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Mi hijo, el mundial y yo.

28 Jun

Hay madres que dan la vida por sus hijos. Que piolas, es mas facil que aprenderse la formacion de Ghana, cosa que terminaré haciendo yo.

7:05 PM Jun 25th via TweetDeck

Durante 4 años, me defiendo bien. Con una mínima idea de lo que le pasa a newells en el torneo apertura o clausura, sabiendo si a Boca le va bien o si a River le va mal, ubicando en la tabla a Central, paso 4 años sin sobresaltos. La cosa se complica cuando llega el mundial y paso a mantener conversaciones trascendentales con el enano.

Cada jugador por su nombre: Nada de Higuaín, Tevez o Messi. En casa son Gonzalo, Carlitos y Lio. Con nombres como los brasileros. Y donde juega cada uno también es primordial. Gabriel juega en el Olympique de Marseille y los Sergios en el Atletic uno y en el Az Alkmaar de Holanda el otro.

Cada día un resultado: lo primero que pregunta el gusano cuando llego a buscarlo al colegio es cómo salieron los partidos. Tengo que tener una idea de quién ganó y saber quién metió los goles. Aunque los goleadores hayan sido Ri Jun Il y Andreaz Kirm.

Ojo con los cambios: Tengo que estar al tanto también si el DT genera cambios en medio del partido y si el Niño Torres entra en lugar de Villa. Se complica con Japón, porque son todos iguales. Salvo si Nakamura entra por Nakamura, ahí genero cierta confusión que lo deja confuso. O no.

Los técnicos, como de la familia: A Diego Armando se le suma Bielsa y el Tata Martino. Todos de ñuls y nos llenamos de orgullo. Pero hay otros que ya conozco, gracias a otros mundiales. Domenech, Lippi, Dunga, Vicente, Fabio Capello y Tabarez. Y me gustaban los partidos de Inglaterra porque lo mostraban a Beckham, que está mas bueno que comer dulce de leche a cucharadas.

Distintas formaciones: Xavi Hernandez es Shavi, no confundir con Xabi Alonso, que es Chabi. Grandes diferencias en la pronunciacion de la X inicial, ojo. Ni confundir a David Villa con David Silva. Y no me quejo, al menos soy capaz de pronunciar los nombres si me los acuerdo, cosa que, de mas está decir, no puedo con Skrtel y Ljubijankic. Con Brasil la tengo fácil, hablo de Kaka y Elano, hago algún chiste con eso y puedo salir airosa, ante las risotadas generalizadas del niño. Con Dinamarca también, todos terminan en EN, Poulsen, Sorensen, Jacobsen. Los holandeses van con Van, Van Persie, Van der Vaart, Van Bommel. Los griegos tienen apellido que parece examen médico pero con saberse tres, dejas fuera de competencia a cualquiera, mas que nada porque son largos. Salpingidis, Papadopoulos y Papastathopoulos (no, no es joda, existe). Si pide mas info, puedo meterle a Karagounis que es infalible, siempre genera risa como Elano. Los alemanes son fáciles porque son conocidos, Klose, Ballack y Podolski nos sacaron a patadas del mundial pasado, como olvidarlos. Si se queja porque Ballack no juega este mundial no importa, sigue estando su mística, respondo con cara seria y el tipo se queda pensando de qué número jugara Mística. Con los coreanos también es fácil engañar al enano, combinando Li, Cho o Yong soy capaz de armar la formación de Korea del Norte y del Sur. Y me sobra alguno.

Todo esto salió de mi cabeza. No hizo falta googlear nada. Es escucharla y escucharla a diario. Y sin darme cuenta, domino cierta información, que no sirve para nada mas que para charlar con el pequeñajo. Cualquier intento de meter un bocadillo con semejantes datos en cualquier reunión de trabajo, de colegio o de amigas, me miran con cara de esta mina está loca. Y no lo estoy en absoluto. Simplemente tengo un hijo futbolero. Y estamos en el Mundial.

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¡Que los cumplas feliz!

5 Jun

 

Hoy le festejo el cumple al de 8. A partir de las 4:30 el que quiera pasar, será recibido por 28 angelitos desenfrenados y 1 madre resignada

about 23 hours ago via TweetDeck

No importa la edad del hijo, el festejo de cumpleaños demostrará que clase de madre es una. Y no por una cuestión presupuestaria, sino por la relevancia que se le da a tan magno festejo.Ya sea que la tierna criaturita cumpla 1 o 27 años, las madres nos esforzamos en celebrar el onomástico con toda la pompa.

Como compramos toda la culpa que encontramos, en el super y hasta en los outlets, las madres transitamos cada cumpleaños como si fuera el último y ganamos experiencia en cada uno, que nos servirá para mejorar el próximo, con el único objetivo de lograr que la luz de nuestros ojos crezca sin traumas y frustraciones. Cosa que, aviso desde ahora, igual tendrán. Después de todo la relación materno filial se basa en un ida y vuelta de esfuerzos maternos y frustraciones filiales. Y no hay nada que hacerle.

Todo depende de la cantidad de hijos que una tiene. No es lo mismo que haya un sólo cumpleaños al año donde exponer toda la parafernalia materna que dividir el entusiasmo y el dinero en 7 fechas diferentes. Si una quiere desplegar la maternidad al palo debe tener pocos hijos, uno sólo si es posible. Si tiene muchos, se diluye como el tang en el agua y no se aprecia en todo su esplendor. Una pena, realmente.

Dime cuántos hijos tienes y te diré como será el festejo:

Lugar:

1 hijo: Plaza de juegos techada, Roof Garden del Alvear Palace, Temaiken.

2 o 3 hijos: Club, canchita de fútbol (si son varones, claro), salón infantil de barrio.

4 o mas hijos: En casa. O en casa de la abuela si es mas grande y la madre es lo suficientemente piola.

Decoración/ tema:

1 hijo: Castillo de Disney o Guerra de las Galaxias. Iluminación contratada, musicalización ad hoc. Tules para las niñas, Cartón corrugado pintado de colores brillantes para los niños. Manteles en composé con el tapizado de las sillas. Servilletas de tela. Globos metalizados de helio.

2 o 3 hijos: Unas letras que dicen Feliz Cumpleaños en la puerta, unos globos de colores y manteles de papel afiche que sobraron del cumple del viernes anterior.

4 o mas hijos: Mantel de hule con frutas en tonos beige, que es sufrido.

Comida:

1 hijo: canapés de jamón y trufas, sushi infantil (con caritas de Nemo), catering de los Guillén con brochettes de patitas de pollo y tomatitos cherry (los invitados se comerán las patitas y jugaran a las bolitas con los tomates)

2 o 3 hijos: Panchos, patys o pizza, arrollado de dulce de leche que irá a parar, invariablemente, a los rulos del gordito Estevez.

4 hijos o mas: forrajería infantil (chizitos, palitos, papas fritas). Alfajorcitos de maicena hechos en casa sin coco.

Bebida:

1 hijo: barra de jugos naturales, latitas de cocacola importadas, agua mineral francesa.

2 o 3 hijos: coca cola, sprite, mirinda

4 hijos o mas: refresco de cola de dudoso origen y marca desconocida. Agua de la canilla.

Torta:

1 hijo: torta encargada a Bambi, de 3 pisos con decoración alusiva al tema de la fiesta. Si es varón, guerra de las galaxias. En un piso Arturito, en otro Chewbacca y en el último la batalla de los clones. Si es nena, Casi ángeles con una temporada en cada piso.

