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Haciendo los deberes con mi hijo…

20 Abr

“A los veterinarios la nacion toda les debe respeto y homenaje”¿A quienes? “A los veterinarios”. Lee bien. “A los ve-te-ra-nos”

about 4 hours ago via TweetDeck

Ayudar a hacer los deberes a un hijo de entre 6 y 18 años debería estar prohibido por la Convención de Ginebra y los tratados internacionales. Sé lo que les digo, soy madre de tres. Y aquí expongo mis razones:

  1. No es recomendable para la buena relación materno-filial:Una logra odiar a un hijo cuando no es capaz de leer una oración del estilo “mamá amasa la masa” sin deletrear. Y los hijos logran odiar a la madre cuando esta dice por vez numero cuarenta: leelo de vuelta pero, esta vez, leelo bien.
  2. Te hace dudar de que semejantes burros sean tus hijos: Definitivamente, a vos te cambiaron en la clínica, yo tomé ácido fólico todo el embarazo y a vos el cerebro no se te desarrolló del todo.
  3. Te enfrenta con el padre de tus hijos (y con toda la familia política): Esto no viene de mi lado, para mi que son los genes de tu padre…
  4. Generás un odio natural hacia institución educativa: ¿Para qué pago el colegio si después las tablas te las tengo que enseñar yo? ¿Eh?
  5. Compadeces a la maestra al pensar que si vos no podes con uno, al que te unen lazos de sangre¿Cómo hará ella con 28?
  6. Te preguntas, seriamente, si no sería mejor dejar que tus hijos aprendan en la escuela de la vida.A vos te trae menos problemas y es mucho mas barato. Sobre todo cuando la cuota del colegio llega junto con el boletín.
  7. Evaluás la posibilidad de entregar a tus hijos a unos gitanos que justo pasan por ahí y que ellos se hagan cargo de las enseñanzas del mocoso. No sabrá la tabla del 7 pero aprenderá a bailar calé y quién te dice, capaz que termina famoso como Joaquín Cortés.
  8. Te sorprendes al ver que no podes leer la letra imposible, borroneada, escrita con lápiz negro. Te das cuenta que necesitas anteojos. Buscas el teléfono y pedís hora en el oculista y mientras, tu hijo escapa y se va a jugar a la pelota.
  9. Volvés a aprender las tablas.Otra vez te resulta dificilisimo acordarte que 7×8 es 56 y que 8×9 es 72. Buscas la calculadora para corroborar el resultado. Tu hijo, nativo tecnológico, te la afana y la mete en su mochila.
  10. Volvés a aprender los ríos de la provincia de Córdoba.Te das cuenta de que no eran tan difíciles, 1°, 2°, 3°, 4° y 5°. Le explicas lo fácil que es al energúmeno, pero el no lo entiende.

Por esto y por muchas cosas mas hay que desentenderse de la educación de los hijos. ¿Acaso tu madre se hacía cargo? ¿Alguna vez te calcó un mapa de Asia menor? Las madres de antes tenían paciencia mas corta y mano mas larga. Y en algún momento nos equivocamos las madres modernas y aquí nos ven,sentadas al lado del párvulo ignorante, poniendo los ojos en blanco, intentando que sean capaces de escribir dos renglones de la palabra “observador” sin errores de ortografía. Déjenme que les avise de antemano: No lo logran. Al menos el mío, no.



Dime cómo eres y te diré en qué falló tu madre.

5 Abr

Madre multitask, hice una vez un sombrero con chupetines (?) una maqueta del coliseo romano (??) y un mapa gigante del canal de Panamá (???)

about 22 hours ago via TweetDeck

Estoy convencida de que existe la madre perfecta. También existen diferentes criterios de perfección y ahí es donde radica el problema.

Uno puede hacer lo que le plazca de la vida. Vivir en medio de una gran ciudad rodeada de millones de personas o mudarse al medio del campo y no ver a nadie en meses. Pero es inevitable. Apenas una tiene un hijo, comienza, lo quiera o no, a relacionarse con otras mujeres de la misma especie. La especie MADRE.

Dime como eres y te diré en que falló tu madre:

Las madres son el tema preferido de los psicoanalistas. Andá a saber como fue la madre de Sigmund Freud, pero la culpa de todos nuestros males, de todos nuestros problemas habidos y por haber radica en nuestra mamá. No importa qué haga o cómo lo haga, si uno termina mirando el cielorraso de un analista, llegará a la conclusión de que todo lo que haya hecho, lo hizo mal.

Aveces, el tipo tiene razón, hay algunas madres que merecen el linchamiento publico y una tiene la suerte de conocerlas en salita de dos años y sufrirlas para toda la vida.

Tipos de madre que una conoce en el jardín de infantes y en que devienen cuando estamos en quinto año o como se llame:

Madre Primeriza: La que es madre por primera vez. Puede que sea también la única vez o que después de ese vástago vengan 8 mas, no importa. La madre primeriza es siempre primeriza con ese primer hijo y el pobre va a sufrirla día tras día por el resto de su vida. La madre primeriza es miedosa, vive preocupada y a fin de cuentas termina siendo un poco patética. Una la ve dejar al enano en el jardín con lagrimas en los ojos, siempre avisándole a la maestra que el chico tiene tos, tiene mocos, tiene el pechito tomado. Siempre tiene algo. La maestra la mira con cara de hastío pero ella no se amedrenta. Y al día siguiente, a la tos, los mocos y el pechito tomado le suma cierto dolorcito acá que casi no pudo dormir, pobrecito. Una empieza a dudar de la ventaja de que ese chico sea amigo del propio, no vaya a ser que le contagie algo. Pero no hay que temer, el chico falta 3 de 5 días a la semana porque al menor indicio de algo mas grave la madre primeriza lo lleva al pediatra y pide que lo internen en el hospital mas cercano. Después avisa al colegio para que nos avisen a las demás madres y vayamos a preocuparnos con ella porque el mocoso tiene… mocos. Las demás madres no solemos darle mucha bola y solo recibirá muestras de solidaridad de otras madres primerizas como ella, que en el fondo, la envidiarán un poco, no hay nada mejor que poder poner los ojos en blanco y decir: porque este chico me trae tantos problemas con la salud!

