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Tomando colegios.

26 Ago

Esos padres que apoyan a sus hijos en la toma de colegios se merecen los hijos que tienen.

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Boletin de Lucha (?) N° 1

Colegio tomado reza un cartel improvisado en una sábana blanca que impide la entrada a uno de los 20 colegios tomados por los alumnos en la Ciudad de Buenos Aires. Una veintena de chicos vaguean en la puerta esperando las cámaras de televisión mientras una parejita aprovecha para apretar en las escalinatas de acceso. Los chicos cantan canciones de cancha contra Mauricio Macri apenas se prenden las luces de la cámara. Cortan calles, joden a los vecinos que pasan mirandolos con cara de culo  y mascan chicle. Todos mascan chicle.

Hasta aquí, nada nuevo. Los mocosos siempre han buscado alguna excusa para faltar al colegio. En mi época conseguíamos algún hermano mayor que llamara a la hora de la prueba de física y anunciara con voz grave (ya sea porque la tenia o porque la inventaba) que habían puesto una bomba y que todos estábamos a punto de volar por los aires. Excelente chamuyo que nos ha librado de algún mal momento, confieso. Se armaba un revuelo importante en el colegio, nos hacían dejar todo al instante (prueba de física incluida), nos hacían salir del colegio, ir a la esquina y esperar a la brigada antibombas que venia a revisar los baños y el patio. Por eso, que estos gamberros tomen escuelas para zafar de clases, no me asombra.

Ahora bien, si mis viejos se llegaban a enterar de que hacíamos eso, en casa corría sangre. No les hubiera causado ninguna gracia. Hasta me animo a decir que me hubieran hecho ir a confesarle a la portera el chiste, lo que, de mas está decir hubiera sido bastante incómodo.

O sea, nos mandábamos una cagada, sabíamos que era una cagada y actuábamos como actúa quien se manda una cagada. Sin abrir la boca, llevándonos el secreto a la tumba.

Pero ahora veo, asombradísima por cierto, a los padres de estos energúmenos y no puedo creerlo.

Están los que apoyan a sus nenes en la toma, les llevan el cargador del celu, el sanguche de milanesa y las medias de lana porque a la noche hace frío. Si les preguntan los noteros, dicen orgullosos que esta bien la lucha de los chicos porque en este pais hemos sufrido una cruel dictadura (?) y porque, ademas, los vidrios están rotos. Vidrios, vale aclarar, que rompieron los angelitos en la última pelea entre bandas de colegios.

Y están también los padres que no están de acuerdo. Bien por ellos. Consideran que los chicos tienen que estar en el colegio estudiando, que no es valido el reclamo y hasta hablan con el ministro de educación de la ciudad de Buenos Aires que se compromete a mejorar las condiciones edilicias. Y mientras los padres hablan con el ministro, los chicos están en asamblea (??) decidiendo que la toma va a seguir hasta que sus reclamos sean escuchados, sean estos cuales quiera que sean (no lo tienen del todo claro).

Yo creo que a la escuela se va a estudiar. Y si no queres estudiar o te resulta demasiado difícil, ok, no perdamos tiempo ni dinero, ponete a laburar. Si esos padres tuvieran que pagar una cuota para que los chicos estudien, probablemente los chicos no estarían tomando el colegio y armando semejante bardo. Y lo que es peor, de manera prepotente, sacándole la posibilidad de estudiar a miles de chicos que quieren hacerlo.

Nota personal aunque me acusen de autoritaria: si esos angelitos fueran mis hijos, el voleo en el culo que se ligan, los hace ir al secundario completo, dos carreras universitarias y un doctorado, con tesis y todo.

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En el auto de mamá…

24 Jun

Llevar chicos al colegio debería ser considerado profesión de riesgo. Hay cada enajenado al volante a esta hora…

about 1 hour ago via TweetDeck

El pool es una asociación sin fines de lucro, una ONG diríamos, que todos los años las madres conforman con el único fin de no tener que clavarse en el colegio todos los días, para buscar al angelito.

El pool ideal está compuesto por 5 madres, una para cada día de la semana.

El pool real está compuesto por un numero indeterminado de madres, siempre diferente a 5. En el mejor de los casos este número es 6, por lo tanto un mes al año, una tiene la suerte no hacer el vil trabajo. Pero, lamentablemente, es más común que las madres sean 4. O 3 que es muchísimo peor.

La madre de pool ideal tiene un solo hijo. No tiene planeado tener mas, al menos hasta que ese hijo que ya tuvo termine quinto año y decida que carrera seguir.

La madre del pool real tiene tres. Y el cuarto en camino que entrará al pool dentro de dos años. El mas chico va sólo a la tarde pero hay que ir a buscarlo al edificio del jardín de infantes del colegio, donde las maestras jardineras, celosisimas como siempre, si no sos la madre te lo dan sólo si te presentas a buscarlo con un escribano que labre un acta en la que indica que sos la encargada del mocoso.

El auto del pool ideal es uno de tres filas de asientos, donde todos viajan cómodos y seguros. Tiene un Cd del sapo Pepe y los chicos cantan entusiasmados.

El auto del pool real es un gol de tres puertas donde todos entran amontonados. El stereo se lo afanaron el año pasado pero con el griterío de los mocosos no serviría de mucho. El de sala de tres va sentado a upa del gordito Estevez, que descontento con la situación, lo pellizca y lo hace llorar.

Los chicos del pool ideal son cinco angelitos, educados, que juegan entre ellos mientras realizas el viaje, que jamas se olvidan nada y que no se pelean entre ellos. Obedientes y respetuosos, hacen silencio cuando estas en una maniobra complicada como cruzar las vías del tren o pasar a un bondi.

Los chicos del pool real se cagan a piñas desde que suben al auto hasta que los dejas en el colegio. En el camino inverso pasa lo mismo y alguno se baja llorando y con un ojo en compota y vos tenes que darle explicaciones a la madre. Dicen palabrotas a los autos que pasan al lado y le escupen a la gente que espera el colectivo. Aúllan como marranos y si les pegas un grito, prometen contarle a la mamá. Pones el cd del sapo Pepe y el gordito Estevez dice que el sapo Pepe es puto. El de sala de tres comienza a llorar.

La madre del pool ideal es simpática, gamba, siempre llega a horario, conduce con cuidado y no arranca el auto si no tienen todos puesto el cinturón de seguridad. Está bien vestida y, aún a las siete y media de la mañana, parece recién salida de la peluquería. Cuenta chistes a los chicos y consuela al de sala de tres que está llorando.