2 o 3 hijos: chocotorta con velitas y una bengala. Azul si es varón, colorada si es mujer.

4 hijos o mas: biscochuelo exquisita con una capa miserable de dulce de leche y recubierto con el restante del dulce de leche mezclado con nesquic. Velitas usadas, recolectadas de los otros cumpleaños. Puede haber mezcla de rosa y celeste y eso generará las burlas del gordito Estevez que terminaran con la cara del burlador en medio de la torta. Risas generales y llanto del gordito.

Animación:

1 hijo: Mickey y Minnie, importados especialmente desde Disney. Posible contratación de Pluto se frustra porque en el último cumpleaños le quebraron una pierna de una patada.

2 o 3 hijos: Cinco gamberros que trabajan entreteniendo chicos mientras estudian en la facu. Todos con remera colorada para que sean identificables.

4 hijos o mas: el primo Pablo de 16, que no tiene nada que hacer porque lo echaron del colegio, viene y da una mano. Les enseña malas palabras a los invitados y le revolea un mamporro al gordito Estevez cuando éste se pone cargoso. La adorable concurrencia le hace un tacle y alguno le patea la cabeza.

Regalos:

1 hijo: auto a control remoto, ropa de Versace Kids, Barbie que todo lo tiene, PS3 con tres controles y jueguitos varios.

2 o 3 hijos: las madres de los amigos son minas piolas y se juntan entre todas y hacen un solo regalo. A veces son mas piolas aun y en lugar de regalarle la pelota del mundial o las zapatillas de Hanna Montana, te dan la guita en un sobre y vos podes aprovecharla para cambiar la plancha y con lo que sobra, comprarle una pelota fulbencito.

4 hijos o mas: Los regalos de otras madres en esta situación, son medio berretas, comprados al por mayor en Floresta. Los juguetes duraran tres días intactos, en el mejor de los casos. Un muñequito del metegol será destrozado por el gordito Estevez antes de terminar el festejo.

Animación extra:

1 hijo: Maquilladoras profesionales que les hacen dibujos en la cara a los chicos con forma de mariposas o de hombre araña, según el sexo. El gordito Estevez pide que le pinten un tajo sangrante y la maquilladora se niega. Llantos. Monigote disfrazado de mimo que hace algodón de azúcar, manzanas acarameladas con musica de organillero parisino. Princesas de Disney o PowerRangers hacen un numero que deja a las niñas extasiadas y a los varones acelerados. Globólogo matriculado.

2 o 3 hijos: Búsqueda del tesoro. Si la cosa se pone espesa y empiezan a volar los golpes, les dan el tesoro y que se las arreglen entre ellos. Las mujeres animadoras se van todas al baño hasta que termine el cumpleaños.

4 o mas hijos: Cuando todo se desmadra, les pones una película que le compraste a un hippie en plaza Once. Está en rumano y tiene subtitulos en finlandez pero no importa, tiene violencia, tiros, golpes y unas patadas fenomenales. El gordito Estevez faja a mas de uno. Llantos.

Gracias por venir!

1 hijo: Una caja forrada en pana que adentro tiene un souvenir que dice: mi cumpleaños y una foto del agasajado con un marco de alpaca repujada. Caramelos, chicles y chocolates traídos de Miami.

2 o 3 hijos: bolsitas de celofán con caramelos y chicles comprados en el mayorista, papel picado y un pito o matraca. Cartelito de propaganda del lugar donde se hizo el evento.

4 hijos o mas: Un pedazo de torta y, si sos el gordito Estevez, un ojo morado.

Fin de Fiesta

1 hijo: La música del organillero parisino va bajando de volumen a medida que los invitados se van retirando. Un empleado ayuda a cargar todos los regalos y lo que sobró de torta, el homenajeado sonríe con los cachetes colorados después de pasar el mejor día de su vida y la madre le estampa un beso en cada mejilla a la party-planner que hizo que todo esté de maravillas. El video, compaginado y el álbum de fotos lo mandarán en una semana a casa.

2 o 3 hijos: las madres van llegando a recoger a los chicos y una se desvive por encontrar los buzos, camperas y bufandas que desparramaron por todas partes. El gordito Estevez no aparece y se vive un momento de pánico. Al final lo encuentran entre las pelotas del pelotero terminándose la chocotorta. Las animadoras salen del baño.

4 o mas hijos: La madre, agotada y con dolor en los pies les cuenta a las otras madres que los chicos se portaron para el culo, los chicos le cuentan a las madres que la fiesta fue un embole. La mamá del gordito Estevez llega hora y media mas tarde a buscarlo. El primo Pablo se va rengueando a su casa pero prometiendo venganza para el año que viene.

¡ Y al año siguiente, invariablemente, todo vuelve a empezar!

Vida de perros

17 May

Taquelopá, llamé al veterinario. Mi Fox se peleo con Patán, el de la esquina y perdió. Esta magullado.

2:56 PM May 14th via TweetDeck

Señoras y señores, con ustedes: Fox!

Fox es parte de la familia. Casi un hijo mas. Un golden retriever que otra familia crió hasta el año y que tuvo que regalar por esas cosas de la vida. Llego con 13 meses y si bien el tamaño era el de un ternero, todavía jugaba como cachorro.

Javier tenía 3 años y median lo mismo, siempre que Fox estuviera parado en sus cuatro patas. Si se paraba en dos, alcanzaba a Mateo que todavía no había pegado el estirón.

Paseando por el barrio, buscando algun otro perro vecino.

Motivos por los que me pregunto por qué no me compré un canario:

1. El pelo. Fox tiene mucho. Y lo pierde. Un día, harta de barrerlos, lo mandé a la peluquería. Pelalo, le dije al ñato. Nunca me imaginé que iba a tomarlo literal. Cuando lo vi volver pensé: mama mía, que te he hecho. Lo habían rapado tanto que parecía un weimaraner pero le habían dejado la cabeza peluda. Parecía que se la habían cortado y le habían puesto un cuerpo de un perro mucho mas chico. Para terminar la maldad perpetrada, le habían dejado la punta de la cola (pelada por supuesto) con un mechón. Lo mas parecido a un león que he visto en mi vida. Los perros del barrio venían a la puerta de casa a reírse un rato. Un año tardó en volver a crecerle, pobre. Mis hijos y mi marido nunca me lo perdonaron. Fox, en cambio, si.

Después de refregarte así en la nieve no pretenderás entrar a casa...

2. Los paseos. Fox siempre quiere pasear. Vamos casi todos los días a buscar a Javier al colegio y apenas agarro la correa el tipo se vuelve loco de contento. Pero eso es poco a su humilde entender. Siempre quiere pasear. Mi marido se cambia para ir a correr y el tipo lo escucha bajar la escalera en zapatillas y se da cuenta. No se si será que suena distinto. Empieza a seguirlo por las distintas ventanas, no vaya a ser que lo dejen afuera del programa. A la mañana yo bajo a la cocina a las seis de la mañana a intentar despertarme y el tipo ronca como si no fuera con el la cosa. Hasta que el olor a café lo despierta (?) y se para al lado de la puerta (del lado de adentro, obviamente el rey de la casa duerme adentro) y espera a que le abra. Si no lo hago, viene hasta donde estoy todavía intentando hacer sinapsis en mis neuronas y me da cabezazos hasta que me levanta y le abro. Y obviamente pretende pasear conmigo. Flaco, a las seis y media de la matina las calles no están puestas, no rompas.

