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Volvimos.

10 Nov

¿Protestan porque nos manifestamos? Uh loco, ya empiezo a sospechar que les jode vivir en democracia.

via Twitter for Blackberry 8-11-12 17:24 hs.

¿Nos extrañaron? ¡Volvimos!

Llegó el #8N, y con una térmica de 37 grados (mamita, que calor!), la calle volvió a ser nuestra. Cientos de miles salimos por nuestros medios y llegamos con nuestras consignas al obelisco y plazas del interior del país. Épico.

Los que piensan que con votar cumplimos con nuestro rol de ciudadanos, se equivocan fiero. Vivir en democracia significa muchísimo más que ir a las urnas cada dos años, votar a alguno y desentenderse. Es cómo pensar que para formar una familia basta con tener un buen laburo que provea de guita a fin de mes, sin hacerse cargo de lo que sucede con sus integrantes durante esos 31 días. No mis estimados, vivir en democracia requiere la participación ciudadana. Con cosas como las de ayer, por ejemplo.

Hoy a la mañana quedó clarisima la directiva gubernamental sobre los comentarios a la marcha. A diferencia de la del #13S que los tomó por sorpresa y se pusieron a balbucear idioteces sin sentido y sin linea editorial, esta vez los agarró más preparados y optaron por hacer silencio buena parte de ellos o por descalificar la marcha por la cantidad de gente:

Si Luisito si, 60mil personas. Espero que no seas maestro de matemática…

 

A ver muchachos… decir que fuimos 70mil personas es una de las giladas más contundentes que ha generado el dirigente que suele quemar comisarías y metió a los cincosijos (?) a laburar en la ANSES. Y miren que lleva dichas muchas. Pero con ésta ha demostrado que además de antisemita y negador del holocausto, el tipo es necio. Y ya lo dijo el gran filósofo: nunca avives a un otario, dejalo que muera gil. Ta bien Luisito, fuimos 70mil nada más. Dormí sin frazada.

Más preocupante me parecieron los comentarios del senador Anibal Fernandez que dijo que la marcha no le había quitado el sueño (convengamos que tampoco le quitó el sueño la muerte de 51 personas en Once), que no había un mensaje claro de la ciudadanía, que no entendía qué era lo que pedíamos y que no había visto carteles criticando los modos de CFK. Creo que habría que sugerirle al senador que renuncie a su banca, definitivamente no está en condiciones para ejercer ese cargo. Ni otro, creo que no pasa un psicotécnico para laburar en Delicity.

Anibal: acá tenés algunas fotos que yo si, con acento, entendí. Vamos, leelas, yo te tengo fe, vos podes entenderlas también, hacé un esfuercito:

Mi sensación después del #8N? Que si vivimos en una República, nadie puede “ir por todo”. Eso corresponde a una dictadura. Entiendo que la aplaudan los zanguangos de la Cámpora, un submundo de inútiles que si no es financiado por el estado no son capaces de manejar medianamente bien ni un maxikiosco. Pero no el resto del país. Los militares también fueron por todo y mirá lo que pasó. Porque al ir “por todo”, van también por mi libertad y mis derechos, no solo por los recursos del país.

Y cuando dicen: “Hace un año votamos, el 54% eligió esto, busquensé un partido y ganen elecciones” yo les digo que vean los carteles de las marchas, en los que la inmensa mayoría son en reclamo de república, de división de poderes, de justicia independiente, de respeto a la Constitución Nacional, de apego a las normas que nos hacen como país, de un congreso independiente, respetuoso de las minorías, de freno a la corrupción como modelo de vida, de asumir responsabilidades por las cosas que pasan, de presos tras las rejas y no con “salidas culturales” con el Vatayón Militante y de libertad sin aprietes por parte del estado. Dejensé de joder. No estamos hablando de consignas partidarias, estamos hablando de los valores que nos convirtieron en República Argentina. Obviamente CFK nos ignoró, pero está bien que así sea. Ha mostrado la hilacha la señora, porque los reclamos fueron bastante directos. Al decirnos que no le pidan a ella que cambie, queda en claro que el modelo de inclusion social con matriz distributiva y blablabla no contempla nada de esto. Ni división de poderes, ni más república, ni freno a la corrupción, ni más seguridad. Y dentro de lo posible, una rere indefinida. A las pruebas me remito.

