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Malditas vacaciones de invierno.

18 Jul

El enano empezó sus vacaciones de invierno. Anda zangoloteando por la casa a esta hora…

11:11 PM Jul 11th via TweetDeck

Definitivamente, las vacaciones de invierno  las ha creado algún personaje que odia a las madres. Probablemente a la suya en primer lugar, pero no pudiendo expresarlo del todo, ha hecho del género materno en su conjunto, el destinatario de todo su resentimiento y odio visceral. Si no, no se explica.

Las madres y sus hijos, para julio ya hemos entrado en ritmo. Ya nos acordamos de buscar al más chico en tae-kwon-do sin necesidad de que el profesor nos llame al movi, sabemos que el martes tienen que llevar los botines porque tienen fútbol, que el jueves no deben olvidarse la flauta porque tienen música y que el almuerzo que les dan el viernes no les gusta ni medio, así que hay mandarle un paquete de melba para que almuerce eso. Ya organizamos nuestra semana laboral y nos enganchamos con mal parida a las 9 y media de la noche, hora en qué, los angelitos ya duermen.

Y de pronto, zaquéte! Otra vez estos gusanos están de vacaciones, el día entero al pedo, girando hasta las 11 de la noche sin intención de dormir y con clarísimas intenciones de volvernos locas.

Mamá, quiero ir al cine!
Las películas para niños son buenas, hay que destacarlo. Toy Story III es brillante. Lamentablemente, ir al cine a verlas no. Los cines se atiborran de chicos que hacen ruido, se ríen, se pelean, comen pochoclo, hacen guerra de íidem y convierten el intento de ver una película en una experiencia nefasta. Encima suelen ser en castellano, asi que por el ruido ambiente es imposible entender lo que dicen. Hágame caso, vaya a ver esas mismas pelis en el horario de trasnoche, en ingles, subtituladas y sin niños. Así es como valen la pena.

Yo los quiero ver bailar…
Llevar a los niños al teatro en vacaciones de invierno significa estar dispuesta a vivir una experiencia de lo mas desmoralizadora. A los niños no les interesa Shakespeare. Ergo, el tipo de teatro que quieren ver no es, tecnically, lo que usted llama teatro.
Van a ver a una runfla de adolescentes pelilargos, vestidos con ropaje de dudosisimo gusto, que bailan y cantan como si fueran estrellas de rock y que ústed, seamos sinceros,  no los escucharía ni en la ducha. Los niños (sobre todo las niñas) deliran con semejante despliegue, ni hablar de cuando el más lindo (siempre según el poco confiable sentido estético de las susodichas, claro) se descuelga con unos arneses y canta canciones de amor adolescente, guiñándole un ojo a las de la primera fila. La compadezco, de corazón, si usted es una de la primera fila. Yo lo viví, se muy bien lo que significa.

Teatro para bajitos:
En el caso de ser usted, estimado lector, padre de niños pequeños, vaya borrando esa sonrisita de superado, pensando que tiene suerte porque a sus hijos todavía no les interesa la parafernalia pseudojuvenil. Títulos como: Grandes problemas para el pequeño cien pies, Turuli-luri-lurá y María Pía se va a casa de su tía no presagian nada bueno. Usted se encontrará sentado en un teatro de bajo presupuesto, en una butaca incómoda, viendo, estupefacto por cierto, como unos actores amateurs hablan en voz demasiado alta, cantan con voz demasiado desafinada y bailan con movimientos demasiado descoordinados.

Un shopping
Llevar a los chicos al shopping puede resultar mas barato que el cine y el teatro. Si claro! Pero es mucho mas arriesgado. En el teatro, los chicos están sentados en una butaca y durante el tiempo que dura la función no se mueven. Al menos, si se mueven porque bailan, no se desplazan. Conseguir movilizarse con mas de dos niños en un centro comercial es solo para madres que gustan de los deportes extremos y del flujo constante de adrenalina. Digamoslo claramente: los chicos en el shopping, se pierden. Ven una vidriera con colores llamativos y ahí se paran, sin avisar. Si no los llevan de la mano, la santa, abnegada y a esta altura un tanto despistada madre no se aviva. Y llevar de la mano, sólo se puede a dos por una cuestión física. Ergo, si va a un shopping no lleve mas que un par de mocosos o prepárese para sufrir como una endemoniada.