3. Las idas al veterinario: Cualquier visita al veterinario cuesta un ojo de la cara. Y si no es porque se comió un hueso y le duele la panza, es porque se peleó con otro perro y quedó maltrecho, pero unas cuantas veces al año hay que ir. Subirlo al auto, que deja lleno de pelos, a la fuerza porque no le gusta, empujar hasta que los 40 kilos se meten en mi citroen y volver a hacer lo mismo a la vuelta.

Nada mejor que mojarse en el rio (arroyo, mar, pileta, con que tenga agua basta)

4. Los fuegos artificiales. Llega diciembre y llegan los problemas. Fox le tiene pánico a los fuegos artificiales. Pero no tiene en cuanta el tamaño que porta. Suena el primer cohete y se abalanza sobre la puerta del living y a cabezazo limpio, la abre. Si los ruidos persisten, se mete bajo la mesa, tirando a su paso lo que encuentre. Y si no para, sube. Fox sabe que tiene la vida penada si va a la planta alta. Pero no le importa. Y de pronto te encontras con la mole peluda, en carrera desenfrenada por los cuartos intentando meterse bajo una cama. Correte, porque te lleva puesto.

5. Las medias y los trapos. Tiene una debilidad. Bah, dos. Las medias y los trapos. Si encuentra una media que alguno de los chicos dejó tirada, se la manda. Hemos tenido que ir al veterinario por eso, también. Los trapos no se los come, los destroza nomas. Veloz como un rayo, cuando abren la puerta de la cocina, mete el hocico y raja a toda velocidad con el trapo de piso que encontró entre los dientes. Intentá sacárselo. Te hace ole moviendo la cola y corre cada vez mas rápido en círculos. Podes pasarte tres horas amenazando, no le importan las consecuencias.

Cruzando un vado, si hay agua mejor.

6. Patán. Patan es un golden retriever igual a él que vive a media cuadra de casa. Antes de que llegara Fox, Patan venía de visita, entraba, paseaba por el jardín, ligaba algún mimo y se iba contento. El día que llegó Fox, hubo problemas. Y hace 5 años que los hay. Una o dos veces al año se agarran. Patan es mas piola y viene a chumbarlo. Este gilazo enloquece de odio y se acerca a la reja, enardecido. El otro, ladino, lo sigue chumbando hasta que el mío, totalmente fuera de si, hace fuerza y pasa la cabezota por entre los barrotes de la reja. Y no la puede sacar. Ahí, sonó. El otro se lo come a gusto.

Eso pasó el viernes. Quedó maltrecho. Y con el orgullo herido. Incapaz de defenderse cuando Patan le clavo los dientes desde afuera, no había modo de separarlos. Al agresor le pegué con lo que encontré a mano, pero cuando estos tipos enloquecen no hay manera de separarlos. Terminé tirándole echo en el balde con lavandina (?) que encontré dentro de un balde, obviamente. Recién cuando al tipo empezaron a arderle los ojos, aflojó.

Resultado: Mi Fox con un corte que va desde el lagrimal hasta el hocico, decadron inyectable, antibióticos por diez días y, lo que mas me parte, dos días en los que estuvo echado, con forma de ovillo, bajo la mesa.

Fox duerme como un pollo a la parrilla.

De a poco va volviendo a ser el de antes. Ya mueve la cola cuando le hablas, quiere volver a pasear y supongo que en unos días volverá a ser el Fox de siempre, el que me recibe cuando llego con fiesta como si me hubiera ido seis días aunque sólo haya sido una hora, compañero desde la mañana temprano, cuándo me oye bajar la escalera y mueve la cola aunque esté torrando, el que se queda en la calle vigilando a Javier cuando va a las hamacas o que lo mira cuando juega al fútbol, el que ladra alarmado cuando alguno de los chicos se tira de cabeza a la pileta, el que se echa al lado mio cuando me pongo a ver una peli, y el que viene y con la cabeza me saca la mano del mouse cuando estoy twiteando.

Dos hinchas de Ñuls.

Vuelve, de a poco, a ser el de antes. El que me da, todos los días, tantas razones por las que no me compré un canario.

Madre 2.0

25 Abr

Javier y sus amigos juegan al futbol en la calle, me voy a cuidarlos. Llegará el wifi a la vereda?

about 5 hours ago via TweetDeck

Juegan en la calle al futbol. Y yo me siento en la vereda con la laptop y los miro. Me meto en netcartas y empiezo un partido de burako. Al recibir el primer pelotazo en el monitor pego el grito pero la excusa no falla: es que yo pateo para allá y sale para allá dice uno señalando con ambas manos dos lugares diferentes. El primer allá es el arco imaginario hecho con el palo de la hamaca y el pino de la vecina.  El último es mi computadora. La pelota tiene efecto, sentencia otro. Si, dice mi hijo orgulloso. Parece que tener efecto está bueno en las pelotas (?) Larga el partido de burako y me caen buenas cartas. El perro, mientras, aprovecha la libertad del porton abierto y se manda a mudar.  Los perros de mi vecina ladran endemoniados. Tiene tres doberman que tienen por unico objetivo en esta vida volverme loca. Y cinco minutos despues sale mi vecina a decirme que su hijo (AKA Pedro) no puede estudiar porque sus perros ladran. Con sonrisa plácida intento explicarle que si es SU hijo el que no puede estudiar porque SUS perros ladran, definitivamente el problema es SUyo, no mío, que estoy tranquilamente jugando al burako en el pastito de la puerta de casa, debajo de mi jacarandá. Dice, mi vecina, que sus perros ladran porque mi hijo y sus amigos juegan al futbol y en eso tiene razon, pero sus perros ladran en todo momento, cuando pasa el cartero, cuando pasa un gato, cuando barre el barrendero y, tambien, cuando mi hijo juega al futbol. Se va de vuelta a su casa, vencida. Y a mi me sale el 7 de espadas que estaba esperando para hacer canasta limpia. En eso vuelve mi perro, con las patas mojadas porque se metió al rio. No se moja entero, es bastante fifí y parece que sabe que el rio de la plata está contaminado, pero  las patas las moja seguro y despues se mete en barro, cosa de tenerlas bien sucias y haciendose el otario pasa al lado mío, que acabo de levantar el pozo y estoy demasiado ocupada bajando cartas como para darle bola. Entra a la cocina con las patas embarradas, espero que se quede ahí y no vaya a hacerse una bola debajo de la escalera, ensuciandome tambien el comedor. El pelotazo esta vez da de lleno en la parte trasera de mi auto y otra vez levanto la vista y la voz: pueden apuntarle al arco? Nacho mira con cara de yo no fuí, aunque es el que está del lado de donde vino la pelota. Lucca aprovecha para comentarme que ayer unos chicos le abollaron el auto a su papá. La camioneta, corrige mi hijo Javier, un autentico purista del lenguaje. Mi compañero de burako me escribe algo que está en portugues y no entiendo una jota. Algo así como caraca, sospecho que es un insulto pero no se si me lo está diciendo a mi porque me mande una cagada, distraida por el pelotazo o a alguno de los contrincantes. Me da lo mismo, acabo de leer un tweet de mi hermano que me hace dejar un rato el partido para responderle. Ahi viene Patan, grita mi hijo alarmado. Levanto la vista y lo veo, allá a 100 metros, en la puerta de su casa al archienemigo de mi perro, uno de la misma raza, mismo color, mismo tamaño con quien se trenza en refriegas memorables cada vez que tienen oportunidad. Cuando se agarran no es facil saber cual es cual porque son iguales  por ende ambos dos suelen ligar patadas en cantidades similares. Busco con la vista el rastrillo, única arma con la que puedo hacerle frente si se acerca demasiado. No lo veo, pero veo la ripstick y puede servir. Un ruedazo en medio del craneo y se irá con la cola entre las patas el pendenciero. No se acerca, desde el fondo de la calle nos mira con cara de nada y me olvido. Tengo a los futbolistas a mano, la pelota con efecto podría servir para repeler el ataque si lo hubiera. Aunque el efecto puede ser adverso y terminar el pelotazo de lleno en mi cara. Me tomaría un cafe, pienso.  Una pasadita por mercadolibre para ver si hay alguna cafetera nueva. Mientras el que juega antes que yo al burako tira la jota de pique, ya era hora desgraciado, la estoy esperando hace rato, la levanto y puedo cortar, ganamos el partido y le digo vlw al compañero, que significa algo asi como felicitaciones, lo logramos, los hicimos bosta. Cierro netcartas antes de que vuelva a empezar un partido y sigo en mercado libre, como se llamaba la mina esta que vendía carteras de Prüne? ¡Auto! Grita Nacho después de patear al arco y eso hace que Javier se distraiga y la pelota, sin efecto alguno, pasa por el arco imaginario y se va a incrustar debajo del volvo de la de los perros que siguen ladrando. Pobre Pedro, pienso, no debe poder estudiar nada. Pero tengo que dejar la laptop en el pasto para asegurarme que Nacho y Javier no se vayan a las manos, mientras el “¡Auto!” espera en mitad de la calle cortada que estos dos enanos resuelvan el conflicto de si el gol vale o no vale. Lucca mientras se arrastra debajo del volvo para buscar la causante de la discordia y yo pienso: tu madre me mata cuando veo la remera refregada contra el pavimento. Los dos chicos siguen discutiendo en medio de la calle y la dueña del “¡Auto!” empieza a impacientarse. Se atreve a tocar bocina. La miro con cara de culo: Flaca, encima que armaste bardo entre estos dos estas apurada? ¿A donde vas, no ves que es una calle cortada? Logro separar a los peleadores y Lucca logra salir de abajo del volvo, la causante del problema pasa y me mira con odio, los doberman siguen ladrando y sin volver a mi lugar debajo del jacarandá sigo con la vista el recorrido del “¡Auto!” que, como era de esperarse llegó al fondo y descubrió que no tenía otra salida mas que pasar otra vez al lado mío y ver mi cara de “viste boluda?”.
Una vez que volvió a pasar, me senté nuevamente bajo el jacarandá y los chicos decidieron que el gol no valía. Vuelta a patear, esta vez el efecto volvió y la pelota se incrustó en la bignonia que tapa las vias del tren. Mientras Nacho se internaba en la selva colombiana que hay enfrente de casa, a mi me apareció un cartelito que avisa que solo me quedaba el 8% de batería, esto significa una sola cosa: en menos de un minuto me apago. No me animo a dejarlos solos y me aburre no tener computadora mientras los veo, asi que utilizo las armas maternas mas utilizadas: el chantaje y la manipulacion: ¿No quieren ir a jugar a la Wii?
Dos minutos despues están los tres sentados frente a la tele, controles en mano y yo puedo, tranquila, enchufar mi laptop y empezar a escribir esto.