La mayoría, en cambio, le huirá a la madre y al crío, que siempre está medio gris, tosiendo bajito y diciendo que le tiene miedo al perro. Pasa el tiempo pero la madre y el hijo no cambian. No va a los campamentos, no va a las convivencias ni va a los cumpleaños. Se agarra todas las pestes y tiene que pedir la reincorporación año tras año. Se rompe huesos en el partido de rugby contra los de un año menos, se corta la cara y necesita 7 puntos jugando al quemado al chocar contra el gordito Contardi en el recreo de la mañana y por mas que lleva el off en la mochila, todos los mosquitos lo pican a el, le producen ronchas y queda medio deforme buena parte de Marzo.

En quinto año la madre sigue igual que en el jardín, lo lleva y lo busca todos los días y debe vivir cerca del colegio para poder llevarlo a almorzar todos los días, jamas una madre primeriza confiaría en lo que le dan en el comedor.

Resultado: un hijo anodino, debilucho, haciendose drama por todo y una madre anodina, debilucha y haciendose drama por todo.

La madre ventajista:

Ojo con esa. Avanza de a poco, se hace la simpática, te charla en la puerta y dice que su hijo, Tomasito, siempre habla del tuyo, son mejores amigos, lo nombra todo el tiempo. Haces un paneo cerebral intentando recordar si tu retoño alguna vez nombró al Tomás en cuestión y recordás vencida, que tu hijo no pronuncia palabra porque está en sala de dos y todavía usa pañales. Le sonreís amablemente pero la otra insiste: vos sabes que ayer me decía quiero jugar con Javi, quiero jugar con Javi, no es amoroso? Me deja pensando… quiere jugar con mi Javi? Que no presta nada, que es un malcriado? En fin, que juegue con Javi si es lo que quiere…y digo dale, que buena idea. Inmediatamente, rápida de reflejos, agarra a su Tomasito y me lo enchufa en el auto ante la atónita mirada de nosotros dos, Javi y yo. Me llevo a Tomasito a casa y ahí empiezan los problemas, sube corriendo al cuarto y se pone a revolear todos los juguetes de mi Javi que, por supuesto no quiere prestarle. Les doy el te y al mio le agarra el sueñito postmerienda. Se duerme plácidamente y el Tomasito se queda en casa dando vueltas y pretendiendo jugar conmigo. Me pregunto, habiendo pasado 20 minutos de la invitación, si la madre vendrá a buscarlo pronto. A las tres horas, la susodicha llama para avisar que está un poco demorada… Cargo con Tomasito peleando con Javier hasta las 8 y media que aparece la madre y con una sonrisa pregunta que tal se portaron… el mío como siempre, el tuyo ni idea porque no lo conozco ni tengo ganas de conocerlo.

Pasan los años pero no las mañas, Tomasito se convierte en Tomás y se sigue invitando a casa sin ningún problema, llega a cualquier hora, abre mi heladera y hasta alguna vez lo vi tomar coca del pico. La madre sigue igual de piola, mi hijo jamas cruzó la puerta de su casa y el suyo se quedo a dormir 34 viernes en un año y hasta me lo llevé, sin invitarlo yo, desde luego, un enero a Pinamar.

Resultado: Nunca serás amiga de ella, no vaya a ser que le tengas que pedir un favor y no pueda negarse. Pero al final te encariñas con Tomás y hasta capaz que el tipo termina estudiando la carrera universitaria en tu casa. Asegurate de tener vasos a la vista, así no toma la coca del pico.

La madre hippie:

Está en la puerta del jardín con un floripondio en la cabeza, una falda larga de dudoso gusto, unos cuantos collares coloridos y ojotas aun en invierno. Parece inofensiva, huele a patchouli y siempre tiene buena onda. El hijo es igual, medio pelilargo, medio sucio, cuando viene a casa es un placer, el chico siempre quiere jugar a lo que sea, no tiene problemas para nada, la sonrisa no se le borra de la cara y es un buen invitado. Siempre y cuando no lo invites a comer. Es vegetariano, lo llevas a macdonalds y no quiere cajita feliz, le das una medialuna y te pregunta si no hay muffins de avena y soja, no le gusta la coca y te pide que le des un jugo exprimido de naranjas orgánicas. Cuando crece sigue igual de buena onda, anda con la guitarra colgando, sigue tomando jugos de frutas exóticas y de vez en cuando se fuma un porro.

Resultado: Es un buen tipo, si no pasa a las drogas duras y no practica el sexo libre o la zoofilia, será un buen amigo de tu hijo.

La madre controladora:

Este espécimen de mujer piensa que sos una completa inútil para criar medianamente bien a tus hijos pero, a Dios gracias, ella está allí para darte una mano o dos. Aun que no se la pidas. Mucho mas si no se la pides.

Está desde las 8 menos 20 hasta las 4 y media en la puerta del colegio. Controla quien llega tarde, que pool estaciona mal, sabe quien faltó y encima, sabe porque faltó. Acapara a la maestra antes de que entre, a la directora antes de que toque el timbre, al profesor de gimnasia cuando sale para el campo de deportes y a la portera cuando está atendiendo a una pareja de futuros padres del colegio. Se entera antes que vos cuando tu hijo se da un golpazo y hasta llega antes que la ambulancia porque la madre controladora, vive cerca del colegio. Es la primera que invita a tu hijo de sala de dos, solamente con la intención de conocerte a vos y empezar a controlarte. Porque aunque te avives a tiempo, la mina te va a controlar. Te va a avisar cuando tu hijo está en penitencia sin recreo por no hacer los deberes porque justo ella pasó por el patio a esa hora, te va a comentar que tu hijo no almorzó los ñoquis que le mandaste porque ella estaba justo a la hora del almuerzo y te va a preguntar de donde sacaste la información sobre la topografía de los Cárpatos que pidió la profesora de geografía. Pedido del que, por supuesto no estabas enterada. Tu hijo la va a odiar. Su propio hijo la va a odiar. Las otras madres la van a odiar. Ni hablar de directoras, maestras y porteras. A ella no le importa nada. Y allí estará, el día en que la reunión de padres de cuarto grado sobre como aprender la tabla del seis y el día en que se decide a donde se van los chicos de viaje de egresados en quinto año. Es infalible.

