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Meu Brasil Brasileiro

19 Ene

Mañana llega @merypazz. Mamá Gallina está empezando a juntar a los pollitos de nuevo.

9:04 AM – 19 Jan 12 via Twitter for iPad

Hemos pasado un año nuevo diferente. Si bien no es el primero que pasamos separados como familia porque Paz ya el año pasado se habia ido a Punta del Este, fue el primero en el que sentí, como un puñal, que mis hijos habían crecido demasiado.

Mateo había informado, meses antes, que el 26 de diciembre se iba a una misión del colegio. A Balcarce, no muy lejos. Pero lo suficientemente lejos como para no estar con nosotros. Paz sacó pasaje para Ecuador el 1 de enero, a las 3 de la mañana tenia que estar en Ezeiza. Olvidate de que vamos a dejar nuestra fiesta de año nuevo para llevarte, advertí antes de que cerrara la compra. Me hizo hombritos. Y así, de un plumazo, caí en la horrible cuenta de que mis dos hijos mayores, que para mi todavía son mis bebes, no tenían planeado estar conmigo recibiendo el año.

Nuestro festejo del 31, desde hace muchos años es el mismo. Comemos en casa solos y a eso de las 10 y media, 11 de la noche nos vamos al Club Náutico de San Isidro, a 15 cuadras de casa, donde recibimos el 1 en medio de una descomunal fiesta al aire libre, a la orilla del río con, mas o menos, 3000 personas. Todos tenemos amigos, desde nosotros hasta el de 9 años… La cuenta regresiva hasta las 0:00, los besos y los abrazos, un espectacular show de fuegos artificiales y dos pistas de baile, una con música para la juventud y otra con música decente. Bailamos, chupamos, nos cruzamos con amigos y vecinos y solemos volver a eso de las 4 de la mañana con Javier dormido en el auto. Mateo y Paz solían quedarse con sus amigos hasta que la fiesta terminara a eso de las 7 de la mañana.

Pero este año, parecía que iba a ser diferente. Comeríamos solos en casa con Javier y a la hora del brindis no aparecerían los dos mas grandes a darme el beso de feliz año nuevo. Y, debo admitir, que aunque soy una madre moderna e intento darles libertad a mis hijos, convencida de que es lo mejor para ellos, se me partía el corazón.

Cardo cortó el mambo por lo sano y propuso irnos a Brasil a pasar la Reveillon. Recibir el 2012 en el país donde pasé casi todos mis veranos hasta los 25 años, donde nos conocimos con Cardo, donde cada perfume y cada sabor viene acompañado por una oleada de lembranças que me invaden y que intento mantener ahí quietas, para disfrutarlas aunque sea un ratito. Definitivamente era una buena idea. Y lo fué. Vaya que lo fue. Ilhabela es muy diferente a Itapema (donde pasé mis vacaciones durante años) y a Floripa, donde fuimos con los chicos algunos años. Playa diferente, gente diferente, pero los mismos sabores y olores que me hacen sentir un poquito en casa.

De todos modos, estar lejos de mis hijos el 31 no fue fácil. Yo me puedo hacer la canchera pero se me piantó un lagrimón al hablar por movi con Paz, a punto de salir para Ezeiza y más aun al tener que dejarle un mensaje a Mateo en el movi porque lo tenia apagado.

Comimos en un pub irlandés en la Vila, debajo de un diluvio descomunal que terminó haciendo saltar los fusibles de casi toda la isla y terminamos viendo los fuegos artificiales que la Prefecturia de Ilhabela había organizado desde la playa de nuestro hotel, que tenia una vista bastante directa a toda la bahía, con un grupete de brasileros bastante en pedo y muy divertidos.

Pasamos unos días divinos en Brasil. Me saque las ganas de sol, playa, caipirissimas, camarãos, peixes. Pasé por Ô Boticario y compré una colonia AquaFresca, que me remite de un golpe a mi adolescencia cuando era la única colonia que usaba, volví a chapucear el portugués, idioma que amo tanto que hasta he tomado clases acá por el puro gusto de hablarlo, volví a escuchar esa música que te de ganas de bailar por la calle, cosa que no podes hacer porque ahí, en la calle, hasta una mocosa de 3 años empieza a escuchar esa batucada y te da lecciones de cómo se samba.

Brasil tiene una onda linda, la alegría sigue siendo solo brasilera, aunque nos quieran hacer creer que nosotros somos mejores. Mentiras.