Haciendo los deberes con mi hijo…

20 Abr

“A los veterinarios la nacion toda les debe respeto y homenaje”¿A quienes? “A los veterinarios”. Lee bien. “A los ve-te-ra-nos”

about 4 hours ago via TweetDeck

Ayudar a hacer los deberes a un hijo de entre 6 y 18 años debería estar prohibido por la Convención de Ginebra y los tratados internacionales. Sé lo que les digo, soy madre de tres. Y aquí expongo mis razones:

  1. No es recomendable para la buena relación materno-filial:Una logra odiar a un hijo cuando no es capaz de leer una oración del estilo “mamá amasa la masa” sin deletrear. Y los hijos logran odiar a la madre cuando esta dice por vez numero cuarenta: leelo de vuelta pero, esta vez, leelo bien.
  2. Te hace dudar de que semejantes burros sean tus hijos: Definitivamente, a vos te cambiaron en la clínica, yo tomé ácido fólico todo el embarazo y a vos el cerebro no se te desarrolló del todo.
  3. Te enfrenta con el padre de tus hijos (y con toda la familia política): Esto no viene de mi lado, para mi que son los genes de tu padre…
  4. Generás un odio natural hacia institución educativa: ¿Para qué pago el colegio si después las tablas te las tengo que enseñar yo? ¿Eh?
  5. Compadeces a la maestra al pensar que si vos no podes con uno, al que te unen lazos de sangre¿Cómo hará ella con 28?
  6. Te preguntas, seriamente, si no sería mejor dejar que tus hijos aprendan en la escuela de la vida.A vos te trae menos problemas y es mucho mas barato. Sobre todo cuando la cuota del colegio llega junto con el boletín.
  7. Evaluás la posibilidad de entregar a tus hijos a unos gitanos que justo pasan por ahí y que ellos se hagan cargo de las enseñanzas del mocoso. No sabrá la tabla del 7 pero aprenderá a bailar calé y quién te dice, capaz que termina famoso como Joaquín Cortés.
  8. Te sorprendes al ver que no podes leer la letra imposible, borroneada, escrita con lápiz negro. Te das cuenta que necesitas anteojos. Buscas el teléfono y pedís hora en el oculista y mientras, tu hijo escapa y se va a jugar a la pelota.
  9. Volvés a aprender las tablas.Otra vez te resulta dificilisimo acordarte que 7×8 es 56 y que 8×9 es 72. Buscas la calculadora para corroborar el resultado. Tu hijo, nativo tecnológico, te la afana y la mete en su mochila.
  10. Volvés a aprender los ríos de la provincia de Córdoba.Te das cuenta de que no eran tan difíciles, 1°, 2°, 3°, 4° y 5°. Le explicas lo fácil que es al energúmeno, pero el no lo entiende.

Por esto y por muchas cosas mas hay que desentenderse de la educación de los hijos. ¿Acaso tu madre se hacía cargo? ¿Alguna vez te calcó un mapa de Asia menor? Las madres de antes tenían paciencia mas corta y mano mas larga. Y en algún momento nos equivocamos las madres modernas y aquí nos ven,sentadas al lado del párvulo ignorante, poniendo los ojos en blanco, intentando que sean capaces de escribir dos renglones de la palabra “observador” sin errores de ortografía. Déjenme que les avise de antemano: No lo logran. Al menos el mío, no.



Dime cómo eres y te diré en qué falló tu madre.

5 Abr

Madre multitask, hice una vez un sombrero con chupetines (?) una maqueta del coliseo romano (??) y un mapa gigante del canal de Panamá (???)

about 22 hours ago via TweetDeck

Estoy convencida de que existe la madre perfecta. También existen diferentes criterios de perfección y ahí es donde radica el problema.

Uno puede hacer lo que le plazca de la vida. Vivir en medio de una gran ciudad rodeada de millones de personas o mudarse al medio del campo y no ver a nadie en meses. Pero es inevitable. Apenas una tiene un hijo, comienza, lo quiera o no, a relacionarse con otras mujeres de la misma especie. La especie MADRE.

Dime como eres y te diré en que falló tu madre:

Las madres son el tema preferido de los psicoanalistas. Andá a saber como fue la madre de Sigmund Freud, pero la culpa de todos nuestros males, de todos nuestros problemas habidos y por haber radica en nuestra mamá. No importa qué haga o cómo lo haga, si uno termina mirando el cielorraso de un analista, llegará a la conclusión de que todo lo que haya hecho, lo hizo mal.