Clarito el mensaje.

Y por último, si quieren esa reelección indefinida, prueben irse a algún país donde haya monarquía absolutista. Acá no tienen cabida.

(Disclaimer: Todas las fotos son sacadas del sitio ochodenoviembre.com. El globo blanco fue idea de algún twittero y garpado y llevado entre nosotros. El que encuentre a @tuteruiz en alguna de las fotos :-), tiene premio)

Vamos por más. #8N

25 Sep

Ahora, parece que reclamar república es ser golpista. En fin, que les falta aprender Educación Cívica a más de uno.

5:34 pm – 24 sep 12

El 13 de Septiembre salimos a la calle. A reclamar cosas muy concretas. Las respuestas no tardaron en llegar y lo único que quedó en claro es que no se la esperaban y les dolió.

Pues ahora vamos por más. Y cómo hubo algún paspado que dijo que marchábamos porque no nos dejaban ahorrar en dólares, me parece justo aclarar que en la marcha del 13 no se vieron carteles por los dólares. Se vieron muchos otros pero como hay periodistas, blogueros y funcionarios con ciertas limitaciones para entender lo que la gente reclama, aquí les dejo una bonita lista:

Porque no queremos que reformen la Constitución Nacional sino que exigimos que la respeten.

Porque no queremos que haya reelección indefinida.

Porque creemos en el sistema de partidos.

Porque queremos que dejen de inventar cifras con el Indec, que lo único que hacen es despreciar a los más necesitados, escondiéndolos debajo de la alfombra, para que no molesten.

Porque estamos cansados de que usen la AFIP como órgano de control de la opinión de ciudadanos.

Porque no queremos tener miedo. Un presidente que se jacta de que le tengan miedo, no debería ser presidente. ¿Quién sos? ¿El hombre de la bolsa?

Porque tampoco queremos tener funcionarios imbéciles, que cuándo la presidente nos dice, en Cadena Nacional, que hay que tenerle miedo, la aplauden en lugar de pedirle que se ubique.

Porque estamos cansados de las amenazas.

Porque queremos que los corruptos vayan presos. Y no importa cuál sea la investidura, un corrupto es un ladrón. Sea ciudadano, presidente, juez o ministro.

Porque mientras 51 familias argentinas enterraban a las víctimas de Once, los funcionarios despedían a Schiavi con aplausos.

Porque estamos hartos de la publicidad oficial, gastando fortunas en el Futbol para Todos y utilizando al Estado Nacional para pelearse con quién se anima a levantar la cabeza y decir “No estoy de acuerdo”.

Porque queremos división de poderes. Y no queremos que todas las causas sensibles al gobierno caigan “por sorteo” en el juzgado de Oyarbide, símbolo del poder Judicial kirchnerista y corrupto.

Porque queremos saber a quién le pagamos cuándo expropiamos Ciccone.

Porque queremos libertad. De entrar y salir del país sin pedirle permiso a Echegaray. De ahorrar nuestra plata, si tenemos ganas, en dólares o en maravedíes.

Porque nos cansamos de las cadenas nacionales que se usan para amenazar o escrachar a quién piensa diferente pero que no han dicho ni una palabra sobre inseguridad ni sobre inflación.

Porque defendemos la pluralidad de prensa.

Porque en definitiva lo único que queremos es vivir en una República. Y si ellos no saben el significado de esa palabra, seremos nosotros los que se lo vamos a enseñar.

El jueves 8 de Noviembre, nos vemos, a las 20 hs, en el obelisco. Y en las plazas de todo el país.


