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¡Qué bueno, estamos de vacaciones!

16 Ene
Che, los que vienen para #Pinamar peguen la vuelta o sigan de largo. Acá no cabemos mas.

15 Jan via TweetDeck

No hay nada mejor que salir de vacaciones. Época en que la familia comparte, alejada de sus obligaciones diarias, tiempo juntos, charlas, paseos y diversión. Eso dice el cliché de moda pero la realidad, mis queridos lectores, dista mucho de eso. Irse de vacaciones cuando una tiene hijos y no tiene la cuenta bancaria de Rockefeller es un fiasco.
El lugar lo eligen los pibes. De nada sirve querer ir de vacaciones a una cabaña en el lago Gutierrez a respirar aire puro, hacer fly-fishing y acampar cuando uno tiene hijos adolescentes. A no ser que no le importe tenerlos 15 días con cara de culo. Teniendo en cuenta que mis hijos serán los que elijan mi geriátrico, decidí como todos los años, venir a Pinamar, lugar donde ellos son felices y yo tengo un lindo departamento con una de las vistas al mar más lindas de Argentina y parte de America Septentrional.

Casi casi con el agua mojandome los pies.

 

Las olas y el viento, sucundún sucundún.
Las playas de  Pinamar y toda la costa atlántica tienen su encanto. Y además de su encanto tienen un viento de órdago que te fustiga a diario. De 31 días que tiene enero, te volas 28. Ya a nadie debería asombrarle, sin embargo año a año se supera. Los amantes de los deportes de riesgo como kite surf o parapente encuentran en Pinamar el lugar ideal para utilizar las fuerzas de la naturaleza en beneficio de su hobby. Los demás integrantes de la raza humana, nos jodemos con el viento. El pelo no hay manera de mantenerlo decente, la arena te pega, impiadosa, en las pantorrillas, si usas protector solar, te esmerila la piel y si no usas te la esmerila lo mismo pero encima te raspa. El café que te pedís en la playa se enfría al instante y el helado torpedo de frutilla, que se derrite por el sol, va a parar por acción de Eolo, irremediablemente, a tu pareo blanco.

Fuente: http://www.flickr.com/photos/hernandalmaso/222979649/in/set-72157594248559384/

Si las pirámides de Egipto las hubieran puesto en Pinamar, el viento las destruía en cuestion de semanas.

Esta noche no cocino
Las madres argentinas cometemos todos los años la misma estupidez. Creemos, ilusas, que ir de vacaciones significará paz y tranquilidad, cálidas tardes tomando jugo de piña despatarradas en una hamaca paraguaya mirando las palmeras. Nada más alejado de la realidad. Será que no hay palmeras para mirar. La realidad es que de vacaciones cocinamos el doble. No solo están nuestros hijos que hay que alimentar porque así lo exige UNICEF en la Declaración Innocenti sobre los derechos del lactante y el niño. También solemos (yo suelo al menos) tener hijos ajenos a quienes no puedo devolver escuálidos a sus madres después de 20 días de vacaciones porque queda mal. Así que adiós palmeras, adiós jugo de piña y adiós hamaca paraguaya, póngase el delantal y cocine. Cocine mucho, los adolescentes siempre tienen hambre.

Alimente a sus hijos, con hambre son aún mas insoportables.

Juventud, divino tesoro
La vida familiar en las vacaciones dista mucho de ser lo que, erróneamente nos muestran en avisos publicitarios y películas yanquis. Eso de todos juntos riendo en la playa, mientras la madre toma sol, los chicos barrenan olas y juegan a la paleta en la orilla con papá, dura mientras nuestros angelitos son chicos.
Cuando crecen, cambia radicalmente el asunto. Los hijos adolescentes pasan a tener el huso horario de Samoa. Se levantan, con cara de sueño y hambre de perro a las 3 de la tarde, almuerzan, bajan a la playa a eso de las 5 de la tarde, vuelven, otra vez hambrientos a las 9, comen y salen de joda. Vuelven a las 7 de la mañana, otra vez con hambre (cuando no?) y se desnucan hasta las 3 El mismo programa todos los días. Usted asegúrese de que los que llegan a su casa son sus hijos y no otros, aliméntelos en silencio y no les de charla. Sólo gruñen.

No intente despertarlos. No lo va a conseguir.

8 mangos la coca, que rompimos?
Llegamos a la playa encantados. Las ansiadas vacaciones han comenzando y si bien no hay ni palmeras, ni jugo de piña ni hamaca paraguaya hay arena y hay mar, a no quejarse. El sol calcina, el viento norte enloquece, en el mar hay aguas vivas y uno decide que antes de suicidarse debería probar a ver si la vida cambia radicalmente tomándose una coca Light. El coca colero es implacable. 8 mangos la lata de 310 cc. Si no te gusta, te dice cuando empezas a protestar, andate al parador que te la cobran a 12. La lógica del coca colero te deja sin palabras. El choclo que el año pasado costaba 5 mangos, cuesta 7. El helado torpedo de frutilla (si, el mismo que se va a derretir por el sol y va a manchar tu pareo blanco por el viento) está a 8 mangos también. El licuado de naranja y durazno con bastante agua cuesta 30 mangos. Y la sombrilla con dos reposeras en UFO Point cuesta 130 mangos. 130 mangos para tener, además de las dos reposeras y la sombrilla, a 300 tipos con carpita iglú tapándote la vista al mar, música electrónica en el parador principal y reggae en el bar de playa, separados por 100 metros, haciendo un concurso a ver quien tiene el volumen mas alto. Envídienme.