La madre del pool real llega siempre tarde, toca bocina una cuadra antes para que te apures en sacar al niño, lo que genera una demanda civil por parte del vecindario en su conjunto. Lleva el pijama puesto, encima un sobretodo y pantuflas. No puede chocar por ese motivo. Es la misma encarnación de la bruja Mim. Arranca apenas cerras la puerta y no te da tiempo a poner la mochila en el baúl.

Los niños del pool ideal sólo llevan la mochila al colegio. Y la campera puesta. O sea, cuentan con ambas manos para manipular puertas y la madre no tiene que moverse de su papel de conductora.

Los niños del pool real llevan mochila, lunchbox, palo de hockey o bate de softball, un globo terráqueo y unos patines. Se paran frente al auto en actitud de absoluta inutilidad como si fueran un equeco  y una tiene que bajarse, sacarle todo de encima, meter todo a presión en el baúl y luego recordar hacer la tarea inversa al llegar al colegio.

La ruta del pool ideal es corta. Todos los chicos viven en un radio de tres cuadras y el colegio se encuentra a 15. No hay que cruzar vías, ni avenidas.

La ruta del pool real es la del rally Paris-Dakar en América del Sur. Al que vive mas lejos lo pasan a buscar hora y media antes de que empiecen las clases y lo dejan en la puerta de su casa a las 18:20. Salvo que sea el gordito Estevez. En ese caso, la ruta se modifica con tal de soportarlo dentro del auto el menor tiempo posible.

En el pool ideal sólo hay premios por portarse bien. En la guantera, la mamá guarda chupetines pico dulce para darle a cada chico apenas se baja del auto, mientras le estampa un sonoro beso en la mejilla.

En el pool real, hay premios y castigos. El premio es llegar sanos y salvos al colegio. El castigo es aguantar al gordito Estévez que escupe adentro del auto porque la ventanilla está trabada y no puede abrirla.

Durante 10 años de mi vida hice pool. Dos veces por semana porque tenía dos hijos que iban a colegios diferentes. Cuando nació el tercero y llegó el momento de elegir colegio, opté por uno que quedara a menos de cuatro cuadras de casa. Mi único propósito era librarme de ese odioso trámite que significa pactar, con otras como yo, para llevar crios al colegio.  Cada vez que salgo de casa a llevar al enano, me las cruzo, invariablemente. Un sentimiento de hermandad me brota al verlas lidiando con chicos, mochilas, bolsitas de almuerzo y palos de hockey. Pero no me dejo ablandar. Conozco bien a esa clase de persona a esa hora de la mañana. Estan malhumoradas, dormidas, sufriendo distintos tipos de insanía temporal y dispuestas a matar a cualquiera que se interponga y haga su suplicio medio segundo mas largo. Las conozco. Yo fui una de esas.

Esta noche, reunión de padres.

2 Jun

No importa la edad de tus hijos, las reuniones de padres apestan siempre.

about 7 hours ago via TweetDeck

Hoy tuve reunion de padres del colegio de Mateo y mientras iba, empecé a hacer la cuenta de cuantas de estas reuniones me tuve que fumar a lo largo de mi vida. Y quedé escandalizada!

Calculemos, tengo tres hijos que han ido al colegio desde salita de dos. Teniendo en cuenta la edad que tienen y suponiendo que hay dos reuniones por año, me da la escalofriante cifra de 32 para la mayor, 30 para el del medio y 14 para el menor. A grosso modo, puedo arriesgar un ausentismo del 10%. El resultado es de, casas mas, casas menos, 68 reuniones. Mas de dos meses de reuiones de padres, aburridas y repetitivas.

Y tengo reuniones desde sala de dos hasta quinto año, las he vivido a todas. Mas bien las he sufrido a todas.

Sería interesante y sumamente útil que las maestras jardineras entiendan que llevamos al chico al colegio porque tenemos que trabajar y nuestra madre se niega a cuidar al engendro del demonio que tiene por nieto. Lo único que nos importa es que el chico esté supervisado por un adulto que le limpie los mocos y que juegue con chicos de su edad. Sinceramente no los mandamos para que aprendan sobre filosofía ni sobre literatura hispanoamericana. No queremos que aprendan a leer ni a escribir. Lo único que pedimos a cambio, es que la mamá del gordito Estevez le corte las uñas para que, cuando lo rasguñe a nuestro bebé, no le deje marcas.

No nos interesa en absoluto que nuestro hijo del alma se destaque en trasvasado de liquido, asique, por favor, eviten jugar con agua. Y eviten tambien las temperas y los marcadores indelebles, aunque esto les coharte la libertad creadora. No importa, lo prefiero frustrado a tener que refregar con Cif las manos y la cara del angelito.

Con respecto al lenguaje, no me importa tampoco que el párvulo tenga poco vocabulario, ya aprenderá palabras nuevas cuando tenga algo que decir. Y si lo único que trae del jardin como vocablos incorporados son las malas palabras que el gordito Estevez le enseña, prefiero que le tapen los oidos apenas llega y el chico no hable hasta los 12.

Y a medida que el tiempo pasa, la cosa se pone peor: el chico de preescolar no está por aplicar en Harvard, aflojemos con la presión. Sigo insistiendo que yo aprendi a leer y a escribir en primer grado, no entiendo por que ahora si el chico no lee y escribe poemas en sala de 5 no está en condiciones madurativas e intelectuales para empezar el primario. Seríamos mas idiotas antes?

Tampoco me interesa que sepa contar hasta 3256 ni que sepa hacer la vuelta carnero. Ya aprenderá, denle tiempo. Aunque sean los mas grandes del jardin, todavía no cumplieron 6 años. No hace falta que les tomen evaluaciones de ingles (?).

Las madres argentinas (y sospecho mundiales aunque no tengo estadisticas que lo demuestren) sufren el ingreso del pequeño a primer grado como si fuera un nuevo parto. Las entiendo. Habiendo pasado ya tres veces por el incomodo momento de llevar al niño el primer día, vestidito de persona, a ver izar la bandera escuchando altaenelcielo, se, a ciencia cierta, que ese es el último momento de paz y tranquilidad que podemos vivir. No lo quiero decir mucho, todavia hay madres primerizas que llenas de ilusión llegan a ese día, desconocedoras de lo que les espera.

Ya se enterarán en la primer reunion de padres. No hay otra. Ahí se desayunan que su angelito, que todavía pronuncia mal las erres, va a tener examenes. ¡Examenes! Todavía no son capaces de escribir el nombre en cursiva y ya los examinan. Hablan en estas reuniones tambien los maestros especiales. La de plástica nos cuenta que van a estudiar la obra de Kandinsky y nosotras nos preguntamos quien carajo será ese ruso. La de música nos informa que aprenderan a tocar el triángulo y los toc toc y una se pregunta cuánto tiempo pasará antes de que esos toc toc vayan a parar al marulo del gordito Estevez.