El país de las maravillas

1 Jun

Que habremos hecho para merecer 8 años seguidos de kirchnerismo… no sé, pensalo.

28  May via TweetDeck

Hace un tiempo me llamó un amigo por una denuncia que habían recibido en la redacción de La Nación sobre un grupito de mocosas de 11 años que se dedicaban a asaltar a chicas de colegios privados de la zona cuando éstas paseaban por las calles del centro de San Isidro, al mediodía o a la hora de salir del colegio.

Sinceramente, no había escuchado nada. Hasta me pareció raro. El centro de San Isidro es un lugar muy transitado, hay gente por todos lado, hay policía (aunque nunca volveremos a tener a un Garrido), no encontras nunca lugar donde dejar el auto, hay turistas, hay tribunales. Es, de los de por acá, el centro mas concurrido.

Me senté en la computadora, todavía escéptica y elegí a las madres de los compañeros de colegio de mis dos hijos varones como destinatarias de mi mail. Fue claro y sencillo: ¿Alguna de ustedes escuchó algo sobre una bandita que asalta, golpea y roba a chicas de colegios en el centro de San Isidro?

A los 10 minutos no paraban de llegarme mensajes, llamadas telefónicas y mails. La cosa no solo existía sino que era gravísima.

Los casos eran muchos. A medida que pasaban las horas, me asombraba más. El modus operandum era siempre el mismo. Iban de a tres o cuatro, elegían la víctima, siempre chicas de 16/17 años con uniforme de colegio y mochila, la rodeaban, la golpeaban, le arrancaban la mochila y se la abrían, les tiraban del pelo, las mordían (?), las pateaban. Todo esto a plena luz del día en la plaza de la municipalidad, la plaza de la catedral o las calles que rodean el casco histórico. Cualquier cosa servía para el ataque. Una navaja, un vidrio. La cosa pasó a mayores cuando, con absoluta impunidad, a una le tajearon la cara con una óptica de auto rota.

Un grupo de padres decidió juntar firmas para presentar ante la intendencia un proyecto de corredores escolares, similar a lo que hay en la ciudad de Buenos Aires para preservar la integridad de los chicos dándoles una zona “protegida” para moverse. Directores de colegios de la zona, preocupados por el asunto, hicieron lo mismo.

Firmé la nota. Mi hijo de 17 años camina esas calles a diario. Pero la firmé a desgano porque no me conformo con lo que me ofrecen. No me convence que le digan por donde tiene que ir, que tenga que seguir una ruta determinada para estar seguro. ¿Cómo es esto? ¿Los chicos tienen que cambiar su rutina porque no podemos darle seguridad al caminar por las calles del barrio a plena luz del día?

Hace unos años hemos venido viendo ciertos cambios en nuestra sociedad. Nos fuimos acostumbrando de a poco, como la rana que cocinan con agua a fuego lento. Nos enrejamos en casa por miedo a los robos, llevamos y traemos chicos de acá para allá por miedo a que les pase algo, no los dejamos andar en bicicleta o jugar a la escondida en la vereda. Nuestros hijos no tienen amigos del barrio, y si hay alguno que tiene, son amigos que se juntan adentro de las casas. Algunos se mudan a barrios cerrados y durante un tiempo viven eso, pero es bien sabido que llega un momento en que los chicos tienen que salir del gueto y no saben moverse solos. Les damos celulares para que nos llamen ante cualquier emergencia, se los roban en la calle y al día siguiente les damos otro. No se toman colectivos, no toman trenes solos. Nosotros también salimos con miedo, escondemos la cartera debajo del asiento cuando manejamos, ponemos traba en la puerta y nos encomendamos a quien sea cuando vamos al supermercado a las 10 de la mañana. Cada día, cuando salimos a trabajar sabemos que estamos a la buena de Dios. En casa, cerramos rejas, espiamos con cámaras de circuito cerrado al delivery que trae la pizza, ponemos alarmas, tenemos un ñato chupando frío en la esquina cuidando que no haya gente extraña merodeando por el barrio. Los que tenemos hijos adolescentes, cuando salen de noche cruzamos los dedos de las manos y de los pies, esperando que vuelvan a casa sanos y salvos.

