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¿Igualdad de género?

8 Mar

El día que los hombres sean capaces de cambiar un pañal cagado sin poner cara de asco, hablaremos de igualdad de género.

1 hour ago via TweetDeck

Gran revuelo causó mi tweet, sobre todo entre los hombres. Varios salieron con los tapones de punta a decirme que ellos eran capaces de cambiar pañales sin morir en el intento . Bien por ellos, no hay nada que una madre argentina agradezca mas que un cambio de pañal. Ahora bien, mi contra pregunta fue: pero cambiaste ese pañal sin empezar a los gritos del estilo: ¿pero que comiste anoche, desgraciado? ¿Momia? Porque todos sabemos que los hombres, cuando hacen algo que no quieren hacer o a lo que no están acostumbrados, son bastante escandalosos…

Las diferencias están a la vista.

Cosas que una mujer no debería hacer nunca:

Cambiar la rueda de un auto: Imposible, se te rompen las uñas, se te ensucian las manos y es muy difícil cambiarla sin arrodillarte, ergo se te ensucia también el pantalón. Si se pincha una rueda hay que llamar al auxilio para que venga y lo hagan ellos, después de todo es a lo que se dedican.

Ir al cine a ver una de tiros. O de zombies. Las mujeres vamos al cine a lagrimear. Una película de amor, con desarrollo tortuoso pero final feliz es lo que nos gusta. Eso de ir a ver muertos vivos o tipos que se cagan a tiros no tiene gracia.

Usar el taladro: El taladro es cosa de tipos, así como la planchita es cosa de minas. Y no somos menos por eso. Cuando una mujer agarra el taladro y arremete contra una pared, el resultado suele ser espantoso. Porque el taladro se mueve, porque la pared es muy dura, porque la mecha es mas chica o mas grande que el tarugo o por lo recién enunciado, pero todo junto. Hoy en día existen unos cuelga cuadros de 3M que se pegan a la pared que no dejan rastros mas allá de un poquito saltada la pared. Cosa que una mujer puede arreglar con un pincel.

Hablar de futbol: Las mujeres, a codazo limpio, nos hemos hecho un lugar frente a la tele para ver el partido de futbol entre Argentina y quien sea. Nos lo ganamos. Pero la realidad es que a nosotras nos interesan mas las piernas de Rooney que si el lineman cobró bien o mal. Nos interesa mas la facha de Ballack que si fue orsai o no. Y a los tipos les jode que hagamos esos comentarios. Sobre todo si están por tirar un penal.

Aunque vendan taladros rosa, el taladro no es cosa de mujeres, a mi no me engañan...

 

Cosas que un hombre no debería hacer nunca:

Ir a las reuniones con las maestras jardineras: Las maestras jardineras tienen un código que sólo es comprensible para una madre. Te dicen, sin que se les mueva un pelo, hoy hicimos caca en la pelela. Las madres entendemos que el hoy hicimos significa tu hijo hizo, yo lo llevé. Los padres no captan estas licencias semánticas y ponen cara de asco.

Lavar los platos: Siguiendo con los serios problemas semánticos de los hombres, cuando una les pide que laven los platos, hacen eso. Lavan los platos. Pueden llegar a enjuagar algún vaso y/o tenedor. Pero les aseguro que las fuentes engrasadas, las asaderas pegoteadas, quedaran sin remedio sobre el horno, muriéndose de risa. Me dijiste los platos, esa fuente no es plato, llegó a decir mi hijo de 17 años este verano. Y les juro que no se estaba haciendo el piola, lo decía convencido.

Ir al supermercado a comprar queso light y cif: La ultima vez que le pedí a mi marido que fuera al súper a comprar queso y cif me llamó desde la caja diciendo: Compre una linterna y un ventilador, ¿vos que me habías pedido?

Acompañar a una mujer de compras: A las mujeres nos gusta salir de shopping. Pero ir de shopping no significa ir a un negocio, elegir algo, probarlo y pasar por caja. No, no, no. Ir a comprar un jean, por ejemplo, significa entrar a un negocio, pasear por todos los percheros, aunque sean de camisas, elegir dos vestidos, tres jeans y dos remeras, entrar al probador, salir a cada ratito pidiéndole a la vendedora que traiga un talle más (en el peor de los casos) o uno menos, salir a preguntarle al acompañante cuál nos queda mejor, volver a entrar al probador, cambiar de atuendo, salir con cara de derrotadas diciendo todo me queda mal y huir del local con clarísimas intenciones de entrar al de al lado. A hacer lo mismo.

Ojo con los hombres que lavan los platos. El resultado puede no ser el esperado...

 

No me cierra el día de la mujer. Me suena a día de la bandera. O del animal. ¿Por qué tiene que haber un día que englobe a la mitad de la población? Lo que inicialmente era una reivindicación de los derechos femeninos, hoy se convirtió en una pasada de factura de mujeres que quieren ser consideradas iguales a los hombres. Y sin traer acá a todo el blablá freudiano, déjenme decirles que es una batalla perdida de antemano. Porque no somos iguales. Ni mejores ni peores, diferentes y ya. Hay cosas que unos pueden hacer y les salen bien y hay otras cosas que no. Obviamente hay excepciones a la regla y hay mujeres que son un as con el taladro y varones que hacen las compras en el supermercado todas las semanas sin comprar una sola linterna. Pero no es lo habitual.

Me joden los hombres que se llenan la boca con la “igualdad” porque queda cool pero que después no luchan para que las mujeres que trabajan con ellos se les pague lo mismo por igual laburo. Y me joden las mujeres que vociferan por la igualdad de oportunidades pero a la primera de cambio dejan el laburo colgado porque el nene tiene fiebre.

Unas horas mas tarde, queriendo retrucar a quienes habían saltado por mi tweet de los pañales, mandé otro. Y ese, curiosamente, me dio la razón.

El día que los hombres se animen a pegar el tiron de la cera caliente espatulada en la entrepierna, hablaremos de igualdad de genero.

1 hour ago via TweetDeck

Al menos ningún hombre de mi time line se animó a decir: ¡Pero che, yo lo hago siempre!

¿Vieron que no éramos iguales?

 

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