La casa de los amigos:
Es una buena opcion. Sería fantástico dejarlos el lunes y buscarlos el viernes de la ultima semana. Pero las madres de los amigos no comen vidrio. Lo que, entre nosotras, es una verdadera pena. Y, además, si lo invitan a su hijo, corresponde devolver la invitación dentro de los siguientes días. Y créame, si usted no soporta a su propio hijo, sangre de su sangre, menos soportará al gordito Estévez de vacaciones.

La propia casa:
Y, si no queda otra… Pero a no afligirse. Convivir con los angelitos durante dos largas semanas puede ser una experiencia fascinante. Asegúrese de tener alimento que les guste (patitas de pollo, forrajería infantil, coca cola, chupetines pico dulce y chicles cowboy), consigase  alguna consola de juegos, abonese a cablevision y déjelos ver tele en la de 42 pulgadas que compró para el mundial, que no se bañen, que no se saquen los piojos y que se laven los dientes solo una vez en el día. Serán las mejores vacaciones de su vida y una no se hace demasiado drama.

Y antes de maldecir piense que siempre puede ser peor. Acuérdese si no me cree del año pasado, que con el curro de la Gripe A los angelitos estuvieron en casa 4 larguísimas semanas.

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Vuelta al colegio.

28 Feb

Buenos dias al conventillo. Anoche había humo, hoy está nublado. Linda manera de terminar las vacaciones. Mañana, terroristas al colegio!
28 Feb 2010, 8:46AM from Tweetdeck

Último día de vacaciones. Tecnically, sólo para Javier que es el que mañana empieza las clases pero de alguna manera lo es para todos porque ya mañana la casa entra en régimen escolar, horarios establecidos y deberes. Que fiaca.
Mateo recién empieza las clases el miércoles. Paz ni idea, a finales de Marzo según escuché decir. No importa, esta noche ya habrá toque de queda para el pequeñajo. Después de 3 meses de irme a dormir antes que él, de dejarlo apoliyar hasta las 12 y de no hacerme cargo de mis deberes de madre porque estamos de vacaciones, mañana los retomo.
Me levanto a eso de las 6. ¿Por qué tan temprano? preguntaran los mas dormilones, a quienes envío en este sencillo acto mis mejores deseos. Pues porque necesito tiempo para mi sola. Escuchar la radio, meterme en twitter, ponerme los lentes de contacto y sobre todo, tomar café. La suficiente cantidad de café como para poder despertarme. Y eso es bastante café. Una de mis mas inteligentes adquisiciones ha sido una cafetera con timer. Pongo el despertador a las 6 y la cafetera a la misma hora. Mientras me levanto y me visto, se hace el café. Para cuando bajo, lo tengo recién hecho. Maravilloso.
A las 7:10 subo a despertar a los enanos. Javier lleva tiempo porque, depende del modo en que lo despierte, será el resto de mi mañana. Si le hago cosquillas, le doy besos y lo dejo que se despierte de a poco, el tipo tendrá el mejor de los humores para cambiarse, bajar y desayunar. Si lo despierto a las apuradas, dicto mi sentencia de muerte. Se levanta de mal humor (no en vano lo llamamos Grumpy desde que nació), no se quiere cambiar, no quiere desayunar y no quiere ir al colegio (cómo si existiera esa opción, jé). Por eso mis dotes de diplomática se ponen en juego todas las mañanas y buena parte de ellas salgo victoriosa.
Desayunando el chiquito pego el grito para despertar al mas grande, que duerme con el uniforme puesto (?), baja y desayuna sin abrir los ojos y sin dirigirme la palabra, se sube al auto y ronca sin vergüenza hasta que lo dejo en la esquina del colegio. Ahí me desentiendo de él, pero sospecho que no se despierta hasta eso de las 10 de la mañana (a juzgar por el rendimiento escolar, debería decir hasta las 12). Pego la vuelta para dejar a Javier que va al cole cerquita de casa y cuando llegamos, con beso sonoro y un “have a nice day”* lo veo entrar a toda velocidad, porque siempre quiere llegar antes que algun otro a la fila.
En ese exacto momento, cercano a las 8 de la mañana, empieza mi día. Hasta ahí, solo fuí mamá.

*Nunca supe del todo porque le deseo un buen día en inglés. Serán los antepasados anglosajones que no tengo, a juzgar por mi apellido. Pero no recuerdo haber dicho nunca “que tengas un buen día”… buen tema para charlar con el analista.