La vida de los chicos que viven por esta zona es un tanto diferente a la que tienen los chicos que viven en Buenos Aires. Como todo queda lejos, no suelen moverse solos. Ir a la librería, en el caso de mis hijos, equivale a cruzar la vía del tren, caminar 7 cuadras bastante despobladas, varias de ellas en barranca, cruzar la avenida Libertador en su parte mas ancha y pegar la vuelta. ¿Resultado? La mayoría de la veces, hasta que tienen determinada edad, los llevo, los traigo, los espero… Un bodrio para todos. Para mi porque vivo como remisera de mis hijos. Para ellos, porque suelen depender de mi para hacer cosas que deberían hacer solos. Y cada vez que queremos aflojarnos un poco, suceden casos como el de Matías Belardi y otra vez entramos en pánico. Boludeces de pequebú, dicen los pseudoprogres. Los pseudoprogres a los que no les mataron un hijo, claro.

El asunto es que mientras nosotros cada vez estamos mas presos, los delincuentes están cada vez más libres. Con toda la perorata de la falta de oportunidades, que no hay que criminalizar la pobreza, que hay que redistribuir y toda la sanata progresista, estamos como estamos. Es curioso que un gobierno que se llena la boca de como ha cambiado la vida de los argentinos no se de cuenta de que la han cambiado para peor. O se den cuenta pero se hagan los boludos. Y ojo, hablo por San Isidro porque es el lugar donde he pasado la mayor parte de mi vida. Mi vida familiar, laboral, social, transcurre acá. Pero podría ser Villa Zagala o Versalles. Lo mismo da. El asunto es que no estamos tranquilos en ningún lado. Y nosotros, adultos, podemos manejarlo. Pero cuando se meten con nuestros hijos, la cosa cambia. Ellos lidian cada noche que salen con: robos, secuestros, patotas, drogas, boludos que chupan como esponjas y después se suben a un auto y manejan. No es fácil dejarlos salir. Yo confieso que las noches en que los dos mayores se quedan en casa, me voy a dormir con una sensación de tranquilidad indescriptible. Pero tampoco puedo obligarlos a que no hagan lo que tienen que hacer, salir, divertirse, conocer gente.

Vivir como chicos normales, bah.

Nada fácil en este país Nacional y Popular, donde el que sale a pegarle un tiro a otro es protegido porque no tuvo las mismas posibilidades que el que ligó el tiro, aunque ese tiro le haya volado el marulo.

Un país en el que, sin que a nadie se le mueva un pelo, un grupete de chicos que recién están empezando a tener acné toman un colegio nacional, impiden el dictado de clases, jodiendo a miles de chicos que si, con acento, quieren estudiar y no se mueven hasta que el rector renuncie. Avalado, claro está por los padres.

Un país donde no todos somos iguales ante la ley, donde desde el gobierno te dicen: Con las madres no se metan. Y no es que nos estén defendiendo a nosotras, madres argentinas que todo lo hacemos por nuestros hijos como Nazarena (y bien que lo merecemos, claro está). No, no. Con las madres de Plaza de Mayo, denunciadas por corrupción, pago de sobreprecios con dinero nuestro que desde Casa Rosada y por rendiciones poco claras de dónde gastan los que gastan. A esas no se las puede investigar. Los colegios privados tienen que informar el nombre y CUIT de padres que pagan una cuota superior a $2000 para que la AFIP se fije si tienen todo en regla y esta agrupación maneja 300 palos sin rendirle cuenta a nadie. Curioso, no?

Un país donde festejamos los 201 años de la Revolución de Mayo y la presidente, en cadena nacional, con escarapela y todo, da un discurso sobre su marido, que asumió 8 años atrás y cambió la Argentina y que dejó su vida por nosotros. Denle un año más y apuesto a que sale con que “El” fundó la Argentina. Los 200 años que festejamos el año pasado no existieron, se borraron, desaparecieron. French y Beruti no saben dónde meterse tantas escarapelas.