Las maestras de primer grado son seres que irradian energía y entusiasmo en esta primera reunion pero no se confíen. Va a haber otra reunion, privada, que se llama entrevista personal y ahí agarrate. Pasan a manejarte la agenda, los chicos no deberían ver tele, ni jugar con la compu ni a la pelota. Lo primero que debe hacer al volver del colegio son los deberes. Porque hay deberes. Al ver tu cara de espanto te los disfrazan con “lo que tiene que hacer es completar lo que no terminó en clase”. Bullshit. Recortar letras de una revista y formar palabras no es algo que no terminó en clase.

Las reuniones se van sucediendo y hay colegios en los que hasta te hacen firmar un libro de actas (?) para cubrirse mas adelante. Capaz que te demandan si a tu hijo no le germinan los porotos. La cosa es que una llega, se sienta, se entera de cuales son los lineamientos generales del colegio (que los viene escuchando desde la entrevista incial antes de salita de dos) y vuelven las maestras con la perorata de matematica, lengua, ingles. Lo que estan haciendo, es explicarnos que se nos viene la noche.

Hay tambien reuniones informativas de campamentos, convivencias, comuniones (en caso de colegios catolicos, claro) que se suceden año tras año. Una trata de arrastrar al señor padre pero los tipos son piolas, esquivan el bulto con habilidad y se quedan en casa mirando el partido.

Y así, casi casi sin darse cuenta una llega, sonriente a la reunion de padres del último año. La sonrisa se debe a que, finalmente, se acaban estos oprobios y por suerte, en la facultad no hay reuniones de padres. Mal hecho. Lo de la sonrisa digo. La primer reunion de padres del último año es el brutal inicio de una pesadilla. Que dura los 9 meses de clase.

El viaje de egresados, la fiesta de egresados, el buzo de egresados. Todo, ese año, gira al rededor del egresado. Que se pasa el año de gran joda, no da golpe, se lleva todas las materias y termina el día de la colacion de grados, debiendo 6 materias y una previa del año anterior. O sea, el egresado no egresa.

Estoy absolutamente de acuerdo con el postulado de que los padres debemos involucrarnos activamente en la educación de nuestros hijos. Por eso pago el colegio todos los meses, lo llevo todas las mañanas, le llevo el almuerzo al mediodía y no recuerdo habermelo olvidado ninguna tarde. Pero que algo quede bien claro. Yo no pienso sentarme a hacer deberes con él. Yo ya los hice. Y ya expuse mis razones acá.

¿Ratearte? Ni lo sueñes…

13 May

Si yo fuera directora de un colegio y se ratean en masa, los tapizo de amonestaciones.

about 8 hours ago via TweetDeck

Me resulta difícil meter solo en 140 caracteres la indignación que me provoca últimamente escuchar a los supuestos responsables de que nuestros hijos aprendan, hablar sobre el tema de la rateada, en radios, diarios y televisión.

Escuché al ministro de educación, la semana pasada y me saqué el sombrero. Decía que había que enseñarle a los chicos que las normas hay que cumplirlas y que ir al colegio no era opcional. Bien, pensé. Y lo dije:

Escuché hoy al ministro Sileoni. Me saco el sombrero aunque sea K. 12:25 PM May 6th via TweetDeck

Pero es bien sabido que en el gobierno kirchnerista no hay que confiar, uno dice algo con un poco de sentido común y al ratito nomas, le bajan linea, parece que ser coherente no estaba dentro de los requisitos para aplicar al trabajo. Y ya no es taaaan firme en sus declaraciones.

“Ni complacientes ni represivos. No queremos ser condescendientes ni tampoco exagerar la sanción. No estamos pensando en la doble falta, castigos especiales ni en una crítica sin análisis. Los chicos están queriendo comunicarnos algo y, en este sentido, hay consenso en que debemos escucharlos”, justificó el ministro.

Dijo también que éste es un fenómeno nuevo y no nos vamos a pelear con la herramienta. Nos gusta la herramienta, la alentamos, pero cuando la utilizamos para construir (?)

No me queda claro cual es la herramienta de la que habla. Será feisbuc, pero me parece que está desviando el punto el señor ministro. Nadie dice que feisbuc esté mal (bueh, si, yo lo dije acá pero no viene al caso), lo que está mal es que los chicos se rateen. Con feisbuc o haciéndose señales de humo.

Escuché en una radio a una pediatra medio psicologa (y, sabran disculpar, bastante boluda tambien) que explicaba que los adolescentes son rebeldes por naturaleza y que no podemos (¡¡¡no podemos!!!) ir en contra de esta nueva manera de relacionarse con los pares. Agregaba la sesuda que sería poco recomendable (si, poco recomendable) que las autoridades educativas o los padres interfiriéramos en este nuevo modo que tienen los adolescentes de ir contra la opresión y la autoridad. Así como lo escuchan. Yo la oí. No retuve el nombre pero les juro que esas eran sus palabras.

También tuve la suerte de escuchar en la radio a unos chicos del colegio Raggio que se hicieron la rata hoy. Los entrevistaba Chiche y mientras iba manejando, yo me agarraba la cabeza. El tal Tomás Ledesma (si, el tipo de 14 años da nombre y apellido, orgulloso) nos contaba que hoy fue para el colegio como un día normal. Pero en la puerta se encontró con otros tres que se rateaban entonces decidió ratearse. Nada de plan, nada de adrenalina. Pintó ratearse y listo. ¿Y dónde estaba el energúmeno éste y sus amigos? Enfrente del colegio. Ratearse para quedarte en la vereda de enfrente del colegio, ademas de aburrido me parece un poco suicida. Se supone que si te ve la directora te ponen amonestaciones, o no? En mi época era así, al menos. Le preguntaron al tal Tomás Ledesma si los padres sabían que se había rateado y el tipo dijo que no. Bueno corazón, diste nombre, apellido y colegio, ya se deben estar enterando.