Resultado: No vas a ser diferente al resto: vos también la vas a odiar.

La madre superada por la situación.

Fácilmente reconocible, con lagrimas en los ojos cuando la maestra de sala de tres le avisa que su hijo le pegó un mamporro a un compañerito. Pone los ojos en blanco, suspira y dice que ella ya no sabe que hacer con este chico. Mientras tanto, el pequeño gamberro le tira piedras a los autos que pasan por la calle. Y lo único que hace la madre es decir: Santiaguito… no se tiran piedras.

Santiaguito faja a sus compañeros en sala de 2, se agarra a piñas con uno de 3° (y lo deja llorando) cuando está en 1°, molesta en clase y le produce un ataque de nervios a la maestra en 5°, lo sacan sistemáticamente de la fila cuando izan la bandera durante 6° y 7°, lo tapizan de amonestaciones durante todo el secundario, se junta con la mas baja calaña del barrio, se lleva todas las materias que aprueba en marzo porque será delincuente pero no es burro y en el viaje de egresados se pone en pedo y sale en TN porque causa destrozos en el hotel de Bariloche. Y la madre seguirá diciendo que no sabe que hacer con este chico. Los compañeros le tienen simpatía porque es el que los defiende a patada limpia en la plaza si unos chorritos les quieren afanar el celular y lo cubren cuando llega a las 24 amonestaciones para que no lo rajen del colegio. Las madres le huimos como a la peste porque desde que es chico cada vez que viene a casa, tu hija menor termina llorando porque agarra el Barney y lo usa de putching ball, el perro termina rengueando porque ligo alguna patada y nosotras terminamos tomando un nervocalm cuando la madre, que sigue sin saber que hacer con este chico, finalmente nos hace el favor de llevárselo. Y juramos no invitarlo nunca mas.

Resultado: Mientras defienda a tu hijo de los chorros de la plaza está todo ok.

La madre permisiva:

Variante de la madre superada por la situación pero con un agravante. Esta no lo hace por incapaz, sino porque quiere. Deja que el crío se suba arriba de las mesas, que salte encima del gato, que faje a quien se le cruce y que te pise las alegrías del hogar blancas que tenes en el cantero cuando viene de visita. Y encima, todo lo hace con una sonrisa en los labios, repleta de orgullo materno, mientras cría a un emulo de Atila. El chico es un desaforado que dejaría boquiabiertos a los borrachos del tablón cuando lo llevas del colegio a tu casa. Llega hecho una tromba y en el camino patea la bicicleta. Le decís: che, vos tranquilizate y el descarado se da vuelta y te responde: chupala! Hasta a tu hijo de 3° le da vergüenza. Juega a la wii gritando como un energúmeno y salta por tus sillones tapizados con madrás de la India con los botines sucios. En los 12 años que es compañerito de tu hijo lo invitas una sola vez. Suficiente. No tanto por el hijo que es francamente insoportable sino por la madre, que festeja cada ocurrencia del impresentable con un: que plato, es igual a su papá.

Y si hay algo que no querés en tu vida es cruzarte con ese papá.

Resultado: Es probable que lo echen antes de 6°. Las otras madres irán al colegio a quejarse. No hace falta que vos hagas nada, ellas lo harán por ti.

Hay infinitas combinaciones, no es una regla fija.

Tambien estamos las madres perfectas de las que hablaba al principio. Esas que somos un encanto de personas, ocurrentes y simpáticas. Somos las que, ante la inevitable confrontación con un hijo, cualquiera sea la edad que tenga, tenemos siempre a mano la respuesta que cierra puertas y deja sin argumentos a cualquiera: LO HACES ASÍ COMO DIGO YO PORQUE SOY TU MADRE!

Malditos celulares

24 Mar

SMS de mi hijo de 16, desde el colegio: necesito una bandera de USA para la ultima hora, me conseguis una? Diganme que me esta jodiendo…
23 March 14:23 from tweetdeck.

¡Pero que bien vivía mi madre! Nos levantaba a las 7, nos daba el desayuno, nos decía “Idos, idos, que llegais tarde”, nos subía al auto de mi viejo y se desentendía de nosotros hasta las 5 de la tarde, hora en la que nos esperaba con el té servido.
Nueve horas y media de absoluta libertad. ¿Y todo por qué? Porque no existían los celulares. Te ibas al colegio y ahí no te salvaba nadie. Si te olvidabas la tabla periódica, el mapa de asia menor o el palo de hockey, sencillamente te jodías. Utilizabas tu imaginación para inventar una excusa creíble y válida o asumías el 1 que te encajaban con hidalguía.
Si se armaba un programa para la salida del colegio y no habías avisado, te embromabas o corrías el riesgo de que tu madre llamara a la cana para que te busque en hospitales y morgues porque en lugar de volver a las 5 te ibas a tomar nesquik a lo de fulano.
Si te olvidabas el almuerzo en el auto de tu viejo, te cagabas de hambre. Aunque en realidad si el almuerzo que olvidabas era un yogur descremado, tampoco tenías planeado almorzar opiparamente. Si te dolía la cabeza, convivías con ese dolor el resto del día porque lograr que llamen a tu madre desde portería y luego que tu madre te fuera a buscar era una hazaña.
Esa era la vida que teníamos y la realidad es que sobrevivimos varios sin secuelas muy importantes.
Pero nuestros hijos, a diferencia nuestra, cuentan con un aliado. Un aliado que nosotros mismos les damos pensando que es la solucion a todos nuestros problemas porque asi nos lo pintan y en realidad es el inicio de todos estos. El telefono celular.
Cuando tienen 13 años (casasmas, casasmenos) les obsequiamos el primer celular para tener cierto control sobre sus movimientos, saber donde andan, con quien andan y que tengan linea directa con mamucha en caso de emergencia. Pero aquí reside un problema de semántica. A ver, redefinamos emergencia: los padres nos referimos a cosas importantes, como que los persigan una horda de zombies en la media cuadra que caminan hacia el kiosco o que se caigan de la bici y sufran fractura expuesta mientras van al club un sabado a la tarde.
Para nuestros angelitos emergencia es otra cosa. Por ejemplo, olvidarse la flauta Melos de Riccordi en casa el día que tienen música, o las hojas canson numero seis el día que tienen plástica o sencillamente, la calculadora cualquier día de la semana.
Y llaman. A cualquier hora llaman.
Algunos ejemplos:
7:45 dejo a Paz en la puerta del colegio y rajo a llevar a Mateo a su colegio primero y a Javier al suyo después.
7:55 suena el celular: Má, me vas a matar, me olvidé la autorización para ir al exploratorio, me la tenes que traer ya mismo porque salimos en 5 minutos.
¿Como hago? Ah, no se, arreglatelas.