 

Ojo con este. La coca cola se acaba y se tira pero el patito inflado lo va a tener que llevar de vuelta a Buenos Aires.

Dormir con el arrullo de las olas del mar
Otra de las cosas con las que una sueña mientras hace las valijas para ir de vacaciones es con dormir escuchando el ruido de las olas del mar cuando rompen en la orilla. Un poema. Mi cuarto tiene dos ventanas y la vista desde ambas es gloriosa. El mar con toda su inmensidad está a mis pies. Pero algo nos separa. UFO Point.
1:00 AM apago la luz y me entrego a los brazos de Morfeo.
1:30 AM escucho los cuatriciclos que pasan por la Avenida del Mar y colean para estacionar.
2:00 AM pasan dos camionetas y de ventanilla a ventanilla y a los gritos deciden el programa de esa noche. Entran en UFO. Yo maldigo a la madre de ambos.
2:25 AM pasa un rastrojero con el escape roto. Maldigo a la madre, al padre y al perro del dueño del rastrojero.
3:48 AM salen los cuadriciclos haciéndose los pistolas, dándole al acelerador a toda maquina.
Mi marido, para este momento ya abandonó el lecho conyugal y se mandó a mudar, a dormir a otro cuarto, con menos vista pero mas silencioso. Me gano de mano. Doy vueltas en la cama.
4:54 AM dos borrachos se pelean a las piñas en mitad de la calle. El rastrojero vuelve y les toca bocina para que lo dejen pasar. Pisa a alguno. Gritan.
5:28 AM salen algunos de UFO Point, hablan a los gritos y discuten que hacer mañana. Todo debajo de mi ventana. Subo la persiana y les mando un puteadón. Se me ríen en la cara y me mandan a cagar. Vuelvo a la cama jurando venganza.
6:00 AM cierran UFO Point. Salen todos y van al estacionamiento donde ponen música en los autos, abren las puertas y siguen bailando. Llamo al 911.
6:27 AM llega el patrullero y ya se fueron todos. Hace sonar la sirena por las dudas. Muerdo la almohada del odio.
7:00 AM llega el camión de basura y frena justo bajo mi ventana. Carga la basura de Ufo Point. La compacta durante 20 minutos.
7:29 AM pasa el diariero gritando Diaaaarios.
7:29 AM empiezo a llorar.

 

No hay como recuperar sueño en las vacaciones, para empezar el año con todas las pilas...

Amo los días de lluvia. La gente no baja a la playa, UFO Point no pone música, los dueños de los rastrojeros se quedan en casa tomando mate, los cuatriciclos no circulan, los vagos no bailan a las seis de la mañana en el estacionamiento de UFO Point, el camion de la basura tiene menos trabajo y el diariero no pasa. Decidido, el año que viene me voy de vacaciones a Cherrapunji, India en plena época del monzón.

 

DJ japones?

28 Ene

“Salud a la barriada. Un DJ japonés que parece que es muy famoso va a hacer un show en la playa exactamente en frente de mi balcón. #Lpmqlp”
12:12 PM Jan 28th from twitterberry

Esto de estar sobre el mar y enfrente del parador de moda tiene sus ventajas y desventajas.
Las ventajas son que es facilisimo indicar donde estas. Frente a UFOPoint, el edificio amarillo, primer piso A.
Las desventajas es el quilombo constante y sonante que hay en enero. Musica, cuatriciclos, bocinas, gritos de borrachos, risas descontroladas y, como ya comenté antes, algun helicoptero en la madrugada.
Ahora sumele usted, si no es molestia claro, un escenario exactamente enfrente de mi ventana y dentro de ese escenario un discjokey japones (?) que parece que es un genio. Lo dudo. Nunca lo sabré. Cuando empezaron las pruebas de sonido y descubrí que los bajos eran capaces de generarme arritmia severa y descubriendo resignada que mi siesta estaba a punto de convertirse en una pesadilla, huimos cobardemente hacia Ostende.

no me gusta la música electrónica

16 Ene

“#yoconfieso que detesto la musica electronica. ayer, en la playa, sonó toda la tarde. #siyofuerascioli la prohibiría.”
8:51 AM Jan 16th from TweetDeck

Y hoy en la playa no paró de sonar. Quien puede, estando en su sano juicio, claro y sin sufrir los efectos colaterales de drogas pesadas soportar los bajos, los estruendos y esa musica siempre igual, sin variaciones? Yo no, sepanló. Señores de UFOPoint, a la mayoría de la gente que disfruta de esa playa a la mañana no nos gusta la musica electronica. Y los jovenzuelos no llegan hasta las 4 de la tarde. Entendido?