Aveces, el tipo tiene razón, hay algunas madres que merecen el linchamiento publico y una tiene la suerte de conocerlas en salita de dos años y sufrirlas para toda la vida.

Tipos de madre que una conoce en el jardín de infantes y en que devienen cuando estamos en quinto año o como se llame:

Madre Primeriza: La que es madre por primera vez. Puede que sea también la única vez o que después de ese vástago vengan 8 mas, no importa. La madre primeriza es siempre primeriza con ese primer hijo y el pobre va a sufrirla día tras día por el resto de su vida. La madre primeriza es miedosa, vive preocupada y a fin de cuentas termina siendo un poco patética. Una la ve dejar al enano en el jardín con lagrimas en los ojos, siempre avisándole a la maestra que el chico tiene tos, tiene mocos, tiene el pechito tomado. Siempre tiene algo. La maestra la mira con cara de hastío pero ella no se amedrenta. Y al día siguiente, a la tos, los mocos y el pechito tomado le suma cierto dolorcito acá que casi no pudo dormir, pobrecito. Una empieza a dudar de la ventaja de que ese chico sea amigo del propio, no vaya a ser que le contagie algo. Pero no hay que temer, el chico falta 3 de 5 días a la semana porque al menor indicio de algo mas grave la madre primeriza lo lleva al pediatra y pide que lo internen en el hospital mas cercano. Después avisa al colegio para que nos avisen a las demás madres y vayamos a preocuparnos con ella porque el mocoso tiene… mocos. Las demás madres no solemos darle mucha bola y solo recibirá muestras de solidaridad de otras madres primerizas como ella, que en el fondo, la envidiarán un poco, no hay nada mejor que poder poner los ojos en blanco y decir: porque este chico me trae tantos problemas con la salud!

La mayoría, en cambio, le huirá a la madre y al crío, que siempre está medio gris, tosiendo bajito y diciendo que le tiene miedo al perro. Pasa el tiempo pero la madre y el hijo no cambian. No va a los campamentos, no va a las convivencias ni va a los cumpleaños. Se agarra todas las pestes y tiene que pedir la reincorporación año tras año. Se rompe huesos en el partido de rugby contra los de un año menos, se corta la cara y necesita 7 puntos jugando al quemado al chocar contra el gordito Contardi en el recreo de la mañana y por mas que lleva el off en la mochila, todos los mosquitos lo pican a el, le producen ronchas y queda medio deforme buena parte de Marzo.

En quinto año la madre sigue igual que en el jardín, lo lleva y lo busca todos los días y debe vivir cerca del colegio para poder llevarlo a almorzar todos los días, jamas una madre primeriza confiaría en lo que le dan en el comedor.

Resultado: un hijo anodino, debilucho, haciendose drama por todo y una madre anodina, debilucha y haciendose drama por todo.

La madre ventajista:

Ojo con esa. Avanza de a poco, se hace la simpática, te charla en la puerta y dice que su hijo, Tomasito, siempre habla del tuyo, son mejores amigos, lo nombra todo el tiempo. Haces un paneo cerebral intentando recordar si tu retoño alguna vez nombró al Tomás en cuestión y recordás vencida, que tu hijo no pronuncia palabra porque está en sala de dos y todavía usa pañales. Le sonreís amablemente pero la otra insiste: vos sabes que ayer me decía quiero jugar con Javi, quiero jugar con Javi, no es amoroso? Me deja pensando… quiere jugar con mi Javi? Que no presta nada, que es un malcriado? En fin, que juegue con Javi si es lo que quiere…y digo dale, que buena idea. Inmediatamente, rápida de reflejos, agarra a su Tomasito y me lo enchufa en el auto ante la atónita mirada de nosotros dos, Javi y yo. Me llevo a Tomasito a casa y ahí empiezan los problemas, sube corriendo al cuarto y se pone a revolear todos los juguetes de mi Javi que, por supuesto no quiere prestarle. Les doy el te y al mio le agarra el sueñito postmerienda. Se duerme plácidamente y el Tomasito se queda en casa dando vueltas y pretendiendo jugar conmigo. Me pregunto, habiendo pasado 20 minutos de la invitación, si la madre vendrá a buscarlo pronto. A las tres horas, la susodicha llama para avisar que está un poco demorada… Cargo con Tomasito peleando con Javier hasta las 8 y media que aparece la madre y con una sonrisa pregunta que tal se portaron… el mío como siempre, el tuyo ni idea porque no lo conozco ni tengo ganas de conocerlo.

Pasan los años pero no las mañas, Tomasito se convierte en Tomás y se sigue invitando a casa sin ningún problema, llega a cualquier hora, abre mi heladera y hasta alguna vez lo vi tomar coca del pico. La madre sigue igual de piola, mi hijo jamas cruzó la puerta de su casa y el suyo se quedo a dormir 34 viernes en un año y hasta me lo llevé, sin invitarlo yo, desde luego, un enero a Pinamar.

Resultado: Nunca serás amiga de ella, no vaya a ser que le tengas que pedir un favor y no pueda negarse. Pero al final te encariñas con Tomás y hasta capaz que el tipo termina estudiando la carrera universitaria en tu casa. Asegurate de tener vasos a la vista, así no toma la coca del pico.

La madre hippie:

Está en la puerta del jardín con un floripondio en la cabeza, una falda larga de dudoso gusto, unos cuantos collares coloridos y ojotas aun en invierno. Parece inofensiva, huele a patchouli y siempre tiene buena onda. El hijo es igual, medio pelilargo, medio sucio, cuando viene a casa es un placer, el chico siempre quiere jugar a lo que sea, no tiene problemas para nada, la sonrisa no se le borra de la cara y es un buen invitado. Siempre y cuando no lo invites a comer. Es vegetariano, lo llevas a macdonalds y no quiere cajita feliz, le das una medialuna y te pregunta si no hay muffins de avena y soja, no le gusta la coca y te pide que le des un jugo exprimido de naranjas orgánicas. Cuando crece sigue igual de buena onda, anda con la guitarra colgando, sigue tomando jugos de frutas exóticas y de vez en cuando se fuma un porro.

Resultado: Es un buen tipo, si no pasa a las drogas duras y no practica el sexo libre o la zoofilia, será un buen amigo de tu hijo.

La madre controladora:

Este espécimen de mujer piensa que sos una completa inútil para criar medianamente bien a tus hijos pero, a Dios gracias, ella está allí para darte una mano o dos. Aun que no se la pidas. Mucho mas si no se la pides.

Está desde las 8 menos 20 hasta las 4 y media en la puerta del colegio. Controla quien llega tarde, que pool estaciona mal, sabe quien faltó y encima, sabe porque faltó. Acapara a la maestra antes de que entre, a la directora antes de que toque el timbre, al profesor de gimnasia cuando sale para el campo de deportes y a la portera cuando está atendiendo a una pareja de futuros padres del colegio. Se entera antes que vos cuando tu hijo se da un golpazo y hasta llega antes que la ambulancia porque la madre controladora, vive cerca del colegio. Es la primera que invita a tu hijo de sala de dos, solamente con la intención de conocerte a vos y empezar a controlarte. Porque aunque te avives a tiempo, la mina te va a controlar. Te va a avisar cuando tu hijo está en penitencia sin recreo por no hacer los deberes porque justo ella pasó por el patio a esa hora, te va a comentar que tu hijo no almorzó los ñoquis que le mandaste porque ella estaba justo a la hora del almuerzo y te va a preguntar de donde sacaste la información sobre la topografía de los Cárpatos que pidió la profesora de geografía. Pedido del que, por supuesto no estabas enterada. Tu hijo la va a odiar. Su propio hijo la va a odiar. Las otras madres la van a odiar. Ni hablar de directoras, maestras y porteras. A ella no le importa nada. Y allí estará, el día en que la reunión de padres de cuarto grado sobre como aprender la tabla del seis y el día en que se decide a donde se van los chicos de viaje de egresados en quinto año. Es infalible.