De vuelta en casa, mañana llega Paz desde Ecuador, a quién no veo desde el 29 de diciembre. Y en Pinamar volveremos a encontrarnos con Tute, a quién no vemos desde el 26.

Y ya el 31 estaremos volviendo a casa, otra vez todos debajo del ala de mamá Gallina. Cómo debe ser. Cómo a mi me gusta.

Comprar, comer, reir (Parte II)

4 Oct
Lobster y shrimps en Bubba Gump. Miami no es Miami sin Bubba Gump.

29 Sep via TweetDeck

Cuando viajo, intento comer la comida que se come en el país donde estoy. En España comí jamón crudo y gambas como para toda la temporada. En Italia, le di a la pizza sin culpa y cuando viajo a USA hago algo parecido. No con la pizza claro. Tampoco con las hamburguesas, creo que jamás entré a un Mac Donalds en Estados Unidos. Todos los que piensan que USA es sinónimo de hamburguesa o panchos con papas fritas se equivocan de cabo a rabo.

Miami está lleno de parrillas argentinas (argentinian steakhouses) pero jamás entenderé a quien hace 8000 km para comer lo que se come en la esquina de su casa. Y además, Miami, queda al lado del mar. Todo lo que sea seafood es de primera. Bien fresco, bien rico.

Nuestro viaje culinario empezaba en el News café con un desayuno básico. O baguel con queso o un plato de frutas. Las frutas eran tantas que recién a las 4 de la tarde teníamos hambre de nuevo. Melón, guayaba, ananá, banana, sandía, uvas…

Frutas para empezar la mañana

Una delicia natural. Pero como a eso de las 4 de la tarde estábamos en medio de las compras no teníamos tiempo para sentarnos a almorzar. Nada mejor que buscar un starbucks y pedir un sándwich. Paz se deleitaba con los paninis de tomate, queso y albahaca. Yo con unos de huevo y lechuga. Combinación extraña, lo sé, pero sinceramente, no se qué le ponían adentro además del huevo y la lechuga, eran riquisimos.

A la noche, nos tomábamos la cosa mas en serio. Rumbeábamos para lugares diferentes. Comimos una noche en Ocean Dr. unos calamaris que estaban increíbles de ricos y de picantes. Por suerte existe el free refill de coca light. Debemos haber tomado cinco litros para tolerarlos. Yo sólo tomo alcohol cuando no manejo y era la conductora siempre, así que abandoné el alcohol para cuando íbamos caminando. La ensalada Ceasar con Grilled Shrimps de esa noche me llevó a una dimensión diferente en lo que a camarones yo había probado en mi vida.. No se de donde los sacaron pero parecían pequeñas langostas sazonadas de una manera que jamás probé. Medio dulzones, con un dejo de leña. Impresionantes. Así costaron, claro. Pero bien valieron cada uno de los dolares pagados.

Otra noche rumbeamos para CocoWalk. Ahí notamos, por primera vez, la recesión americana de la que tanto hablan. Pero calculo que se puede deber a que el lugar no está tan de moda, la última vez que fui, en el año 2007, el lugar hervía de gente, los negocios estaban abiertos a cualquier hora y había música por todas partes. Esta vez lo vi mas caído, muchos locales vacíos con cartel de For Leasing y poca gente. Comimos muy bien pero le faltaba algo de alegría.

Fuimos también al Bayside Marketplace. Y comimos, de más está decirlo, en Bubba Gump. ¿Qué decir de Bubba Gump? Los que vieron la película Forest Gump se imaginarán qué se come en ese restaurante. Los que no la vieron, no saben lo que se pierden…

Nos sentamos afuera, había un olor a fritanga que te despeinaba. Pero en Bubba Gump eso no importa. Te ponen un tacho de zinc con un rollo de papel de cocina para que uses de servilletas y en otro tacho de zinc trajeron el “Bubba´s after the storm bucket of boat trash”. Era una montaña de papas fritas con pescado embebido en una salsa de cajú, unos langostinos fritos que eran un poema y unos cachos de langosta fritos y empanados que se te deshacían en la boca. Tocar el cielo y comer eso, debe ser parecido. La cuota de colesterol ingerida nos sirve hasta el año que viene pero quien nos quita lo bailado? Eh?

Shrimps and lobster en Bubba Gump.