Un país donde, infantil como pocos, el gobierno niega lo que no le gusta. Esta gente no leyó a Piaget y su apartado sobre la permanencia del objeto. Destrozaron el indec, para que no nos cuente cuál es la inflación ni cuanto aumentó la pobreza. Ahora multan a consultoras privadas que se animaban a decirlo. Y Guillermo Moreno (el prototipo del soldado kirchnerista) hasta llegó a amenzar con carcel a quién se atreviera a difundir datos sobre índices de precios. Cada vez que salgo del supermercado tiro el ticket a la basura. No vaya a ser que guarde uno y se me ocurra compararlo con el de la semana pasada y termine tras las rejas.

¿Será realmente que nos lo merecemos? ¿Tan turros habremos sido en otras vidas para tener que soportar este karma?

 

Matías podría haber sido Mateo.

30 Sep

Matías Berardi fue a la fiesta de egresados del Santa Inés, a la misma que fue mi hijo de 16 años. El mío volvió a casa. Matías no.
about 2 hours ago vía TweetDeck

Cuando una es madre de adolescentes, vive experiencias únicas y, para que negarlo, no siempre gratificantes.


Por ejemplo, tener que pasarte las vacaciones de invierno sentada al lado del gandul asegurándote que estudie historia porque se la llevó previa.
O tener que levantarlo un sábado a las 8 de la mañana porque el gamberro se mandó un macanón en el colegio y cómo las amonestaciones ya no tienen el efecto que tenían cuando nosotros teníamos esa edad, ahora las autoridades educativas les pegan donde les duele: en el sueño del sábado a la mañana.
Descubrir, horrorizada, que una de las pocas materias que en el primer trimestre la tenía arriba con un honroso siete ya se la lleva a diciembre porque en el caso de que le quede un 10 en el último trimestre ya no le alcanza.
Escuchar, noche y día, música de dudosísimo gusto, a todo volumen.
Querer asesinarlo cuando viene un vecino a protestar (con bastante razón, claro) porque el mozalbete con amigos le dispara con un rifle de aire comprimido a las ventanas de su baño y se las hace añicos. Verlo reírse solo como un tarado porque está mirando un capitulo de Family Guy que bajó al ipod y tiene los auriculares puestos. En mi caso, como no es hijo único, mediar en las peleas con el más chico y sortear las confabulaciones en mi contra con la mayor. Darle toda clase de recomendaciones cuando sale a la noche: no tomes, no fumes, no cruces las calles sin mirar para ambos lados, abrigate y lleva medias limpias.Llevarlo acá, buscarlo allá. Gastar una pequeña fortuna cuando sale para que se vuelva a casa en remise porque no vivo cerca de ningún bondi. Y porque me da miedo, confieso, que se tome un bondi a la noche.
Recibir, sin aviso, al angelito con 5 amigos así de grandotes un viernes a las 10 de la noche, cuando yo ya me puse el pijama, con un: má, nos preparas una pizza?
Despertarme alarmada a las seis de la mañana un domingo porque el sábado a la noche salió de jarana y no me despertó cuando llegó. Y descubrir, aliviada que no sólo vino a dormir él, sino que hay dos mas tirados en colchones en el piso del cuarto.

Todo esto forma parte de la vida de una madre de un hijo de 16, casi 17 años.
Me arriesgo a afirmar que la mamá de Matías Berardi vivió cosas parecidas a estas.

El lunes pasado Mateo, de 16 años, me pidió permiso para ir a la fiesta de egresadas del Santa Inés. Dudé, por varios motivos. No estoy de acuerdo con que los chicos vayan a fiestas de egresados durante semana porque al día siguiente no pueden ir al colegio. Mandarlos dormidos me parece una huevada y no soy de las que los dejan faltar por que si. Pero la verdad es que es la época de las fiestas de egresados, Mateo sólo ha ido a una que fue un viernes, tiene pocas faltas y, en definitiva, conoce a las chicas del Santa Inés, colegio de San Isidro, con las que suele salir a fiestas y esas cosas.
Al final, lo dejé ir.  Probablemente, a la madre de Matías Berardi le pasó algo parecido.