Por otro lado escucho madres como yo que dicen que barbaridá, los chicos están organizando una rateada para el viernes 28 de mayo, ¿que vamos a hacer? No dejarlos ratearse, propongo. Me miran con espanto: Pero pobrecitos, si son los únicos que van al colegio, los van a tildar de botonazos, los van a cargar. Intento, con poco éxito explicar que si ninguna madre deja faltar a su hijo, no va a ser uno solo el que va al colegio sino…todos. No me entienden. Siguen farfullando noseque de mi hijo me mata si le hago eso…

Yo no soy una madre represiva. Tampoco soy una madre liberal. Soy una madre común y corriente.Los chicos saben que tienen libertad y que pueden plantear las cosas que les pasan sin que se arme la de Dios es Cristo y nosotros, sus padres, pongamos el grito en el cielo, como se te ocurre plantear algo así, pequeño demonio! Sus opiniones y necesidades son valoradas siempre pero la realidad es que, por esas cosas de la vida, el titulo de padres lo tenemos nosotros y somos quienes tenemos también la ultima palabra. Y no hay pataleo posible, podemos discutir, podemos ceder en limites que antes nos parecían infranqueables pero hasta cierto punto.

Si Mateo, de 16 años, me pide faltar al colegio porque tiene que estudiar para un trimestral o terminar un trabajo que no hizo porque se colgó, o simplemente porque está cansado y ese día no tiene ninguna materia importantisima, ok, faltá. No me hago historia. Suele terminar el año con entre 15 y 20 faltas. No me jode. Quedate en casa, estudia, dormí o mirate las uñas.

Pero pongámonos de acuerdo en algo. Faltar porque una manga de nabos decide que el 28 de mayo (y no es un problema de fechas, ponele un 4 de junio, un 19 de agosto o un 20 de septiembre, es lo mismo) hay que faltar al colegio para ir a una plaza a tocar la viola y divertirse un rato, no. Parafraseando a mi compañía celular: es simple, es claro.

No hay opción al pataleo. Las reglas se cumplen. Y, no ratearse es una regla. Aquí y en la China. No pienso empezar con la perorata de cuantos chicos darían lo que no tienen por poder estudiar en lugar de tener que estar trabajando a tu edad, ni con el blah blah de todo lo que tus padres nos esforzamos para que seas algo en la vida… Nahhh, no vale la pena. La psicología se la dejo de regalo a la pediatra que hablaba por la radio. Ese día lo llevo a la puerta del colegio y me aseguro de que este adentro antes de seguir con mi vida.

Hay veces que es un rotundo NO. Y esas veces, como son pocas, son inapelables.

Haciendo los deberes con mi hijo…

20 Abr

“A los veterinarios la nacion toda les debe respeto y homenaje”¿A quienes? “A los veterinarios”. Lee bien. “A los ve-te-ra-nos”

about 4 hours ago via TweetDeck

Ayudar a hacer los deberes a un hijo de entre 6 y 18 años debería estar prohibido por la Convención de Ginebra y los tratados internacionales. Sé lo que les digo, soy madre de tres. Y aquí expongo mis razones:

  1. No es recomendable para la buena relación materno-filial:Una logra odiar a un hijo cuando no es capaz de leer una oración del estilo “mamá amasa la masa” sin deletrear. Y los hijos logran odiar a la madre cuando esta dice por vez numero cuarenta: leelo de vuelta pero, esta vez, leelo bien.
  2. Te hace dudar de que semejantes burros sean tus hijos: Definitivamente, a vos te cambiaron en la clínica, yo tomé ácido fólico todo el embarazo y a vos el cerebro no se te desarrolló del todo.
  3. Te enfrenta con el padre de tus hijos (y con toda la familia política): Esto no viene de mi lado, para mi que son los genes de tu padre…
  4. Generás un odio natural hacia institución educativa: ¿Para qué pago el colegio si después las tablas te las tengo que enseñar yo? ¿Eh?
  5. Compadeces a la maestra al pensar que si vos no podes con uno, al que te unen lazos de sangre¿Cómo hará ella con 28?
  6. Te preguntas, seriamente, si no sería mejor dejar que tus hijos aprendan en la escuela de la vida.A vos te trae menos problemas y es mucho mas barato. Sobre todo cuando la cuota del colegio llega junto con el boletín.
  7. Evaluás la posibilidad de entregar a tus hijos a unos gitanos que justo pasan por ahí y que ellos se hagan cargo de las enseñanzas del mocoso. No sabrá la tabla del 7 pero aprenderá a bailar calé y quién te dice, capaz que termina famoso como Joaquín Cortés.
  8. Te sorprendes al ver que no podes leer la letra imposible, borroneada, escrita con lápiz negro. Te das cuenta que necesitas anteojos. Buscas el teléfono y pedís hora en el oculista y mientras, tu hijo escapa y se va a jugar a la pelota.
  9. Volvés a aprender las tablas.Otra vez te resulta dificilisimo acordarte que 7×8 es 56 y que 8×9 es 72. Buscas la calculadora para corroborar el resultado. Tu hijo, nativo tecnológico, te la afana y la mete en su mochila.
  10. Volvés a aprender los ríos de la provincia de Córdoba.Te das cuenta de que no eran tan difíciles, 1°, 2°, 3°, 4° y 5°. Le explicas lo fácil que es al energúmeno, pero el no lo entiende.

Por esto y por muchas cosas mas hay que desentenderse de la educación de los hijos. ¿Acaso tu madre se hacía cargo? ¿Alguna vez te calcó un mapa de Asia menor? Las madres de antes tenían paciencia mas corta y mano mas larga. Y en algún momento nos equivocamos las madres modernas y aquí nos ven,sentadas al lado del párvulo ignorante, poniendo los ojos en blanco, intentando que sean capaces de escribir dos renglones de la palabra “observador” sin errores de ortografía. Déjenme que les avise de antemano: No lo logran. Al menos el mío, no.



Dime cómo eres y te diré en qué falló tu madre.

5 Abr

Madre multitask, hice una vez un sombrero con chupetines (?) una maqueta del coliseo romano (??) y un mapa gigante del canal de Panamá (???)

about 22 hours ago via TweetDeck

Estoy convencida de que existe la madre perfecta. También existen diferentes criterios de perfección y ahí es donde radica el problema.

Uno puede hacer lo que le plazca de la vida. Vivir en medio de una gran ciudad rodeada de millones de personas o mudarse al medio del campo y no ver a nadie en meses. Pero es inevitable. Apenas una tiene un hijo, comienza, lo quiera o no, a relacionarse con otras mujeres de la misma especie. La especie MADRE.

Dime como eres y te diré en que falló tu madre:

Las madres son el tema preferido de los psicoanalistas. Andá a saber como fue la madre de Sigmund Freud, pero la culpa de todos nuestros males, de todos nuestros problemas habidos y por haber radica en nuestra mamá. No importa qué haga o cómo lo haga, si uno termina mirando el cielorraso de un analista, llegará a la conclusión de que todo lo que haya hecho, lo hizo mal.