Una tarde almorzamos en Lincoln Road. Una ensalada griega, con lechuga, queso feta, cebolla y aceitunas a la que, obviamente, le agregaron langostinos (perdón, no lo puedo evitar, los que se consiguen acá dan pena al lado de aquellos) y esa noche, que era la última, volvimos a Española Way a comer en un restaurancito italiano donde pedimos una picada que tenía el salame mas picante que probé en mi vida (litros de coca light) y un plato de lo que ellos llaman langostino (prawn) pero que en España se llama cigala. Una especie de langostino enorme pero con pinzas como la langosta. No importa como la llamen. Una delicia desde cualquier punto de vista. Comer langosta ahí es un cacho impresionante porque tienen la pecera con los bichos vivos a la vista para que vos elijas cuál queres comer.

Cigalas en Española Way. Excelente manera de terminar el viaje.

Con respecto al café, a mi me gusta mucho desayunar con café americano. En casa lo hago siempre. Pero una vez que pasó la mañana, el café tiene que ser café del bueno. Y eso a los gringos no les sale tan bien. En algunos restaurantes pedimos un café despues de comer pero, definitivamente, el mejor que tomé fue el de cortesía del negocio Nespresso de Lincoln Road, un vivalto impecable, cómo sólo ellos saben prepararlo y donde, de paso, compré 360 cápsulas para traerme a Argentina porque acá cuestan exactamente el doble. Ladrones!

No me arrepiento de este amor

27 Ene
Voy a votar a Scioli dice el de 17 que viene de ver la Mancha de Rolando en la #playaNaranja. Perenme un cacho, voy lo mato y vuelvo.

23 Jan via TweetDeck

Llegaron las vacaciones y cómo todos los años, partimos rumbo a Pinamar a descansar unos días y cargar las pilas para poder empezar a full un año que amenaza con ser, cómo mínimo, movidito.

Ya en la ruta llamaban la atención los carteles de la gobernación Scioli. Daniel hizo cloacas en Pipinas, o asfaltó la calle principal de Pila y los carteles naranjas invadieron la ruta, afirmándonos a los bonaerenses que vivimos en el mejor de los mundos (con cloacas en Pipinas y calle principal de Pila asfaltada) y haciendo que los porteños o de otras provincias se mueran de envidia. Cuando pasabas por los peajes, los afiches decían (y sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza): Gracias compañero Moyano por devolvernos la dignidad. (NdA: este Moyano no es Hugo sino Facundo, el hijo). Sin palabras.

Obras imprescindibes para los bonaerenses, escritas sobre fondo Naranja.

Llegamos finalmente a nuestro lugar de destino y allí la sorpresa fue mayúscula.
Hace más de 15 años que veraneo en Pinamar. He vivido la fiesta menemista, los mega desfiles de Giordano, el asesinato de José Luis Cabezas, el oprobio de venir en el 98, recibí acá al nuevo milenio en el 2000, viví acá la crisis de los 5 presidentes en una semana en el 2001/2002 y el repunte del 2003 cuando Pinamar volvió a llenarse de gente, esta vez mas del interior que porteños.
Haciendo un raconto puedo decir que estuve aquí en enero de varios años electorales. Enero del 95, del 99, del 03, del 05, del 07 y del 09.
Nunca vi tanta propaganda electoral. Aunque, pensándolo bien, no es propaganda electoral sino, más bien, propaganda oficialista.

Cada paso que das por la ciudad te recuerda a la runfla kirchnerista. Llegamos a Bunge y el mar y en lugar de la vista habitual que nos reencuentra con el mar después de un año en Buenos Aires, nos encontramos con un casco inflable color naranja, sin aplicación aparente, que dice Gobernador Daniel Scioli. Estamos ya terminando las vacaciones y todavía no le encontré utilidad. No me animé a fijarme si es hueco. Capaz que adentro guardan las lonitas naranjas de ARBA que te regalan en la Playa Naranja.

Monumento a la cabeza gobernante. Vacía y sin utilidad conocida.

Paramos en la rotonda donde unas promotoras que bien podrían ser del Pro por lo lindas y agradables nos dieron lo que sería el primero de los premios por veranear en Argentina. Un parasol para el auto que dice Presidencia de la Nación, nuevo DNI.
Dos cuadras después, frente al hotel Terrazas al Mar, otras promotoras nos entregan folletos. Son las del INADI. No pasarían un examen del INADI, ni ahí. No son todas rubias, pero son todas flacas, jóvenes y están bronceadas. No vale che. Una esperaría que el Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y Racismo le de la posibilidad de ser promotoras o promotores a quienes en empresas privadas no la tienen porque los discriminan. Pero no, por lo visto no.

