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Socorro, ¿cuarto grado?

27 Abr
Le ayude al de 8 a estudiar para la prueba de matematica y se sacó un 4. Mejor me dedico a no ayudarlo, no?

19 hours ago via TweetDeck

Todos dicen que 4° grado es difícil. Mis dos hijos mayores lo sobrevivieron y yo apenas me despeiné en el proceso. Pero ésta vez, lo estoy sintiendo imposible. En el colegio del enano les están dando con todo y se me complica, fulero, atajar tantos pelotazos. Porque la que los ataja soy yo. A él le importa poco y nada.

Hay un discurso que no coincide con la realidad y lo vivo desde la reunión de padres.

La maestra dijo:

Los chicos tienen que hacer los deberes en casa sin ayuda de nadie.

Cuando el de 8 llega a casa y le pregunto si tiene deberes, instantáneamente (creo que por acto reflejo) levanta los hombros, hace muecas con la boca y sospechas que no tiene idea. Ni siquiera le da para mentir. Yo me escudo pensando en que ya va a madurar, es uno de los más chicos de la clase…

Cara de no se bien de qué me estas hablando, pero no me gusta.

La maestra avisó:

Los chicos deben manejar el calendario, así saben que día tienen que traer deberes, que días tienen lección y que días tienen pruebas.

Javier no pegó el calendario en el cuaderno de comunicaciones, ergo Javier no sabe que día tiene deberes, que día tiene lección ni que día tiene prueba. Yo llamo a una madre para que lo escanee y me lo mande.

No confíe en los calendarios. Sobre todo si no los tiene.

La maestra comentó:

En el cuaderno verde les voy a enviar todas las notas.

Javier no trae el cuaderno verde. Y cuando lo trae las notas dicen: Estimados padres, los alumnos de 4° grado… y no escribe nada mas, llenándome de intriga a diario. Yo empiezo a amenazarlo si no lo trae y después lo amenazo si no lo trae con las notas escritas.

Si ven un cuaderno tirado, me lo dan? Apuesto a que es el de Javier.

La maestra anunció:

En cuarto grado aprendemos a usar carpetas, con divisiones según el área. Una para matemática, otra para Lengua, otra para sociales y otra para naturales. Vamos a ir enfoliando cada unidad. Al final, con el separador naranja, van las evaluaciones. En la carpeta de ingles tienen separadores para Language, General Knowledge, Dictation, HomeWork y Grammar.

Convengamos en que el término “aprendemos” no es muy abarcativo. La maestra aprenderá (y ya era hora) a usarlas. El mío mezcla absolutamente todas las hojas, las pone al revés, las cambia de ubicación, las numera mal, empieza siempre una nueva dejando enormes espacios en blanco y, cada tanto, pregunta cuándo le voy a comprar cuadernos de vuelta. Yo me pregunto a qué se referirá la maestra cuando dice “enfoliamos”. Busco enfoliar en la RAE pero no aparece. Me preparo un te de tilo.

La maestra señaló:

Los chicos sacan libros de la biblioteca, los leen y los exponen ante la clase. En castellano y en inglés.

Cuando le pregunto a Javier si ya le dijeron cuándo iba a tener que exponer el libro que sacó de la biblioteca el tipo me miró como si le estuviera hablando en alguna lengua muerta de la zona comprendida entre el Eúfrates y el Tigris y sólo atinó a preguntar: ¿qué libro? Necesité comer carbohidratos.

La maestra explicó:

Al finalizar cada unidad vamos a tener un Ejercicio Evaluador.

Cómo titulo del primero, Javier escribió 3jercicio 3valuador. Imaginen como prosiguió, con un inicio tan poco alentador. Yo me agarré la cabeza.

Se sacará un 0 en matemática, pero en lógica merece un 10.

La maestra aseguró:

Los chicos tienen que saber que el martes tienen ciencias naturales y el jueves ciencias sociales.

Javier mezcla las hojas de naturales y de sociales como si no notara la diferencia y el único día de la semana que diferencia de los demás es el miércoles porque en el comedor tienen día de campo y les dan hamburguesas con coca cola.

La maestra informó:

Los chicos tienen que resolver cuentas cada vez mas complejas:

Y sentada enfrente de mi hijo intenté entender por qué en lugar de sumar así:

   456

+ 214

  _ 64_

    734

suma así:

4 +2 +     = 7

5 + 1 + 6 = 3 (+1 que sube)

6 + 4 + 4 = 4 (+1 que sube)

Resultado Final: 734.

El tipo contó que es un método que le enseñaron, pero la realidad es que sumando así lo araron en la prueba de matematica. Agarré el cuaderno verde para mandarle una nota a la maestra.

Glorioso el ahorcado del final. Confieso que hubiera puesto lo mismo...

La maestra amenazó:

Los viernes tienen dictation en ingles. Los martes dictado en castellano.

Cuando le pregunto a Javier si trajo la lista de palabras me mira como si le estuviera preguntando si resolvió la ecuación de Schrödinger. Yo aumento mi dosis de rivotril.

No se si matarlo a él, matarla a ella o matarme a mi...

La maestra advirtió:

Este es un curso numeroso, no voy a permitir desorden ni ruidos que impidan el normal desarrollo de la clase.

En una de las pocas veces en que tuve el honor de recibir el cuaderno de comunicaciones en casa traía una nota de la directora (¡!) citandome porque el angelito habla el día entero en el colegio. Ahí dije pará la mano, no me hago cargo. Decile que se calle la boca y listo. A mi me funciona en casa cuando lo mando a dormir… o es que tengo que estar en todo???

Habíamos perdido la guerra.

2 Abr
Les pregunte a los chicos que sabían de las malvinas. Poco y nada. Marche una clase de historia!

40 minutes ago via TweetDeck

Hoy se cumplen 29 años del desembarco de tropas argentinas en un intento desesperado de los militares de mantenerse en el poder, allá por 1982 cuando veían, preocupados, que la gente ya no se los bancaba. Para la gilada no hay nada mejor que inventar una causa nacional, buscar un enemigo exterior y entretenerlos a todos peleando contra un “malo”. Los argentinos somos así. Podemos estar matándonos entre nosotros pero si nos ponen enfrente un contrincante externo, vamos todos contra ese, que en definitiva debe ser el responsable de todos nuestros males.


Ese 2 de abril nos despertaron para ir al colegio y recuerdo a mi papá sentado en su cama, escuchando la radio, diciendo: están locos… Nos explicó durante el desayuno que los argentinos habían desembarcado en las islas Malvinas, habían tirado tres o cuatro tiros a los policías que estaban ahí y habían izado la bandera argentina.

Wow, pensé en ese momento haciendo memoria para recordar, en el mapa Rivadavia, donde estaban las islas Malvinas.

Cuando llegamos al colegio, las noticias corrían como un reguero de pólvora. Había habido un muerto. La única bala que los ingleses habían disparado había matado al teniente de fragata Pedro Giachino. Sus hijas (o hija, no recuerdo si eran mas de una) iban a mi colegio.


Al muerto lo habían ascendido, era un héroe nacional, la gente en Buenos Aires iba a la plaza de Mayo a vitorear a Galtieri al son de la marchita, que gritaba, para gran algarabía general las famosas palabras “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”, las banderas argentinas flameaban en ventanas y balcones y todos saltimbanqueabamos al grito de “el que no salta es un ingles”.