Aveces, el tipo tiene razón, hay algunas madres que merecen el linchamiento publico y una tiene la suerte de conocerlas en salita de dos años y sufrirlas para toda la vida.

Tipos de madre que una conoce en el jardín de infantes y en que devienen cuando estamos en quinto año o como se llame:

Madre Primeriza: La que es madre por primera vez. Puede que sea también la única vez o que después de ese vástago vengan 8 mas, no importa. La madre primeriza es siempre primeriza con ese primer hijo y el pobre va a sufrirla día tras día por el resto de su vida. La madre primeriza es miedosa, vive preocupada y a fin de cuentas termina siendo un poco patética. Una la ve dejar al enano en el jardín con lagrimas en los ojos, siempre avisándole a la maestra que el chico tiene tos, tiene mocos, tiene el pechito tomado. Siempre tiene algo. La maestra la mira con cara de hastío pero ella no se amedrenta. Y al día siguiente, a la tos, los mocos y el pechito tomado le suma cierto dolorcito acá que casi no pudo dormir, pobrecito. Una empieza a dudar de la ventaja de que ese chico sea amigo del propio, no vaya a ser que le contagie algo. Pero no hay que temer, el chico falta 3 de 5 días a la semana porque al menor indicio de algo mas grave la madre primeriza lo lleva al pediatra y pide que lo internen en el hospital mas cercano. Después avisa al colegio para que nos avisen a las demás madres y vayamos a preocuparnos con ella porque el mocoso tiene… mocos. Las demás madres no solemos darle mucha bola y solo recibirá muestras de solidaridad de otras madres primerizas como ella, que en el fondo, la envidiarán un poco, no hay nada mejor que poder poner los ojos en blanco y decir: porque este chico me trae tantos problemas con la salud!

La mayoría, en cambio, le huirá a la madre y al crío, que siempre está medio gris, tosiendo bajito y diciendo que le tiene miedo al perro. Pasa el tiempo pero la madre y el hijo no cambian. No va a los campamentos, no va a las convivencias ni va a los cumpleaños. Se agarra todas las pestes y tiene que pedir la reincorporación año tras año. Se rompe huesos en el partido de rugby contra los de un año menos, se corta la cara y necesita 7 puntos jugando al quemado al chocar contra el gordito Contardi en el recreo de la mañana y por mas que lleva el off en la mochila, todos los mosquitos lo pican a el, le producen ronchas y queda medio deforme buena parte de Marzo.

En quinto año la madre sigue igual que en el jardín, lo lleva y lo busca todos los días y debe vivir cerca del colegio para poder llevarlo a almorzar todos los días, jamas una madre primeriza confiaría en lo que le dan en el comedor.

Resultado: un hijo anodino, debilucho, haciendose drama por todo y una madre anodina, debilucha y haciendose drama por todo.

La madre ventajista:

Ojo con esa. Avanza de a poco, se hace la simpática, te charla en la puerta y dice que su hijo, Tomasito, siempre habla del tuyo, son mejores amigos, lo nombra todo el tiempo. Haces un paneo cerebral intentando recordar si tu retoño alguna vez nombró al Tomás en cuestión y recordás vencida, que tu hijo no pronuncia palabra porque está en sala de dos y todavía usa pañales. Le sonreís amablemente pero la otra insiste: vos sabes que ayer me decía quiero jugar con Javi, quiero jugar con Javi, no es amoroso? Me deja pensando… quiere jugar con mi Javi? Que no presta nada, que es un malcriado? En fin, que juegue con Javi si es lo que quiere…y digo dale, que buena idea. Inmediatamente, rápida de reflejos, agarra a su Tomasito y me lo enchufa en el auto ante la atónita mirada de nosotros dos, Javi y yo. Me llevo a Tomasito a casa y ahí empiezan los problemas, sube corriendo al cuarto y se pone a revolear todos los juguetes de mi Javi que, por supuesto no quiere prestarle. Les doy el te y al mio le agarra el sueñito postmerienda. Se duerme plácidamente y el Tomasito se queda en casa dando vueltas y pretendiendo jugar conmigo. Me pregunto, habiendo pasado 20 minutos de la invitación, si la madre vendrá a buscarlo pronto. A las tres horas, la susodicha llama para avisar que está un poco demorada… Cargo con Tomasito peleando con Javier hasta las 8 y media que aparece la madre y con una sonrisa pregunta que tal se portaron… el mío como siempre, el tuyo ni idea porque no lo conozco ni tengo ganas de conocerlo.

Pasan los años pero no las mañas, Tomasito se convierte en Tomás y se sigue invitando a casa sin ningún problema, llega a cualquier hora, abre mi heladera y hasta alguna vez lo vi tomar coca del pico. La madre sigue igual de piola, mi hijo jamas cruzó la puerta de su casa y el suyo se quedo a dormir 34 viernes en un año y hasta me lo llevé, sin invitarlo yo, desde luego, un enero a Pinamar.

Resultado: Nunca serás amiga de ella, no vaya a ser que le tengas que pedir un favor y no pueda negarse. Pero al final te encariñas con Tomás y hasta capaz que el tipo termina estudiando la carrera universitaria en tu casa. Asegurate de tener vasos a la vista, así no toma la coca del pico.

La madre hippie:

Está en la puerta del jardín con un floripondio en la cabeza, una falda larga de dudoso gusto, unos cuantos collares coloridos y ojotas aun en invierno. Parece inofensiva, huele a patchouli y siempre tiene buena onda. El hijo es igual, medio pelilargo, medio sucio, cuando viene a casa es un placer, el chico siempre quiere jugar a lo que sea, no tiene problemas para nada, la sonrisa no se le borra de la cara y es un buen invitado. Siempre y cuando no lo invites a comer. Es vegetariano, lo llevas a macdonalds y no quiere cajita feliz, le das una medialuna y te pregunta si no hay muffins de avena y soja, no le gusta la coca y te pide que le des un jugo exprimido de naranjas orgánicas. Cuando crece sigue igual de buena onda, anda con la guitarra colgando, sigue tomando jugos de frutas exóticas y de vez en cuando se fuma un porro.

Resultado: Es un buen tipo, si no pasa a las drogas duras y no practica el sexo libre o la zoofilia, será un buen amigo de tu hijo.

La madre controladora:

Este espécimen de mujer piensa que sos una completa inútil para criar medianamente bien a tus hijos pero, a Dios gracias, ella está allí para darte una mano o dos. Aun que no se la pidas. Mucho mas si no se la pides.