Las Playas Públicas se convirtieron en Playas del Estado Nacional. Acá ni comerte unas rabas tranquila te dejan.

Seguimos unas cuadras más y nos encontramos con un camión del Ministerio de Salud de la Nación, en la playa que había entre Puerto Banus y Barbados. Te hacen en el momento análisis de colesterol, glucemia, presión. Se hacen grupos de caminatas por las mañanas, se baila salsa por las tardes. Te dan agua mineral y unos folletos en los que te explican las bondades de comer verdura y fruta y no milanesas con papas fritas. Te dan preservativos y folletos varios sobre educación sexual. Me parece fantástico. Pero sinceramente, me pregunto: ¿cuantos hospitales del país tienen esos servicios? Hace falta dárselo a gente que puede conseguirlo por otros medios mientras hay hospitales donde no encontras ni una gasa ni un algodón. Llámenme gata flora, no me importa. Sigo pensando en los hospitales del interior del país y ver semejante despliegue me parece obsceno.

Había mas traffic del DNI de Randazzo que de Cerveza Quilmes. Algo raro está pasando en el mundo...

A la mañana siguiente, levanto las persianas y ¡oh sorpresa! Frente a mi ventana, una trafic azul con inscripciones de Presidencia de la Nación, Nuevo DNI. Caramba, pensé. De haber sabido que iba a tenerlos acá enfrente, traía el mío que todavía tiene la foto de mis 16 años, en blanco y negro (que horror) y con un flequillo bastante poco estético. Pero me muevo con cédula de identidad, una que se venció en el año 2002. Recordé que hace unos meses tuve que hacer cambio de domicilio. Cómo no tenía servicios a mi nombre en el nuevo, llevé el título de propiedad que decía que el departamento, donde yo pretendía fijar domicilio, era mío. No había caso, la fulana que estaba en el registro decía que una factura de luz a mi nombre era más confiable que un titulo de propiedad rubricado por escribano y sellado en el registro de La Plata. Me llevó varios intentos hasta que le gané, más por cansancio que por lógica. Pues aquí, preguntando me enteré que con la cédula de identidad (si, si, esa que está vencida desde el 2002) podía hacerlo. El trámite en el camioncito tardó 5 minutos, el domicilio fue el que le dije al empleado y a las exactas 4 horas lo tenía en la mano. DNI en librito y con tarjeta. Me fui rumiando. Algún curro tiene que haber. Es fantástico que dejemos de lado la burocracia que nos enloquece día a día pero me parece que se les fue la mano. Veremos donde y cómo aparezco en los padrones en las elecciones de este año.

Pensar que cuando renové el DNI de mi hija, tardaron 1 año en entregarmelo...

Vino una amiga a pasar unos días en su auto nuevo. Lo sacó del concesionario el viernes y el miércoles estaba entrando a Pinamar, donde decidió cargar nafta. En la estación de servicio, estaban los de ARBA, telefonito en mano. Tienen un sistema con el que, marcan tu patente y al toque aparece tu estado fiscal. A ella le dejaron uno que decía: SIN DEUDA (lógico, el auto era demasiado nuevo) pero con el correr de los días, fuimos viendo como los autos estacionados aparecían con los cartelitos. Por cada vehiculo sin deuda, 5 tenían. Y te lo dejaban ahí, a la vista de todo el mundo, con el importe exacto. Recomendación? No deje el auto estacionado en las calles pinamerenses si no quiere quedar escrachado por los empleados de ARBA. Aunque deba $35 de la ultima patente del Fiat Spazio modelo 95.

Unos días después fui al supermercado. Al salir pasé por al lado de un stand de la AFIP, donde una señorita muy amable se me acercó, me frenó y me preguntó, lápiz y papel en mano, si quería saber mi situación previsional. La miré de arriba abajo y sólo pude decirle: Oime flaca, ¿ustedes me rompen las bolas el año entero, hace falta también que lo hagan en vacaciones? La tipa, sorprendida por el tono de la respuesta sólo atinó a decir: Usted tiene derecho a que su trabajo sea reconocido, para no pasar penurias el día que se jubile. Si quiere podemos hacer desde aquí, una denuncia anónima. Creí que la mataba. Pero me contuve, no en vano llevo 18 días de vacaciones. Sólo le respondí: No corazón, soy cuentapropista, no me jodas.