Mateo volvió a casa a eso de las 5 de la mañana, desde luego no fue al colegio y durmió buena parte del martes.
Matías Berardi no volvió.

¿Qué quieren que les diga? Hoy tuve un día de mierda. No pude sacarme de la cabeza a esa madre y a ese chico. Empatía, le dicen. Y bronca, mucha pero mucha bronca.
Daniel Scioli ya salió, como acostumbra, con cara de circunstancia, a decir que se siente conmovido como todos por el asesinato cobarde y salvaje de Matías.
Déjeme que lo corrija, gobernador. Usted no se siente conmovido como yo. Porque usted no tiene un hijo de esa edad que puede ser secuestrado y asesinado por la espalda por unos mal nacidos, porque su familia se mueve en helicóptero y no corre el peligro diario de tomarse un bondi.
Su mujer, gobernador, tiene custodia. Usted también tiene custodia.
No se siente conmovido como yo porque su hija no transita normalmente las calles de su (mi) provincia.
No se siente igual de conmovido porque si así fuera, hace dos meses cuando pasó lo de Isidro hubiera gritado a los cuatro vientos quien carajo era el que le “ataba las manos” para, de alguna manera, de a poco, empezar a solucionar lo que nos está pasando.
En lugar de eso, puso cara de nada y siguió hablando de “luchamos juntos” y “caminamos la provincia”.

No me diga, por favor, que está conmovido como yo gobernador, porque yo no pude dejar de pensar en todo el día que esa madre, que hoy enterró un hijo. Porque yo podría ser esa madre y porque Matías podría haber sido Mateo.

El reino del Viva La Pepa

12 Ago

Yo no lo puedo creer. Esos 4 chorros de mierda fumandose un pucho mientras le apuntan a una familia.

2:29 PM Aug 11th via TweetDeck

Hace un tiempo, un viernes a la noche me tocó el timbre un vecino. Me dijo, de muy buen modo, si podía por favor, decirle a mi hijo de 15 años y a sus amigos que dejaran de dispararle con el rifle de aire comprimido a la ventana de su baño porque ya le habían reventado los vidrios. Yo confieso que creí que me moría muerta ahí nomas. No sabía si ponerme a implorar perdón en nombre de la adorable criaturita o si dejar al vecino en la puerta y buscar y asesinar con mis propias manos a mi hijo. En ese momento, juro que no me faltaban ni ganas ni motivos.
Una vez que pude ponerle las garras encima a el y a sus dos amigos, compañeros de bravuconadas, lo primero que hice fue confiscar el bendito rifle que el papá había regalado un año antes y después preguntarles (a los gritos, obvio, después de todo soy madre) si estaban locos, si estaban bajo los efectos de alguna droga alucinógena o si, simplemente eran pelotudos.
Al día siguiente, ya mas calma, me senté frente a los tres culpables y les dije bien clarito:

1° van a ir a pedir perdón
2° van a ir también a ver lo que hicieron y las consecuencias que ésto podría haber tenido.
3° van a pagar por el daño realizado.
4° si vuelven a hacerlo, los mato.

Sin embargo, a diario vemos como algunos ni piden perdón, ni miden consecuencias, ni pagan por el daño realizado ni, desde luego, dejan de hacerlo.
Hace unas semanas fue el chileno, fumándose un faso hecho con un billete de 100 mangos, tomando rehenes dentro de un banco que justo estaba pagandole a los jubilados.