Fue todo risas durante unas semanas. Que los ingleses son todos trolos así que no pueden ganar una guerra, que los yanquis nos van a apoyar, que el TIAR (tratado interamericano de asistencia reciproca) va a hacer que todos los países americanos, desde Canadá hasta Chile le declaren la guerra a Gran Bretaña, que somo lo mejore, somo…. Hasta el gobernador de las islas, el General Mario Benjamín Menéndez vociferaba, para gran beneplácito de la gilada: que traigan al principito! (hablando del príncipe Andrés de Inglaterra)

Bueno. Los ingleses nos hicieron caso y lo trajeron. Al principito y a un montón más. Miraron todo por TV, fueron a la enciclopedia Britannica para ver quienes eran los mamertos los argentinos que habían invadido las islas y pusieron proa al sur. Y la primer ministro inglesa, Margaret Tatcher, apodada la dama de hierro decidió recuperarlas. Los gringos nos miraron con cara de sorpresa cuando les recordamos el TIAR y nos dijeron: no che, ustedes no entendieron nada… Los chilenos, con quienes nos acabábamos de pelear por el canal del Beagle hacia 4 años, decidieron, muy inteligentemente, ponerse del lado de Inglaterra. Los canadienses le recordaron a los milicos que ellos estaban en América pero eran parte de la Commonwealth.


Mientras tanto, en la ciudad de Bahía Blanca, nos preparábamos para la guerra. A partir de las 7, cuando caía el sol, había que hacer oscurecimiento. Esto significa tapar todas las luces que dan a la calle. Bajar persianas sin que quede una sola rendija con luz, apagar todo el alumbrado público, patrullar las manzanas (había encargados de manzana) y tocarle el timbre a todo aquel que tenga algo prendido, aunque sea el reflejo de la tele a través de una cortina. Los autos no debían circular mas que lo estrictamente necesario y lo hacían con cinta de embalar tapando las luces delanteras y traseras de manera que apenas quedara libre 1 centímetro. Así vivímos entre mayo y junio del 82. Recuerdo a mi viejo, que laburaba en Petroquímica Bahía Blanca, agarrándose la cabeza para explicarle a los boludos de Puerto Belgrano que la antorcha del polo petroquímico no se podía apagar a la noche y volver a prenderla a la mañana. No lo entendían e insistían en que era al pedo oscurecer la ciudad si había un fósforo grandote prendido fuego. Mi viejo (recuerdo que salió en televisión) explicaba que el oscurecimiento no hacía falta porque los ingleses no tenían aviones de la segunda guerra mundial, los tipos tenían radares y si querían bombardear Bahía Blanca podían hacerlo aunque estuviera todo apagado. O podían hacerlo de día.

Como, en efecto, podían atacarnos de día, en el colegio hacíamos simulacro de bombardeo. Sonaba un timbre y si estábamos en clase, había algunas encargadas de cerrar los postigos, otras de apagar la llave de gas de la estufa y todas nos metíamos debajo de los bancos para soportar, indemnes el derrumbe. O sonaba en medio del recreo y todas corríamos en tropel a a escondernos debajo de los marcos de las puertas, lejos de los vidrios que podían volar por los aires. Por suerte los ingleses no nos bombardearon…


El 24 de abril aparecieron los ingleses en el mar. Dos portaviones y siete destructores. Más los submarinos nucleares que no se veían porque estaban abajo del agua. Caramba, habrá pensado algún milico. Esto no estaba en los planes.

El 2 de mayo, el submarino nuclear Conqueror le mandó un misilazo al ARA General Belgrano. Yo me acuerdo patente. La peor de las noticias era que el papá de mi compañera Patricia Barrios fue uno de los 368 muertos en el hundimiento. La guerra dejó de ser divertida para nosotras.

Mientras en las islas, los conscriptos (chicos de 18 años) la pasaban pal culo. Nosotras tejíamos bufandas y gorros a velocidad record, comprábamos chocolates, los abríamos, les poníamos cartitas de aliento adentro, los volvíamos a cerrar y los llevábamos no recuerdo donde, pero con la promesa de que serían entregados a los soldaditos que podían ser nuestros hermanos, primos o amigos. Tiempo después, esos chocolates con cartitas se vendían en los kioscos de Comodoro Rivadavia, mientras los generales, coroneles, sargentos y tenientes seguían juntando guita, los chicos se morían de frio en las islas. No me lo contaron, lo viví. Fue en ese momento cuando descubrí el significado de la palabra Hijos de Puta.

Los Comunicados del Estado Mayor Conjunto nos decían que íbamos ganando. Si vos decías algo en contra, tus amigos, llenos de ese fervor argentino, te puteaban hasta en sánscrito. Los medios seguían el mismo discurso. Los actores y actrices hacían maratónicas transmisiones en las que recaudaban fondos para la guerra. Una excelente muestra de lo que un discurso del gobierno, repetido hasta el cansancio por los medios puede lograr. ¡Vamos ganando!

Llegó junio y de a poco la realidad nos fue pegando duro en la cara. No íbamos ganando. Nos estaban dando un baile importante. No teníamos armamento, no teníamos equipamiento, no teníamos infraestructura, no teníamos entrenamiento. No participábamos en una guerra desde la del Paraguay en 1865 y nos estábamos peleando con una potencia mundial que había formado parte de todas las guerras grosas del siglo XX. Nosotros en ninguna. Se empezó a murmurar que lo mejor que le podía pasar a los soldados era caer en manos enemigas. Como prisioneros de guerra la pasaban mejor que como combatientes. Al menos les daban comida y abrigo.


A mediados de Junio vino el Papa Juan Pablo II. Mi viejo nos cargó a todos en el auto y vinimos a Buenos Aires. La esperanza de varios era que el Papa lograra lo que muchos habían intentado sin éxito (el gobierno Peruano, el ministro de relaciones exteriores americano, Haig, el secretario general de la ONU, Pérez de Cuellar): que Argentina entienda que no había modo de ganar esa guerra y que busque la vía diplomática para reclamar la soberanía sobre las islas.

El 14 de Junio, lunes, volvíamos en auto a Bahía y escuchamos por la radio el último de los comunicados del estado mayor conjunto: La Argentina había presentado su rendición en las islas. Habíamos perdido la guerra.


Hoy me desperté cantando la marcha de las Malvinas. De todas las marchitas que aprendimos en el colegio, es la que mas me gusta. Y como todos los 2 de abril, recuerdo lo que pasó con una mezcla de bronca y pena-

Bronca hacia los responsables, que nos embarcaron en la mas trágica de nuestras epopeyas para mantenerse en el poder. Bronca hacia todos los que llenaron la plaza de Mayo cantando vítores, demostrando que somos unos pelotudos que compramos espejitos de colores a cualquier precio. Bronca hacia los que mantuvieron esa propaganda y nos hicieron creer que ganábamos.

Y muchísima pena. Por los conscriptos y soldados de bajo rango que mandaron a combatir a las islas, sin preparación, sin equipamiento, sin razones, sin posibilidad de ganar una guerra que no tenía ni pies ni cabeza. En definitiva, sin tener ganas de estar ahí. No querían ser héroes. Querían vivir tranquilos. O al menos vivir. No pedían tanto, no?

Feriado puente de la memoria.

23 Mar
Che Cris, el feriado puente del viernes es muy complicado explicarselo a los chicos, me das una mano?

2 hours ago via TweetDeck

Tuve que explicarle a Javier por qué esta semana teníamos fin de semana largo. Tarea nada fácil ya que si suponemos que es un día de reflexión no es del todo piola que sea feriado largo. Yo, al menos, en los feriados no reflexiono. La paso bomba, salgo con amigos, leo, me divierto. Pero no reflexiono.

Le dije que no festejábamos nada, que lo que hacíamos ese día era pensar en lo que nos había pasado años atrás y en que era necesario que no nos volviera a pasar lo mismo.

No le quedaba demasiado claro. No lo culpo, pobre. El discurso oficial de la TV pública lo llevaba a suponer que los militares eran seres de otra galaxia que un día habían invadido la Argentina y que unos jóvenes idealistas habían hecho lo posible para ofrecer resistencia. Un discurso súper cool, todo hay que destacarlo. Antes de que empezara a imaginarse a los montoneros como si fueran Vegeta, Gokú y Goham, le expliqué que no era tan así. Que los jóvenes idealistas lo que querían hacer era derrocar al gobierno constitucional, elegido democráticamente, que era bastante choto pero era lo que había. Y que los seres extraterrestres, en realidad eran unos militares que contaban en ese momento con el apoyo de buenísima parte de la sociedad que estaba harta de  los jóvenes idealistas que ponían bombas a cada rato, de la patota sindical y de la subnormal que teníamos como presidente, que era la viuda del ex-presidente, que la había dejado de vice antes de morirse en una clara muestra de que Perón, a los argentinos, nos odiaba.