Resultado: No vas a ser diferente al resto: vos también la vas a odiar.

La madre superada por la situación.

Fácilmente reconocible, con lagrimas en los ojos cuando la maestra de sala de tres le avisa que su hijo le pegó un mamporro a un compañerito. Pone los ojos en blanco, suspira y dice que ella ya no sabe que hacer con este chico. Mientras tanto, el pequeño gamberro le tira piedras a los autos que pasan por la calle. Y lo único que hace la madre es decir: Santiaguito… no se tiran piedras.

Santiaguito faja a sus compañeros en sala de 2, se agarra a piñas con uno de 3° (y lo deja llorando) cuando está en 1°, molesta en clase y le produce un ataque de nervios a la maestra en 5°, lo sacan sistemáticamente de la fila cuando izan la bandera durante 6° y 7°, lo tapizan de amonestaciones durante todo el secundario, se junta con la mas baja calaña del barrio, se lleva todas las materias que aprueba en marzo porque será delincuente pero no es burro y en el viaje de egresados se pone en pedo y sale en TN porque causa destrozos en el hotel de Bariloche. Y la madre seguirá diciendo que no sabe que hacer con este chico. Los compañeros le tienen simpatía porque es el que los defiende a patada limpia en la plaza si unos chorritos les quieren afanar el celular y lo cubren cuando llega a las 24 amonestaciones para que no lo rajen del colegio. Las madres le huimos como a la peste porque desde que es chico cada vez que viene a casa, tu hija menor termina llorando porque agarra el Barney y lo usa de putching ball, el perro termina rengueando porque ligo alguna patada y nosotras terminamos tomando un nervocalm cuando la madre, que sigue sin saber que hacer con este chico, finalmente nos hace el favor de llevárselo. Y juramos no invitarlo nunca mas.

Resultado: Mientras defienda a tu hijo de los chorros de la plaza está todo ok.

La madre permisiva:

Variante de la madre superada por la situación pero con un agravante. Esta no lo hace por incapaz, sino porque quiere. Deja que el crío se suba arriba de las mesas, que salte encima del gato, que faje a quien se le cruce y que te pise las alegrías del hogar blancas que tenes en el cantero cuando viene de visita. Y encima, todo lo hace con una sonrisa en los labios, repleta de orgullo materno, mientras cría a un emulo de Atila. El chico es un desaforado que dejaría boquiabiertos a los borrachos del tablón cuando lo llevas del colegio a tu casa. Llega hecho una tromba y en el camino patea la bicicleta. Le decís: che, vos tranquilizate y el descarado se da vuelta y te responde: chupala! Hasta a tu hijo de 3° le da vergüenza. Juega a la wii gritando como un energúmeno y salta por tus sillones tapizados con madrás de la India con los botines sucios. En los 12 años que es compañerito de tu hijo lo invitas una sola vez. Suficiente. No tanto por el hijo que es francamente insoportable sino por la madre, que festeja cada ocurrencia del impresentable con un: que plato, es igual a su papá.

Y si hay algo que no querés en tu vida es cruzarte con ese papá.

Resultado: Es probable que lo echen antes de 6°. Las otras madres irán al colegio a quejarse. No hace falta que vos hagas nada, ellas lo harán por ti.

Hay infinitas combinaciones, no es una regla fija.

Tambien estamos las madres perfectas de las que hablaba al principio. Esas que somos un encanto de personas, ocurrentes y simpáticas. Somos las que, ante la inevitable confrontación con un hijo, cualquiera sea la edad que tenga, tenemos siempre a mano la respuesta que cierra puertas y deja sin argumentos a cualquiera: LO HACES ASÍ COMO DIGO YO PORQUE SOY TU MADRE!

Malditos celulares

24 Mar

SMS de mi hijo de 16, desde el colegio: necesito una bandera de USA para la ultima hora, me conseguis una? Diganme que me esta jodiendo…
23 March 14:23 from tweetdeck.

¡Pero que bien vivía mi madre! Nos levantaba a las 7, nos daba el desayuno, nos decía “Idos, idos, que llegais tarde”, nos subía al auto de mi viejo y se desentendía de nosotros hasta las 5 de la tarde, hora en la que nos esperaba con el té servido.
Nueve horas y media de absoluta libertad. ¿Y todo por qué? Porque no existían los celulares. Te ibas al colegio y ahí no te salvaba nadie. Si te olvidabas la tabla periódica, el mapa de asia menor o el palo de hockey, sencillamente te jodías. Utilizabas tu imaginación para inventar una excusa creíble y válida o asumías el 1 que te encajaban con hidalguía.
Si se armaba un programa para la salida del colegio y no habías avisado, te embromabas o corrías el riesgo de que tu madre llamara a la cana para que te busque en hospitales y morgues porque en lugar de volver a las 5 te ibas a tomar nesquik a lo de fulano.
Si te olvidabas el almuerzo en el auto de tu viejo, te cagabas de hambre. Aunque en realidad si el almuerzo que olvidabas era un yogur descremado, tampoco tenías planeado almorzar opiparamente. Si te dolía la cabeza, convivías con ese dolor el resto del día porque lograr que llamen a tu madre desde portería y luego que tu madre te fuera a buscar era una hazaña.
Esa era la vida que teníamos y la realidad es que sobrevivimos varios sin secuelas muy importantes.
Pero nuestros hijos, a diferencia nuestra, cuentan con un aliado. Un aliado que nosotros mismos les damos pensando que es la solucion a todos nuestros problemas porque asi nos lo pintan y en realidad es el inicio de todos estos. El telefono celular.
Cuando tienen 13 años (casasmas, casasmenos) les obsequiamos el primer celular para tener cierto control sobre sus movimientos, saber donde andan, con quien andan y que tengan linea directa con mamucha en caso de emergencia. Pero aquí reside un problema de semántica. A ver, redefinamos emergencia: los padres nos referimos a cosas importantes, como que los persigan una horda de zombies en la media cuadra que caminan hacia el kiosco o que se caigan de la bici y sufran fractura expuesta mientras van al club un sabado a la tarde.
Para nuestros angelitos emergencia es otra cosa. Por ejemplo, olvidarse la flauta Melos de Riccordi en casa el día que tienen música, o las hojas canson numero seis el día que tienen plástica o sencillamente, la calculadora cualquier día de la semana.
Y llaman. A cualquier hora llaman.
Algunos ejemplos:
7:45 dejo a Paz en la puerta del colegio y rajo a llevar a Mateo a su colegio primero y a Javier al suyo después.
7:55 suena el celular: Má, me vas a matar, me olvidé la autorización para ir al exploratorio, me la tenes que traer ya mismo porque salimos en 5 minutos.
¿Como hago? Ah, no se, arreglatelas.

