yo lo estudie en su momento.

-Ah que piola pero vos estudiaste hasta la mitad del siglo XX, yo hasta el final!

Método “Diagnóstico Médico”

-¿Por qué tenes un 1 en Física?

-Porque el tipo es bipolar.

Método “Excusativo-Culpógeno”

-Un tres en Geografía?

-La culpa es tuya, yo estaba estudiando y vos me pediste que te ayude a bajar las cosas del súper.

-Tardaste 6 minutos en bajarlas.

-Ah pero después me había desconcentrado…

Método “Autoestima por el piso”

-¿Cómo puede ser que te pongan un 3 en Historia?

-Perdón mamá, es que no entiendo. Yo no soy tan inteligente…

-La historia no se entiende corazón, se estudia.

No importa que notas traigan, no importa cual es el motivo de los aplazos. Para nuestros hijos siempre la culpa la tienen los demás. Los profesores, los directivos, los contenidos o, cuando todo lo demás falla, la madre.