Me miraba sin entender nada. -Entonces los militares que nos vinieron a salvar eran buenos?

-No,  eran unos reverendos hijos de puta. Mataron a muchos, torturaron a otros tantos, robaron bebes y encima fueron unos chorros. No había democracia y ellos decidían por nosotros quien era el presidente.

-Y si no les hacías caso?

-Te agarraban y no te volvía a ver nadie.

-Y los idealistas eran buenos?

-Tampoco. Ahora los pintan como buenos pero en ese momento querían que Argentina fuera Cuba pero sin palmeras ni mar Caribe.

-No está bueno ser Cuba?

-No. En Cuba no hay libertad, no hay democracia ni hay jabón para lavarte las manos.

-¿Y ya se murieron todos?

-Muchos si, pero algunos no. Los militares, o se murieron o están presos. Ya nos los sacamos de encima. Los que armaron el bardo, algunos se murieron pero otros no. Encima no están presos, muchos estan en la casa de Gobierno con Cristina.

-¿Cristina era una joven idealista? (es de destacar que para mi hijo de 8 años Cristina es un personaje totalmente identificable, tanto que cuando la escucha hablar por la radio se lo oye decir: ¿Otra vez esta loca gritando? ¿No puede hablar sin gritar?)

-No, Cristina no era de esos jóvenes idealistas, ella se hace la que si, pero la realidad es que cuando llegaron los militares, Cris y su marido se rajaron a Santa Cruz donde se dedicaron a hacer plata, comprando las casas de la gente que no podía pagarlas porque los militares se las cobraban muy caras.

-¿Y eso cuándo fue?

-Cuando yo era chica.

-Ah… hace mil años!

-No son mil años mocoso, más respeto. Pero si, fue hace mucho, hace 35 años.

-No entiendo qué festejamos, si hubo malos de los dos lados, si se murió mucha gente, si mucha gente se quedó sin casa, si nadie ganó…

Volví a explicar que no festejábamos nada, que lo que hacíamos era reflexionar para que nada de lo que vivimos vuelva a pasar en este pais.

-Ah… y nosotros nos vamos a reflexionar a la playa a Pinamar?

Quise explicarle que Cristina había decidido que como caía jueves, era piola la idea de puentear el viernes, que nadie labure, que la gente salga de viaje, no haga nada, la pase bomba y disfrute. Pero me parecía bastante ilógico, teniendo en cuenta que lo que estamos conmemorando son los 35 años del último golpe de estado. Tendríamos que seguir laburando para sacar este país adelante en lugar de inventar feriados y santas jodas a cada rato. Tendríamos que dejar de echarnos las culpas unos a otros y hacernos cargo de lo que fuimos y somos como sociedad. Tendríamos que darle la espalda a los discursillos de gente como Hebe de Bonafini porque en una sociedad democrática lo que ella postula no sirve, tendríamos que sin olvidar el pasado, mirar para adelante porque no podemos seguir dándonos la cabeza contra las paredes por lo que pasó hace 35 años y sintiendo culpa por lo que permitimos entonces, permitir la reivindicación de los violentos hoy en día. Pero la idea del feriado no fue mía. Fue de una presidente, que en lugar de pensar un modelo de país en serio, donde todos empujemos el carro para el mismo lado, no sabe que hacer y hace boludeces cómo ésta, decretar feriado puente el día de la memoria.

De mas está decir que si Cristina fuera de ultraderecha, los pseudoprogres estarían batiendo el parche, indignados por la banalización de la fecha. Y sin embargo, están chochos… gente rara los pseudoprogres.

Decidí cambiar de tema. Nada mejor que un: anda a bañarte que es muy tarde para dejar de explicar algo que para mí no tiene sentido.

Les juro que no lo entiendo.

Canasta escolar para todos.

11 Feb
Si la canasta escolar cuesta 80 mangos, yo soy Marilyn Monroe. Sin rulos.

5 hours ago via TweetDeck

La Excelentísima (?) Señora Presidente de la Nación presentó la canasta escolar básica, anunciando con bombos y platillos, que sólo ha sufrido un incremento del 7% con respecto a la del año anterior.
Dijo que se emociona cuando se acuerda de los dibujos que hacía con las pinturitas Faber Castel y no se qué otra sanata más.

La realidad es que las madres estamos a esta altura del año agarrándonos la cabeza al pensar que, cuando todavía no nos recuperamos de los gastos de las vacaciones, ya tenemos que empezar a pensar en los gastos del inicio de clases.

La presidente anunció una canasta escolar básica de 80 mangos, compuesta por cincuenta productos, incluida la mochila.

Como mochila este año le tengo que comprar al angelito porque la suya da lástima, estuve viendo precios.

Dejé de lado las que tienen personajes de Ben10, Pikachu o Los Simpson y también a las Jamsport negras y blancas. A las primeras porque ya pasa a 4°, no es tan chico y ya no es cool andar con dibujitos a la espalda. A las segundas porque recién pasa a 4° y es un mocoso de miércoles, mirá si le voy a comprar una mochila que cuesta 180 mangos porque es cool…

Buscando pues mochilas normales, encontré de varios precios y calidades. Pero hay una realidad innegable. Esta mochila va a ser acarreada, arrastrada, levantada, llenada, vaciada, revoleada, eyectada contra la cabeza del gordito Estévez, usada de palo de arco, olvidada, aplastada por el gordito Estévez cuándo se le siente encima, usada como putching-ball, pateada por el gordito Estévez, mojada los días de lluvia, mojada los días en que mi angelito le vuelque el vaso lleno de agua coloreada por témperas. Todo lo anterior indica una sola cosa: No puedo comprar una mochila cualunque, a no ser que no me importe descubrir el 14 de Junio que tengo que comprar otra porque está destrozada.
Ergo, las mochilas de $50 le servirán a las madres de niñas delicadas, definitivamente a mí, con la piel de judas que tengo por hijo, no me sirve.

Los angelitos van a la escuela. Ahora entiendo por qué me odia la maestra...

Ahora bien, olvidemos el asunto de la mochila y redefinamos canasta escolar:

Cuando yo era chica, el primer día de clase llegaba al colegio con mi mochila bastante vacía. Una cartuchera con lápices de colores, lapicera y dos cartuchos, lápiz negro, regla, goma de borrar y papel secante. Un cuaderno forrado con dibujitos de Sara Kay. Y para de contar. Las maestras pedían poco, mamá iba a comprar las cosas cuando hacían falta y si no ibas a necesitar el compás hasta noviembre, te lo pedían a finales de octubre. No antes.
Las cosas han cambiado. Ya en diciembre, cuando te dan el boletín que dice que tu hijo pasó de grado, te enchufan la lista de útiles que los chicos van a usar el año siguiente. Lista que yo, personalmente, pierdo adrede en un intento de atrasar lo inevitable. Pero llega Febrero y con el slogan “argentinos, a las cosas” resonando en mi cabeza, consigo la lista de vuelta y me animo a leerla.
Y existen dos corrientes de madres. Las dos alternativas tienen sus ventajas y sus desventajas y como todo en esta vida, no importa que opción elija, se pasará el resto del año preguntándose si no hubiera sido más conveniente elegir la otra.