10:20 mensajito de Mateo: Má tenés que venir a firmar la nota que no te dí ayer, si no venis ya me ponen sábado (NdlR: que te pongan sábado es que el muchacho tiene que ir un sabado a la mañana al colegio, ellos la pasan bomba porque los mas tarambanas son los que van, vos tenes que levantarte al alba un feriado, ergo, el castigo es para los padres, no para los crios)
10:21 mensajito mío: No puedo ahora estoy en el centro, deciles que me llamen y yo digo que la firmé.
10:22 mensajito de Mateo: No puedo, sólo puedo presentarla firmada, mejor vení, pero vení YA!
A ver, corazón, ¿qué parte de estoy en el centro, ergo a 25 km, vos no entendiste?

9:14 mensajito de Paz: má, si te llaman, decí que sí, que la firma de las amonestaciones es tuya.
¿?

10:45 mensajito de Mateo: Cuando vengas le das $20 a la remisería? No pude pagarle al remis porque no me habías dejado plata.
10:46 mensajito mío: Y porque volviste en remis?
10:47 mensajito de Mateo: porque estaba cansado, hicimos medio test de cooper che, sabes lo que es eso?
Si, lo sé. Medio test de Cooper es correr 6 minutos, cuál es la hazaña?

17:36 mensajito de Mateo: de casualidad no estas en San isidro no?
17:37 mensajito mío: no.
17:38 mensajito de Mateo: Shit! no me traes el bajo que quiero ir a la sala de ensayo.
17:40 mensajito mío: no
17:41 mensajito de Mateo: shit!

04:39 mensajito de Paz: Ahí estoy volviendo, me olvide las llaves. (NdlR: 5 menos 20 de la matina, WTF???)

09:27 mensajito de Mateo: el broli de Biología sirve, compralo.
11:22 mensajito de Mateo: ah, no, pará, no sirve parece, no lo compres.

07:05 mensajito de Paz: má, me quiero morir, me olvidé la libreta, no me dejan rendir, me la traes porfis? (NdlR: a las 7 en punto la dejé en la ciudad universitaria para volver a los pedos a casa para despertar a sus hermanos y llevarlos al colegio, ergo siendo las 7:05 todavía no había llegado a Libertador)
07:06 mensajito mío: no boluda, no puedo, no hago a tiempo.
07:07 mensajito de Paz: que turra mamá, no se te puede pedir nada! (¿?)

La realidad es que, confieso, la culpa es mía. Yo no debería atender el telefono. Tendría que dejarlos que se las arreglen solos y que cuando vuelven a las cinco me echen la bronca. Pero no es facil. Porque si no respondo mensajes, llega la llamada. Y son insistentes, pueden llamar 30 veces si hace falta. En fin, actúan como actúan personalmente, pero por medio de mensajes de texto:

09:34 mensajito de Paz: má, plischu, plischu, cuando salgo a las 4 y 20 me buscas y vamos a rapsodia? hoy tengo una fiesta y no tengo ropa.

09:36 mensajito de Paz: má, dale que te cuesta, no seas guacha, lo re re re necesito.

09:38 mensajito de Paz: dale má, contestame.

09:40 mensajito de Paz: Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

No es facil, sepanló. Todos aquellos que aún no han cometido el error de comprar un telefono celular para sus hijos pensando que con ese aparato tendran todo bajo control y que podran seguirles el rastro adonde sea que vayan, enterensé que no es así. La mayoria de las veces en las que uno quiere saber que ha sido de su vida no responden. O se olvidaron el celular en lo de Fulanez, o lo tienen en vibrador en el fondo de la mochila o lo tienen sin batería. O sin credito, entonces no pueden responder mensajes. Los 50 mangos del abono se los gastaron hablando con amigos o pidiendo boludeces a sus padres. Y cuando el telefono realmente hace falta, no les sirve.
Cuidensé del fatal momento de regalar uno, porque es un viaje de ida. Y ya no hay vuelta atras.

Si estos de la oposicion fueran mis hijos…

11 Mar

Quieren que les diga algo? La oposicion esta llevando mi paciencia al limite. En cualquier momento les vuela un cascotazo. Yo les avisé

about 16 hours ago via TweetDeck

Hay veces en las que me siento una madre sufrida frente a la tele. Yo pretendo que mis hijos no se peleen. Pero como eso es imposible, creanme, bajo las expectativas y pretendo al menos que no se peleen en público. Que los trapitos sucios se laven en casa, vió? Que el “pero que pelotudo que sos” que Paz grita a Mateo sea dentro de casa y sin visitas, de poco sirve que sea en casa si yo tengo invitadas a tomar el te a las madres del colegio de Javier.

Aveces no me hacen caso, estos desgraciados que tengo por hijos. Yo intento que mi mirada de “cuando te agarre te liquido, esperá a que lleguemos a casa” los haga desistir de su mal comportamiento pero por lo visto, o mi mirada no es tan penetrante como yo pretendo o a estos tipos nada los amedrenta.

Intento no meterme. No porque me de miedo, he convivido con tres hermanos y sobreviví, creanme que eso me fogueó para pelearme con una banda de mercenarios turcos que le hayan puesto precio a mi cabeza. No me meto porque considero que los problemas de hermanos se resuelven entre hermanos y salvo que alguno esté sangrando profusamente por el castañazo que le metió el otro, los dejo que se griten lo que quieran gritarse y que se amiguen cuando quieran amigarse. Porque si me meto, suelo recibir como respuesta un “no te metas vieja” y el término vieja me perturba y salgo corriendo a ver si necesito botox.

Si digo “hoy no cocino” enseguida empiezan a discutir. Uno dice vamos a Macdonalds, el otro dice yo me hago un revuelto gramajo y la reina sentencia comamos sushi. Si digo “saquen a pasear al perro?”, Paz dice que lo saque Mateo, Mateo dice tengo que estudiar (caradura!) y Javier dice: yo soy chiquito. En lo único que se ponen de acuerdo es cuando pregunto quien lava los platos. Yo no, yo no, yo no, responden al unísono.

Pero lo que mas me enloquece es encontrarme con gente como mi amiga Florencia, que tiene hijos que se adoran, se ayudan, no se gritan y cuando salen de bañarse, no dejan las toallas tiradas, sin pensar en que despues de ellos, viene otro a bañarse. Le desconfío, ojo. Creo que las peleas entre hermanos son lógicas y saludables y que hay cosas que tienen que resolver entre ellos. Pero la envidia me pincha un poco verlos tan perfectos, tan prolijos y cuando son niñas, todas con el moño en el pelo bien ajustado. Y me revienta verla que mira a los suyos, mira a los míos, sopesa las diferencias y sonríe. Me enferma que la guacha sonría.

De alguna manera, en esta telenovela por capitulos que nos brinda el gobierno y la oposicion, hay veces que me siento igual. Pretendo que el gobierno actúe mal (cosa que hace y muy bien) y que la oposicion actúe bien (cosa que hace muy mal). El gobierno es como los hijos perfectos de mi amiga Florencia: todos hablan en bloque, todos opinan lo mismo, todos se defienden y todos se sonrién. Los de la oposición parecen mis hijos: se pelean, se hacen zancadillas, me hacen pasar papelones delante de los demás, no se ponen de acuerdo aunque todos quieran lo mismo.

Ahora resulta que nadie quiere que el gobierno haga lo que se le antoje para seguir teniendo caja y seguir disciplinando a las provincias. Pero, gracias a las peleas entre ellos, el gobierno sigue haciendo lo que se le canta y de alguna manera, Nestor y Cristina sonríen. Igual que mi amiga Florencia.