Está desde las 8 menos 20 hasta las 4 y media en la puerta del colegio. Controla quien llega tarde, que pool estaciona mal, sabe quien faltó y encima, sabe porque faltó. Acapara a la maestra antes de que entre, a la directora antes de que toque el timbre, al profesor de gimnasia cuando sale para el campo de deportes y a la portera cuando está atendiendo a una pareja de futuros padres del colegio. Se entera antes que vos cuando tu hijo se da un golpazo y hasta llega antes que la ambulancia porque la madre controladora, vive cerca del colegio. Es la primera que invita a tu hijo de sala de dos, solamente con la intención de conocerte a vos y empezar a controlarte. Porque aunque te avives a tiempo, la mina te va a controlar. Te va a avisar cuando tu hijo está en penitencia sin recreo por no hacer los deberes porque justo ella pasó por el patio a esa hora, te va a comentar que tu hijo no almorzó los ñoquis que le mandaste porque ella estaba justo a la hora del almuerzo y te va a preguntar de donde sacaste la información sobre la topografía de los Cárpatos que pidió la profesora de geografía. Pedido del que, por supuesto no estabas enterada. Tu hijo la va a odiar. Su propio hijo la va a odiar. Las otras madres la van a odiar. Ni hablar de directoras, maestras y porteras. A ella no le importa nada. Y allí estará, el día en que la reunión de padres de cuarto grado sobre como aprender la tabla del seis y el día en que se decide a donde se van los chicos de viaje de egresados en quinto año. Es infalible.

Resultado: No vas a ser diferente al resto: vos también la vas a odiar.

La madre superada por la situación.

Fácilmente reconocible, con lagrimas en los ojos cuando la maestra de sala de tres le avisa que su hijo le pegó un mamporro a un compañerito. Pone los ojos en blanco, suspira y dice que ella ya no sabe que hacer con este chico. Mientras tanto, el pequeño gamberro le tira piedras a los autos que pasan por la calle. Y lo único que hace la madre es decir: Santiaguito… no se tiran piedras.

Santiaguito faja a sus compañeros en sala de 2, se agarra a piñas con uno de 3° (y lo deja llorando) cuando está en 1°, molesta en clase y le produce un ataque de nervios a la maestra en 5°, lo sacan sistemáticamente de la fila cuando izan la bandera durante 6° y 7°, lo tapizan de amonestaciones durante todo el secundario, se junta con la mas baja calaña del barrio, se lleva todas las materias que aprueba en marzo porque será delincuente pero no es burro y en el viaje de egresados se pone en pedo y sale en TN porque causa destrozos en el hotel de Bariloche. Y la madre seguirá diciendo que no sabe que hacer con este chico. Los compañeros le tienen simpatía porque es el que los defiende a patada limpia en la plaza si unos chorritos les quieren afanar el celular y lo cubren cuando llega a las 24 amonestaciones para que no lo rajen del colegio. Las madres le huimos como a la peste porque desde que es chico cada vez que viene a casa, tu hija menor termina llorando porque agarra el Barney y lo usa de putching ball, el perro termina rengueando porque ligo alguna patada y nosotras terminamos tomando un nervocalm cuando la madre, que sigue sin saber que hacer con este chico, finalmente nos hace el favor de llevárselo. Y juramos no invitarlo nunca mas.

Resultado: Mientras defienda a tu hijo de los chorros de la plaza está todo ok.

La madre permisiva:

Variante de la madre superada por la situación pero con un agravante. Esta no lo hace por incapaz, sino porque quiere. Deja que el crío se suba arriba de las mesas, que salte encima del gato, que faje a quien se le cruce y que te pise las alegrías del hogar blancas que tenes en el cantero cuando viene de visita. Y encima, todo lo hace con una sonrisa en los labios, repleta de orgullo materno, mientras cría a un emulo de Atila. El chico es un desaforado que dejaría boquiabiertos a los borrachos del tablón cuando lo llevas del colegio a tu casa. Llega hecho una tromba y en el camino patea la bicicleta. Le decís: che, vos tranquilizate y el descarado se da vuelta y te responde: chupala! Hasta a tu hijo de 3° le da vergüenza. Juega a la wii gritando como un energúmeno y salta por tus sillones tapizados con madrás de la India con los botines sucios. En los 12 años que es compañerito de tu hijo lo invitas una sola vez. Suficiente. No tanto por el hijo que es francamente insoportable sino por la madre, que festeja cada ocurrencia del impresentable con un: que plato, es igual a su papá.

Y si hay algo que no querés en tu vida es cruzarte con ese papá.

Resultado: Es probable que lo echen antes de 6°. Las otras madres irán al colegio a quejarse. No hace falta que vos hagas nada, ellas lo harán por ti.

Hay infinitas combinaciones, no es una regla fija.

Tambien estamos las madres perfectas de las que hablaba al principio. Esas que somos un encanto de personas, ocurrentes y simpáticas. Somos las que, ante la inevitable confrontación con un hijo, cualquiera sea la edad que tenga, tenemos siempre a mano la respuesta que cierra puertas y deja sin argumentos a cualquiera: LO HACES ASÍ COMO DIGO YO PORQUE SOY TU MADRE!

Malditos celulares

24 Mar

SMS de mi hijo de 16, desde el colegio: necesito una bandera de USA para la ultima hora, me conseguis una? Diganme que me esta jodiendo…
23 March 14:23 from tweetdeck.