Madre acopiadora: La madre acopiadora compra todo junto por diversos motivos. Primero, consigue más descuento en la librería si compra 700 hojas cuadriculadas que si compra 24. Segundo, se olvida del asunto hasta Febrero del año que viene.
Madre ahorrativa: Si le piden dos cuadernos forrados de azul para matemática, compra uno solo. Si le piden carpeta de dibujo con hojas canson numero cinco color blanco y color negro, compra solo blancas. Ya soportará estoica las notas de la maestra de plástica pidiéndole a los gritos las hojas negras, allá por mayo. No gasta tanto de golpe y evita entrar en gastos innecesarios, porque, entre nosotros, todos sabemos que las hojas canson negras numero 5 las van a usar una sola vez, que le chafe una al gordito Estévez y listo.

Hay tambien una subclase, entre las que me encuentro, orgullosa. Las infelices que compramos todo dos veces. Una en nuestra fase madre acopiadora y otra porque ligamos la nota de la maestra, nuestro angelito ya en mayo perdió las hojas canson negras numero 5. Así como la lapicera, la regla, el lapiz negro y la plasticola. La escuadra la tiene hecha pedazos en la mochila. El gordito Estévez se le sentó encima.

¿Para qué habrán aprendido a leer?
Uno de los motivos por los que uno manda al colegio a sus hijos es para que aprendan a leer y a escribir. Al recibir la lista de libros que van a leer durante el año una se pregunta seriamente si no hubiera sido mejor negocio dejarlos analfabetos. Es interminable, la variedad de estos es notable y la bola que le van a dar es nula porque los libros, para nuestros niños, si no tienen pantalla y botones, no son interesantes. Solucionaríamos el asunto con e-books, yo se lo que les digo.

Pero mas allá de si leen o no leen (supuestamente es obligatorio) la lista de libros es, sobre todo, cara. Olvidate de los 80 mangos de Cristina. Alguno lo tienen de los hermanos anteriores, otro se puede comprar usado en el colegio, pero siempre hay dos o tres libros nuevos que cuestan un ojo de la cara. O, gran pesadilla materna, algunos ya no se editan. Las maestras (no olvidar que nos odian) suelen elegir un libro que está agotado o que no se importa mas (si, piden libros importados, las muy turras!) y volvete loca consiguiéndolo. Suerte, la vas a necesitar.

Los libros de la nueva generación tienen pantalla y botones. Si no, no les dan bola.

Volviendo al anuncio de la canasta básica escolar que no pude encontrar cómo está conformada en la web, (ni siquiera en la pagina de prensa de Presidencia de la Nación) y que me hace sospechar que es mas sarasa que otra cosa, la presidente se refirió, ya que estamos y para no perder la costumbre, a algunos modelos comunicacionales cautivos, extorsionadores y distorsionadores que hacen bulla con los precios escolares pero no dicen nada cuando aumentan los cigarrillos y las bebidas alcohólicas. (??)

No termino de entender a que se refiere. Acaso pone en el mismo nivel los puchos, la birra y la educación?

¿De qué estas hablando Cris?


Febrero

31 Ene

Enero, no te vayas.
2 hours ago via TweetDeck

Volvimos de vacaciones y nos encontramos, como todos los años con Febrero, mes que detesto en lo más profundo de mi ser.

Febrero es como el domingo a la tardecita, pero dura 28 días.

En Febrero nos damos cuenta que las vacaciones fueron demasiado cortas.

En Febrero, hay que volver a trabajar, poniéndole el pecho a todo lo que dejamos de hacer desde Diciembre, todo lo que pateamos para después de las vacaciones, en esa época en que la procrastinación es nuestra costumbre mas usada. Febrero es ese “después de las vacaciones”.

En Febrero volvió un montón de gente, las calles vuelven a estar llenas de autos, la gente parece que descansó poco y está nerviosa.

En Febrero llueve. Llueve mucho.

En Febrero hay que aguantar las propagandas sobre el día de San Valentín, boludez suprema importada desde USA, junto con Halloween. Y escuchar por la radio los mensajes de amor que se mandan personas que no solo no conozco sino que, después de escuchar lo que dicen, no tengo intención alguna de conocer.

En Febrero, mi hijo de 17 años tiene que rendir materias. Eso significa que me paso el mes mirándolo con cara de culo cada vez que levanta la vista de los libros, que me siento con él a repasar algo que no entiende, le digo cosas horribles, me pregunto que habré hecho mal durante el embarazo y los primeros años de vida del angelito para que salga tan burro y requiso movi, ipod, compu y hasta tamagochi hasta que haya rendido.

En Febrero el de 8 se aburre. Cuando se aburre, quiere invitar amigos. Se me llena la casa de mocosos que se meten a la pileta, entran al living mojados, abren mi heladera, se comen los alfajores cachafaz y, como si esto fuera poco, se toman mi coca Light.

En Febrero una se plantea metas para el año. Y en Febrero tambien una descubre que las metas planteadas el Febrero pasado no las cumplió.

En Febrero tengo que revisar que el uniforme del colegio de los dos mocosos esté en condiciones. Eso significa que tengo que comprar todo nuevo porque crecieron 36 centímetros de diciembre a ahora y los pantalones largos parecen capris.

En Febrero hay que anotarse en el gimnasio. Y pedir turno en el dentista, el oculista, el pediatra, el ginecólogo y la colorista.

En Febrero tengo que agarrar la lista de útiles del colegio del de 8 y comprar una montaña de lápices que va a perder antes de abril, de cuadernos que no va a completar hasta diciembre, una regla, una boligoma y un compás que no va a usar hasta octubre porque no subraya, no pega, no calcula ángulos (es demasiado trabajo para el angelito) y una lapicera con cartuchos que va a manchar todo lo manchable y mas (la destreza cambiando el cartucho de mi hijo de 8 años es similar a la mía abriendo el capot del auto, esto es: NULA)

En Febrero, Fox pierde el pelo. Y todos los que tienen el gusto de conocer a mi perro imaginaran la pesadilla de barrer pelos rubios y largos, que van cayendo a medida que mi paciencia se va agotando.

Y encima este año descubro que en Febrero, exactamente el último día, que cae lunes, el de 8 empieza las clases.

Esta noche me voy a dormir, ustedes despiértenme cuando empiece Marzo.

¡Qué bueno, estamos de vacaciones!

16 Ene
Che, los que vienen para #Pinamar peguen la vuelta o sigan de largo. Acá no cabemos mas.

15 Jan via TweetDeck

No hay nada mejor que salir de vacaciones. Época en que la familia comparte, alejada de sus obligaciones diarias, tiempo juntos, charlas, paseos y diversión. Eso dice el cliché de moda pero la realidad, mis queridos lectores, dista mucho de eso. Irse de vacaciones cuando una tiene hijos y no tiene la cuenta bancaria de Rockefeller es un fiasco.
El lugar lo eligen los pibes. De nada sirve querer ir de vacaciones a una cabaña en el lago Gutierrez a respirar aire puro, hacer fly-fishing y acampar cuando uno tiene hijos adolescentes. A no ser que no le importe tenerlos 15 días con cara de culo. Teniendo en cuenta que mis hijos serán los que elijan mi geriátrico, decidí como todos los años, venir a Pinamar, lugar donde ellos son felices y yo tengo un lindo departamento con una de las vistas al mar más lindas de Argentina y parte de America Septentrional.

Casi casi con el agua mojandome los pies.

 

Las olas y el viento, sucundún sucundún.
Las playas de  Pinamar y toda la costa atlántica tienen su encanto. Y además de su encanto tienen un viento de órdago que te fustiga a diario. De 31 días que tiene enero, te volas 28. Ya a nadie debería asombrarle, sin embargo año a año se supera. Los amantes de los deportes de riesgo como kite surf o parapente encuentran en Pinamar el lugar ideal para utilizar las fuerzas de la naturaleza en beneficio de su hobby. Los demás integrantes de la raza humana, nos jodemos con el viento. El pelo no hay manera de mantenerlo decente, la arena te pega, impiadosa, en las pantorrillas, si usas protector solar, te esmerila la piel y si no usas te la esmerila lo mismo pero encima te raspa. El café que te pedís en la playa se enfría al instante y el helado torpedo de frutilla, que se derrite por el sol, va a parar por acción de Eolo, irremediablemente, a tu pareo blanco.