10:20 mensajito de Mateo: Má tenés que venir a firmar la nota que no te dí ayer, si no venis ya me ponen sábado (NdlR: que te pongan sábado es que el muchacho tiene que ir un sabado a la mañana al colegio, ellos la pasan bomba porque los mas tarambanas son los que van, vos tenes que levantarte al alba un feriado, ergo, el castigo es para los padres, no para los crios)
10:21 mensajito mío: No puedo ahora estoy en el centro, deciles que me llamen y yo digo que la firmé.
10:22 mensajito de Mateo: No puedo, sólo puedo presentarla firmada, mejor vení, pero vení YA!
A ver, corazón, ¿qué parte de estoy en el centro, ergo a 25 km, vos no entendiste?

9:14 mensajito de Paz: má, si te llaman, decí que sí, que la firma de las amonestaciones es tuya.
¿?

10:45 mensajito de Mateo: Cuando vengas le das $20 a la remisería? No pude pagarle al remis porque no me habías dejado plata.
10:46 mensajito mío: Y porque volviste en remis?
10:47 mensajito de Mateo: porque estaba cansado, hicimos medio test de cooper che, sabes lo que es eso?
Si, lo sé. Medio test de Cooper es correr 6 minutos, cuál es la hazaña?

17:36 mensajito de Mateo: de casualidad no estas en San isidro no?
17:37 mensajito mío: no.
17:38 mensajito de Mateo: Shit! no me traes el bajo que quiero ir a la sala de ensayo.
17:40 mensajito mío: no
17:41 mensajito de Mateo: shit!

04:39 mensajito de Paz: Ahí estoy volviendo, me olvide las llaves. (NdlR: 5 menos 20 de la matina, WTF???)

09:27 mensajito de Mateo: el broli de Biología sirve, compralo.
11:22 mensajito de Mateo: ah, no, pará, no sirve parece, no lo compres.

07:05 mensajito de Paz: má, me quiero morir, me olvidé la libreta, no me dejan rendir, me la traes porfis? (NdlR: a las 7 en punto la dejé en la ciudad universitaria para volver a los pedos a casa para despertar a sus hermanos y llevarlos al colegio, ergo siendo las 7:05 todavía no había llegado a Libertador)
07:06 mensajito mío: no boluda, no puedo, no hago a tiempo.
07:07 mensajito de Paz: que turra mamá, no se te puede pedir nada! (¿?)

La realidad es que, confieso, la culpa es mía. Yo no debería atender el telefono. Tendría que dejarlos que se las arreglen solos y que cuando vuelven a las cinco me echen la bronca. Pero no es facil. Porque si no respondo mensajes, llega la llamada. Y son insistentes, pueden llamar 30 veces si hace falta. En fin, actúan como actúan personalmente, pero por medio de mensajes de texto:

09:34 mensajito de Paz: má, plischu, plischu, cuando salgo a las 4 y 20 me buscas y vamos a rapsodia? hoy tengo una fiesta y no tengo ropa.

09:36 mensajito de Paz: má, dale que te cuesta, no seas guacha, lo re re re necesito.

09:38 mensajito de Paz: dale má, contestame.

09:40 mensajito de Paz: Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

No es facil, sepanló. Todos aquellos que aún no han cometido el error de comprar un telefono celular para sus hijos pensando que con ese aparato tendran todo bajo control y que podran seguirles el rastro adonde sea que vayan, enterensé que no es así. La mayoria de las veces en las que uno quiere saber que ha sido de su vida no responden. O se olvidaron el celular en lo de Fulanez, o lo tienen en vibrador en el fondo de la mochila o lo tienen sin batería. O sin credito, entonces no pueden responder mensajes. Los 50 mangos del abono se los gastaron hablando con amigos o pidiendo boludeces a sus padres. Y cuando el telefono realmente hace falta, no les sirve.
Cuidensé del fatal momento de regalar uno, porque es un viaje de ida. Y ya no hay vuelta atras.

Si estos de la oposicion fueran mis hijos…

11 Mar

Quieren que les diga algo? La oposicion esta llevando mi paciencia al limite. En cualquier momento les vuela un cascotazo. Yo les avisé

about 16 hours ago via TweetDeck

Hay veces en las que me siento una madre sufrida frente a la tele. Yo pretendo que mis hijos no se peleen. Pero como eso es imposible, creanme, bajo las expectativas y pretendo al menos que no se peleen en público. Que los trapitos sucios se laven en casa, vió? Que el “pero que pelotudo que sos” que Paz grita a Mateo sea dentro de casa y sin visitas, de poco sirve que sea en casa si yo tengo invitadas a tomar el te a las madres del colegio de Javier.

Aveces no me hacen caso, estos desgraciados que tengo por hijos. Yo intento que mi mirada de “cuando te agarre te liquido, esperá a que lleguemos a casa” los haga desistir de su mal comportamiento pero por lo visto, o mi mirada no es tan penetrante como yo pretendo o a estos tipos nada los amedrenta.