Señor veraneante, sequese la baba. Serán bonitas, serán simpáticas pero no se olvide que son de la AFIP.

 

Una mañana, mientras tirada en la arena escuchaba reggae, espié de reojo los titulares del diario de mi vecino de sombrilla. Scioli aumenta el impuesto inmobiliario en hasta un 274%. Se le fue la mano y no es una joda de mal gusto. El asunto es que, para gran espanto kirchnerista, el gobernador busca la caja que desde el gobierno nacional le van a negar cuándo descubra, claramente, sus intenciones. “Estamos lanzados, con fe, con esfuerzo, mirando para adelante”. Se mandó con todo, total lo pagamos nosotros. Pinamar lo vivió a full en la Playa Naranja, la primer playa proselitista del país. Ese 274% ya está gastado a cuenta en el cachet de Valeria Lynch, Iván Noble, La mancha de Rolando y hasta en lo que cobró el impresentable de Hernán Caire para presentar a la Mancha. (nota: no dejen de ver la página de HC aquí, en ingles, es maravillosa). Te regalaban lona, bolsito, parasol, todo naranja con propaganda de Scioli, fueron deportistas a hacer clínica de tenis, futbol y hockey, sacándose fotos con Daniel y Karina. Los bonaerenses que se fueron de vacaciones a Punta del Este o Córdoba, jodansé. Se perdieron los shows, pero van a tener que pagar el aumento lo mismo.

Estamos lanzados, dice Scioli. Los Cristinistas tiemblan. Mejor, que se maten entre ellos.

 


Un despliegue asombroso, un gasto de guita ilógico y exagerado, el estado omnipresente en esta ciudad que lo único que busca en Enero es pasarla bien, disfrutar la playa y divertirse de noche. Cansaron, agobiaron y, sobre todo, cambiaron la fisonomía de Pinamar, que parecía en sus calles principales, una exposición del gobierno nacional y provincial. De las otras fuerzas políticas, poco y nada. Algún local partidario por aquí, algún cartel en un avion que decía Rodriguez Saa 2011. Esa falta de otras propuestas hizo aún mas evidente el gasto del gobierno.
Pero igual no consiguieron convencerme. Ni arruinarme las vacaciones, aunque parece que lo intentaron. El año que viene no es electoral y no nos quedaran recuerdos de éste, donde nos agobiaron con la propaganda nacional y popular. La runfla kirchnerista se habrá mandado a mudar y esta ciudad volverá a ser la de otros años. La del viento endemoniado, la de las medialunas de la Jirafa, la del café en Insbruck, la de la música electronica en UFOPoint, la de los médanos del Mas Allá, la de los chicos haciendo skimboard, la del helado a la mañana y los churros a la tarde en la playa. Vengan el año que viene, van a ver que linda que es. Parrafraseando a Daniel Scioli: No me arrepiento de este amor.

No me arrepiento de este amor. Y el año que viene, volveremos a ser los de siempre.

 


(Nota del Editor) Al cierre de esta edición, la autora ha sido multada en la entrada a Pinamar por no llevar las luces bajas prendidas en la ruta, al volver del supermercado. Mientras el oficial requería la licencia de conducir, la tarjeta verde, el comprobante del seguro y la VTV pasó a su lado un rastrojero del año 47 al que, entre otras cosas, le faltaba una puerta. A él no lo pararon, debía llevar las luces bajas encendidas. Si es que tenía faros, claro.

A algunos no les piden la VTV, me parece.

 

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¡Qué bueno, estamos de vacaciones!

16 Ene
Che, los que vienen para #Pinamar peguen la vuelta o sigan de largo. Acá no cabemos mas.

15 Jan via TweetDeck

No hay nada mejor que salir de vacaciones. Época en que la familia comparte, alejada de sus obligaciones diarias, tiempo juntos, charlas, paseos y diversión. Eso dice el cliché de moda pero la realidad, mis queridos lectores, dista mucho de eso. Irse de vacaciones cuando una tiene hijos y no tiene la cuenta bancaria de Rockefeller es un fiasco.
El lugar lo eligen los pibes. De nada sirve querer ir de vacaciones a una cabaña en el lago Gutierrez a respirar aire puro, hacer fly-fishing y acampar cuando uno tiene hijos adolescentes. A no ser que no le importe tenerlos 15 días con cara de culo. Teniendo en cuenta que mis hijos serán los que elijan mi geriátrico, decidí como todos los años, venir a Pinamar, lugar donde ellos son felices y yo tengo un lindo departamento con una de las vistas al mar más lindas de Argentina y parte de America Septentrional.