Fuente: http://www.flickr.com/photos/hernandalmaso/222979649/in/set-72157594248559384/

Si las pirámides de Egipto las hubieran puesto en Pinamar, el viento las destruía en cuestion de semanas.

Esta noche no cocino
Las madres argentinas cometemos todos los años la misma estupidez. Creemos, ilusas, que ir de vacaciones significará paz y tranquilidad, cálidas tardes tomando jugo de piña despatarradas en una hamaca paraguaya mirando las palmeras. Nada más alejado de la realidad. Será que no hay palmeras para mirar. La realidad es que de vacaciones cocinamos el doble. No solo están nuestros hijos que hay que alimentar porque así lo exige UNICEF en la Declaración Innocenti sobre los derechos del lactante y el niño. También solemos (yo suelo al menos) tener hijos ajenos a quienes no puedo devolver escuálidos a sus madres después de 20 días de vacaciones porque queda mal. Así que adiós palmeras, adiós jugo de piña y adiós hamaca paraguaya, póngase el delantal y cocine. Cocine mucho, los adolescentes siempre tienen hambre.

Alimente a sus hijos, con hambre son aún mas insoportables.

Juventud, divino tesoro
La vida familiar en las vacaciones dista mucho de ser lo que, erróneamente nos muestran en avisos publicitarios y películas yanquis. Eso de todos juntos riendo en la playa, mientras la madre toma sol, los chicos barrenan olas y juegan a la paleta en la orilla con papá, dura mientras nuestros angelitos son chicos.
Cuando crecen, cambia radicalmente el asunto. Los hijos adolescentes pasan a tener el huso horario de Samoa. Se levantan, con cara de sueño y hambre de perro a las 3 de la tarde, almuerzan, bajan a la playa a eso de las 5 de la tarde, vuelven, otra vez hambrientos a las 9, comen y salen de joda. Vuelven a las 7 de la mañana, otra vez con hambre (cuando no?) y se desnucan hasta las 3 El mismo programa todos los días. Usted asegúrese de que los que llegan a su casa son sus hijos y no otros, aliméntelos en silencio y no les de charla. Sólo gruñen.

No intente despertarlos. No lo va a conseguir.

8 mangos la coca, que rompimos?
Llegamos a la playa encantados. Las ansiadas vacaciones han comenzando y si bien no hay ni palmeras, ni jugo de piña ni hamaca paraguaya hay arena y hay mar, a no quejarse. El sol calcina, el viento norte enloquece, en el mar hay aguas vivas y uno decide que antes de suicidarse debería probar a ver si la vida cambia radicalmente tomándose una coca Light. El coca colero es implacable. 8 mangos la lata de 310 cc. Si no te gusta, te dice cuando empezas a protestar, andate al parador que te la cobran a 12. La lógica del coca colero te deja sin palabras. El choclo que el año pasado costaba 5 mangos, cuesta 7. El helado torpedo de frutilla (si, el mismo que se va a derretir por el sol y va a manchar tu pareo blanco por el viento) está a 8 mangos también. El licuado de naranja y durazno con bastante agua cuesta 30 mangos. Y la sombrilla con dos reposeras en UFO Point cuesta 130 mangos. 130 mangos para tener, además de las dos reposeras y la sombrilla, a 300 tipos con carpita iglú tapándote la vista al mar, música electrónica en el parador principal y reggae en el bar de playa, separados por 100 metros, haciendo un concurso a ver quien tiene el volumen mas alto. Envídienme.

 

Ojo con este. La coca cola se acaba y se tira pero el patito inflado lo va a tener que llevar de vuelta a Buenos Aires.

Dormir con el arrullo de las olas del mar
Otra de las cosas con las que una sueña mientras hace las valijas para ir de vacaciones es con dormir escuchando el ruido de las olas del mar cuando rompen en la orilla. Un poema. Mi cuarto tiene dos ventanas y la vista desde ambas es gloriosa. El mar con toda su inmensidad está a mis pies. Pero algo nos separa. UFO Point.
1:00 AM apago la luz y me entrego a los brazos de Morfeo.
1:30 AM escucho los cuatriciclos que pasan por la Avenida del Mar y colean para estacionar.
2:00 AM pasan dos camionetas y de ventanilla a ventanilla y a los gritos deciden el programa de esa noche. Entran en UFO. Yo maldigo a la madre de ambos.
2:25 AM pasa un rastrojero con el escape roto. Maldigo a la madre, al padre y al perro del dueño del rastrojero.
3:48 AM salen los cuadriciclos haciéndose los pistolas, dándole al acelerador a toda maquina.
Mi marido, para este momento ya abandonó el lecho conyugal y se mandó a mudar, a dormir a otro cuarto, con menos vista pero mas silencioso. Me gano de mano. Doy vueltas en la cama.
4:54 AM dos borrachos se pelean a las piñas en mitad de la calle. El rastrojero vuelve y les toca bocina para que lo dejen pasar. Pisa a alguno. Gritan.
5:28 AM salen algunos de UFO Point, hablan a los gritos y discuten que hacer mañana. Todo debajo de mi ventana. Subo la persiana y les mando un puteadón. Se me ríen en la cara y me mandan a cagar. Vuelvo a la cama jurando venganza.
6:00 AM cierran UFO Point. Salen todos y van al estacionamiento donde ponen música en los autos, abren las puertas y siguen bailando. Llamo al 911.
6:27 AM llega el patrullero y ya se fueron todos. Hace sonar la sirena por las dudas. Muerdo la almohada del odio.
7:00 AM llega el camión de basura y frena justo bajo mi ventana. Carga la basura de Ufo Point. La compacta durante 20 minutos.
7:29 AM pasa el diariero gritando Diaaaarios.
7:29 AM empiezo a llorar.

 

No hay como recuperar sueño en las vacaciones, para empezar el año con todas las pilas...

Amo los días de lluvia. La gente no baja a la playa, UFO Point no pone música, los dueños de los rastrojeros se quedan en casa tomando mate, los cuatriciclos no circulan, los vagos no bailan a las seis de la mañana en el estacionamiento de UFO Point, el camion de la basura tiene menos trabajo y el diariero no pasa. Decidido, el año que viene me voy de vacaciones a Cherrapunji, India en plena época del monzón.

 

La vida misma.

3 Ene
Me van a hacer ir a ver #GH2011. No es mala idea, puedo comprobar así que hay hijos mas zánganos que los mios.

20 hours ago via TweetDeck

Yo no veo Gran Hermano habitualmente. Recuerdo haber visto el primero, allá por el 2001, más que nada por curiosidad. Pero las ediciones posteriores no me engancharon. Si quiero ver mocosos aburridos, sin nada que hacer, hastiados de la vida, comiendo el día entero, diciendo boludo cada tres palabras que pronuncian, miro a mis hijos en su vida diaria en casa y hasta tengo la adrenalina de poder nominarlos yo si se pasan de piolas.

Anoche, metida en twitter empecé a leer cosas como estas:

Vean como los humanos involucionan. Vean #GH2011

Que sufran un poco por todo lo que rompieron no les va ser nada un poco de hambre que pasen!!

Lo q se vio hoy en #GH2011 es el vivo reflejo en las aulas con la educación actual. Se mandan cagadas y encima se enojan

Maten al boludo que está hablando en #gh2011 q dice q no tuvieron intención, y mátenlo sin intención

A ver pendejos de #gh2011 cuando se rompió lo 1ero, tienen q tener cuidado

Che, estos pibes destrozaron todo! #GH2011

Le dicen vándalos porque destruyeron propiedad ajena, pelotudos. #gh2011 EL gh de los ignorantes.

Me intrigaron, confieso y prendí la tele. Debo decir que empecé riéndome de la situación pero de a poco empecé a preocuparme.