Intento no meterme. No porque me de miedo, he convivido con tres hermanos y sobreviví, creanme que eso me fogueó para pelearme con una banda de mercenarios turcos que le hayan puesto precio a mi cabeza. No me meto porque considero que los problemas de hermanos se resuelven entre hermanos y salvo que alguno esté sangrando profusamente por el castañazo que le metió el otro, los dejo que se griten lo que quieran gritarse y que se amiguen cuando quieran amigarse. Porque si me meto, suelo recibir como respuesta un “no te metas vieja” y el término vieja me perturba y salgo corriendo a ver si necesito botox.

Si digo “hoy no cocino” enseguida empiezan a discutir. Uno dice vamos a Macdonalds, el otro dice yo me hago un revuelto gramajo y la reina sentencia comamos sushi. Si digo “saquen a pasear al perro?”, Paz dice que lo saque Mateo, Mateo dice tengo que estudiar (caradura!) y Javier dice: yo soy chiquito. En lo único que se ponen de acuerdo es cuando pregunto quien lava los platos. Yo no, yo no, yo no, responden al unísono.

Pero lo que mas me enloquece es encontrarme con gente como mi amiga Florencia, que tiene hijos que se adoran, se ayudan, no se gritan y cuando salen de bañarse, no dejan las toallas tiradas, sin pensar en que despues de ellos, viene otro a bañarse. Le desconfío, ojo. Creo que las peleas entre hermanos son lógicas y saludables y que hay cosas que tienen que resolver entre ellos. Pero la envidia me pincha un poco verlos tan perfectos, tan prolijos y cuando son niñas, todas con el moño en el pelo bien ajustado. Y me revienta verla que mira a los suyos, mira a los míos, sopesa las diferencias y sonríe. Me enferma que la guacha sonría.

De alguna manera, en esta telenovela por capitulos que nos brinda el gobierno y la oposicion, hay veces que me siento igual. Pretendo que el gobierno actúe mal (cosa que hace y muy bien) y que la oposicion actúe bien (cosa que hace muy mal). El gobierno es como los hijos perfectos de mi amiga Florencia: todos hablan en bloque, todos opinan lo mismo, todos se defienden y todos se sonrién. Los de la oposición parecen mis hijos: se pelean, se hacen zancadillas, me hacen pasar papelones delante de los demás, no se ponen de acuerdo aunque todos quieran lo mismo.

Ahora resulta que nadie quiere que el gobierno haga lo que se le antoje para seguir teniendo caja y seguir disciplinando a las provincias. Pero, gracias a las peleas entre ellos, el gobierno sigue haciendo lo que se le canta y de alguna manera, Nestor y Cristina sonríen. Igual que mi amiga Florencia.

Esta vez si me meto, como mujer argentina y como madre experimentada:

Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera

tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea

porque si entre ellos pelean, Nestor y Cristina, sonríen desde afuera…

No hagamos de un choque un tango…

9 Mar

las chapas chapas son, proclamo. y si te vuelvo a escuchar decirle pelotuda a mi hija, te bajo los dientes, entendido corazon?
16:45 hs martes 9 de marzo via Tweetdeck

Tarde o temprano iba a pasar. Yo lo sabía. Paz chocó. Mi auto chocó. Cualquier día su padre le va a prestar el suyo, já!
En realidad ya chocó una vez mi auto, el que tenía antes, cuando estaba aprendiendo y, conmigo a su lado, salió para la casa de una amiga. No llegó muy lejos. Hizo una cuadra y cuando debía doblar para cruzar las vías del tren de la costa, dobló demasiado y se llevó puesto un poste de las anteriormente mencionadas. El auto quedó bastante perjudicado, todo hay que decirlo. Y ella, hecha una loca, se bajó del auto, gritandome improperios, ayudó a pararse a uno que se había caido al piso de risa por lo ridiculo de la situacion, y maldiciendo en varios idiomas, se sentó en el lugar del acompañante y dijo: ahora, llevame vos.
Pero bueh, tiempo y registro después, la señorita andaba muy aseñorada, manejando con pseudoconfianza. Hasta hoy.
Fuí a buscar al enano caminando y cuando salía la vi, estacionada exactamente en el lugar donde se hace el nudo por los autos que vienen del colegio, los que van a otros colegios, los micros, los ñatos que buscan gente en la estación y los que pasean al perro. Ahí, en el medio, estaba Paz.
De lejos le hice señas de: que carajo haces estacionada ahi, se puede saber?
Y de lejos tambien, me avisó que había chocado.
Ugh…
Me acerqué con el perro y el niño y el pendejo que la había chocado, que segun me enteré despues la estaba reputeando, se sorprendió bastante cuando me vió aparecer. No esperaba que un adulto se hiciera cargo de la situacion. Y menos que lo hiciera una adulta como yo, con un perrazo en una mano y un crio en la otra, que parecería ser la dueña del auto y que le decía: no te hagas historia, calmate y que no te importen los bocinazos.
Porque a todo esto, el batifondo que metían los autos que querían pasar era bastante elevado, mas de uno sacaba la cabeza por la ventanilla y gritaba: estacioná donde quieras, boluda! en clarísima referencia a mi hija y, para gran sorpresa de los gritones, era yo la que sonreía y explicaba que la señorita había chocado y que mejor seguí tu ruta infeliz, no me jodas.
El mozalbete que venía en una curva contramano y se encontró de frente con mi inocente hija dejó de maldecir cuando yo tome cartas en el asunto y no se atrevió a insultarla de nuevo. le pedí los datos, le pregunté que marca era el auto porque no tenía ni la mas pálida idea cuál era, mis conocimientos automotrices son nulos. Le dí, orgullosa, la tarjeta que me dió mi corredor de seguros, que es rosa y tiene todos los datos que el chocado o chocante, según sea el caso, necesita.
Y le dije al mocoso: no te hagas drama, las chapas son chapas.
No estaba del todo convencido, me temo y no lo culpo, su auto quedó bastante mas magullado que el mío.
Volví donde seguía Paz, mandé a cagar a un colectivero que protestaba porque el auto entorpecía la marcha y le dije a mi niña: andá nomás, pasala lindo.
Ni en pedo. Se bajó del auto, agarró la correa del perro, me dió las llaves del auto y se fué caminado.
En fin, tarde o temprano iba a pasar y sirve para foguearse. A mi me han chocado y he chocado alguna vez. Y como siempre, lo importante es que no te pase nada. El auto es solo un auto. Y es como cuando te caes del caballo. Lo mejor es volverte a subir al toque. Para no agrandar el cuco.