¡Pero que bien vivía mi madre! Nos levantaba a las 7, nos daba el desayuno, nos decía “Idos, idos, que llegais tarde”, nos subía al auto de mi viejo y se desentendía de nosotros hasta las 5 de la tarde, hora en la que nos esperaba con el té servido.
Nueve horas y media de absoluta libertad. ¿Y todo por qué? Porque no existían los celulares. Te ibas al colegio y ahí no te salvaba nadie. Si te olvidabas la tabla periódica, el mapa de asia menor o el palo de hockey, sencillamente te jodías. Utilizabas tu imaginación para inventar una excusa creíble y válida o asumías el 1 que te encajaban con hidalguía.
Si se armaba un programa para la salida del colegio y no habías avisado, te embromabas o corrías el riesgo de que tu madre llamara a la cana para que te busque en hospitales y morgues porque en lugar de volver a las 5 te ibas a tomar nesquik a lo de fulano.
Si te olvidabas el almuerzo en el auto de tu viejo, te cagabas de hambre. Aunque en realidad si el almuerzo que olvidabas era un yogur descremado, tampoco tenías planeado almorzar opiparamente. Si te dolía la cabeza, convivías con ese dolor el resto del día porque lograr que llamen a tu madre desde portería y luego que tu madre te fuera a buscar era una hazaña.
Esa era la vida que teníamos y la realidad es que sobrevivimos varios sin secuelas muy importantes.
Pero nuestros hijos, a diferencia nuestra, cuentan con un aliado. Un aliado que nosotros mismos les damos pensando que es la solucion a todos nuestros problemas porque asi nos lo pintan y en realidad es el inicio de todos estos. El telefono celular.
Cuando tienen 13 años (casasmas, casasmenos) les obsequiamos el primer celular para tener cierto control sobre sus movimientos, saber donde andan, con quien andan y que tengan linea directa con mamucha en caso de emergencia. Pero aquí reside un problema de semántica. A ver, redefinamos emergencia: los padres nos referimos a cosas importantes, como que los persigan una horda de zombies en la media cuadra que caminan hacia el kiosco o que se caigan de la bici y sufran fractura expuesta mientras van al club un sabado a la tarde.
Para nuestros angelitos emergencia es otra cosa. Por ejemplo, olvidarse la flauta Melos de Riccordi en casa el día que tienen música, o las hojas canson numero seis el día que tienen plástica o sencillamente, la calculadora cualquier día de la semana.
Y llaman. A cualquier hora llaman.
Algunos ejemplos:
7:45 dejo a Paz en la puerta del colegio y rajo a llevar a Mateo a su colegio primero y a Javier al suyo después.
7:55 suena el celular: Má, me vas a matar, me olvidé la autorización para ir al exploratorio, me la tenes que traer ya mismo porque salimos en 5 minutos.
¿Como hago? Ah, no se, arreglatelas.

10:20 mensajito de Mateo: Má tenés que venir a firmar la nota que no te dí ayer, si no venis ya me ponen sábado (NdlR: que te pongan sábado es que el muchacho tiene que ir un sabado a la mañana al colegio, ellos la pasan bomba porque los mas tarambanas son los que van, vos tenes que levantarte al alba un feriado, ergo, el castigo es para los padres, no para los crios)
10:21 mensajito mío: No puedo ahora estoy en el centro, deciles que me llamen y yo digo que la firmé.
10:22 mensajito de Mateo: No puedo, sólo puedo presentarla firmada, mejor vení, pero vení YA!
A ver, corazón, ¿qué parte de estoy en el centro, ergo a 25 km, vos no entendiste?

9:14 mensajito de Paz: má, si te llaman, decí que sí, que la firma de las amonestaciones es tuya.
¿?

10:45 mensajito de Mateo: Cuando vengas le das $20 a la remisería? No pude pagarle al remis porque no me habías dejado plata.
10:46 mensajito mío: Y porque volviste en remis?
10:47 mensajito de Mateo: porque estaba cansado, hicimos medio test de cooper che, sabes lo que es eso?
Si, lo sé. Medio test de Cooper es correr 6 minutos, cuál es la hazaña?

17:36 mensajito de Mateo: de casualidad no estas en San isidro no?
17:37 mensajito mío: no.
17:38 mensajito de Mateo: Shit! no me traes el bajo que quiero ir a la sala de ensayo.
17:40 mensajito mío: no
17:41 mensajito de Mateo: shit!

04:39 mensajito de Paz: Ahí estoy volviendo, me olvide las llaves. (NdlR: 5 menos 20 de la matina, WTF???)

09:27 mensajito de Mateo: el broli de Biología sirve, compralo.
11:22 mensajito de Mateo: ah, no, pará, no sirve parece, no lo compres.

07:05 mensajito de Paz: má, me quiero morir, me olvidé la libreta, no me dejan rendir, me la traes porfis? (NdlR: a las 7 en punto la dejé en la ciudad universitaria para volver a los pedos a casa para despertar a sus hermanos y llevarlos al colegio, ergo siendo las 7:05 todavía no había llegado a Libertador)
07:06 mensajito mío: no boluda, no puedo, no hago a tiempo.
07:07 mensajito de Paz: que turra mamá, no se te puede pedir nada! (¿?)

La realidad es que, confieso, la culpa es mía. Yo no debería atender el telefono. Tendría que dejarlos que se las arreglen solos y que cuando vuelven a las cinco me echen la bronca. Pero no es facil. Porque si no respondo mensajes, llega la llamada. Y son insistentes, pueden llamar 30 veces si hace falta. En fin, actúan como actúan personalmente, pero por medio de mensajes de texto:

09:34 mensajito de Paz: má, plischu, plischu, cuando salgo a las 4 y 20 me buscas y vamos a rapsodia? hoy tengo una fiesta y no tengo ropa.

09:36 mensajito de Paz: má, dale que te cuesta, no seas guacha, lo re re re necesito.

09:38 mensajito de Paz: dale má, contestame.

09:40 mensajito de Paz: Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

No es facil, sepanló. Todos aquellos que aún no han cometido el error de comprar un telefono celular para sus hijos pensando que con ese aparato tendran todo bajo control y que podran seguirles el rastro adonde sea que vayan, enterensé que no es así. La mayoria de las veces en las que uno quiere saber que ha sido de su vida no responden. O se olvidaron el celular en lo de Fulanez, o lo tienen en vibrador en el fondo de la mochila o lo tienen sin batería. O sin credito, entonces no pueden responder mensajes. Los 50 mangos del abono se los gastaron hablando con amigos o pidiendo boludeces a sus padres. Y cuando el telefono realmente hace falta, no les sirve.
Cuidensé del fatal momento de regalar uno, porque es un viaje de ida. Y ya no hay vuelta atras.

1° día de clases

2 Mar

Alegre muchachada, si a partir de ahora escuchan pataleos, llantos y maldiciones, es mi tesorito despertandose para ir al colegio.
about 15 hours ago via TweetDeck