Estaba Jorge Rial cagándolos a palos porque habían destrozado puertas, micrófonos, cámaras, almohadones y no sé cuantas cosas más. A los imberbes éstos, (ellos, una manga de muchachotes con muchas horas de gimnasio y ninguna de biblioteca y ellas unas chiruzas bastante baqueteadas para la edad que ostentan) les parecía de lo más gracioso lo que habían hecho. Y cuando los llamaron vándalos, se ofendieron. Y cómo. Pero seguían riendo entre dientes mientras la voz omnipresente de Gran Hermano les enrostraba lo mal que se habían portado. Hasta que les informó que la sanción sería sacarles la mitad del presupuesto que tenían para comprar comida la semana  siguiente. Y ahí se armó. Se rebeló la tropa, empezaron a quejarse, a argumentar que no podían hacerles eso y a discutir a viva voz sobre la terrible decisión de la producción del programa de matarlos de hambre.

Comentarios hechos por estos zánganos:

Acá juegan con la gente. (Si, corazón, es un juego, no lo sabías cuando te anotaste?)

No nos avisaron que no se podía romper nada. (Che, ojo! Les avisaron que no pueden matarse entre ellos?)

Si uno hace una fiesta con mucha gente se corre el riesgo de que se rompan cosas (che, para Navidad en casa fuimos 20 y no se rompió ni una copa. Y eso que había muchos under 10 años)

Nos llamaron vándalos, a vos te parece que somos vándalos? (a ver, definición de vándalos de la RAE: Hombre que comete acciones propias de gente salvaje. Que intentes prender un encendedor cuando te están tirando aerosol en la cara es de gente salvaje, además de idiota, claro, así que sí, me parece que son vándalos.)

Jugar con la comida no es copado, si queres sáquennos los elementos de limpieza. (además de vándalos, son mugrientos parece)

No podemos pasar hambre. (Redefinamos pasar hambre… no creo que te mueras de inanición infeliz)

Esa era la argumentación de los muchachotes y las chicas. Se quejaban también de que no tenían psicólogo (?) y que una se había quebrado un dedo y que los zapatos le dolían (??) y que la producción no era capaz de mandarle un enfermero (¡!)

La cosa es que no soporté mucho más y apague la tele. Pero me quedé pensando. Estos pibes son exactamente el reflejo de la sociedad que vemos día tras día. En las tomas de los colegios porteños, en las usurpaciones de terrenos públicos y privados, en los cortes de calles (más de uno por día en 2010), en los cortes de vías. Una sociedad que no se hace cargo de nada, en la que prima el YO y en la que el ustedes o el nosotros no existe.

Intento, desde que son chicos, que mis hijos sean responsables de sus actos. No estoy en contra de la diversión y entiendo que hay veces que las cosas se pueden ir de madre y romperse el jarrón de la dinastía Ming por el vuelo errático de un almohadón floreado. Lo que no soporto es que hagan desmanes y después no se hagan cargo. Y eso es lo que veo, lamentablemente, todos los días en la calle.

La sociedad ha ido cayendo a un pozo y ahí estamos hoy en día. Falta de valores, falta de respeto, falta de esfuerzo. Así como estos pelandrunes de Gran Hermano se creen que se las saben todas, que tienen todos los derechos (piden música, piden escabio (SIC), piden cartas para jugar al chinchón (doble SIC)) y no se hacen cargo en absoluto de las macanas que se mandan, así también está la sociedad en su conjunto, donde 5 gatos locos te cortan la ruta 2 el día de intercambio turístico para exigir separar las comunas de Chascomús y Lezama. O te cortan las vías del ramal Roca en Constitución el 23 de diciembre a la tardecita, jodiendo a miles de usuarios que un día de calor descomunal lo único que pretendían era volver a casa, o te cortan Panamericana un lunes a las 8 de la mañana para reclamar algo que ninguno de los usuarios perjudicados está en condiciones de solucionar. Te toman los colegios en reclamo de mejoras edilicias, mientras destruyen lo que ya ha sido mejorado. O, directamente, se instalan en un parque público o un baldío privado porque hay promesa de que te dan guita si aguantas ahí unos días. Esa es nuestra sociedad. No nos quejemos. No hay límites, no hay castigo a quienes infringen la ley, no hay noción de lo que significa el esfuerzo, todos tenemos derechos y nadie se hace cargo de las obligaciones.

El slogan de Gran Hermano era: La vida misma. Pues sí, es eso. Al menos la vida misma en el bendito país que nos ha tocado habitar.

No se enoje con la televisión. La culpa de lo que se vió anoche la tenemos todos como sociedad.

¡Socorro, hijos de vacaciones!

29 Dic
La colonia del de 8 hoy hace turno doble y me lo devuelven comido y arrastrandose a las 10 de la noche. Vale cada peso que pago.

13 hours ago via TweetDeck

Llega fin de año y las madres nos aflojamos. Atrás (y con diferentes resultados) dejamos el año lectivo y nos desentendemos de horarios, deberes, amenazas de si te sacas una mala nota te saco la wii y nos olvidamos por unos meses de las notas de la maestra enrostrándonos a diario lo mal que se porta en clase nuestro angelito.

Necesitamos paz. Y, en menor o mayor medida, la obtenemos al no tener que preparar el lunch, ni comprar otra goma de borrar ni hacer que el vago de 8 años lea una página por día del libro “Nada de Tucanes”.

Pero una semana después de que terminaron las clases y disfrutamos a los hijos que supimos conseguir sin obligaciones, empezamos a extrañar a la maestra que nos limó el año entero y hasta empezamos a sentir cierta empatía con ella. Después de todo, admitámoslo: nuestros angelitos son un cacho insoportables.

Mamá me aburro es lo único que saben decir. Pero hay algo peor a que digan eso. Que no digan nada. La falta de queja de parte de nuestros hijos solo significa que estamos descuidándolos. Y que los mocosos se pasan el día entero frente a la tele, frente a la compu o frente a ambas, si la disposición del fen-shui hogareño hace esto posible. Y eso, temo pinchar el globo a las mas inexpertas en la tarea de ser madres, no está bien.

Los chicos pueden vivir en un departamento de 2 ambientes o en una casa de 500 metros cuadrados con un jardín de hectárea y media. No importa. El tedio de las vacaciones en casa no reconoce clases sociales y ataca a todos por igual.

¡Pero a no desesperar madres argentinas!

Existen las colonias de vacaciones. Lugares donde depositamos a los chicos durante los días de vacaciones escolares. Deberían ser consideradas como derecho fundamental de toda madre que se precie de tal.

Un grupete de jóvenes vestidos con remeras de colores chillones recibe a los chicos y a las madres con mucha algarabía. Pero no vaya usted a pensar que esto es soplar y hacer botellas, ojo. Hay ciertos pasos a cumplir y de eso depende el éxito.

Anotarlo con tiempo: Las colonias de vacaciones son más buscadas que los colegios, averigüe con tiempo. Y ojo, que la vacante en diciembre no significa instantánea inscripción en enero. Y Enero tiene 31 largos días.

Malas noticias. Busque un revolver.

 

Sacarle los piojos: Atención aquí, si no queremos que el angelito quede sin pileta hay que asegurarse de que no tenga piojos. Rapar a los varones es una buena opción, el mío parece skinhead. Con las niñas se complica porque habitualmente no se dejan cortar el pelo al ras. Mucha crema de enjuague y pasar peine fino aunque grite. Aunque grite mucho. No le haga caso. Es bien sabido que las chicas son escandalosas.

Cortele el pelo. Si se sigue rascando, pruebe cortarle las manos.

 

Ponerle protector solar: vamos a dejar a los chicos el día entero al sol. Hay que cuidar que no se achicharren. Más allá del cuidado de la piel, lo que nos mueve a hacer esto es que un chico con quemaduras de 1° grado por culpa de pasarse un día entero en la pileta al rayo del sol no podrá ir a la colonia los días siguientes. Y se va a quedar en casa. Encima quejándose porque le arde ponerse la remera.

No es del todo recomendable dejar que los chicos se pongan el protector solos.