Ayer fueron 4 paspados que a las seis de la matina se metieron en un edificio donde la portera estaba baldeando la vereda, y se pasaron 9 horas (¡¡!!) con una familia de rehén. Y todos nosotros, mas paspados todavía, lo vimos por la tele en vivo y en directo como si fuera la novela mexicana  de canal 9.
Vimos a los tipos en el balcón, apuntando a una familia con un chumbo en una mano y fumándose un pucho con la otra.
La cana rodeaba la cuadra.
El negociador se hacía amigo de los cacos y pedía que lo llamen Pablo.
Los periodistas hablaban huevadas.
El grupo GEOF se apostaba en los edificios vecinos.
La tele sacó la programación habitual y pasaban en cadena nacional a los chorritos de cuarta estos.
Los ñatos deben haberle pedido a la mujer que les haga de comer porque no pidieron pizza.
Bardeaban a las cámaras de TV y pidieron hablar con sus familiares. Ese es el momento en que la cana se convierte en Gente que busca Gente y salen a recorrer el conurbano para traer a la madre de uno, a la tía del otro…
El GEOF siguió ahí apostado, no entendí bien para que, pasando frío.
El tráfico era un caos.
Los periodistas siguieron hablando huevadas y contaban, orgullosos por la info presentada, donde estaban ubicados cada uno de los canas.
Daniel Scioli se tranquilizó cuando encontró la calle Araoz en el google maps y vio que no era en su provincia.
Los politicos en general, desparecidos en acción, cosa lógica porque el resto de los ciudadanos estábamos con ganas de comernos crudo a alguno.
Los chorros metidos dentro del departamento, la tele no dejaba de pasarnos las imágenes tomadas a media mañana y ya había pasado el mediodía.
Horas mas tarde, liberaron a los rehenes y se entregaron.
Los del GEOF se descolgaron de las azoteas y se fueron silbando bajito.
Y el jefe de la policía federal, lleno de orgullo, salió en cámara diciendo que el operativo ha sido todo un éxito.

Señores policías: el operativo no fue un éxito si una familia tuvo que bancarse durante 9 horas que unos fulanos, que deberían estar en cana les alteren el ritmo diario de su vida, la pongan en peligro, los apunten con un arma cada uno y hasta amenacen con tirarlos del sexto piso si no consiguen que la tía Yoli venga a verlos.

Estos muchachotes tienen antecedentes. Por los mismos hechos. La cosa es que pasa a partir de hoy? Supongo que no deberían haber estado libres con posibilidades de volver a hacer lo que habían hecho antes. ¿Quien nos garantiza que la semana que viene no van a volver a estar libres, haciendo lo único que saben hacer?

En mi casa a mis hijos los educo con reglas claras. Si te mandas un macanon, pagas las consecuencias. Pero, a diario, en este país cualquier infeliz hace lo que se le canta y no veo que haya castigo. Hace un tiempo, @cerromercedario me mandó este post, creo que no puede ser mas apropiado para este momento.

¿Quién se lo explica a Carolina?

5 Ago

Murió Isidro, el bebé de Carolina, la embarazada baleada en una salidera bancaria. Gracias @fernandezanibal

about 4 hours ago via web

La noticia, confieso, me desarmó. Y me llené de preguntas:

¿Qué habrá sentido Carolina el día que se hizo el evatest que le dio positivo?

¿Cómo se lo habrá contado a Juan Ignacio, su marido?

¿Se habrá sentido mal el primer trimestre?

¿Qué habrá sentido Carolina el día de la primer ecografía, al escuchar por primera vez los latidos del corazón de su bebe?

¿Y cuándo le dijeron que iba a ser varón, estaba contenta?

¿Cómo habra decidido Carolina el nombre de Isidro para su hijo? ¿Habra hecho una lista de nombres antes de decidir ponerle ese o era un nombre que tenía planeado desde hace años?

¿Cuántos proyectos tenía Carolina en mente cada día de estos 9 meses?

¿Cómo era la primer casa que iban a comprar?

¿Habían decidido ya de que color pintarían el cuarto de Isidro?