Llegó el día y volvimos al colegio. Anoche la cosa se puso espesa, como era de esperarse. Después de 3 meses de vivir como un adolescente renegado, acostandose a las 3 de la mañana, viviendo el día entero en patas y durmiendo hasta las 12, hubo que cambiar radicalmente de hábitos. Nada fácil, para que voy a mentir.
Lo mandé a bañarse a las 8, le saqué los piojos a las 8:15, le puse a la fuerza el pijama a las 8:30 y lo mandé al papá a que compre MacDonalds a las 8:35. Para las 9:15, hora del toque de queda habitual ya se había lavado los dientes y estabamos rezando el Jesucito de mi vida.
9:16 apagué la luz y dije buenas noches. Y canté victoria. Mal hecho. A las 11:30 descubrí, sorprendidisima por cierto, que el tipo andaba dando vueltas. Ante la excusa de “no tengo sueño” deambulaba sin rumbo fijo por la casa. Lo mandé de vuelta a su cama varias veces y la misma cantidad de éstas, el tipo me ignoró. A las 12 fuí a dormir yo y se metió en mi cama. Bien, pensé, ahora se aburre y se duerme. Pero no hubo caso. Se movía, pataleaba, suspiraba y a la una decidí que si no lo desterraba, yo tampoco iba a dormir. Asique marche a su cama y sin chistar.
A las seis sonó el despertador y me levantaron con grúa. Bajé a la cocina para seguir mi ritual de prender radio, tomar cafe, maldecir al gobierno por lo que han hecho o van a hacer, buscar el diario, abrirle al perro, tomar mas café, ponerme los lentes de contacto, abrir twitter, leer Urgente 24 y darle los buenos dias al conventillo.
7 y 30 me armé de valor y fui a despertar a Javier. Complicadísima tarea porque, obviamente, el tipo estaba en su quinto sueño y le faltaban horas para despertarse. Lo vestí como pude, maniobrando el peso muerto. Estaba tan desnucado que no afloró su mal humor habitual para esa hora y fuí capaz de cambiarlo sin contratiempos hasta que hubo que ponerse los zapatos. Las raices guaraníes de mi hijo han quedado demostradisimas en estas vacaciones, salvo para Nochebuena y Año Nuevo que logré ponerle zapatillas, el resto de los 3 meses anduvo en ojotas o en patas. Logicamente, ponerse medias y zapatos no le gusto ni medio. Me pesan (?) decía y pateaba el piso.
Finalmente, a la rastra, lo pude bajar a la cocina donde, como era de esperarse, no quiso desayunar.
E intenté convencerlo de ir caminando. Vamos! Nuestra casa queda a exactas 4 cuadras del colegio y estacionar ahí, el primer día, es practicamente imposible. No quería saber nada. El único que estaba con ánimo para venir a caminar conmigo era Fox, el perro. Javier aún dormitaba en su silla. Y maldecía por lo bajo. Me colgué la mochila, el lunchbox y la carpeta de plastica, numero 6 que tiene dimensiones importantes y salimos. El aire de la mañana lo despabiló un poco, asi que en dos cuadras logré despertarlo y hasta me atrevo a decir que se le había pasado el mal talante. Cruzamos la vía y nos fuimos acercando, con vanas promesas de vas a encontrar a todos tus amigos. A medida que avanzabamos me llamó la atención el poco tráfico. Curiosa situación, la entrada al Holy Cross es siempre un quilombo padre. Definitivamente algo pasaba. Cuando llegué a la puerta me avivé. Por tercera vez en mi vida, llevé el primer dia de clase a mi hijo al horario en que entran todo el año. Y como siempre, en ese colegio, el primer día entran a las 9:45. La portera me sonrió y se atajó, al ver que yo no sonreía: Mandamos una nota con el boletín, en Diciembre del año pasado, avisando que las clases empiezan a las 10 menos cuarto…
This is me, remember? Cómo voy a acordarme de una nota que me dieron en diciembre del año pasado si no me acuerdo de la hora a la que tengo que despertarme cada día?
Y bueh, volvimos con Javier que seguía tan dormido mi alma, que ni siquiera entendió del todo que se había levantado al alba al pedo, sólo porque la madre no se enteró (y si se enteró no se acordó) de que era al pedo.

Vuelta al colegio.

28 Feb

Buenos dias al conventillo. Anoche había humo, hoy está nublado. Linda manera de terminar las vacaciones. Mañana, terroristas al colegio!
28 Feb 2010, 8:46AM from Tweetdeck

Último día de vacaciones. Tecnically, sólo para Javier que es el que mañana empieza las clases pero de alguna manera lo es para todos porque ya mañana la casa entra en régimen escolar, horarios establecidos y deberes. Que fiaca.
Mateo recién empieza las clases el miércoles. Paz ni idea, a finales de Marzo según escuché decir. No importa, esta noche ya habrá toque de queda para el pequeñajo. Después de 3 meses de irme a dormir antes que él, de dejarlo apoliyar hasta las 12 y de no hacerme cargo de mis deberes de madre porque estamos de vacaciones, mañana los retomo.
Me levanto a eso de las 6. ¿Por qué tan temprano? preguntaran los mas dormilones, a quienes envío en este sencillo acto mis mejores deseos. Pues porque necesito tiempo para mi sola. Escuchar la radio, meterme en twitter, ponerme los lentes de contacto y sobre todo, tomar café. La suficiente cantidad de café como para poder despertarme. Y eso es bastante café. Una de mis mas inteligentes adquisiciones ha sido una cafetera con timer. Pongo el despertador a las 6 y la cafetera a la misma hora. Mientras me levanto y me visto, se hace el café. Para cuando bajo, lo tengo recién hecho. Maravilloso.
A las 7:10 subo a despertar a los enanos. Javier lleva tiempo porque, depende del modo en que lo despierte, será el resto de mi mañana. Si le hago cosquillas, le doy besos y lo dejo que se despierte de a poco, el tipo tendrá el mejor de los humores para cambiarse, bajar y desayunar. Si lo despierto a las apuradas, dicto mi sentencia de muerte. Se levanta de mal humor (no en vano lo llamamos Grumpy desde que nació), no se quiere cambiar, no quiere desayunar y no quiere ir al colegio (cómo si existiera esa opción, jé). Por eso mis dotes de diplomática se ponen en juego todas las mañanas y buena parte de ellas salgo victoriosa.
Desayunando el chiquito pego el grito para despertar al mas grande, que duerme con el uniforme puesto (?), baja y desayuna sin abrir los ojos y sin dirigirme la palabra, se sube al auto y ronca sin vergüenza hasta que lo dejo en la esquina del colegio. Ahí me desentiendo de él, pero sospecho que no se despierta hasta eso de las 10 de la mañana (a juzgar por el rendimiento escolar, debería decir hasta las 12). Pego la vuelta para dejar a Javier que va al cole cerquita de casa y cuando llegamos, con beso sonoro y un “have a nice day”* lo veo entrar a toda velocidad, porque siempre quiere llegar antes que algun otro a la fila.
En ese exacto momento, cercano a las 8 de la mañana, empieza mi día. Hasta ahí, solo fuí mamá.

*Nunca supe del todo porque le deseo un buen día en inglés. Serán los antepasados anglosajones que no tengo, a juzgar por mi apellido. Pero no recuerdo haber dicho nunca “que tengas un buen día”… buen tema para charlar con el analista.