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Civilización o barbarie.

29 Jul

Grave es tener un legislador como @juancabandie que se autoproclama del lado de la barbarie. Que pais tiene en mente un tipo asi?
about 2 hours ago vía TweetDeck

Yo admito que de los kirchneristas a mi ya no me sorprende casi nada. Años llevan en el gobierno, años llevo escuchándolos a ambos o a la runfla de inoperantes chupa medias que los rodea como para haber perdido la capacidad de asombro.

Pero hay días en los que no se si es que me despierto mas ingenua o si es que se esmeran. Esos días me sorprendo. Hoy fue uno de ellos cuando leí, entre atónita e incrédula al legislador porteño Juan Cabandié escribir en Twitter:
Soy peronista, maradoniano, populista, negrero Ante la disyuntiva planteada por Domingo Faustino Sarmiento, yo estoy con la barbarie.
Caramba, pensé.
Definitivamente, no tenía, el buen legislador, ni la más pálida idea de que significaba la palabra negrero, porque ante un comentario respondió:
En lenguaje popular, quiere decir apoyar a los humildes, a los qe llaman negros de mierda. El qe no tiene calle no entiende
Negrero podria ser 1 neologismo en su acepcion. Seria apoyar a los sectores populares, a los qe discriminan. Nenes bien del Pro, abstenerse

Sin embargo, todos sabemos que negrero significa otra cosa. Según la RAE, negrero es Dedicado al comercio de esclavos negros y, como segunda opción: Persona muy exigente y despótica con sus subordinados.
Advertido del moco que se había mandado, Juan se corrigió finalmente y dijo:
Me retracto soy negrofilo y dejen de h las b.je!

Pero yo no tengo ganas de dejar de h las b (hinchar las bolas, dirían en mi tierra)
Porque una equivocación la puede tener cualquiera y aunque la palabra negrero es una palabra muy conocida, no todo el mundo tiene porque andar por ahí con un nivel cultural alto. Ni siquiera un legislador.
A mi, lo que me hace ruido son otras palabras.
Soy peronista dijo. En fin, peronismo en este país es tantas cosas juntas que no me meto.
Maradoniano, dijo también. Y bueh, nadie es perfecto Juan, no me voy a rasgar las vestiduras por eso. Junto con vos hay medio país que opina lo mismo.
Populista agregó. Vamos a la RAE a ver que dice de populismo:
Movimiento político ruso de finales del siglo|XIX, que aspiraba a la formación de un estado socialista de tipo campesino, contrario a la industrialización occidental.
Doctrina política que se presenta como defensora de los intereses y aspiraciones del pueblo para conseguir su favor.

Como Juan vive en Occidente, no resultaría muy lógico que se oponga a la industrialización. Tendríamos que inferir, entonces, que se enorgullece de ser populista por la segunda acepción de la palabra?
Finalmente, Juan dice que entre civilización o barbarie elige esta ultima.
Y ahí me morí.
Con legisladores así, quién necesita enemigos?

Che, tengo tres hijos. Y a diario les enseño reglas básicas de convivencia. Civilización, que le dicen.

Está bien saludar con un buenos días, buenas tardes o buenas noches.
Está mal saludar con un: que haces pajero?
Está bien tirar los papelitos que tenemos en la mano en el tacho de basura.
Está mal patear tachos de basura por la calle.
Está bien cederle el paso al peatón.
Está mal tirarle el auto encima al que cruza.
Está bien comer con la boca cerrada y sin hacer ruido.
Está mal poner los codos sobre la mesa y hacer un convierto al tomar la sopa.
Está bien cruzar por la senda peatonal en las esquinas.
Está mal cruzar por mitad de la cuadra.
Está bien ir al colegio a estudiar.
Está mal ir al colegio a bardear, a vaguear, a copiarse y a tirarle tizas al gordito Estevez.
Esta bien ir al supermercado a comprar comida.
Está mal comerse las papas fritas y dejar el paquete abierto detrás del Cif antes de pasar por la caja.

No tengo hijos perfectos. Ni los quiero tener. Pero pretendo que sean seres civilizados. Con eso me conformo. La diferencia entre un ser civilizado y un ser bárbaro (de pueblos bárbaros, no de ¡pero que bárbaro, que lindo!) me parece demasiado importante. Es la diferencia entre ser un país serio y un país bananero. Uno puede tener conciencia social y ocuparse de los desprotegidos pero sin complicarle a diario la vida a los demás. Lo hacen muchos todos los días. No es imposible. Dejémonos de joder con el discursillo progre de que un poquito de anarquía estimula y sienta bien. E intentemos, entre todos, hacer un país civilizado. Porque nadie quiere ni fiereza ni crueldad, ni rusticidad o falta de cultura. Y ésa, mis amigos, es la definición de barbarie. Esa barbarie de la que Juan Cabandié tan orgulloso dice estar.