 

Alimentación: Cuando los chicos están al aire libre gastan energías. La hipoglucemia puede ponerlos de pésimo humor. Y un hijo de pésimo humor es una de las cosas que usted, madre o padre argentino, tiene que evitar a toda costa. Un paquete de galletitas, una botella de agua o $4,80 pueden evitar malos ratos, sea precavido.


Ir a buscarlo: Por último, un detalle importante. Es cierto que la sensación de libertad que nos inunda cuando los depositamos a buen cuidado en la colonia de vacaciones creemos tocar el cielo con las manos. Pero cuidado, a no exagerar! La realidad muestra que los maestros que los cuidan tienen una vida propia y no les gusta que les dejen los chicos una hora más de lo estipulado en el contrato. Hay que intentar retirarlos en tiempo y forma para evitar que al día siguiente no lo dejen entrar. Eso sería terrible.

Una vez cumplidos estos requisitos, ¡a disfrutar de la colonia de vacaciones!

Harán deporte, se juntarán con amigos, irán a la pileta los días agobiantes de calor, estarán al aire libre y, sincerémonos: lo más importante para nosotras: volverán cansados.

Un niño cansado es una madre feliz.

¡Feliz Navidad!

24 Dic

@turca09 Los regalos propios tenes que considerarlos indemnización por tener que comprar los ajenos. @domanand @datta77

3 hours ago via TweetDeck

Llega esta época del año y aunque uno sea budista o adorador de krishna, regalos se compran. No hay con que darle. Es una fija como comprar cuadernos Rivadavia en Marzo o bufandas en Julio.
Y aunque todos los años la Navidad cae más o menos para las mismas fechas, no existe la previsión. Todos nos encontramos en la misma época comprando los mismos regalos, con el mismo ataque de locura cuando intentamos, vanamente, entrar al estacionamiento del Unicenter.
Somos de manual. Uno podría ir comprando los regalos a partir de Octubre. Ir haciendo acopio. Pero no. Entre el “no se que regalar” y el “tenes 30 días para los cambios”, nos encontramos todos el 23 de diciembre comprando como locos. Y, de más está decirlo, nos encontramos todos en el mismo lugar.

¿Vamos al shopping?
Ir a un shopping en esta semana debería estar prohibido. Entrar al estacionamiento es imposible. Dejas el auto a 500 metros de la entrada. Y te derretís en el camino. Llegas y lo único reconfortante es el aire acondicionado. Adentro te encontrás con 300 personas por metro cuadrado, una fila descomunal de padres con hijos esperando para ver a papa noel y sacarse la foto. El pobre quía que contrataron está desmayado de calor adentro del traje de peluche y friza, con una barba muchas veces postiza y un gorro ridículo que se le cae en medio de la cara.
Las colas en los negocios son eternas, las vendedoras están de un humor de perros, la gente camina a velocidad lenta tapando todos los pasillos, los chicos se pierden y lloran y las madres maldecimos la época navideña.

La carta a Papá Noel:
Este año, Javier de 8 años me dijo:
– Le escribimos la carta a Papá Noel?-
Disyuntiva la mía. Me encanta que los chicos crean en Papá Noel, los Reyes y el Ratón Perez. Mas aun si es mi hijo mas chico. Pero tampoco quiero que pase por boludo, tiene 8 años! Enseguida me alivió porque me dijo, muy suelto de cuerpo:
-No creas que soy idiota, eh? Yo ya sé que Papá Noel sos vos. O papá.
Teniendo en cuenta esta información fui de frente y pregunté: qué querés para navidad?
Mala idea.
Hizo una lista interminable. No sólo cree que yo soy Papá Noel, me temo. También piensa que soy Rockefeller!

Dime que regalas y te diré quién eres:

Regalos útiles:
Hay chicos que le piden a papá noel una pista de autos Hot Wheels y el muy garca les regala una cartuchera completa para el año que viene. No hay derecho. Otros piden una lancha a control remoto y reciben una mochila y un par de medias. Un fiasco. No sean turros, esos niños se convertirán en adultos que odiaran la Navidad, sépanlo.
Mi abuela, desde que tengo uso de memoria, siempre me regaló lo mismo: Un juego de toallon y toalla con una guarda tejida al crochet por ella misma. Se murió en el año 97 y todavía tengo algunas sin estrenar porque me los empezó a regalar cuando yo tenía 13 años y las fui juntando. Puedo arriesgar que a mis primas mujeres les pasa lo mismo…

Regalos caros:
Típico de hijos únicos que no han cumplido aún los 2 años, sus padres primerizos les regalan lo último que ha salido en las jugueterías. Un triciclo a motor, la casita para el jardín (o el balcón), un juego de cocina o un mini gimnasio de Fisher Price. Al pedo. Todos los regalos que son demasiado grandes estorbaran el día de mañana y la realidad innegable es que a esa edad, si les das el moño del paquete para que jueguen, los chicos están encantados.

Regalos vivos:
Seamos sinceros. Las madres somos piolas y tenemos visión de futuro. Nunca regalaríamos un ser vivo. A no ser que los destinatarios sean unos sobrinos y nos caiga mal, muy mal nuestra cuñada. Perro, gato, conejo o pez sólo traerán problemas el día del mañana. Pero los padres no piensan en eso. Y regalan un cachorrito que viene con moño incluido. Los niños, felices y alborotados. La madre se quiere matar.

Electrodomésticos:
Regalar una plancha para Navidad debería estar prohibido por la convención de Ginebra. Los únicos electrodomésticos que se regalan son los que no son absolutamente necesarios para la vida familiar armónica. Heladera, lavarropas, plancha y secador de pelo no se regalan. Se compran cuando hace falta.
Una cafetera express de 19 bares de presión, un parafinador de manos o un wine cooler si.
Nota de la autora: La planchita del pelo no es superficial, es necesidad básica. Maridos, no jodan con esto.

Zapatos y carteras:
Las carteras y los zapatos son un combo sensacional que yo, personalmente, recibo encantada. No jodamos con unos zapatos sin cartera haciendo juego. Es como invitar a comer pastas sin salsa o milanesas sin papas fritas. No vale.

Groupones
Con la moda de las compras comunitarias ha llegado este año la oferta de comprar vouchers y regalarlos. Hmmmm, no se si estoy de acuerdo. Recibir 8 sesiones para usar la plataforma vibratoria no me resulta del todo seductor. O una pizza con cerveza y nachos para dos.

Amigo Invisible:
Cuando la familia es enorme y el dinero escaso, muchos proponen jugar al amigo invisible. Yo no lo recomiendo. Muchas amigas mías lo hacen y el comentario suele ser:
-Que bajón, me tocó hacerle regalo a mi cuñada. No la soporto!
¿Que regalo puede comprarse con un “no la soporto” de base? Una cagada, nada mas.
Es mejor hacer menos regalos, mas baratos pero sólo regalarle algo a quien significa algo en nuestra vida. Es la época de Navidad, no debería confundírsela con la época de la Hipocresía.

Todos juntos y revueltos.
Cada persona tiene su costumbre para estas fechas. Tengo unos amigos que se van de vacaciones unos días antes y la pasan solos. Tengo otros amigos que juntan hijos, nueras, yernos, consuegras, abuelas propias y ajenas, primos propios y ajenos y la mesa navideña es enorme y llena de gente que se ve una sola vez al año. Hay gente que sale a comer a un restaurante y brinda con desconocidos. Otros que van a una parroquia y brindan con la comunidad.

Uno de los recuerdos mas lindos que tengo eran los viajes el 23 de diciembre desde Bahía Blanca hasta Rosario. 900 kilómetros de ida y los 900 de vuelta tres días después. Pasábamos navidad en casa de mi abuela con un montón de tíos y primos a quienes, por vivir en la loma del demonio, no veíamos en todo el año. Para mi era mágico. Tan mágico que lo único que pedí de recuerdo de la casa de mi abuela fue el pesebre blanco, que ocupa un lugar de honor en mi living navideño.
Soy una convencida de que la Nochebuena y la Navidad hay que pasarla con gente que uno quiere. Espero que mis hijos, el día de mañana, sientan lo mismo. Y que tengan los mismos buenos recuerdos de la Navidad de cuando eran chicos que tengo yo. Intenté, les juro, que así sea.