Bruta la madre, bruta la hija…

5 Mar

@panchorgl averigua! mi hija rompio de un golpazo la pantalla del ipod y se lo cambiaron por uno nuevo sin preguntar. la garantia lo cubria!

04 Marzo 2010 vía Tweetdeck

Voy a hacer una denuncia pública contra mi hija mayor. Digna hija de quien suscribe, es torpe. Torpe en grado sumo, me atrevo a decir. A mi me llamaban (injustamente, claro) Atila, por donde pasa no vuelve a crecer el pasto. Puras patrañas, era medio bestia pero Paz es mi versión corregida y aumentada.
Su padre diría que no tiene cuidado con las cosas, que como tiene todo no le da el valor que tiene y todo ese blabla de padre responsable de convertir a sus hijos en algo digno el día de mañana. Yo la entiendo, es bruta.

Un buen día la filmadora apareció rota. Otro día la cámara digital. Claro que la tecnología está de parte de los adultos y con sacar la memory stik (que viejazo, antes se llamaban así las tarjetas de memoria) (y que recontra viejazo, recuerdo que esa memory stik tenía 8M de capacidad ¡¡!!), con sacar la memory decía, te enterabas quien había sido el último en usarla y por lo tanto el sospechoso de haberla roto. Y justamente en aquella época Paz se dedicaba a sacarse fotos para subirlas al fotolog (no, paren, despues lo abandonó, si hay algo que mi hija no es, es flogger) y casualmente, eran fotos suyas las que había en la memoria.
Lo genial es que, fiel a su estilo, Paz siempre negó cualquier tipo de responsabilidad en esas tropelías. Y lo negaba a muerte. Cuando rompió la filmadora, que quedó con el visor colgando, se la escuchaba en la filmación bien clarito. Pero ella siguió negando. Hasta un día que estaba enojadísima conmigo por no recuerdo que motivo, me lo tiró a la cara como si eso me molestara: -¡y te aviso que la filmadora la rompí yo!- disparó temiendo la respuesta.
-Ya lo sé, buscate otra primicia- y se quedó sin palabras, creía que me había tragado sus mentiras… a mamá mona con bananas verdes.
Cuando cumplió 15 años su abuela le regaló un iPod. Cuando un iPod era wowww. Rosa, divino, era lo mas cheto que había tenido en la mano. Eso fué en Octubre. En febrero se le cayó al inodoro (?). Presa de una locura inenarrable, lo secó con el secador de pelo y sobrevivió. No por mucho tiempo porque en Marzo se le cayó a la pileta (??) (NdlR: ¿cómo se te cae un iPod a la pileta a no ser que te metas con el iPod a la pileta?). Llantos, gritos (lo hace todo escandalosamente) y maldiciones varias pero el iPod murió. A los dos años, sucumbí en un viaje a Miami y le compré otro, de los cuadraditos que eran el último grito de la moda. Ese último grito lo pegó el iPod antes de un año después, cuando dentro de la mochila de su dueña ligó un golpe importante y la pantalla de cristal liquido pasó a tener un manchon negro.
Pues bien, agarré esos restos y me fuí a Novotech (http://novotech.com.ar/) donde me presenté con cara de cuanto me va a costar la torpeza de mi hija mayor?
Pues no me costó nada. Me lo cambiaron por uno nuevo porque tenía menos de un año y estaba cubierto por la garantía internacional de Apple. Que tul?
Desde ese día, cada vez que Paz quiere comprar algun aparato electrónico, le ofrezco comprarse algo de Mac. Es mas caro, si. Pero teniendo en cuenta a las manos a las que va a parar, me sale baratísimo.
Pero para no hacerla sentir tan mal, confieso que una vez, tendría yo 10-12 años, mi madre para no dejarme ver televisión, se llevó el transformador que tenía la tele de su dormitorio. Crazo error. Yo, de electricidad desconocía hasta lo mas básico y, al no poder enchufar los dos palitos así II en un enchufe así oo decidí solucionar el problema con un adaptador. En lugar del transformador de 110 a 220 que necesitaba la tele comprada en EEUU, puse el adaptador de enchufe del waterpick que encontré en el baño. Resultado esperable, la tele hizo puffff y se quemó.
Rápida de reflejos y sospechando que me habia mandado un cagadón pero sin entender del todo que era lo que había fallado, saqué el adaptador, volví a ponerlo en el waterpick y negué mi responsabilidad por digamos… mmm… los siguientes 30 años.

Haber sabido que existía twitter!

4 Mar

Les digo que es genial seguir el Discurso vía TL en twitter. Todos la putean igual! Y yo me río sola. about 6 hours ago via Open Break.