Casi casi con el agua mojandome los pies.

 

Las olas y el viento, sucundún sucundún.
Las playas de  Pinamar y toda la costa atlántica tienen su encanto. Y además de su encanto tienen un viento de órdago que te fustiga a diario. De 31 días que tiene enero, te volas 28. Ya a nadie debería asombrarle, sin embargo año a año se supera. Los amantes de los deportes de riesgo como kite surf o parapente encuentran en Pinamar el lugar ideal para utilizar las fuerzas de la naturaleza en beneficio de su hobby. Los demás integrantes de la raza humana, nos jodemos con el viento. El pelo no hay manera de mantenerlo decente, la arena te pega, impiadosa, en las pantorrillas, si usas protector solar, te esmerila la piel y si no usas te la esmerila lo mismo pero encima te raspa. El café que te pedís en la playa se enfría al instante y el helado torpedo de frutilla, que se derrite por el sol, va a parar por acción de Eolo, irremediablemente, a tu pareo blanco.

Fuente: http://www.flickr.com/photos/hernandalmaso/222979649/in/set-72157594248559384/

Si las pirámides de Egipto las hubieran puesto en Pinamar, el viento las destruía en cuestion de semanas.

Esta noche no cocino
Las madres argentinas cometemos todos los años la misma estupidez. Creemos, ilusas, que ir de vacaciones significará paz y tranquilidad, cálidas tardes tomando jugo de piña despatarradas en una hamaca paraguaya mirando las palmeras. Nada más alejado de la realidad. Será que no hay palmeras para mirar. La realidad es que de vacaciones cocinamos el doble. No solo están nuestros hijos que hay que alimentar porque así lo exige UNICEF en la Declaración Innocenti sobre los derechos del lactante y el niño. También solemos (yo suelo al menos) tener hijos ajenos a quienes no puedo devolver escuálidos a sus madres después de 20 días de vacaciones porque queda mal. Así que adiós palmeras, adiós jugo de piña y adiós hamaca paraguaya, póngase el delantal y cocine. Cocine mucho, los adolescentes siempre tienen hambre.

Alimente a sus hijos, con hambre son aún mas insoportables.

Juventud, divino tesoro
La vida familiar en las vacaciones dista mucho de ser lo que, erróneamente nos muestran en avisos publicitarios y películas yanquis. Eso de todos juntos riendo en la playa, mientras la madre toma sol, los chicos barrenan olas y juegan a la paleta en la orilla con papá, dura mientras nuestros angelitos son chicos.
Cuando crecen, cambia radicalmente el asunto. Los hijos adolescentes pasan a tener el huso horario de Samoa. Se levantan, con cara de sueño y hambre de perro a las 3 de la tarde, almuerzan, bajan a la playa a eso de las 5 de la tarde, vuelven, otra vez hambrientos a las 9, comen y salen de joda. Vuelven a las 7 de la mañana, otra vez con hambre (cuando no?) y se desnucan hasta las 3 El mismo programa todos los días. Usted asegúrese de que los que llegan a su casa son sus hijos y no otros, aliméntelos en silencio y no les de charla. Sólo gruñen.

No intente despertarlos. No lo va a conseguir.

8 mangos la coca, que rompimos?
Llegamos a la playa encantados. Las ansiadas vacaciones han comenzando y si bien no hay ni palmeras, ni jugo de piña ni hamaca paraguaya hay arena y hay mar, a no quejarse. El sol calcina, el viento norte enloquece, en el mar hay aguas vivas y uno decide que antes de suicidarse debería probar a ver si la vida cambia radicalmente tomándose una coca Light. El coca colero es implacable. 8 mangos la lata de 310 cc. Si no te gusta, te dice cuando empezas a protestar, andate al parador que te la cobran a 12. La lógica del coca colero te deja sin palabras. El choclo que el año pasado costaba 5 mangos, cuesta 7. El helado torpedo de frutilla (si, el mismo que se va a derretir por el sol y va a manchar tu pareo blanco por el viento) está a 8 mangos también. El licuado de naranja y durazno con bastante agua cuesta 30 mangos. Y la sombrilla con dos reposeras en UFO Point cuesta 130 mangos. 130 mangos para tener, además de las dos reposeras y la sombrilla, a 300 tipos con carpita iglú tapándote la vista al mar, música electrónica en el parador principal y reggae en el bar de playa, separados por 100 metros, haciendo un concurso a ver quien tiene el volumen mas alto. Envídienme.