¿Qué fue lo primero que compró Carolina para Isidro? ¿Un pijama? ¿Una batita? ¿Un babero?

En la panza de su mamá, Carolina, estaba Isidro. Todavía no había visto la luz. Pero seguro que pateaba. Faltaban pocos días para que esa voz que escuchaba desde siempre sonara mas fuerte y mas tranquilizadora. Faltaban pocos días para el día mas importante en la vida de Carolina y en la vida de Isidro.

Y unos hijos de mil decidieron, de la manera mas fría, que bien podía meterse, Carolina, esas ilusiones en el culo.

¿Quiénes son esos hijos de mil?

Varios.

Los chorros, que no tienen ningún valor por la vida propia y mucho menos la ajena. hay que ser muy hijo de puta (con perdón de mi francés) para pegarle en la cara un tiro a una persona pero mas aún si esa persona es una mujer embarazada de 9 meses.

El entregador, que desde su cómoda posición, elige a la victima sabiendo que “si las cosas salen mal”, la matan.

Los bancos, que te cobran hasta el aire que respiras en las sucursales pero no te dan seguridad válida adentro.

El gobernador, que siempre está anunciando una nueva política en materia de seguridad y que nunca la lleva a cabo porque siempre tiene una nueva. Ahora dicen que quiere decretar duelo provincial mañana…

El ministro del interior, Florencio Randazzo, que pone cara de gil cada vez que le preguntan sobre la inseguridad… estamos trabajando dice el muy paspado con sonrisa de feliz cumpleaños.

El señor jefe de ministros, payaso de turno que hace bromas con sus comentarios ocurrentes que solo sirven para descalificar a todo aquel que no hable loas del gobierno pero que no se le cae una sola idea sobre el asunto de la inseguridad. Y no porque no se las imagine. ¡Porque la niega! Mientras Isidro y su mamá luchaban una pelea que Isidro ya perdió, el señor Anibal Fernández competía en elecciones para cargos directivos de un club de fútbol. Sólo en este país.

Y por último, los responsables somos nosotros como sociedad, que no nos ponemos los pantalones largos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir soportando que nos tomen por idiotas? Llevan en el gobierno 7 años, y van por más. Dígame Usted, estimado lector, vive mejor o peor que hace siete años?

Ahora, la última pregunta que puedo hacerme es: ¿quien va a tener los huevos para explicarle lo que pasó a Carolina?

Un día de bronca. Mucha bronca.

PD: Vale aclarar que no puse como responsable a la presidente. Y no, discúlpenme, esta mujer vive en una realidad paralela, es medio inimputable pobrecita… la frase que se mando hoy fue:

“Tenemos las mejores ideas y los mejores resultados en gestión de Gobierno, lo digo con orgullo porque me rompo el alma trabajando las 24 horas del día para mejorar la calidad de vida de los argentinos”.

¿Dice con orgullo que tiene los mejores resultados de gobierno mejorando la calidad de vida de los argentinos o yo entendí mal? Yo a esto lo llamaría frase desafortunada, dado el momento. Callate Cristina, hacenos el favor.

devuelvanme la playa

14 Ene

“Buen día a la barriada! El sol esta a full en Pinamar pero alguien se afano la playa a la noche. #malditainseguridad”
9:59 AM Jan 14th from web

La inseguridad no nos da tregua a los bonaerenses. Ahora nos afanan la playa. Hoy me levanté, me asomé al balcon y oh! sorpresa, no había playa. A ver si en Pinamar se ponen las pilas con el proyecto de volar de una buena vez todos los balnearios, ponerlos mas arriba, tirar las edificaciones, y de paso hacer peatonal la Avenida del mar? Hace unos años se vino abajo “El Pinar”, emblematico balneario que literamente se partió al medio por la accion del agua y el viento. Si Dios es benevolo, el mar hace lo que tiene que hacer y la Virgencita de las Tormentas escucha mis plegarias, este año se viene abajo UFOPoint y la mayoria de mis problemas del verano estarán solucionados.