Desde este humilde blog, a todos mis lectores: tengan una Feliz Navidad. A la hora de levantar las copas, todos ustedes estarán en mis deseos de una Nochebuena en paz, que tanta falta nos hace en este bendito país.

¡El arbolito es mío!

6 Dic

Todo hijo que traiga un adorno hecho con sus propias manos en el colegio será enviado a colgarlo en el arbolito de su abuela. En el mio, no.

4 Dec via TweetDeck

El armado y puesta en funcionamiento del arbolito de Navidad en casa es una tarea que asumo gustosa todos los años. No sólo la asumo gustosa sino que rechazo, amablemente, cualquier ofrecimiento de ayuda por parte de los diversos integrantes de esta familia. Si insisten, la amabilidad desaparece y me vuelvo hosca.

Todo tiene un por qué y así como maldigo en idiomas diversos cuando no me ayudan a poner la mesa o se niegan a pasear al perro, lo mismo hago cuando tengo algún hijo rondándome cerca al armar el arbolito.

No sigo al pié de la letra la tradición de armarlo el 8 y por motivos diversos, este año decidí armarlo el domingo. Javier, de 8 años, había invitado a un amigo. Ambos estaban, para gran espanto de la que suscribe, encantados con la idea de ayudarme.

Del armado en sí, lo único que les permití fue que me pasaran las ramas. De la decoración, prácticamente nada. Con astucia incomparable, les di permiso para que jueguen a la Wii, los dos ilusos desaparecieron detrás de los controles y yo me dediqué a armar el arbolito sin gusanos a la vista.

Finalmente los dejé venir a ver cómo había quedado de lindo y ante las protestas generalizadas de los dos, les permití colgar alguna bola que había quedado sin rama asignada.

Y sí. Lo acepto. Soy una turra. Pero no me importa. Mis hijos avasallan día a día mis mas preciadas pertenencias. Paz considera que mi placard es el suyo y saca de ahí dentro lo que le viene en gana cuando le viene en gana. Mateo usa mi notebook como si fuera propia y Javier se despatarra en mi cama a ver tele cada vez que se le presenta la oportunidad. Y los dejo. Protesto pero los dejo. Pero el arbolito no. Es mío.

La realidad nos demuestra, a diario, que los niños pequeños y la estética no se llevan bien. Por eso es que sostengo que no se debe permitir que los chicos ideen, armen, decoren o tengan algún tipo de injerencia en el armado del arbolito de Navidad. Porque, es innegable, lo van a dejar horrible.


Luces:

Odio las luces de colores. Odio aún más esas mismas luces de colores que se prenden y apagan al son de una música pseudonavideña con clarísimas características psicóticas. No jodamos, al que las inventó habría que hacerle un juicio sumarísimo. Y después colgarlo en plaza pública. Sobre todo porque a los chicos les encantan. Y cómo tienen el cerebro casi sin uso, son capaces de escuchar esa endiablada musiquita durante horas. Un Jingle Bells neurótico capaz de volver loco a cualquier ser humano. Salvo a los que aún no cumplieron 10 años.


Bolas:

Las bolas de navidad generan en los locos bajitos cierta fascinación un tanto incomprensible. ¿Qué puede tener de divertido una pelota de colores brillantes con una argollita arriba? Si fueran las de cristal que teníamos cuando eramos chicos, vaya y pase. Uno podía agarrarlas ejerciendo cierta presión para ver cuanto aguantaban (y la mayoría de las veces aguantaban poco y se hacían trizas en la mano, con el consiguiente corte, sangrado, llanto, puteada de madre). Pero ahora las hacen de plástico. Lo único que explicaría el éxito de estas pelotas es el colorido. Plateadas, doradas, fucsias, azules, verdes… la escala cromática en pelotas. Cuantas mas haya y el color sea mas variado, mas felices los niños.

Adornos del colegio.

Las maestras jardineras nos odian. Eso es bien sabido. Llega fin de año y avanza el gurrumino con una bolsa de papel madera con todas sus creaciones para el árbol. No podía presagiarse algo digno. Las semanas anteriores nos habían pedido potecitos de postre Shimmy, papel glasé metalizado, brillantina, blondas de papel llenas de encaje y algodón. Atajate, con todo eso en manos de nuestros angelitos nada bueno puede salir. Y encima llegan con precisas instrucciones de colgar todo en el árbol. Sobre mi cadáver. Evalué varias veces la posibilidad de mandarlos, mientras durara el jardín de infantes, a un colegio con otra confesión religiosa donde no se festejara la navidad, pero está tan extendida que temí que me trajeran el mismo adorno siendo alumnos del Tarbut, y encima tener que enseñarles yo sola a rezar el padrenuestro. No es negocio. ¿Cómo explicarle a un enano orgulloso de su labor qué ese “des”adorno no va a integrar la decoración estable del arbolito? Hay diversas opciones:

  • Dejar caer, accidentalmente claro, los tres primeros tomos de la enciclopedia británica sobre el coso ese. A no ser que la maestra haya mandado a pedir un caño de plomo, no se lo bancan.
  • Colgarlo, fingiendo emoción, del lado de atrás del arbolito, lo mas bajo posible, para que quede oculto y deshacerse de él con un movimiento rápido en el momento en que el artista está mirando para el otro lado.
  • Dárselo al perro y que lo entierre en medio del jardín.
  • Regalárselo a la abuela. Es mas que sabido que los arbolitos de navidad de las abuelas, que ya han tolerado muchos años de adornos, suelen ser un rejunte interesante de adornitos hechos a mano por usted, sus hermanos y sus primos allá lejos y hace tiempo.
  • La imaginación de las maestras no tiene límites. Y eso no es bueno.

Tarjetas navideñas.

Cuándo eramos chicos, la gente se enviaba tarjetas de navidad. Por correo y todo. Con el paso del tiempo, la llegada de nuevas tecnologías y el precio del correo, ésta costumbre se ha ido dejando de lado. ¡Pero a no desesperar! Las maestras (¿quiénes si no?) han decidido mantener viva la tradición y los chicos llegan con una tarjeta de cartulina verde, escrita con una letra imposible, con los restos de la brillantina que no usaron en el adorno del árbol, algún botón que quedó por ahí yirando y unas cuantas lentejuelas. Las maestras, además, les dan indicaciones de poner la tarjeta en cuestión, ¡en el arbolito! No hay modo, no tienen con que colgarse y se vuelan apenas les da un poco de viento. Y ademas, a menos que nuestro retoño sea un émulo de Miguel Angel, admitamoslo: son feas. Una excelente idea es mandársela a la abuela, en sobre y todo. De paso los chicos aprenden del uso del correo.

Adornos yonkis.

Es otra cosa que no soporto. Es más, encontré una jeta de Papá Noel enorme, con dos barritas de caramelo atras, que no tengo ni idea de donde ha salido. Sé y estoy segura, que el año pasado no estaba, alguien me la debe haber regalado. Me niego a convertir mi arbol navideño en algo que parezca importado de Miami. No a la nieve artificial, no a las castañas calientes ni a las botas de lana colgando de la chimenea. Si al pesebre, a la huella a la huella y a las velitas en el jardín.

Mi arbolito es como las aspirinas: Hay que mantenerlo alejado de los niños.


Se muy bien que cuando me toque ser abuela mis hijos van a vengarse. No me importa. Seré capaz, prometo, de olvidar mi arbolito armónico y llenarlo de porquerías hechas por las poco habilidosas manos de mis nietos. Estaré feliz, prometo. De esa manera me demostraré a mi misma que mis hijos aprendieron la lección.