 

Ojo con este. La coca cola se acaba y se tira pero el patito inflado lo va a tener que llevar de vuelta a Buenos Aires.

Dormir con el arrullo de las olas del mar
Otra de las cosas con las que una sueña mientras hace las valijas para ir de vacaciones es con dormir escuchando el ruido de las olas del mar cuando rompen en la orilla. Un poema. Mi cuarto tiene dos ventanas y la vista desde ambas es gloriosa. El mar con toda su inmensidad está a mis pies. Pero algo nos separa. UFO Point.
1:00 AM apago la luz y me entrego a los brazos de Morfeo.
1:30 AM escucho los cuatriciclos que pasan por la Avenida del Mar y colean para estacionar.
2:00 AM pasan dos camionetas y de ventanilla a ventanilla y a los gritos deciden el programa de esa noche. Entran en UFO. Yo maldigo a la madre de ambos.
2:25 AM pasa un rastrojero con el escape roto. Maldigo a la madre, al padre y al perro del dueño del rastrojero.
3:48 AM salen los cuadriciclos haciéndose los pistolas, dándole al acelerador a toda maquina.
Mi marido, para este momento ya abandonó el lecho conyugal y se mandó a mudar, a dormir a otro cuarto, con menos vista pero mas silencioso. Me gano de mano. Doy vueltas en la cama.
4:54 AM dos borrachos se pelean a las piñas en mitad de la calle. El rastrojero vuelve y les toca bocina para que lo dejen pasar. Pisa a alguno. Gritan.
5:28 AM salen algunos de UFO Point, hablan a los gritos y discuten que hacer mañana. Todo debajo de mi ventana. Subo la persiana y les mando un puteadón. Se me ríen en la cara y me mandan a cagar. Vuelvo a la cama jurando venganza.
6:00 AM cierran UFO Point. Salen todos y van al estacionamiento donde ponen música en los autos, abren las puertas y siguen bailando. Llamo al 911.
6:27 AM llega el patrullero y ya se fueron todos. Hace sonar la sirena por las dudas. Muerdo la almohada del odio.
7:00 AM llega el camión de basura y frena justo bajo mi ventana. Carga la basura de Ufo Point. La compacta durante 20 minutos.
7:29 AM pasa el diariero gritando Diaaaarios.
7:29 AM empiezo a llorar.

 

No hay como recuperar sueño en las vacaciones, para empezar el año con todas las pilas...

Amo los días de lluvia. La gente no baja a la playa, UFO Point no pone música, los dueños de los rastrojeros se quedan en casa tomando mate, los cuatriciclos no circulan, los vagos no bailan a las seis de la mañana en el estacionamiento de UFO Point, el camion de la basura tiene menos trabajo y el diariero no pasa. Decidido, el año que viene me voy de vacaciones a Cherrapunji, India en plena época del monzón.

 

devuelvanme la playa

14 Ene

“Buen día a la barriada! El sol esta a full en Pinamar pero alguien se afano la playa a la noche. #malditainseguridad”
9:59 AM Jan 14th from web

La inseguridad no nos da tregua a los bonaerenses. Ahora nos afanan la playa. Hoy me levanté, me asomé al balcon y oh! sorpresa, no había playa. A ver si en Pinamar se ponen las pilas con el proyecto de volar de una buena vez todos los balnearios, ponerlos mas arriba, tirar las edificaciones, y de paso hacer peatonal la Avenida del mar? Hace unos años se vino abajo “El Pinar”, emblematico balneario que literamente se partió al medio por la accion del agua y el viento. Si Dios es benevolo, el mar hace lo que tiene que hacer y la Virgencita de las Tormentas escucha mis plegarias, este año se viene abajo UFOPoint y la mayoria de mis problemas del verano estarán solucionados.