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¿Ratearte? Ni lo sueñes…

13 May

Si yo fuera directora de un colegio y se ratean en masa, los tapizo de amonestaciones.

about 8 hours ago via TweetDeck

Me resulta difícil meter solo en 140 caracteres la indignación que me provoca últimamente escuchar a los supuestos responsables de que nuestros hijos aprendan, hablar sobre el tema de la rateada, en radios, diarios y televisión.

Escuché al ministro de educación, la semana pasada y me saqué el sombrero. Decía que había que enseñarle a los chicos que las normas hay que cumplirlas y que ir al colegio no era opcional. Bien, pensé. Y lo dije:

Escuché hoy al ministro Sileoni. Me saco el sombrero aunque sea K. 12:25 PM May 6th via TweetDeck

Pero es bien sabido que en el gobierno kirchnerista no hay que confiar, uno dice algo con un poco de sentido común y al ratito nomas, le bajan linea, parece que ser coherente no estaba dentro de los requisitos para aplicar al trabajo. Y ya no es taaaan firme en sus declaraciones.

“Ni complacientes ni represivos. No queremos ser condescendientes ni tampoco exagerar la sanción. No estamos pensando en la doble falta, castigos especiales ni en una crítica sin análisis. Los chicos están queriendo comunicarnos algo y, en este sentido, hay consenso en que debemos escucharlos”, justificó el ministro.

Dijo también que éste es un fenómeno nuevo y no nos vamos a pelear con la herramienta. Nos gusta la herramienta, la alentamos, pero cuando la utilizamos para construir (?)

No me queda claro cual es la herramienta de la que habla. Será feisbuc, pero me parece que está desviando el punto el señor ministro. Nadie dice que feisbuc esté mal (bueh, si, yo lo dije acá pero no viene al caso), lo que está mal es que los chicos se rateen. Con feisbuc o haciéndose señales de humo.

Escuché en una radio a una pediatra medio psicologa (y, sabran disculpar, bastante boluda tambien) que explicaba que los adolescentes son rebeldes por naturaleza y que no podemos (¡¡¡no podemos!!!) ir en contra de esta nueva manera de relacionarse con los pares. Agregaba la sesuda que sería poco recomendable (si, poco recomendable) que las autoridades educativas o los padres interfiriéramos en este nuevo modo que tienen los adolescentes de ir contra la opresión y la autoridad. Así como lo escuchan. Yo la oí. No retuve el nombre pero les juro que esas eran sus palabras.

También tuve la suerte de escuchar en la radio a unos chicos del colegio Raggio que se hicieron la rata hoy. Los entrevistaba Chiche y mientras iba manejando, yo me agarraba la cabeza. El tal Tomás Ledesma (si, el tipo de 14 años da nombre y apellido, orgulloso) nos contaba que hoy fue para el colegio como un día normal. Pero en la puerta se encontró con otros tres que se rateaban entonces decidió ratearse. Nada de plan, nada de adrenalina. Pintó ratearse y listo. ¿Y dónde estaba el energúmeno éste y sus amigos? Enfrente del colegio. Ratearse para quedarte en la vereda de enfrente del colegio, ademas de aburrido me parece un poco suicida. Se supone que si te ve la directora te ponen amonestaciones, o no? En mi época era así, al menos. Le preguntaron al tal Tomás Ledesma si los padres sabían que se había rateado y el tipo dijo que no. Bueno corazón, diste nombre, apellido y colegio, ya se deben estar enterando.

Por otro lado escucho madres como yo que dicen que barbaridá, los chicos están organizando una rateada para el viernes 28 de mayo, ¿que vamos a hacer? No dejarlos ratearse, propongo. Me miran con espanto: Pero pobrecitos, si son los únicos que van al colegio, los van a tildar de botonazos, los van a cargar. Intento, con poco éxito explicar que si ninguna madre deja faltar a su hijo, no va a ser uno solo el que va al colegio sino…todos. No me entienden. Siguen farfullando noseque de mi hijo me mata si le hago eso…

Yo no soy una madre represiva. Tampoco soy una madre liberal. Soy una madre común y corriente.Los chicos saben que tienen libertad y que pueden plantear las cosas que les pasan sin que se arme la de Dios es Cristo y nosotros, sus padres, pongamos el grito en el cielo, como se te ocurre plantear algo así, pequeño demonio! Sus opiniones y necesidades son valoradas siempre pero la realidad es que, por esas cosas de la vida, el titulo de padres lo tenemos nosotros y somos quienes tenemos también la ultima palabra. Y no hay pataleo posible, podemos discutir, podemos ceder en limites que antes nos parecían infranqueables pero hasta cierto punto.

Si Mateo, de 16 años, me pide faltar al colegio porque tiene que estudiar para un trimestral o terminar un trabajo que no hizo porque se colgó, o simplemente porque está cansado y ese día no tiene ninguna materia importantisima, ok, faltá. No me hago historia. Suele terminar el año con entre 15 y 20 faltas. No me jode. Quedate en casa, estudia, dormí o mirate las uñas.

Pero pongámonos de acuerdo en algo. Faltar porque una manga de nabos decide que el 28 de mayo (y no es un problema de fechas, ponele un 4 de junio, un 19 de agosto o un 20 de septiembre, es lo mismo) hay que faltar al colegio para ir a una plaza a tocar la viola y divertirse un rato, no. Parafraseando a mi compañía celular: es simple, es claro.

No hay opción al pataleo. Las reglas se cumplen. Y, no ratearse es una regla. Aquí y en la China. No pienso empezar con la perorata de cuantos chicos darían lo que no tienen por poder estudiar en lugar de tener que estar trabajando a tu edad, ni con el blah blah de todo lo que tus padres nos esforzamos para que seas algo en la vida… Nahhh, no vale la pena. La psicología se la dejo de regalo a la pediatra que hablaba por la radio. Ese día lo llevo a la puerta del colegio y me aseguro de que este adentro antes de seguir con mi vida.

Hay veces que es un rotundo NO. Y esas veces, como son pocas, son inapelables.