No hay nada como estar en compañía de twitteros para aguantar estoicamente los discursos de nuestra señora presidente. Y encima tenemos dos o tres por semanas.
Una pena no haber conocido twitter en el 2008, año que me amargué, perdí el sueño, lloré, puteé en varios idiomas  y asistí, sorprendida, como me convertí, de no ser mas que una humilde productora agropecuaria, en una golpista, destituyente, oligarca, terrateniente aunque arriendo un campito de 50 ha. con un socio, de la derecha mas reaccionaria y, de paso, corresponsable del genocidio de miles y miles de argentinos (?).
Me sentaba solita a escucharla a la presidente en los miles de discursos que dió mientras duró el conflicto y lloriqueaba ante amigos que entendían poco y nada de que estaba hablando.
Tuve que soportar que diversos personajes de la politica local me dieran clases sobre agricultura y ganadería, aunque lo único que tenían de experiencia era un potus amarillento en una maceta de la cocina. Los periodistas opinaban como si supieran sobre costos de implantación, cartas de porte, rotación de cultivos y demas términos que no conocían pero era de lo que se hablaba. La soja pasó a ser un yuyo, según la presidente. Los productores agropecuarios no teníamos riesgos, aventuró. Egoistas como nadie, usabamos 4×4, nos llegó a echar en cara. Se nota que la señora nunca se embarró las botas de carpincho porque se le quedó el auto en un camino vecinal por donde los de vialidad no pasan desde hace seis años…
De pronto, y sin entender del todo que pasaba nos encontramos con medio pais opinando en que y como había que gastar la renta de lo que la otra mitad producía.
Fueron meses dificiles. Un mimo en el alma el 25 de mayo en Rosario y el 15 de Julio en Palermo. Y ganas de bailar en aquella madrugada historica del desempate de Cobos.
Que hubiera dado yo por poder compartir con la gente de twitter esa madrugada…
Pero no sabía que existía che!
Hoy ya no me amargo. Cuando escucho a alguno decir que barbaridá este gobierno pienso: y si, yo ya lo sufrí pero ya no me amargo tanto. Y cada vez que pasa algo relacionado con la politica (sesion en el congreso, discurso de la señora, partido de futbol de argentina) me siento frente a la tele y abro el tweetdeck. Busco el hashtag del momento y empieza la diversión. Gente maravillosa que va opinando en tiempo real, en solo 140 caracteres sus impresiones sobre lo que va pasando. Nada facil conseguir la ironía en tan poco espacio. Y con cada uno de esos eventos aparece gente nueva, se dan los retwiteos, se dan las respuestas y por mas que la situación sea grave (lo es siempre que aparece la que te jedi a decir burradas por cadena nacional) logran que la amargura del año 2008 sea un mal recuerdo y que me ría a carcajadas por momentos.

Los que blasfeman contra twitter, entre los que, confieso, cuento a varios amigos o parientes, sólo lo hacen porque no lo entienden. Y, enojados porque no lo entienden, hablan al pedo.

Ayer decía alguien: Twitter is a simple service used by smart people. Facebook is a smart service used by simple people.
Asique mis amigos, si no entienden twitter, lola.
Ya lo dijo el gran filosofo: Nunca avives a un gil, dejalo que muera otario.

1° día de clases

2 Mar

Alegre muchachada, si a partir de ahora escuchan pataleos, llantos y maldiciones, es mi tesorito despertandose para ir al colegio.
about 15 hours ago via TweetDeck

Llegó el día y volvimos al colegio. Anoche la cosa se puso espesa, como era de esperarse. Después de 3 meses de vivir como un adolescente renegado, acostandose a las 3 de la mañana, viviendo el día entero en patas y durmiendo hasta las 12, hubo que cambiar radicalmente de hábitos. Nada fácil, para que voy a mentir.
Lo mandé a bañarse a las 8, le saqué los piojos a las 8:15, le puse a la fuerza el pijama a las 8:30 y lo mandé al papá a que compre MacDonalds a las 8:35. Para las 9:15, hora del toque de queda habitual ya se había lavado los dientes y estabamos rezando el Jesucito de mi vida.
9:16 apagué la luz y dije buenas noches. Y canté victoria. Mal hecho. A las 11:30 descubrí, sorprendidisima por cierto, que el tipo andaba dando vueltas. Ante la excusa de “no tengo sueño” deambulaba sin rumbo fijo por la casa. Lo mandé de vuelta a su cama varias veces y la misma cantidad de éstas, el tipo me ignoró. A las 12 fuí a dormir yo y se metió en mi cama. Bien, pensé, ahora se aburre y se duerme. Pero no hubo caso. Se movía, pataleaba, suspiraba y a la una decidí que si no lo desterraba, yo tampoco iba a dormir. Asique marche a su cama y sin chistar.
A las seis sonó el despertador y me levantaron con grúa. Bajé a la cocina para seguir mi ritual de prender radio, tomar cafe, maldecir al gobierno por lo que han hecho o van a hacer, buscar el diario, abrirle al perro, tomar mas café, ponerme los lentes de contacto, abrir twitter, leer Urgente 24 y darle los buenos dias al conventillo.
7 y 30 me armé de valor y fui a despertar a Javier. Complicadísima tarea porque, obviamente, el tipo estaba en su quinto sueño y le faltaban horas para despertarse. Lo vestí como pude, maniobrando el peso muerto. Estaba tan desnucado que no afloró su mal humor habitual para esa hora y fuí capaz de cambiarlo sin contratiempos hasta que hubo que ponerse los zapatos. Las raices guaraníes de mi hijo han quedado demostradisimas en estas vacaciones, salvo para Nochebuena y Año Nuevo que logré ponerle zapatillas, el resto de los 3 meses anduvo en ojotas o en patas. Logicamente, ponerse medias y zapatos no le gusto ni medio. Me pesan (?) decía y pateaba el piso.
Finalmente, a la rastra, lo pude bajar a la cocina donde, como era de esperarse, no quiso desayunar.
E intenté convencerlo de ir caminando. Vamos! Nuestra casa queda a exactas 4 cuadras del colegio y estacionar ahí, el primer día, es practicamente imposible. No quería saber nada. El único que estaba con ánimo para venir a caminar conmigo era Fox, el perro. Javier aún dormitaba en su silla. Y maldecía por lo bajo. Me colgué la mochila, el lunchbox y la carpeta de plastica, numero 6 que tiene dimensiones importantes y salimos. El aire de la mañana lo despabiló un poco, asi que en dos cuadras logré despertarlo y hasta me atrevo a decir que se le había pasado el mal talante. Cruzamos la vía y nos fuimos acercando, con vanas promesas de vas a encontrar a todos tus amigos. A medida que avanzabamos me llamó la atención el poco tráfico. Curiosa situación, la entrada al Holy Cross es siempre un quilombo padre. Definitivamente algo pasaba. Cuando llegué a la puerta me avivé. Por tercera vez en mi vida, llevé el primer dia de clase a mi hijo al horario en que entran todo el año. Y como siempre, en ese colegio, el primer día entran a las 9:45. La portera me sonrió y se atajó, al ver que yo no sonreía: Mandamos una nota con el boletín, en Diciembre del año pasado, avisando que las clases empiezan a las 10 menos cuarto…
This is me, remember? Cómo voy a acordarme de una nota que me dieron en diciembre del año pasado si no me acuerdo de la hora a la que tengo que despertarme cada día?
Y bueh, volvimos con Javier que seguía tan dormido mi alma, que ni siquiera entendió del todo que se había levantado al alba al pedo, sólo porque la madre no se enteró (y si se enteró no se acordó) de que era al pedo.