Esta vez si me meto, como mujer argentina y como madre experimentada:

Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera

tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea

porque si entre ellos pelean, Nestor y Cristina, sonríen desde afuera…

1° día de clases

2 Mar

Alegre muchachada, si a partir de ahora escuchan pataleos, llantos y maldiciones, es mi tesorito despertandose para ir al colegio.
about 15 hours ago via TweetDeck

Llegó el día y volvimos al colegio. Anoche la cosa se puso espesa, como era de esperarse. Después de 3 meses de vivir como un adolescente renegado, acostandose a las 3 de la mañana, viviendo el día entero en patas y durmiendo hasta las 12, hubo que cambiar radicalmente de hábitos. Nada fácil, para que voy a mentir.
Lo mandé a bañarse a las 8, le saqué los piojos a las 8:15, le puse a la fuerza el pijama a las 8:30 y lo mandé al papá a que compre MacDonalds a las 8:35. Para las 9:15, hora del toque de queda habitual ya se había lavado los dientes y estabamos rezando el Jesucito de mi vida.
9:16 apagué la luz y dije buenas noches. Y canté victoria. Mal hecho. A las 11:30 descubrí, sorprendidisima por cierto, que el tipo andaba dando vueltas. Ante la excusa de “no tengo sueño” deambulaba sin rumbo fijo por la casa. Lo mandé de vuelta a su cama varias veces y la misma cantidad de éstas, el tipo me ignoró. A las 12 fuí a dormir yo y se metió en mi cama. Bien, pensé, ahora se aburre y se duerme. Pero no hubo caso. Se movía, pataleaba, suspiraba y a la una decidí que si no lo desterraba, yo tampoco iba a dormir. Asique marche a su cama y sin chistar.
A las seis sonó el despertador y me levantaron con grúa. Bajé a la cocina para seguir mi ritual de prender radio, tomar cafe, maldecir al gobierno por lo que han hecho o van a hacer, buscar el diario, abrirle al perro, tomar mas café, ponerme los lentes de contacto, abrir twitter, leer Urgente 24 y darle los buenos dias al conventillo.
7 y 30 me armé de valor y fui a despertar a Javier. Complicadísima tarea porque, obviamente, el tipo estaba en su quinto sueño y le faltaban horas para despertarse. Lo vestí como pude, maniobrando el peso muerto. Estaba tan desnucado que no afloró su mal humor habitual para esa hora y fuí capaz de cambiarlo sin contratiempos hasta que hubo que ponerse los zapatos. Las raices guaraníes de mi hijo han quedado demostradisimas en estas vacaciones, salvo para Nochebuena y Año Nuevo que logré ponerle zapatillas, el resto de los 3 meses anduvo en ojotas o en patas. Logicamente, ponerse medias y zapatos no le gusto ni medio. Me pesan (?) decía y pateaba el piso.
Finalmente, a la rastra, lo pude bajar a la cocina donde, como era de esperarse, no quiso desayunar.
E intenté convencerlo de ir caminando. Vamos! Nuestra casa queda a exactas 4 cuadras del colegio y estacionar ahí, el primer día, es practicamente imposible. No quería saber nada. El único que estaba con ánimo para venir a caminar conmigo era Fox, el perro. Javier aún dormitaba en su silla. Y maldecía por lo bajo. Me colgué la mochila, el lunchbox y la carpeta de plastica, numero 6 que tiene dimensiones importantes y salimos. El aire de la mañana lo despabiló un poco, asi que en dos cuadras logré despertarlo y hasta me atrevo a decir que se le había pasado el mal talante. Cruzamos la vía y nos fuimos acercando, con vanas promesas de vas a encontrar a todos tus amigos. A medida que avanzabamos me llamó la atención el poco tráfico. Curiosa situación, la entrada al Holy Cross es siempre un quilombo padre. Definitivamente algo pasaba. Cuando llegué a la puerta me avivé. Por tercera vez en mi vida, llevé el primer dia de clase a mi hijo al horario en que entran todo el año. Y como siempre, en ese colegio, el primer día entran a las 9:45. La portera me sonrió y se atajó, al ver que yo no sonreía: Mandamos una nota con el boletín, en Diciembre del año pasado, avisando que las clases empiezan a las 10 menos cuarto…
This is me, remember? Cómo voy a acordarme de una nota que me dieron en diciembre del año pasado si no me acuerdo de la hora a la que tengo que despertarme cada día?
Y bueh, volvimos con Javier que seguía tan dormido mi alma, que ni siquiera entendió del todo que se había levantado al alba al pedo, sólo porque la madre no se enteró (y si se enteró no se acordó) de que era al pedo.

Vuelta al colegio.

28 Feb

Buenos dias al conventillo. Anoche había humo, hoy está nublado. Linda manera de terminar las vacaciones. Mañana, terroristas al colegio!
28 Feb 2010, 8:46AM from Tweetdeck

Último día de vacaciones. Tecnically, sólo para Javier que es el que mañana empieza las clases pero de alguna manera lo es para todos porque ya mañana la casa entra en régimen escolar, horarios establecidos y deberes. Que fiaca.
Mateo recién empieza las clases el miércoles. Paz ni idea, a finales de Marzo según escuché decir. No importa, esta noche ya habrá toque de queda para el pequeñajo. Después de 3 meses de irme a dormir antes que él, de dejarlo apoliyar hasta las 12 y de no hacerme cargo de mis deberes de madre porque estamos de vacaciones, mañana los retomo.
Me levanto a eso de las 6. ¿Por qué tan temprano? preguntaran los mas dormilones, a quienes envío en este sencillo acto mis mejores deseos. Pues porque necesito tiempo para mi sola. Escuchar la radio, meterme en twitter, ponerme los lentes de contacto y sobre todo, tomar café. La suficiente cantidad de café como para poder despertarme. Y eso es bastante café. Una de mis mas inteligentes adquisiciones ha sido una cafetera con timer. Pongo el despertador a las 6 y la cafetera a la misma hora. Mientras me levanto y me visto, se hace el café. Para cuando bajo, lo tengo recién hecho. Maravilloso.
A las 7:10 subo a despertar a los enanos. Javier lleva tiempo porque, depende del modo en que lo despierte, será el resto de mi mañana. Si le hago cosquillas, le doy besos y lo dejo que se despierte de a poco, el tipo tendrá el mejor de los humores para cambiarse, bajar y desayunar. Si lo despierto a las apuradas, dicto mi sentencia de muerte. Se levanta de mal humor (no en vano lo llamamos Grumpy desde que nació), no se quiere cambiar, no quiere desayunar y no quiere ir al colegio (cómo si existiera esa opción, jé). Por eso mis dotes de diplomática se ponen en juego todas las mañanas y buena parte de ellas salgo victoriosa.
Desayunando el chiquito pego el grito para despertar al mas grande, que duerme con el uniforme puesto (?), baja y desayuna sin abrir los ojos y sin dirigirme la palabra, se sube al auto y ronca sin vergüenza hasta que lo dejo en la esquina del colegio. Ahí me desentiendo de él, pero sospecho que no se despierta hasta eso de las 10 de la mañana (a juzgar por el rendimiento escolar, debería decir hasta las 12). Pego la vuelta para dejar a Javier que va al cole cerquita de casa y cuando llegamos, con beso sonoro y un “have a nice day”* lo veo entrar a toda velocidad, porque siempre quiere llegar antes que algun otro a la fila.
En ese exacto momento, cercano a las 8 de la mañana, empieza mi día. Hasta ahí, solo fuí mamá.

*Nunca supe del todo porque le deseo un buen día en inglés. Serán los antepasados anglosajones que no tengo, a juzgar por mi apellido. Pero no recuerdo haber dicho nunca “que tengas un buen día”… buen tema para charlar con el analista.