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Esta noche, reunión de padres.

2 Jun

No importa la edad de tus hijos, las reuniones de padres apestan siempre.

about 7 hours ago via TweetDeck

Hoy tuve reunion de padres del colegio de Mateo y mientras iba, empecé a hacer la cuenta de cuantas de estas reuniones me tuve que fumar a lo largo de mi vida. Y quedé escandalizada!

Calculemos, tengo tres hijos que han ido al colegio desde salita de dos. Teniendo en cuenta la edad que tienen y suponiendo que hay dos reuniones por año, me da la escalofriante cifra de 32 para la mayor, 30 para el del medio y 14 para el menor. A grosso modo, puedo arriesgar un ausentismo del 10%. El resultado es de, casas mas, casas menos, 68 reuniones. Mas de dos meses de reuiones de padres, aburridas y repetitivas.

Y tengo reuniones desde sala de dos hasta quinto año, las he vivido a todas. Mas bien las he sufrido a todas.

Sería interesante y sumamente útil que las maestras jardineras entiendan que llevamos al chico al colegio porque tenemos que trabajar y nuestra madre se niega a cuidar al engendro del demonio que tiene por nieto. Lo único que nos importa es que el chico esté supervisado por un adulto que le limpie los mocos y que juegue con chicos de su edad. Sinceramente no los mandamos para que aprendan sobre filosofía ni sobre literatura hispanoamericana. No queremos que aprendan a leer ni a escribir. Lo único que pedimos a cambio, es que la mamá del gordito Estevez le corte las uñas para que, cuando lo rasguñe a nuestro bebé, no le deje marcas.

No nos interesa en absoluto que nuestro hijo del alma se destaque en trasvasado de liquido, asique, por favor, eviten jugar con agua. Y eviten tambien las temperas y los marcadores indelebles, aunque esto les coharte la libertad creadora. No importa, lo prefiero frustrado a tener que refregar con Cif las manos y la cara del angelito.

Con respecto al lenguaje, no me importa tampoco que el párvulo tenga poco vocabulario, ya aprenderá palabras nuevas cuando tenga algo que decir. Y si lo único que trae del jardin como vocablos incorporados son las malas palabras que el gordito Estevez le enseña, prefiero que le tapen los oidos apenas llega y el chico no hable hasta los 12.

Y a medida que el tiempo pasa, la cosa se pone peor: el chico de preescolar no está por aplicar en Harvard, aflojemos con la presión. Sigo insistiendo que yo aprendi a leer y a escribir en primer grado, no entiendo por que ahora si el chico no lee y escribe poemas en sala de 5 no está en condiciones madurativas e intelectuales para empezar el primario. Seríamos mas idiotas antes?

Tampoco me interesa que sepa contar hasta 3256 ni que sepa hacer la vuelta carnero. Ya aprenderá, denle tiempo. Aunque sean los mas grandes del jardin, todavía no cumplieron 6 años. No hace falta que les tomen evaluaciones de ingles (?).

Las madres argentinas (y sospecho mundiales aunque no tengo estadisticas que lo demuestren) sufren el ingreso del pequeño a primer grado como si fuera un nuevo parto. Las entiendo. Habiendo pasado ya tres veces por el incomodo momento de llevar al niño el primer día, vestidito de persona, a ver izar la bandera escuchando altaenelcielo, se, a ciencia cierta, que ese es el último momento de paz y tranquilidad que podemos vivir. No lo quiero decir mucho, todavia hay madres primerizas que llenas de ilusión llegan a ese día, desconocedoras de lo que les espera.

Ya se enterarán en la primer reunion de padres. No hay otra. Ahí se desayunan que su angelito, que todavía pronuncia mal las erres, va a tener examenes. ¡Examenes! Todavía no son capaces de escribir el nombre en cursiva y ya los examinan. Hablan en estas reuniones tambien los maestros especiales. La de plástica nos cuenta que van a estudiar la obra de Kandinsky y nosotras nos preguntamos quien carajo será ese ruso. La de música nos informa que aprenderan a tocar el triángulo y los toc toc y una se pregunta cuánto tiempo pasará antes de que esos toc toc vayan a parar al marulo del gordito Estevez.

Las maestras de primer grado son seres que irradian energía y entusiasmo en esta primera reunion pero no se confíen. Va a haber otra reunion, privada, que se llama entrevista personal y ahí agarrate. Pasan a manejarte la agenda, los chicos no deberían ver tele, ni jugar con la compu ni a la pelota. Lo primero que debe hacer al volver del colegio son los deberes. Porque hay deberes. Al ver tu cara de espanto te los disfrazan con “lo que tiene que hacer es completar lo que no terminó en clase”. Bullshit. Recortar letras de una revista y formar palabras no es algo que no terminó en clase.

Las reuniones se van sucediendo y hay colegios en los que hasta te hacen firmar un libro de actas (?) para cubrirse mas adelante. Capaz que te demandan si a tu hijo no le germinan los porotos. La cosa es que una llega, se sienta, se entera de cuales son los lineamientos generales del colegio (que los viene escuchando desde la entrevista incial antes de salita de dos) y vuelven las maestras con la perorata de matematica, lengua, ingles. Lo que estan haciendo, es explicarnos que se nos viene la noche.

Hay tambien reuniones informativas de campamentos, convivencias, comuniones (en caso de colegios catolicos, claro) que se suceden año tras año. Una trata de arrastrar al señor padre pero los tipos son piolas, esquivan el bulto con habilidad y se quedan en casa mirando el partido.

Y así, casi casi sin darse cuenta una llega, sonriente a la reunion de padres del último año. La sonrisa se debe a que, finalmente, se acaban estos oprobios y por suerte, en la facultad no hay reuniones de padres. Mal hecho. Lo de la sonrisa digo. La primer reunion de padres del último año es el brutal inicio de una pesadilla. Que dura los 9 meses de clase.

El viaje de egresados, la fiesta de egresados, el buzo de egresados. Todo, ese año, gira al rededor del egresado. Que se pasa el año de gran joda, no da golpe, se lleva todas las materias y termina el día de la colacion de grados, debiendo 6 materias y una previa del año anterior. O sea, el egresado no egresa.

Estoy absolutamente de acuerdo con el postulado de que los padres debemos involucrarnos activamente en la educación de nuestros hijos. Por eso pago el colegio todos los meses, lo llevo todas las mañanas, le llevo el almuerzo al mediodía y no recuerdo habermelo olvidado ninguna tarde. Pero que algo quede bien claro. Yo no pienso sentarme a hacer deberes con él. Yo ya los hice. Y ya expuse mis razones acá.