Vuelta al colegio.

28 Feb

Buenos dias al conventillo. Anoche había humo, hoy está nublado. Linda manera de terminar las vacaciones. Mañana, terroristas al colegio!
28 Feb 2010, 8:46AM from Tweetdeck

Último día de vacaciones. Tecnically, sólo para Javier que es el que mañana empieza las clases pero de alguna manera lo es para todos porque ya mañana la casa entra en régimen escolar, horarios establecidos y deberes. Que fiaca.
Mateo recién empieza las clases el miércoles. Paz ni idea, a finales de Marzo según escuché decir. No importa, esta noche ya habrá toque de queda para el pequeñajo. Después de 3 meses de irme a dormir antes que él, de dejarlo apoliyar hasta las 12 y de no hacerme cargo de mis deberes de madre porque estamos de vacaciones, mañana los retomo.
Me levanto a eso de las 6. ¿Por qué tan temprano? preguntaran los mas dormilones, a quienes envío en este sencillo acto mis mejores deseos. Pues porque necesito tiempo para mi sola. Escuchar la radio, meterme en twitter, ponerme los lentes de contacto y sobre todo, tomar café. La suficiente cantidad de café como para poder despertarme. Y eso es bastante café. Una de mis mas inteligentes adquisiciones ha sido una cafetera con timer. Pongo el despertador a las 6 y la cafetera a la misma hora. Mientras me levanto y me visto, se hace el café. Para cuando bajo, lo tengo recién hecho. Maravilloso.
A las 7:10 subo a despertar a los enanos. Javier lleva tiempo porque, depende del modo en que lo despierte, será el resto de mi mañana. Si le hago cosquillas, le doy besos y lo dejo que se despierte de a poco, el tipo tendrá el mejor de los humores para cambiarse, bajar y desayunar. Si lo despierto a las apuradas, dicto mi sentencia de muerte. Se levanta de mal humor (no en vano lo llamamos Grumpy desde que nació), no se quiere cambiar, no quiere desayunar y no quiere ir al colegio (cómo si existiera esa opción, jé). Por eso mis dotes de diplomática se ponen en juego todas las mañanas y buena parte de ellas salgo victoriosa.
Desayunando el chiquito pego el grito para despertar al mas grande, que duerme con el uniforme puesto (?), baja y desayuna sin abrir los ojos y sin dirigirme la palabra, se sube al auto y ronca sin vergüenza hasta que lo dejo en la esquina del colegio. Ahí me desentiendo de él, pero sospecho que no se despierta hasta eso de las 10 de la mañana (a juzgar por el rendimiento escolar, debería decir hasta las 12). Pego la vuelta para dejar a Javier que va al cole cerquita de casa y cuando llegamos, con beso sonoro y un “have a nice day”* lo veo entrar a toda velocidad, porque siempre quiere llegar antes que algun otro a la fila.
En ese exacto momento, cercano a las 8 de la mañana, empieza mi día. Hasta ahí, solo fuí mamá.

*Nunca supe del todo porque le deseo un buen día en inglés. Serán los antepasados anglosajones que no tengo, a juzgar por mi apellido. Pero no recuerdo haber dicho nunca “que tengas un buen día”… buen tema para charlar con el analista.

Historia previa

26 Feb

a mi hijo lo bocharon en historia. denme motivos para no matarlo.

25 de febrero, 12:00 via TweetDeck

Lo mejor que puedo hacer hoy es irme de casa antes de que Mateo vuelva. Porque si me lo cruzo de aquí a… digamos 10 días, lo voy a putear. Fiero. Y todo aquel que me diga que soy una exagerada va a caer en la volteada, así que mejor chito la boca.
La próxima vez que lo escuche quejarse del colegio le voy a contestar: pero tesoro, si a vos te encanta estudiar, estudiaste diciembre, febrero y ahora, por gil, vas a estudiar también en Julio.
Yo puedo entender que alguien no entienda una materia como matemática (para mi siempre ha sido una especie de ciencia oculta) o física (otra materia que nunca terminé de comprender del todo) pero no puedo aceptar que ese alguien no tenga la paciencia para sentarse y leer historia. Obviamente, el muchacho saldrá con su mejor cara de yo no fui a decir que la profesora que es malísima por cierto, desaprobó a casi todos, que preguntó cosas que no había dado y que encima, la turra no perdonaba una.
Hello?
Mi vida, un examen de marzo es un examen de marzo. No hay mucha vuelta para darle. Te toman todo lo que hay en el programa, tanto lo que dio como lo que no dio y no tenía planeado dar. Y no hay tu tía, si querías que te tomen sólo lo que dio la hubieras aprobado en diciembre.
Tampoco me vengas con que no entendes. La historia no se entiende. La historia se sabe. O no se sabe, que parece que fue el caso. No requiere fórmulas complejas, ni análisis complicados. San Martín cruzo los andes. Belgrano creó la bandera y Alsina cavó la zanja. Y a otro tema. Todos hemos estudiado historia y la gran mayoría de nosotros sobrevivimos.
El tema es sentarse a estudiar, pensando en estudiar. Y no en los jueguitos del AOX, el photoshop o en la chiruza que te habla por MSN.
No pretendo un chico que se saque 10. Y lo dije mil veces. Lo único que pretendo, sabrás disculpar, es que te saques un mediocre 7. Con eso estoy contenta.
Y no me digas “esta bien mamá, tenés razón, soy un boludo” porque todo eso ya lo se. Y se hace difícil enojarse con un hijo que te da la razón.
En fin, que ya se me va a pasar, supongo. Hasta Julio, que otra vez me acordaré que tengo un hijo que todavía no aprobó Historia. Y volveré a la carga, como corresponde.